Título: Agujeros de sol

Autora: Nieves Mories

Editorial: Dilatando mentes editorial

Fecha de publicación: julio 2020

Número de páginas: 238

Sinopsis:

      Ella volverá con el hielo,con el frío, a jugar con todos nosotros.

      Debería nevar esta noche. Debería estar nevando. Igual que en el día en el que la avalancha se la llevó.

      La luna cianótica tendrá su rostro, ese que lleva años muerto y enterrado, aunque no en nuestra memoria.

      ¡Ponme otra copa, por supuesto, y brindemos por ella!

      Querrá jugar con todos nosotros de nuevo, a aquel pasatiempo que le dio por llamar, a saber por qué, agujeros de sol.

      Volverá para desenterrarlos a todos.

      Volverá para desenterrarlo todo.

      Feliz navidad.

 CONSTRUCCIÓN DEL MUNDO:

     Para empezar hay que decir que nos vamos a adentrar en  nu nuevo mundo de Nieves Mories, con todo lo que ello conlleva. Si nunca has leído nada suyo, te dejo aquí el enlace a un artículo donde desgrané las características principales de esta autora.

      Nieves nos ha acostumbrado a llevarnos a lugares opresivos, que te rasgan el corazón. Sus obras suelen estar pobladas de casas que reflejan el alma de aquellos que las habitan. El mejor ejemplo sería la casa de Asuntos de muertos, que podría recordarnos en parte a la Hill House de Shirley Jackson. Y esta no será la única vez que nombraré a esta autora que tanto significa para mí.

      En esta novela el lugar es igualmente opresivo para sus personajes, pero no tanto por el continente como por su contenido. Los que lo convierten en un ambiente casi irrespirable son sus habitantes, con un papel predominante de Bárbara, la señora de la casa en todas sus acepciones más negativas. Pero en el apartado de personajes analizaré que Bárbara, pese a su caracter tan insufrible, no es más que un engranaje más de una familia enferma en el alma, donde los secretos han corrompido todos los rincones.

      No quiero olvidar la arboleda cercana a la gran casa. Es un personaje más de la novela, principalmente por dos pasajes. Por un lado porque guarda unos secretos que no podré develar, pero que lo hacen ser muy presente a lo largo de la novela, y en especial cuanto más avanzamos en ella. Y por otro lado por los agujeros de sol, uno de los juegos de los niños de la familia (no el único ni el más espeluznante) que nos recuerda que poco hay más efectivo en el terror psicológico que unos niños que no se comportan como tales.

      No quiero olvidarme de un aspecto esencial del los mundos de Nieves Mories y que está presente también en esta novela, su maestría para enfocarnos la vista hacia donde ella quiere. Nieves no es una autora que se regodee con grandes descripciones, pero siempre utiliza las palabras justas para entender todo el contexto. Eso ocurre con la escena inicial y final, donde paseamos junto al narrador por un escenario espeluznante de sangre y muerte. Y Nieves usa esta voz en primera persona del narrador para que veamos todo el contexto, para que sintamos ese desasosiego al asistir a una escena terrible que aún no entendemos al principio, pero que conociéndola sabemos que acabaremos por entenderla.

      Pero los detalles no se limitan a esa maravillosa escena (que luego analizaré y considero uno de los comienzos más potentes que he leído en bastante tiempo) si no que va dejando las pinceladas justas que necesitamos para entender todo el entorno, y lo más importante, para entender lo que mueve a los personajes: esas tazas de porcelanas que dañan cuando se rompen, esa grieta del pasado en la decoración que es todo un recordatorio, esas flores de celebración. Todo nos lleva a los dos pilares de la novela: los personajes y sus secretos. Secretos que pudren el alma. Secretos que torturan. Secretos que buscan catarsis. 

Portada de Agujeros de sol

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CONSTRUCCIÓN DE LOS PERSONAJES:

        Como suele ser común en las novelas de Nieves Mories, Agujeros de sol es una historia de personajes. Sus secretos, su personalidad y sus choques son lo que mueven la novela. Pero aquí hay una novedad respecto a otras obras que ya he analizado. Mientras que solemos ver la historia por ojos de la protagonista, incluso usando la primera persona como podría ser en Asuntos de Muertos, aquí vamos saltando de personaje en personaje para que entendamos sus complejas personalidades. Luego ya me adentraré en la estructura para explicarlo un poco mejor. Pero hay una voz narradora que sí habla en primera persona, e incluso rompe la barrera para hablarnos directamente. Y eso está lleno de intención, como ya explicaré. Pero ahora toca desgranar este complejo abanico de personajes, llenos de secretos y traumas.

