Entrevista a Fani Álvarez 2: Worldbuilding

//Entrevista a Fani Álvarez 2: Worldbuilding

Entrevista a Fani Álvarez 2: Worldbuilding

      Buenos días y bienvenid@ a El Constructor de Mundos. La semana pasada publiqué la primera parte de la entrevista a Fani Álvarez, autora de la gran distopía Nivel 10, centrada en la iniciativa #UnAñoDeAutoras y la visibilidad. Hoy traigo la segunda parte de la novela donde hablamos de su proceso creativo y el worldbuilding que construyó para esta maravillosa distopía. Creo que será muy interesante tanto para los que aún no han leído la novela (ya que no contiene ningún spoiler y seguro que te animará a leerla), como para los que ya la han leído y quieren saber más sobre el worldbuilding y el gran trabajo que hizo Fani construyendo este mundo. Así que Fani, gracias por estar de nuevo en El Constructor de Mundos y comencemos la segunda parte de la entrevista.

  • ¿Cuál fue el primer mundo que construiste?

     Este, el de Saphen. Cuando empecé con Nivel 10 era la primera vez que escribía ciencia ficción y la primera vez que ambientaba una historia en otro mundo diferente al nuestro.

  • ¿Cuál fue la idea embrión de Nivel 10?

      Se juntaron varios factores que dieron lugar a la idea embrión de Nivel 10. La premisa no se me habría ocurrido si no hubiese visto The L Word. En el piloto de la serie, durante una fiesta, hablan sobre el tamaño de los dedos y si estos pueden indicar la orientación sexual de una persona. Tiempo más tarde, en mi último año de carrera, estaba haciendo un trabajo sobre lenguaje corporal y recordé esa escena y me puse a imaginarme cómo sería el mundo si eso fuera posible. De ahí, la idea derivó a marcar y categorizar a los recién nacidos después de medir sus dedos. Tras darles muchas vueltas, la premisa volvió a transformarse hasta convertirse en una marca que se le hace a los criminales. Este fue el embrión del C-BeCon; la trama de las protagonistas se mantuvo más estable desde el principio. El objetivo inicial era escribir un fanfic, pero como no tenía tiempo de escribir con la recta final de la carrera, dejé el proyecto a un lado hasta que terminé el curso y decidí escribir una novela desde cero en lugar de un fanfic.

  • ¿Planificas toda la novela antes de ponerte a escribir o dejas cierta libertad a tus personajes para que hagan lo que quieran?

     Siempre llevo la brújula en el bolsillo. Aunque planifico ciertas cosas, me gusta dejar margen de libertad, pues siempre que me pongo a escribir me van surgiendo ideas nuevas o cosas que no he tenido en cuenta y que son importantes. Y eso no quiere decir que no planifique, solo que no lo plasmo en papel detalladamente; le doy muchas vueltas en la cabeza, imagino mucho las escenas, estoy siempre pensando en la historia que tengo entre manos y anoto lo que me parece esencial recordar. De tanto reflexionar sobre la historia, me acaba resultando más fácil ir con la brújula. Sí que necesito saber de antemano y anotar qué va a suceder en la historia y/o en el capítulo, al menos saber que la escena o la historia parten del punto A al punto C, pasando por el B. Lo que pasa entre A y B es más flexible. A veces tengo muy claro lo que hay entre medias, otras, va surgiendo conforme escribo y noto que va tomando forma y encajando. Pero no es fortuito, hay mucha reflexión y trabajo previo, aunque no esté en una escaleta detallada o en una ficha de personaje.

  • ¿Tenías claro cómo iba a acabar la novela desde el principio?

     Pues al contrario de lo que he dicho antes, con Nivel 10 no tenía claro cómo la acabaría. La idea inicial era mucho más violenta y oscura, pero al momento deseché la idea, porque ni tenía sentido en mi trama, ni quería tener un final así para esta historia. Cuando ya supe qué tipo de final quería, me surgió la duda de cómo iba a llegar allí, así que empecé a anotar varias salidas y, conforme escribía ideas para uno de los posibles finales, supe que era ese el que debía coger. El epílogo surgió entonces de forma muy natural y hasta la última conversación está inspirada en una conversación real (bueno, inspirada no, más bien transcrita literalmente).

