Entrevista Chiki Fabregat: #UnAñoDeAutoras

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Entrevista Chiki Fabregat: #UnAñoDeAutoras

      Buenos días y bienvenid@ a El Constructor de mundos. Como ya sabrás si eres seguidor de este blog, estoy metido en la inciativa #UnAñoDeAutoras, centrada en dar visibilidad a las autoras. Si el mes de junio tuve el honor de contar con Fani Álvarez con su distopía Nivel 10 (puedes leer la parte de la entrevista centrada en la iniciativa y la parte centrada en el worldbuilding de su novela), en el mes de julio cuento con la maravillosa autora de literatura infantil y juvenil Chiki Fabregat, autora de la serie de libros de Zoila. Bienvenida a mi rincón Chiki, y antes que nada rellena esta pequeña ficha para quien quiera seguirte pueda hacerlo por las distintas plataformas:

  • Nombre: Chiki Fabregat

  • Población: Madrid

  • Género literario: Literatura Infantil y Juvenil

  • Obras publicadas: Trilogía Zoila (Me llamo Zoila; La Leyenda del Vínculo; La cueva de fuego), en Edebé. Colección Soy un Superhéroe (coautoría bajo el pseudónimo Isaura Lee), editorial Edebé.

  • Blog: chikifabregat.com

  • Redes sociales: Twitter: @chikifabre

      Escribo, leo y enseño; cocino fatal y me gusta el fútbol, pero solo el de campos de barrio. Afortunadamente, mis tres trabajos van muy de la mano y no necesito compartimentar, así que, o bien trabajo, o bien disfruto de la familia. Y no me queda tiempo para más. Ni lo necesito.

  • Para aquellos que no te conozcan (que no saben lo que se pierden, por cierto) ¿Quién es Chiki Fabregat?

      Chiki es un ser pequeñito e insignificante que vive en paz (y que odia hablar de sí misma en tercera persona).

      Amo la literatura infantil y juvenil desde que tengo memoria, incluso cuando estaba en la facultad y todos me decían que mejor me dedicase a la literatura seria seguía empeñada en leer libros para niños y adolescentes. Mi padre es escritor de literatura infantil, así que lo de “literatura seria” siempre me ha dado risa. Pero también adoro enseñar y no concibo una cosa sin la otra.

      Nunca tuve prisa por publicar. Me he dedicado a formarme, a leer mucho, a aprender de otros y, hace un par de años, entré en el apasionante y maravilloso mundo de la edición, porque en Edebé me dieron la oportunidad (y porque por fin terminé una novela). Esto te lo cuento porque tengo muchos más años que la mayoría de autores con los que me relaciono (y muchas más canas, solo que me las pinto de verde). Tal vez por eso me lo tomo todo con calma y es muy difícil enfadarme.

  • Entremos directamente en harina. La iniciativa #UnAñoDeAutoras surgió de la acertada opinión de que las mujeres estáis invisibilizadas de una manera muy injusta. ¿Por qué crees que es esto?

      Siempre me ha sorprendido que en los talleres tenemos muchas mujeres aprendiendo a escribir, pero luego en las estanterías de novedades hay muchos hombres. Antes lo achacaba a que somos, tal vez, menos ambiciosas, que relegamos la escritura a un segundo plano. Me cuesta creer que hay una conspiración orquestada para invisibilizarnos, pero sí pienso que la tradición y la sociedad se han empeñado en que nuestra prioridad sea la familia y que la escritura no fuera más allá de un entretenimiento o un capricho.

      Soy optimista. Creo que todo esto está cambiando y que ahora hay muchísimas mujeres dedicándose a lo que les gusta (sea la escritura o el cultivo de pepinillos) y que poco a poco conseguiremos que nos haya diferencia entre hombres y mujeres.

  • ¿Qué iniciativas conoces o recomendarías para acabar con este trato desigual?