  • Lucía: Arrancamos, tras el potente inicio del que luego hablaré, con esta joven. Es la segunda mujer de Santiago, y a lo largo de la novela entenderemos cómo ha llegado allí. Es una joven anulada por completo. Ella no pertenece a la alta sociedad, como el resto de la familia, y bien que se encarga su suegra Bárbara de recordárselo. Tiene que lidiar con dos hijastros que no comprende, un marido ausente (y casi mejor que lo esté) y una suegra que la desprecia. Es casi una institutriz, una mujer que ha ido a ocupar un vacío que dejó la primera mujer. Pero el vacío que dejó Ada es demasiado grande. Pero poco a poco iremos viendo que Lucía no se conforma con ser una simple comparsa en todo este teatro, sino que tiene una evolución muy interesante como personaje. Saca una fuerza y un caracter que al principio no intuímos. Y es justo eso lo que la hace integrarse como una pieza más en este puzle terrible que es la familia S. de V.
  • Santiago: Es el marido de Lucía y viudo de Ada. Es el fiel reflejo de lo que es la familia: trabaja en una gran firma con lo que proyecta la imagen de hombre de éxito, pero está podrido por dentro. Aún siente el vacío que Ada le dejó, pero no solo por su muerte sino por lo que vivió con ella. Además, sus dos hijos son el fiel reflejo de su madre,y eso hace que los vea casi como a monstruos. Además desde hace tiempo, antes incluso de enviudar, tiene graves problemas con el alcohol y con su caracter. En un ser muerto, vacío por dentro, pero que no duda en ningún momento en arrastrar a su entorno más cercano hacia ese abismo que es su personalidad. Sería un ejemplo claro del hombre al que desde fuera se podría considerar víctima, pero que en realidad es un verdugo violento y odioso
  • Los niños: Su sola presencia hace que se te erice la piel. Lena y Eric son dos niños que no se comportan como tales, y cuando lo hacen casi aún dan más miedo. Para hacerte una idea, Nieves nos los presenta de esta manera: Los dos llevan también una rama de treinta centímetros, pelada y ligeramente afilada. Es para su juego. ¿Qué puede tener de malo un juego infantil? Puedes pensar que nada, pero recuerda que estamos hablando de Nieve Mories. Nada (o casi nada) es inocente en sus manos. Y esos palos no lo son. Para nada. En alguna reseña leí que en parte recuerdan a las gemelas de El resplandor. Es cierto, porque solo con que aparezcan en la escena sientes que te incomodan. Y lograr eso con dos niños huérfanos de madre y que casi no hablan no es fácil. 
  • Ada: Es, en parte, la gran protagonista de la novela, aunque desapareciera antes de que arranque esta historia (o no, pero no quiero desvelar nada). Es el motor que mueve a todos. Podría parecer su desaparición es el detonante para destrozar la familia, pero esa familia estaba destrozada de origen, mucho antes de que ella apareciera en sus vidas. Es capaz de hacer surgir los instintos más primarios de cada personaje. Es la mano que tira del bello decorado de cartón piedra para dejar al aire la pobredumbre de un viejo teatro en ruinas. Ella era víctima de la familia, pero también verdugo. Es impresionante como Nieves consigue que una ausencia planee durante la novela y sirva de escudo para muchos para excusar su comportamiento. Pero nadie es inocente en una novela de Nieves Mories. Es cierto que fue víctima de muchas cosas, pero ella no es una víctima. Y a medida que avanza la novela vamos viendo más capas de este personaje. Y Nieves hace, como suele suceder en su obra, que nos sintamos atraídos por este personaje de una manera casi enfermiza. Como lo es ella. Como lo son todos allí. Como hace que se sienta el lector.
  • Martín: Es el otro hijo de la familia, el que rompe todos los cánones de la familia bien que es la S. de V. Vividor y bisexual, es el ejemplo claro de personaje que escandaliza el entorno tradicional (por no decir carca) de la familia. Nieves, pese a esta premisa, no nos lo muestra como despreocupado y superficial. Muy al contrario, es el personaje que más roto se nos muestra, o que más muestra al exterior esa ruptura de alma que tienen todos. Sufre de graves ataques de ansiedad que creo que la autora ha sabido plasmar muy bien. Es una persona que quiere amar y ser amado, aunque es consciente en el fondo y aunque le duela de que es incapaz de amar. Sientes pena por él, pero como suele ocurrir en los libros de Nieves, ciudado con las víctimas, que no se quedan quietas.
  • Bárbara: La madre de la familia, y la encarnación de la suegra odiosa. Es de estas personas que te puede destrozar por completo, pero te trata de convencer de que es por tu bien. Es el paradigma de la señorona de bien, de imagen intachable y misa semanal, pero que su alma está negra como el tizón. Me la puedo imaginar como a Betty Davis en su madurez, que con una mirada o un gesto era capaz de decir todo. Corrige a su marido cuando ve necesario, pero no por el fondo si no por sus formas. Ellas es sibilina, manipuladora y estratega. Sabe lo que quiere conseguir y tratará de manipular para convencer a la otra persona casi sin que se note que es idea suya. Es odiosa por los cuatro costados. Y real, muy real.
  • Julián: Es el padre de la familia S. de V. Conociendo la personalidad de Bárbara, podríamos pensar que será el típico pelele en manos de su mujer. Pero nada más lejos de la realidad. Tiene un fuerte caracter y quiere conseguir lo que desea pese a quien pese. Pero mientras Bárbara es manipuladora, él va de frente. Mientras que al principio de la novela puede parecer que es casi indiferente para la historia, iremos descubriendo que es muy importante. Además protagoniza alguna de las escenas capitales de la historia, una escena dura y enfermiza. Pero es que la familia S. de V. es así, enferma hasta el último rincón de sus almas.