  • ¿Cómo es tu proceso de creación? ¿Qué es lo primero que haces?

     Cuando tengo una idea, lo primero que hago es pensarla. La imagino, intento visualizar escenas, desarrollarla un poco en mi cabeza y ver si funciona. Si no me convence esa escenificación mental, no me queda otra que rechazar la idea; pero si me gusta, entonces la anoto en algún sitio o me mando audios al WhatsApp para tenerlos guardados. Con cada historia que he escrito o estoy escribiendo he tenido procesos distintos. Pero algo que hago siempre es hacer una escaleta general que voy rellenando conforme se me ocurren cosas o voy escribiendo. Muchos de los proyectos que tengo entre manos o aparcados pero a la espera han surgido de un relato, así que tengo gran parte del trabajo hecho en cuanto a ideas clave, personajes y worldbuilding se refiere.

  • Suelen decir que los hombres construyen grandes protagonistas masculinos (ya que los construyen a partir de ellos mismos muy a menudo) y las mujeres grandes personajes femeninos. En tu caso la protagonista principal es Úrsula, una mujer. ¿Cómo la creaste?

     Como ya he dicho, la idea inicial era escribir un fanfic, así que las protagonistas ya estaban creadas. Pero cuando decidí coger la idea para una novela original, solo me quedé con un par de rasgos físicos de los personajes iniciales y con la profesión de Úrsula. Sabía que quería que fuera una chica reservada y cauta con sus emociones por vivir en la sociedad en la que no podía ser ella misma, y sabía que quería que amase su trabajo de actriz. Escribí el primer capítulo el verano que acabé la carrera y no volví a retomar la historia hasta meses después, pero ese primer contacto con la historia me sirvió mucho para trazar la personalidad de Úrsula, las cosas en las que se fijaba, sus relaciones de amistad, su sentimiento de soledad, etc. Luego ya añadí detalles de su pasado y su personalidad que me iba pidiendo la historia y que encajaban con la imagen que tenía de ella en mi cabeza.

  • ¿Qué tiene Úrsula de Fani? ¿Qué te gustaría adoptar de la manera de ser de Úrsula?

     Que a veces actúa sin pensar y que cuando ama, ama con todo su ser. También es muy celosa de su intimidad.

     De ella me gustaría adoptar su valentía y su fuerza.

  • ¿Cómo definirías a Úrsula?

     Úrsula es una amante de su trabajo, una chica que sabe lo que quiere y que siempre ha tenido que cuidarse de que su vida privada permaneciese privada, por eso es un misterio para sus amigos y compañeros de trabajo. Es impulsiva y pasional, tanto para lo bueno como para lo malo.

  • ¿Qué creaste primero, el conflicto personal de Úrsula o la filosofía y ética de Beltarith?

     Como ya he dicho antes, el concepto del C-BeCon es lo primero que se me ocurrió, pero casi al mismo tiempo también surgió el conflicto personal y la trama principal de la novela. El cómo le afectaría a una chica como Úrsula el dispositivo del C-BeCon era la pregunta lógica que me hice después de que se me ocurriera la premisa.

  • ¿Cuál es tu escena preferida de Nivel 10? Sin caer en spoiler, claro.

     El capítulo 13, la conversación en el parque Greenglass es de las que más me gustó escribir. También el epílogo por la carga emocional que tiene para mí.

  • Tu novela ocurre en Beltaríh, ciudad imaginaria. Pero al escribir sobre ella, ¿te basabas en alguna ciudad actual?

     Beltaríh es una mezcla de todas las ciudades que han significado algo para mí. Tiene el viento y la costa de Almería, los parques de Valladolid, mi barrio de cuando vivía en Varsovia, así como el contraste entre moderno y antiguo de la capital polaca, las calles comerciales de Glasgow y las avenidas y monumentos dedicados a escritores de Santander (donde, además, escribí uno de los capítulos).

Fotografía escultura Benito Pérez Galdós

Escultura homenaje a Benito Pérez Galdós

  • Las distopías suelen tener un equilibrio muy frágil entre la esperanza y la derrota de los personajes. ¿Te preocupaba ese equilibrio mientras escribías Nivel 10?

