Entrevista a Chiki Fabregat: Worldbuilding

//Entrevista a Chiki Fabregat: Worldbuilding

Entrevista a Chiki Fabregat: Worldbuilding

      Buenos días y bienvenid@ a El Constructor de mundos. En este artículo traigo la segunda parte de la entrevista a Chiki Fabregat, en este caso centrada en el worldbuilding de Me llamo Zoila y en su proceso constructivo. Ya publiqué la primera parte de la entrevista a Chiki Fabregat centrada en la visibilidad y en la iniciativa de #UnAñoDeAutoras. En esta segunda parte me centro en la construccón del mundo que rodea a la historia de Zoila. Muchas gracias de nuevo Chiki por estar en mi blog y comencemos con las preguntas.

  • ¿Cuál fue el primer mundo que construiste?

      Siento un respeto profundo y muy arraigado por los creadores de mundos. Y hablo de ellos en tercera persona porque no creo que yo construya mundos, más bien doy unas pinceladitas y dejo que el lector ponga el resto. Nunca había escrito fantasía hasta Zoila. No conscientemente, quiero decir. De hecho, no pensaba que esta era una historia fantástica, hasta que una gran amiga me hizo notar que había elfos y que eso, lo mismo, significaba que era una historia fantástica.

      Me he dado cuenta (a posteriori, no era algo intencionado) de que mis historias ocurren en mundos no del todo reales, pero no fantásticos. Mis personajes son más o menos humanos, con alguna cosilla menos frecuente (unas orejitas que crecen, un poquito de sangre elfa, alguna capacidad extraordinaria…). Así que supongo, contestando a tu pregunta, que esos bosques y ese mundo de los elfos son el primer mundo que he construido. Y es más una tiendecilla de campaña que un mundo completo.

  • ¿Cuál fue la idea embrión de Me llamo Zoila?

      El embrión era la idea de los mellizos separados por unos minutos, porque me parecía una metáfora de la vida. Nacen juntos y un médico los separa; son amigos, y los elfos vienen a ponerlo en duda; no hay envidias ni competencia y la vida se empeña en que sí la haya.

  • ¿Planificas toda la novela antes de ponerte a escribir o dejas cierta libertad a tus personajes para que hagan lo que quieran?

      ¿Hay alumnos mirando? Planifico hasta cierto punto. Después me salto la planificación cuando me surgen ideas interesantes. Pero jamás me oirás decir que mis personajes deciden algo o hacen algo por su cuenta. Ah, no, por ahí no paso. Me cuesta un esfuerzo gigantesco construir una historia, como para que se lleven ellos el mérito. Van donde yo quiero que vayan y hacen lo que quiero que hagan. Si el resultado es bueno o es malo, el mérito o la culpa son míos.

  • ¿Tenías claro cómo iba a acabar la novela desde el principio?

      Sí. Cambié muchas cosas del nudo, quité y puse personajes, modifiqué conflictos. Pero el final lo tenía bastante claro. Aunque la escena exacta se me ocurrió después, pero tenía claro el resultado.

  • En este caso hablamos de una trilogía ¿planificaste que iban a ser tres libros desde el principio?

      Sí y no. Tenía la historia completa en la cabeza (más o menos), pero no quería embarcarme en una novela muy larga porque la intención, desde antes de poner la primera palabra, era ofrecer una novela que a esos lectores juveniles a los que les gustan las historias, pero que se ven muchas veces desbordados por novelas de setecientas páginas, les gustara. Escribí para ellos. Decidí sacrificar parte de la historia para que fuese una novela corta, cerrada. No quería trucos de magia, prometer una historia corta y llenarla de ganchos que despertasen el deseo de una continuación.

      Pero supongo que estaba en mi cabeza, tenía personajes guardados, tenía todo lo que vendría después dando vueltas por mi mesa. Así que, cuando la editora me dijo que le gustaba, que la quería, escribí a ofrecerle las otras dos. La gracia es que ella me estaba escribiendo a pedírmelas, porque notó desde el principio que hacían falta.

