Título del libro: El Salto del Caballo

Autor: Ricardo Alía

Editorial: Maeva

Año de publicación: 2017

Número de Páginas: 480

Sinopsis: Diciembre de 2013, San Sebastián. Un dentista aparece muerto con una jeringuilla clavada en la frente y el cuerpo cubierto de billetes. El asesino ha dejado un mensaje oculto escrito con la sangre de la víctima. Max Medina, preocupado ante la proximidad del nacimiento de su primer hijo, debe enfrentarse a este caso en solitario, pues su compañera Erika López está en tratamiento psicológico para superar los dramáticos acontecimientos del pasado año, y el agente de la Científica Joshua O’Neill está enfermo. Solo Virginia, una joven malhablada e insolente, pero experta en informática, ayudará a Max en sus investigaciones. Un mes más tarde, coincidiendo con el inicio del Año del Caballo, la aparición de nuevas víctimas y mensajes llevará a Max y Erika a comenzar una carrera contrarreloj para detener al autor de los crímenes, mientras la madre de todas las tormentas se cierne sobre la ciudad, presagio de los sucesos funestos que están por venir.

Construcción de los personajes:

         Antes de comenzar a analizar esta novela, conviene recordar que estamos hablando de la tercera parte de una trilogía, denominada La Trilogía del Zodiaco. Aquí puedes leer las reseña de los anteriores libros: El Signo del Dragón y El Vuelo de la serpiente. Te recomiendo que leas ambas reseñas antes de comenzar con esta, ya que he tratado de hacer un análisis completo de la trilogía, y de la evolución que han sufrido los personajes desde el principio hasta este punto.

En el primer libro el protagonista principal era Max Medina. En el segundo libro el protagonismo se repartía entre Max y Erika. En esta tercera parte vuelve a repartirse el protagonismo entre Max y Erika. Considero que es un acierto, ya que la trama que nace del trauma sufrido por Erika en El Vuelo de la Serpiente es muy enriquecedora para la historia, y provoca uno de los giros mas interesantes.

–  Max Medina: Inspector de la Ertzaintza. El policía duro sigue presente, pero las dos mujeres que han entrado en su vida la han revolucionado por completo. Arrancaba la trilogía como un personaje solitario, que había aterrizado en la Ertzaintza viniendo desde Madrid, pero la relación con sus compañeros, con Cristina y la especial relación con Virginia han terminado de romper la coraza tras la que escondía su verdadero ser. Esa burbuja podría identificarse en el loft en el que vive, su santuario. Pero van invadiendo su espacio, y pese a sus reticencias, va dándose cuenta que en el fondo le gusta. En este libro pasará por una prueba personal (no voy a hacer spoiler) donde podremos ver cuanto queda del Max anterior.

–  Erika López: Agente de la Ertzaintza recién graduada. Su fuerza y personalidad se puso a prueba en El Vuelo de la Serpiente. Al arrancar esta historia nos encontramos con una Erika destrozada. Lo vivido en la anterior novela le ha causado una profunda herida interior, pese a que ella trata de mostrarse mas dura y entera de lo que realmente está. Una prueba de ello podría ser su vuelta a la casa familiar, teniendo en cuenta su tirante relación con su padre, y el difícil momento que está viviendo su madre. Para superar el trauma deberá ponerse en manos de un psicólogo.

Si en El Signo del Dragón los personajes secundarios servían como apoyo para la historia y en El Vuelo de la Serpiente se volvían imprescindibles, en esta tercera las interacciones entre todos los personajes son lo que consiguen darle el ritmo tan frenético que atrapa al lector. Sigue el rico abanico de personajes, sumándose algún otro que le da aún mas peso a la novela:

Cristina: Como he comentado antes, es una mujer que consigue cambiar a Max. Sigue demostrando su gran fortaleza. Estar en la fase final de su embarazo le causa un malestar generalizado, pero la cada vez mas especial relación con la joven Virginia consigue llenarla de la energía que necesita en esos momentos.

Xabier: El malo que toda gran obra necesita. El gran titiritero que mueve los hilos de las zonas oscuras de la sociedad (y descubriremos a lo largo de la novela lo largos que son esos hilos, creando una gran tela de araña a su alrededor). Controlador de todo. El lugar en el que vive es el fiel reflejo de su necesidad de controlar todo, pero siempre estando apartado y entre sombras.

Eneko: Padre de Erika. Sigue teniendo un peso específico en la novela, debido a la relación que descubrimos en la anterior parte con Xabier. Sigue viéndose la importancia que tienen su negocio y el asunto de la tablilla, situándolo todo por encima de las personas (familia incluida). Sus decisiones repercutirán en quienes le rodean.