     Al principio, cuando aún no tenía claro el final, sí me preocupaba más este equilibrio. En las distopías, la esperanza de los personajes suelen ir acompañada de un velo de frustración y derrota que, personalmente, me parece inevitable. Nunca se gana completamente en una sociedad opresiva y las victorias suelen ser siempre agridulces y eso es algo que quería transmitir en la novela.

  • Dentro de la dureza y crudeza de la distopía, Nivel 10 es un canto a la libertad, al respeto y al amor. ¿Esa era la idea desde un principio o fue evolucionando?

     Sí, desde que ya tuve más claro el tipo de final que quería, esta fue la idea que guiaba el desarrollo de la novela. Que fuera una llamada de atención sobre las injusticias y discriminaciones que suceden en nuestro mundo real y que mi historia sirviera de reivindicación de la libertad de amar y de ser.

  • En Nivel 10, la base científica parece (al menos para un neófito en la materia como yo) aterradoramente real ¿Cuánto de realista tiene la base científica?

     Escribí Nivel 10 cuando trabajaba en un centro de rehabilitación  neuropsicológica y estaba estudiando a la vez un máster de Neuropsicología; también había estado una temporada haciendo prácticas en un laboratorio, así que tenía todo muy fresquito. Todo lo que hay de cierto en la novela lo aprendí en esos años: el funcionamiento básico, por decirlo así, de las zonas cerebrales que nombro en el libro es el que aprendí durante mis años de formación, las descripciones detalladas de cirugía y laboratorio, son todo lo reales que he podido plasmar. Pero, como toda literatura especulativa, siempre hay margen para la imaginación. Cuando nos adentramos en una historia, sobre todo si es de género, hacemos un pacto con los autores para creernos lo que nos cuentan, siempre que sea verosímil. En el caso de Nivel 10, aunque la base es real, el cerebro es mucho más complejo y no conocemos ni un pequeño porcentaje de su verdadero funcionamiento ni podemos determinarlo con la precisión con la que yo lo hago en la novela. Ahí es donde yo le pido a los lectores que confíen en lo que yo les cuento, que crean que existen ciertos instrumentos, ciertos avances tecnológicos, etc.

  • Al crear el C-BeCon ¿tuviste alguna duda sobre lo creíble que iba a suponer al lector? Especialmente al lector que pueda tener una formación técnica.

     Como ya he dicho, todos mis conocimientos en neuropsicología los he volcado en el C-BeCon, pero también me permito ciertas licencias que son necesarias para que este dispositivo sea viable en el mundo en el que lo planteo. Una persona que tenga formación técnica se dará cuenta de esas licencias, pero también verá que tienen su fundamento científico.

  • Me ha maravillado el peso que tiene los distintos estilos de arte en ciertos puntos de la novela. ¿Cómo te inspiraste para acercarnos a los lectores a estos estilos artísticos modernos?

     A mí me gusta mucho el arte. Mucho, mucho. Me gusta ir a museos y galerías, conciertos, obras de teatro o encuentros literarios; encuentro tranquilidad, paz y sobre todo mucha inspiración en estos eventos y creo que son una parte fundamental de la cultura y de la sociedad. Todas las manifestaciones artísticas evolucionan con el tiempo y son reflejo de los cambios en la sociedad, así que me parecía poco verosímil que el arte no tuviera importancia en Nivel 10, especialmente cuando la misma protagonista es actriz de teatro. Intenté imaginarme cómo se beneficiaría el teatro de una tecnología similar al bluetooth, a la realidad aumentada o a los efectos especiales; intenté imaginarme también cómo se usaría la tecnología en el arte pictórico y no me cabe duda de que en un futuro la pintura, tal y como la conocemos ahora, irá quedándose a un lado para dejar paso al arte digital.  

  • Al crear un mundo nuevo solemos tender a crear más de lo que necesitaría el libro, y mucho se queda fuera. ¿Tu mundo es el que refleja el libro o hay mucho trabajo que no se plasma en él?

     He plasmado gran parte en el libro, pero también me he dejado fuera mucha historia de Saphen, de su sistema de leyes y su código penal y hasta escribí relatos del escritor ficticio, Saúl Zaikmann, que aparece en la novela y que están ambientados casi un siglo antes de la trama de Nivel 10.