  • ¿Planificaste toda la trilogía antes de ponerte con Me llamo Zoila?

      No conscientemente, como te decía. Pero los escritores hacemos muchas cosas que no sabemos que hemos hecho 😊

  • ¿Cómo es tu proceso de creación? ¿Qué es lo primero que haces?

      Ha ido variando. En cada novela el proceso ha sido diferente. Repito lo que me ha funcionado, descarto lo que me ha dado más guerra y así voy encontrando mi método. Pero hay algunas constantes. Las ideas, los bocetos, las frases que igual dan lugar a otras cosas, los primeros arcos temporales… los escribo a mano, con un boli de cuatro colores, porque los colores implican un código. No es siempre el mismo, es uno que decido cuando empiezo: personajes en rosa, conflicto y trama en azul…

      Después de muchos folios garabateados a cuatro colores me he dado cuenta de que todo ese tiempo y ese esfuerzo son solo una prueba. Si mi historia supera los dos o tres meses que paso anotando ideas, personajes, posibles conflictos, es que me interesa. A veces tomo esas notas y a los pocos días ya no me llama la atención el personaje y entonces sé que era una historia que no quería contar. Pero la guardo, por si más adelante me interesa.

  • Suelen decir que los hombres construyen grandes protagonistas masculinos (ya que los construyen a partir de ellos mismos muy a menudo) y las mujeres grandes personajes femeninos. En tu caso la protagonista principal es Zoila, una mujer. ¿Cómo la creaste?

      No estoy de acuerdo. Que suena un poco radical, vale, lo matizo. Creo que un buen escritor puede crear buenos personajes femeninos o masculinos, realistas o fantásticos, jóvenes, viejos o niños. No sé por qué Zoila es chica, supongo que cuando puse a los dos sobre la mesa, Zoila y Liam, ella me resultó más atractiva o más manejable o qué sé yo. No fue una decisión consciente.

       Eso sí, una vez que la elegí, le di forma basándome en personas reales. En mí y en mis dos hijos, sobre todo. Pero no busques que nos parezcamos.

  • ¿Qué tiene Zoila de Chiki? ¿Qué te gustaría adoptar de la manera de ser de Zoila?

      Zoila y yo compartimos la comodidad de la segunda fila. Nos gusta estar ahí, en el meollito de las cosas, pero sin llamar excesivamente la atención. Pero no es humildad o cualquier otra virtud disfrazada, es una forma de alejarse del riesgo. En lo que a emociones se refiere, yo soy más elfa que ella, soy de sangre más fría, y eso sí que se lo envidio (a ratos). Digamos que Zoila es lo que me gustaría ser y Liam (su gemelo) es lo que soy.

  • ¿Cómo definirías a Zoila?

      Como una adolescente normal, con una vida normal, con un sentido de la justicia normal. Lo más importante para mí al crear este personaje es que fuese alguien como el noventa y nueve por ciento de los adolescentes y no ese ser único que lo tiene todo a favor para ser un superhéroe. Vale que luego se me fue un poquito de las manos y tal vez sí sea un poco especial, pero ¿quién no tiene un secreto?

  • ¿Qué diría Zoila de Chiki Fabregat?

      “Crees que mola porque no vives con ella”. O tal vez “Gracias por crearme y hacerme la puñeta durante tres libros”

  • ¿Cuál es tu escena preferida de Me llamo Zoila? Sin caer en spoiler, claro.

      La primera entrada en el bosque, cuando van para pasar miedo. No es que sea impactante, hay otras, como la última, mucho más visuales y cargadas de significado, pero me costó meterlos en el bosque porque yo soy supermiedosa y no habría entrado ni de coña. Mientras la escribía pensaba: “ay, no, pobres”. Y eso que no es de miedo, ni siquiera de miedito. Pero hay muchas. Cuando se queda sola con Raimon en casa, cuando observa desde el árbol lo que pasa más abajo… Este libro más que ningún otro me lo imaginaba todo el tiempo, no es que viera una película, es que estaba allí. He estado en ese bosque, en ese árbol, en casa a solas con Raimon.