      Estos no son los únicos personajes de la novela. Podría hablar del papel de Victor, el pade de Ada, que tiene una personalidad muy interesante. O hablar del personal de servicio de la familia, compices de silencios y de desprecios. Pero es que como ocurre en todas las novelas de esta autora, si me pusiera a analizar la cantidad de matices que aporta a sus personajes con simples gestos, la reseña quedaría más larga que la propia novela.

      Para terminar quiero recalcar la maestría que tiene Nieves para diseñar personajes rotos, disfuncionales y traumatizados. Es capaz de sumergirse en la oscuridad del alma de las personas y plasmarla en papel, sin trampa ni cartón. Porque los personajes suelen ser el motor de sus novelas. Poco a poco vamos descubriendo la complejidad de sus personalidades. Porque todos están rotos, sí, pero cada uno tiene una ruptura diferente. La autora nos trae una muestra exquisitamente retorcida de personajes que guardan tantos secretos y oscuridad, que solo se necesita un catalizador (Ada) para que salte por los aires. Y cómo salta.

OPINIÓN:

      Una vez analizados el Worldbuilding y la construcción de sus personajes, es el momento de empezar con la opinión personal de esta nueva novela de Nieves Mories. Cuando admiras tanto y te gusta sobremanera una autora, tienes cierto temor a leer un nuevo libro suyo, ya que el listón está en la estratosfera. Tenía mucho miedo de leerla, sobretodo viniendo de la obra maestra que es Asuntos de Muertos. Y lo curioso es que, siendo dos obras tan diferentes, encuentro similitudes claras entre ellas y me ha fascinado. Es Nieves Mories en estado puro, y eso es mucho decir.

      Arranca de una manera que no puede ser más potente. Acompañamos a una voz que narra una escena de un crimen atroz. Pero no solo es atroz por lo que ha ocurrido, por lo descarnado de la escena, sino por la propia manera de narrarlo. La narradora (que podría parecer la propia Nieves, aunque luego descubramos que no es así) nos señala los lugares en los que fijarnos. De una manera casi enfermiza quiere que disfrutemos como lo hace ella de ese escenario. Hay un goce macabro en todo esto, y no lo esconde. Hay dolor y sangre, y esa voz que narra lo celebra. Y cuando empezamos asumir el escenario, nos salta al pasado. Pero conocemos a la autora. Sabemos que volveremos allí, y que entonces todo encajará. Y la tememos, porque sabemos que los lectores seremos una víctima más de este viaje.

      Y comenzamos unos capítulos distribuidos de manera cronológica que sabemos que nos llevarán al desenlace que  ya nos ha mostrado. Somos conscientes de que seguramente estamos ante una novela que arranca in extremis (desde el final o el desenlace), pero nunca estás seguro del todo, porque con esta autora no hay que dar nada por sentado. Dentro de cada capítulo tenemos una división por personajes, ya que iremos conociendo poco a poco a cada uno de ellos. Y mientras que el comienzo es en primera persona y lleno de sentimientos, estos capítulos se narran en tercera persona y de una manera más aséptica, como si Nieves nos los fuera explicando para que entedamos cómo hemos llegado al final.

      Al principio de la reseña he hablado de Shirley Jackson. Es una autora que me ha marcado mucho tanto en fondo como en formas, y en el podcast donde participo, La palabra errante, en el momento de hablar de una autora importante para mí la describí. Pero es que Nieves tiene muchas cosas que me recuerdan a la gran autora de terror norteamericana. El entorno puede dar miedo, pero el verdadero terror nace de los personajes, de sus miedos y traumas. Y Nieves lleva esto hasta sus últimas consecuencias. Es un terror humano, no causado por monstruos ni fantasmas. ¿Porque qué hay más monstruoso que algunas almas humanas?