Virginia: Sigue siendo el personaje que pone verdaderamente patas arriba la vida de Max en muchos aspectos. Le ayuda mucho en sus investigaciones mediante el control de la informática (herramienta en la que Max es un completo inútil). Pero, sin que Max llegue a darse cuenta del todo, el aspecto en el que más le ayuda es en el personal, por mucho que esté a punto de sacarle de sus casillas. Es la persona que termina de romper la burbuja personal de Max, y el nexo de unión entre este y Cristina. Será un apoyo fundamental de la pareja de Max durante la novela.

Santiago: Psicólogo de Erika. Así como he hablado de Virginia como causante de la revolución en la vida de Max, Santiago sería el catalizador de la revolución personal de Erika. Su presencia que parece testimonial al principio de la novela va tomando peso, hasta volverse un personaje imprescindible en la trama. Hablando en términos de ajedrez que tanto gusta a Ricardo, Santiago en el arranque parece un simple peón en el tablero de la novela, pero va avanzando poco a poco, hasta que se convierte en reina y revoluciona la partida. Los giros que provoca este personaje son de lo mejor del libro.

Imanol: Ex-pareja de Cristina. No era nada fácil su construcción como personaje para el autor, pero considero que lo hace con maestría. Durante los dos libros anteriores hemos tenido constancia de él a través de los sentimientos de Cristina y de los comentarios de la madre de esta. Es un personaje al que odias antes de conocerlo por lo que ha hecho sufrir a Cristina, y desde ese odio cada uno ha podido imaginarlo a su manera. Pero Ricardo ha sabido darle forma, y explicarnos de forma muy real la perturbada mente de alguien capaz de semejantes monstruosidades, mostrándonos sus retorcidos procesos mentales en primera persona.

Construcción del mundo:

En la primera novela hablaba que el mundo donde ocurría la novela se centraba en gran medida en la facultad de Químicas. En el segundo, los escenarios se repartían por distintas localizaciones de San Sebastián y alrededores. En esta tercera novela, la gran protagonista es la ciudad San Sebastián, sumándole un factor muy importante a mi parecer, el clima.

En el Salto del Caballo recorremos toda la ciudad con los personajes. Es cierto que aparecen otros lugares ya sea en la investigación o en la subtrama que nos lleva a la guerra civil, pero el gran escenario es sin duda la ciudad. La situación estratégica de la guarida de Xabier controlándolo todo desde el faro, me parece magistral. Viendo la ciudad y sus movimientos sin ser visto. El autor consigue plasmar en el escenario físico la psicología y el funcionamiento de la mente de Xabier. Aquí no puedo evitar colocar una pincelada personal. Yo soy de San Sebastián, y desde mi mas tierna infancia tengo el recuerdo que siempre he querido vivir donde vive Xabier. Me resulta un lugar casi mágico, muy especial. Me imaginaba allí en los días de tormenta tan característicos del Cantábrico. Gracias al libro he podido revivir en cierta manera esos lugares que tanto me han marcado.

Un factor imprescindible en la novela, o al menos a mi me lo parece, es el clima. Estamos hablando de pleno invierno en la ciudad, y una amenaza constante de tormenta. Los que hemos vivido allí sabemos lo amenazador que se vuelve el cielo cuando entra una tormenta desde el mar. Parece que el cielo se va a caer sobre la ciudad. A esto hay que unirle la presencia de la nieve. Se trata de una ciudad en la que prácticamente nunca nieva, por lo que su presencia causa verdaderos estragos de movilidad,… He querido ver en el clima el reflejo de la tormenta que cada uno de los personajes está viviendo en lo personal. Max con el caso y a punto de ser padre en cualquier momento, Erika con su trauma y su proceso psicológico, la presencia de Imanol como una sombre amenazante durante todo el libro, Xabier a punto de resolver el misterio de la tablilla, pero al que se le va escapando esa solución final,… Todo es una evolución, nube gris tras nube gris, que desencadena en la tormenta final.

Mención aparte requiere la construcción de los lugares de los crímenes. Ricardo logra que veamos la escena del crimen como si de una película o de una serie se tratara. Los detalles de cada asesinato, la construcción de la escena y los mensajes hacen que nos adentremos en el caso desde las primeras palabras. Como ejemplo, para no destripar la novela, tomaré el asesinato con el que arranca El Salto del Caballo. Los detalles físicos de la víctima nos habla del sufrimiento por el que ha pasado. Narrar la postura con brazos en cruz y con una jeringuilla clavada en la frente hace que veamos a la víctima en nuestra mente. Y los billetes esparcidos como si se trataran de los pétalos de American Beauty terminan de dibujarnos la escena. El autor no requiere de largos párrafos para explicar a la perfección la escena, simplemente da las pinceladas necesarias para que la imaginemos.