  • ¿te basaste en algún bosque o pueblo concreto para inspirarte?

      Sí, sí. Un bosque de Washington DC que estaba justo frente a la casa en la que yo vivía y en el que me perdí el primer día de estar allí. No volví a pisarlo en todo el año.

  • La literatura infantil y juvenil siempre ha sido muy injustamente tratada. ¿qué características de este tipo de literatura puede reconocer el lector en Me llamo Zoila?

      Tiene un conflicto con el que creo que pueden identificarse los adolescentes, porque Zoila solo busca su lugar en el mundo, solo quiere saber quién es. Hacer las paces consigo misma. Hay amor, hay un poquito de conflicto generacional, hay amistad, fantasía. Creo que lo que la sitúa dentro del arco de lectores juveniles es, sobre todo, que la escribí para ellos.

  • Me llamo Zoila trata distintos temas, pero uno de los principales es el amor en sus distintas vertientes: Amor adolescente, amor familiar, amor incondicional, sacrificios por amor,… ¿fue tu intención desde el principio o fue surgiendo mientras desarrollabas a los personajes?

      Soy una romántica incurable. Y creo que el amor mueve el mundo, el amor en todas sus versiones. Por supuesto quería que hubiese relaciones entre todos los personajes, los que se quieren y los que no, los que saben querer y los que tienen que aprenderlo. Pero también me importaba mucho, muchísimo, desterrar la idea del amor para siempre, el amor que justifica cualquier cosa, el amor idiota.

foto de Chiki Fabregat
  • En Me llamo Zoila hablas del mestizaje entre hombres y elfos ¿te has inspirado en algún personaje o historia para escribirla?

      Sí. Pero es un mestizaje diferente. Los elfos y los humanos son diferentes solo en su forma de sentir, en la intensidad con la que sienten y viven. Y eso lo tengo en mi familia, en toda la gente que me rodea. Todos, a nuestra forma, somos una mezcla.

  • Me gusta mucho como tratas a los elfos, describiendo los distintos “clanes” y diferenciándolos entre ellos ¿crees que se tiende a describir a los elfos siempre de una manera muy parecida? ¿se puede innovar en las razas “clásicas” de las novelas de fantasía?

      Se puede, se puede. A ver, la literatura nos da una parte del camino hecho y no creo que haya que romperlo, sino más bien aprovecharlo. Si hablo de un elfo, la mayoría de los lectores lo va a imaginar relacionado con la naturaleza, ágil… Yo aproveché lo que todos tenemos en la memoria sobre los elfos para construir mi propia raza.

      En todo caso lo de si se puede o no… Se puede todo, es lo maravilloso de la escritura. Si se te ocurre algo, prueba, hazlo. Y luego mira si te gusta el resultado.

  • Me encanta como has tratado a los dos hermanos, tan cercanos en el momento de nacer y tan diferentes tanto en lo físico como en el carácter ¿querías describir dos puntos de vista distintos de un mismo hecho?

      Sí, sí, eso me apetecía mucho. Lo he contado mil veces, pero tengo una hermana con la que me llevo dos años. Por una broma nos empezaron a llamar gemelas y ahora hay mucha gente que cree que lo somos. Y no podríamos ser más diferentes y con más puntos en común al mismo tiempo.

  • ¿Volveremos a viajar al mundo de Zoila en el futuro?

      Creo que no. Tuve la cabeza llena de elfos más de tres años, me metí en su bosque, en su vida, en su forma de ser. Pero ya me he despedido de ellos.

  • ¿Cómo definirías tu libro? Describe tu libro en tres palabras.

      Sé tú mismo (te odio por esta pregunta, qué difícil)

  • Vayamos a tu proceso creativo ¿Cuál es tu herramienta preferida en la fase de Worldbuilding? Bloc de notas, ordenador, …

      Papel y boli. Antes, papelitos de tamaño cuartilla, escritos por una cara (hojas recicladas). Ahora me he pasado al cuaderno.