      Aparte de esta maravilla de Un año de autoras, sigo a La nave invisible. Pero creo que la iniciativa personal es la que mejor está funcionando. Es decir, los lectores que, como tú, deciden hacer hueco en sus estanterías a autoras y después recomendarlas.

  • ¿Qué papel tenemos los hombres en esto y qué deberíamos hacer?

      Me cuesta mucho dividir el mundo en hombre y mujeres, malos y buenos. Todos tenemos que sacudirnos los prejuicios con los que hemos crecido y sueño con el momento en que un libro se defienda más allá del nombre de quien lo ha escrito. Que nos acerquemos a un título porque nos gusta y nos atrae o porque nos han hablado bien de él y sentimos curiosidad. El momento en que ningún hombre rechace un título solo por el hecho de que lo ha escrito una mujer, pero también el momento en que ninguna mujer priorice un libro solo porque lo ha escrito una mujer. Sería genial que la literatura fuese solo literatura.

      Es la meta, claro. Mientras tanto, el hecho de que haya hombres apoyando a las escritoras hace que otros hombres se den cuenta de que hay un problema de visibilidad. Como soy optimista (ya lo he dicho antes, creo) estoy convencida de que es más un caso de ignorancia y desconocimiento que de mala intención, así que habrá que seguir informando, contando, explicando… Reconozco que no me van las batallas, me gustan mucho más las negociaciones.

  • ¿Tú personalmente has sufrido discriminación de algún tipo?

      Lo cierto es que no. Mi madre es feliz si la dejas en una ferretería y a mi padre le encantan las plantas. He crecido en un entorno que no es machista, dentro de lo que se podía no ser machista en la España de los setenta, y en el trabajo jamás me he encontrado con una situación discriminatoria, tanto el equipo directivo como el claustro lo formamos hombres y mujeres sin que tenga mayor relevancia el sexo de cada uno. Soy privilegiada, lo sé, pero es mi realidad.

  • Hablando de visibilidad, eres una mujer que a mi entender se mueve de maravilla en las redes sociales ¿Es imprescindible para un escritor hoy en día saber manejarse en ellas?

      Lo mío con las redes es casual, casi una carambola. No sigo ninguno de los consejos que me han dado otros que saben mucho más que yo, porque soy un desastre organizativo, pero al final he encontrado un hueco en el que me siento cómoda. Me gusta, me divierte, pero procuro tener muy presente que el mundo está fuera y no le doy demasiada importancia al número de seguidores, a quién dice que le gusta algo y quién no lo dice.

      He conocido a gente maravillosa gracias a Facebook (que es la red en la que me muevo más cómoda). Antes iba a la biblioteca, saludaba en el metro al que llevaba un libro que me había leído, paseaba por las casetas de la Feria buscando gente con los mismos intereses… ahora todo eso lo tengo en las redes multiplicado por mil y es genial.

      Somos muchos, muchísimos escritores y es muy difícil destacar. Las redes son una vía para darse a conocer, pero no es la única. Me asusta un poco la gente que cree que las redes son la vida, gente que se ofende por lo que otro dice (o no dice), gente que vuelca su intimidad como si los miles o millones de personas que pueden ver lo que publica estuvieran muy interesados en que le duela un pie o se le hayan quemado las tostadas del desayuno. Pero también tienes que tener en cuenta que rozo el medio siglo. Para mí todo esto es como un juego, algo novedoso y divertido, pero a la vez ajeno.

      Lo que sí tengo claro es qué muestro y qué no. En las redes me río, pongo fotos ridículas, hablo (poco) de mis libros y (mucho) de mis clases, cuento lo que veo en el autobús… Pero jamás hablo de política, de religión o de cualquier otro tema que pueda generar polémica. Nunca me quejo ni nunca estoy triste. Todo eso lo dejo para la intimidad de las personas con las que de verdad me siento cómoda hablando de estas cosas.

  • Sigamos dando visibilidad a autoras ¿Cuál es el libro escrito por una mujer que más te ha marcado como escritora de fantasía?