Opinión:

Los dos primeros libros los disfruté mucho, por lo que en cuanto pude me hice con la tercera parte de la trilogía. Como comentaba en la reseña de El Vuelo de la Serpiente, disfruto con las trilogías, y especialmente con la evolución de sus personajes. Hay que recordar que en el libro anterior dejábamos a Erika recién salida de su secuestro, traumatizada por todo lo vivido. Max por su parte estaba lleno de interrogantes respecto a Xabier,… Debo decir que si los dos anteriores me gustaron mucho, este me ha sorprendido aún mas gratamente, por la manera en la que todas las piezas acaban por encajar.

Como en la reseña anterior, creo que es necesario hablar de las distintas tramas que ocurren en la novela:

La trama principal: Se trataría del caso de los asesinatos. Son unos escenarios de crimen muy evocadores, y hacen que enseguida entremos de lleno en la investigación. Poco a poco las muertes se van entrelazando, y el detalle de las frases escritas en la escena no hace mas que aumentar el misterio. Se trata de un caso lo suficientemente potente como para haber copado por completo toda la novela, pero la manera en la que entrelaza el caso con las subtramas enriquece aún más lo escrito.

Trama secundaria de la trilogía: Sigue presente la subtrama de Xabier y la tablilla descubierta en El Signo del Dragón. En esta novela logra entrelazar esta subtrama con la trama principal de manera magistral, y como sucede en toda buena trilogía, la subtrama que une los tres libros acaba convirtiéndose en la principal, hasta llegar al clímax final.

Existen otras subtramas muy reseñables que enriquecen aún mas la historia: la evolución personal de Erika en su tratamiento, la presencia amenazante de Imanol, etcétera. Hay otra subtrama importante que nos traslada a la guerra civil. Puede parecerte chocante su presencia en la novela, ten paciencia, al final entenderás su importancia.

En resumen, se trata de un libro más que recomendable. Trenza las historias muy bien, sin decaer en ningún momento el ritmo. La evolución de los personajes se mantiene en la lógica que los hace aún mas reales. Las distintas tramas tienen una presencia muy importante, y ninguna de ellas es menor (como suele ocurrir en otros libros, donde las subtramas pareces simples excusas para alargar la duración de la narración). El final (que por supuesto no voy a desvelar) deja un gran sabor de boca, pero con el regusto amargo que debe dejar una buena novela negra. Subtramas como la de Erika hacen de ella un personaje aún mas humano (con el giro final incluido).

No puedo finalizar la reseña sin hablar del ritmo de la novela. Si durante toda ella es ameno, el final es verdaderamente vertiginoso. Los saltos de escena separados en breves párrafos que hace en las páginas finales me parecen maravillosos. No te permite casi respirar. Salta de un lado al otro viviendo la acción sin poder dejar de leer. Y lo mejor de todo para los que nos hemos enamorado de esta trilogía y de estos personajes: deja la puerta abierta para que podamos seguir disfrutando del universo creado por Ricardo Alía. Simplemente chapeau Ricardo, con esta trilogía te has vuelto un fijo en mi estantería. Gracias por hacerme disfrutar.

Te gustará si:

– Eres amante de la novela negra.

– Si has leído las dos novelas anteriores, imprescindible que leas el broche final. Cierra las historias que había dejado pendiente y con un ritmo que hace que sea mi preferida de las tres.

– Como en las anteriores veces, si te gustan las historias con un trasfondo histórico, cultural y político, implantadas en un lugar y en un momento concreto de su historia. La ciudad y la historia se vuelven aún mas importantes en esta tercera parte.

– Si disfrutas como yo con la evolución de los personajes. Si en la segunda parte evolucionaba a Max, en esta lo hace aún más. Y en el caso de Erika esa humanización que sufre pondrá patas arriba toda su vida.

– Si te gustan las novelas con ritmo y con acción. El tramo final de la novela es de las parte con mas ritmo que recuerdo haber leído en mucho tiempo. Acción trepidante, pero sobre una estructura narrativa y de personajes muy bien cimentada.

        Para finalizar, te dejo el Booktrailer de la novela. Un género que va cobrando peso y que me parece muy interesante:

        Si te ha gustado, si quieres comentar tu opinión del libro, si no estás de acuerdo con la mía, o si quieres recomendarme alguna obra, escribe un comentario y seguimos debatiendo. Gracias por visitar El Constructor de Mundos, y si quieres seguir de cerca el Blog no dudes en Suscribirte.

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