  • ¿Cuál es la faceta de Worldbuilding en la que te sientes más cómoda?

      Me siento espantosamente incómoda en todas porque creo que estoy faltando al respeto a alguien todo el rato. Estos elfos son mis elfos y no deberían llamarse elfos porque no son como los de Tolkien y los demás; este orden del mundo elfo no es nuevo; es demasiado nuevo; no hay quien se lo crea; se parece a otro; tía, tú de qué vas. Más o menos así es mi proceso de construir un mundo.

      Nunca me he considerado escritora de fantasía porque crear mundos me parece una labor enorme, dificilísima y maravillosa. Entrar en ese grupo así, porque tengo una historia con elfos, me parece un poco prepotente por mi parte.

  • ¿Cúal es la parte de worldbuilding que te gustaría mejorar?

      Más que una parte es una sensación o un sentimiento. Me gustaría atreverme a los detalles que se me ocurren a veces para un escenario fantástico, pero me asusta pensar que sea una idiotez mía. No sé, ahora justo estoy probando a dejarme llevar en esto y me lo estoy pasando en grande, pero me sigue dando miedo.

  • ¿Consideras que la fantasía juvenil es una buena herramienta para inculcar valores a los lectores?

      Ay. Para mí la literatura es entretenimiento. Tengo mis valores, claro, y están en mis historias. Pongo mucho cuidado en lo que escribo porque sé para quién lo escribo y no quiero ofrecer modelos tóxicos, pero no creo que la literatura deba inculcar nada. Ahí están mis valores y los de mis personajes y ojalá te gusten y los compartas; ojalá te hagan pensar. Solo eso.

  • Si hay algún escritor de fantasía entre los lectores de esta entrevista (que espero que haya cientos) ¿qué libro o libros le recomendarías como fuente de inspiración?

      Todo Roald Dahl. Pippi Langstrum. Donde viven los monstruos. Todo lo que recuerden que les divertía y les emocionaba en su infancia. Volver al origen nos hace conectar con el lector, creo yo.

      Y La princesa prometida, claro. Te inspire o no, pasarás un rato estupendo.

  • ¿En qué proyectos literarios andas metida ahora? Todos los que se puedan confesar claro.

      Yo confieso con facilidad. Estoy con una novela para ocho o diez años que me está resultando divertida y balsámica al tiempo. Y justo hoy me han pedido un cuento cortito para niños y he puesto en marcha la máquina de las ideas.

  • Para finalizar ¿Cómo imaginas tu carrera literaria? ¿Qué pensará la Chiki del futuro de Zoila?

      Espero que se sienta orgullosa de ella. Y, si no, es que me habré vuelto idiota, ya no me hablaréis ninguno y pasearé con gafas de sol puestas por los aeropuertos, fingiendo ser alguien importante.

      Me imagino escribiendo mejor, con menos inseguridades, menos miedos y disfrutando tanto como ahora.

  • Para finalizar me gustaría que te hicieras una pregunta que querrías haber contestado sobre worldbuilding y la respondas.

      ¿En qué mundo no ambientarías nunca una novela?

      En uno futurista, con mucho cacharrito tecnológico. No sé ni programar los canales de la tele, sería una pesadilla.

       Muchas gracias por tu amabilidad y por contestar tantas preguntas, Chiki. Y a ti lector/a espero que te haya gustado esta segunda parte de la entrevista a Chiki Fabregat. Te animo a leer la trilogía de Zoila, arrancando por el mencionado Me llamo Zoila. Si te quedas con ganas de saber más sobre ella deja tu pregunta en los comentarios y yo me encargaré de hacersela llegar a ella. Un fuerte abrazo. Nos vemos de nuevo pronto en El Constructor de Mundos.

By |2018-07-18T20:14:15+00:00julio 18th, 2018|#UnAñoDeAutoras|0 Comments

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