      Donde los árboles cantan, de Laura Gallego. No es que sea el mejor libro del mundo ni el que me ha dejado más huella, es que después de leerlo supe que lo que yo quería contar no era una locura (y no digo más, para no desvelar contenido).

portada donde los árboles cantan
  • ¿Qué autora desconocida o independiente te ha impactado últimamente y recomendarías?

      Uf. Qué difícil. He descubierto no hace mucho el mundo de la edición independiente y estoy maravillada. Hay dos mujeres a las que admiro (y reverencio y me siento insignificante cuando estoy a su lado) que son Ana González Duque y Gabriella Campbell. No son desconocidas ninguna de las dos, pero hacen tanto para que los autores desconocidos alcancen un poco de visibilidad, que deberíamos ponerles un altar.

      Mi propósito para este año es leer y conocer a autores y autoras independientes. Si me lo preguntas dentro de unos meses seguro que puedo darte una lista de nombres.

  • En tu novela, Me llamo Zoila, hablas sobre una joven que no se siente integrada en su entorno, entre otras cosas por ser medio elfa ¿es un canto al diferente, a los que por una u otra razón nos hemos sentido desplazados alguna vez?

      Es un canto al diferente y al mestizaje. Cuando yo era pequeña, en mi colegio había un chico mulato y para todos era el Negro. Había otro con los ojos rasgados y lo llamábamos el Chino (nunca supe su nombre, ahora que caigo). Me encanta cuando voy a un instituto a encontrarme con los lectores y hay una gama de colores de piel fascinante, nombres que no sé escribir, orígenes que no sería capaz de señalar en un mapa. Las escuelas de hoy son un mosaico que no puede quedarse fuera de la literatura.

  • Chiki Fabregat es mucho más que la autora de la serie de libros de Zoila. Investigando sobre ti me he encontrado con otro nombre que seguro te suena: ¿Quién o qué es Isaura Lee?

      Isaura Lee es uno de los proyectos más bonitos y más gratificantes en los que me he embarcado. Ana Campoy, Javier Fonseca y Raquel Míguez fueron alumnos míos (de esos alumnos que saben tanto como tú desde el primer día, para qué engañarnos) y una noche salimos a cenar, empezamos a idear la forma de trabajar juntos… Y surgió Isaura Lee, un grupo de cuatro locos enamorados de la literatura infantil y juvenil, de los talleres y de la vida.

  • Sabiendo lo que es, ¿cómo se logra escribir a ocho manos, cuando ya cuesta a veces hacerlo a dos manos?

      La clave está en los desayunos gorditos. Este es el gran secreto. Cuando quedábamos para trabajar, primero desayunábamos. Como reyes. Café, tostadas de pan casero, mermeladas de colores… Sin prisa. Como cuatro amigos que quieren compartir el tiempo sin más objetivo que estar juntos. Y mientras charlábamos y nos atiborrábamos a dulces, íbamos soltando ideas. Para cuando quitábamos los restos del desayuno de la mesa ya teníamos medio proyecto elaborado.

      También funciona ser tolerante, no imponer criterios, escuchar… Pero nada es comparable al poder de un desayuno gordito.

  • Pero no solo eso, también eres profesora de la Escuela de Escritores en la sección de literatura infantil y juvenil (que creo que diriges, si no perdón por el error. ¿Qué tal cantera de escritores ves? ¿hay alguno o alguna de los que han sido tus alumnos que nos quieras recomendar para seguir su carrera?

      En la Escuela somos un equipo pequeño, así que todos tenemos varios departamentos a nuestro cargo. Sí, dirijo el departamento de LIJ, pero también los talleres presenciales y el departamento de atención al alumno. No me aburro nada.

      Vuelvo a la pregunta, que soy de irme por las ramas. Este año ha publicado su primera novela juvenil Cecilia Alonso, que además ha ganado el Premio Diquesí y que es una autora muy recomendable. Sé que llegará hasta donde quiera llegar y me siento orgullosísima de haberla acompañado un poco en su proceso de aprendizaje.