  • ¿Volveremos a visitar Beltaríh o algún otro lugar de Nivel 10 en otro libro?

     Durante un tiempo quise hacer una trilogía cuya única relación fuese Beltaríh, pero es un proyecto muy a largo plazo y tras pensarlo mejor, decidí cambiar el escenario y solo mantener las tramas. De momento, las únicas historias ambientadas en Beltaríh son Nivel 10 y los relatos complementarios que he comentado antes.

  • ¿Cómo definirías tu libro? Describe tu libro en tres palabras.

     Distópico, intimista, reivindicativo.

  • ¿Cuál es tu herramienta preferida en la fase de Worldbuilding? Bloc de notas, ordenador…

     Soy muy analógica, con una libreta, folios sueltos y un boli de gel o un lápiz si tengo que dibujar me conformo.

  • ¿Cuál es la faceta de Worldbuilding en la que te sientes más cómoda?

     La descripción de la tecnología en ciencia ficción o del sistema de magia en fantasía. También me gusta mucho la descripción de ciudades.

  • ¿Cuál es la parte de worldbuilding que te gustaría mejorar?

     Lo que más se me atraganta son los rituales o tradiciones que tengan componentes rituales, ya sean religiosos o paganos. Sobre todo si quiero escribir varios distintos, me cuesta encontrar ideas originales que no sean repetitivas.

  • ¿Consideras que las distopías son una buena herramienta para denunciar hechos del mundo actual, o derivas del mundo en el que vivimos?

     Por supuesto. Con una distopía se lleva una situación del mundo real a su extremo, se hiperboliza para que se haga evidente su existencia y la trama de los personajes que viven en esa distopía tan solo es un ejemplo de una persona cualquiera que sufre esa situación en el mundo real. A veces no nos damos cuenta de los problemas ajenos hasta que los vemos en la ficción y la cifi es muy eficaz en ese aspecto.

  • ¿En qué proyectos literarios andas metida ahora? Todos los que se puedan confesar, claro.

     Algunos los tengo aparcados y espero retomarlos en el futuro, pero los que tengo entre manos ahora mismo son tres: una trilogía de fantasía, de la que podéis leer un relato-precuela en Libros Prohibidos; una novela de cambiaformas que estoy escribiendo en inglés; y una antología de relatos de IAs.

  • Para finalizar, ¿cómo imaginas tu carrera literaria? ¿Qué pensará la Fani del futuro de Nivel 10?

     Espero seguir escribiendo y seguir teniendo ideas para escribir. Me gustaría poder seguir teniendo la oportunidad de presentar, de promocionar mis obras y de recibir el apoyo de mis lectores.

     Seguro que la Fani del futuro habrá aprendido mucho más sobre escritura y verá su evolución al releer Nivel 10, querrá cambiar cosas, pero igualmente se sentirá orgullosa de lo que hizo en su momento.

  • Para finalizar, el autor se hará una pregunta que querría haber contestado sobre worldbuilding.

     ¿Qué aspecto de tu worldbuilding te gusta más o disfrutaste más al escribirlo?

     Disfruté mucho con el diseño del C-BeCon y todas sus fases y núcleos. Además, en esa época, estaba en todo el meollo de la neuropsicología y desarrollar la idea de este dispositivo era casi como un juego. También me gustó mucho diseñar el teatro mediante discos proyectores y todo el sistema de niveles de credibilidad y prestigio de la sociedad. 

     Y hasta aquí la segunda parte de la entrevista a Fani Álvarez. Espero que te haya servido para entender mejor el worldbuilding de la novela y el proceso de escritura de esta autora que estoy seguro de que nos traerá grandes obras en el futuro. Ya tiene un gran fan en mí y espero que te unas al grupo. Muchas gracias por tu amabilidad y por contestar tantas preguntas, Fani. Y muchas gracias a ti lector por acercarte a esta entrevista. La semana que viene publicaré la reseña de Nivel 10, así que hasta entonces un gran abrazo de El Constructor de Mundos.

By |2018-06-21T08:09:39+00:00junio 21st, 2018|#UnAñoDeAutoras|0 Comments

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