      En quince años han pasado por mis aulas Beatriz Giménez de Ory, Ana Campoy, Raquel Míguez, Sol Silvestre, Liana Fornier, Claudia Adriazola, Susana Rico y un montón de mujeres más que están haciendo mucho ruido en la literatura infantil y juvenil de España y de fuera. Todas ellas tienen más nombre que yo, han publicado más que yo y llegarán, seguro, más lejos que yo. Y me encanta que así sea.

  • Según tengo entendido también acudes a la escuela como alumna. ¿Qué tal llevas ese triángulo de escritora, profesora de escritores y alumna? ¿En qué faceta te sientes más cómoda?

      Sin duda, lo más cómodo es ser alumna. Es lo que menos exige. Me encanta sentarme en las clases de mis compañeros, escucharlos, ver cómo analizar los textos, aprender. Así que, si es por comodidad, alumna.

      Sobre las otras dos, nunca he sabido, ni quiero saber, si soy más escritora que profesora o al revés. Es un tándem indivisible.

      – La anterior autora, Fani Álvarez, lanzó la siguiente pregunta sin saber quién sería la siguiente autora de la iniciativa: Aunque sea difícil de escoger ¿de qué historia de las que has escrito te sientes más orgullosa y por qué?

      ¿A quién quieres más, a papá o a mamá? 😊

      Me siento muy orgullosa de Me llamo Zoila, porque fue mi primera novela. De toda la trilogía, porque fue un reto trabajar con una historia tan grande, cumplir plazos, mantenerme trabajando con los mismos personajes casi tres años.

      También estoy orgullosa de una novela que está buscando casa ahora mismo, porque elegí contar lo que quería contar aun sabiendo que no sería fácil publicarla.

      Y de otra que acabo de mandar a un concurso, porque ha sido la primera vez que he ambientado en un sitio real, cosa a la que era muy contraria hasta ahora (eso y los teléfonos móviles no tenían cabida en mis historias)

      Y de una que estoy escribiendo, porque es para niños y esa es mi gran asignatura, atreverme en solitario con ese lector tan exigente. Bueno, de esta última me siento especialmente orgullosa porque me he dado permiso para hacer lo que me diera la gana, sin pensar en qué haré después con ella, y me lo estoy pasando en grande.

      En fin, me siento orgullosa de todos y cada uno de los proyectos en los que me he embarcado. Incluso de los que no han llegado a ninguna parte.

  • Esta es una iniciativa que va a durar todo el año, con lo que irán pasando distintas autoras. Sin saber quién será la próxima, ¿qué pregunta le harías?

      ¿Cuál es tu próximo reto?

  • Para finalizar el autor se hará una pregunta que le hubiera gustado contestar (y la contestará para incluirla en la entrevista).

  • ¿En quién piensas cuando escribes? ¿A qué lector quieres satisfacer?

      A mis hijos. A mis sobrinos. Son mi laboratorio de pruebas y me pone mucho más nerviosa su veredicto que el de mi editora o de cualquier lector cero profesional.

      Muchas gracias Chiki por tu amabilidad. La semana que viene publicaré la segunda parte de la entrevista, centrada en tu proceso creativo y el worldbuilding de la novela Me llamo Zoila. Gracias lector por pasarte por la entrevista. Espero que te haya gustado. Nos vemos pronto en El Constructor de Mundos.

By |2018-07-12T06:12:44+00:00julio 12th, 2018|#UnAñoDeAutoras|2 Comments

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2 Comments

  1. Ana Jimena 17 julio, 2018 at 21:16 - Reply

    Muy buena entrevista. Me encanta

    • A.P.Berra 18 julio, 2018 at 19:37 - Reply

      Muchas gracias Ana. La verdad es que con una escritora como Chiki Fabregat es mucho más facil hacer una buena entrevista. Es una delicia de entrevistada.

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