      Pero hay dos cosas en la escritura de Nieves Mories que me gustan más que Shirley Jackson, su forma de narrarlo. Por un lado Nieves tiene la difícil e inquietante habilidad de convertir en bello lo terrible. Hace que sientas cierto placer oscuro cuando lees algunos pasajes, y eso hace que el terror vaya a más, ya que empiezas a aterrorizarte de ti mismo, por sentir esa atracción hacia la oscuridad humana a la que nos arrastra esta autora. Recorremos con la voz que narra la escena inicial y casi sentimos lo mismo que ella, y eso aterra. Porque hay algo más terrible que asomarte al abismo del alma de los demás, y es asomarse a nuestro propio abismo. Y en esa misma escena está la otra característica, su detallismo en la “violencia”. Sus armas duelen, y nos muestra las consecuencias. No huye de la sangre ni del dolor. Nos lo muestra con crudeza. Así que me aventuraría a ver a Nieves, como una versión actualizada de Shirley, o en Nieves podríamos ver lo que esta autora haría hoy en día sacudiendo conciencias como esta hizo con su relato La lotería a mediados de siglo en Estados Unidos.

      Hace un tiempo, después de leer Asuntos de  muertos, en un grupo de escritores debatíamos sobre esa obra de Nieves. Una persona comentó que sus personajes le parecían muy extremos, casi irreales. Yo no estoy de acuerdo. Es cierto que Nieves lleva las personalidades de sus “criaturas” al límite, pero no creo que lo sobrepase nunca. Por desgracia el alma humana es capáz de estas atrocidades y muchas más. Y esto se subraya en la maravillosa y muy inteligente estructura de la novela, en cómo la han editado (que analizaré ahora). Se intercalan a lo largo de la historia terribles pasajes y testimonios de lo que hoy conocemos como los casos de los niños robados a madres en instituciones religiosas en España. Estos casos verídicos no están puestos de manera aleatoria, ya que todo encaja al final de la novela, pero también sirven para subrayar toda la oscuridad que se oculta ante nuestros ojos.

      Esta autora suele jugar con los límites entre la realidad y lo sobrenatural en sus libros. En Agujeros de sol, pese a que hay momentos en los que pueda parecerlo, no juega con ello sino que se centra en la oscuridad del alma humana. Los personajes de esta novela dan mucho más miedo vivos que muertos, porque es su caracter y su realismo lo que nos aterra. Porque todos conocemos a una Lucía, a un Santiago, o a una Bárbara, aunque seguro que no tienen esos nombres. Tratamos de esconder nuestra propia oscuridad en el día a día, pero viene Nieves y rasca un poco para señalarnosla.

      Hay miles de cosas que podría destacar de este libro. El clasismo que destilan los personajes en cada desprecio, el muy interesante juego de personajes entre Ada y Lucía, la suma de la pistola de clavos a la colección de bricoterror de Nieves, y un largo etcétera que hacen de Agujeros de sol una novela muy rica en matices tanto de forma como de fondo.

       Pero no querría acabar sin analizar la maravillosa edición de Dilatando Mentes, que convierten a este libro en una joya a disfrutar en papel. Desde la portada, las tan inquietantes como brillantes ilustraciones interiores hasta el juego entre la historia y los pasajes reales del robo de niños (y las noticias intercaladas sobre el alud). Da gusto ver cómo hay editoriales que aman sus libros y le dedican el tiempo que merecen para que sigamos adorando las ediciones en papel.

      Y cómo olvidar el prólogo y el postfacio del libro, escritos por las geniales Cristina Jurado y Alicia Pérez Gil. Se nota en sus palabras además de amistad, una admiración por Nieves que yo comparto. Tienen frases para enmarcar con las que no puedo estar más de acuerdo.

      Cristina dice: Los monstruos son los que nos crían en la humillación, en la vergüenza, en la ponzoña permanente de la manipulación. Y no puedo estar más de acuerdo, porque eso es lo que aterra de las historias de Nieves, que podemos reconocer a esos monstruos a nuestro alrededer, e incluso ponerles nombre. Y Alicia habla sobre lo que queda tras los libros de Nieves. Destrozo, un verdadero erial que nos duele: Ara la tierra con palabras y la siembra de sal para que nunca más florezca. Porque este libro duele, y mucho.

      Ambas se preguntan cómo se ve el mundo a través de los ojos de Nieves Mories. Ella es tan generosa que nos deja pistas en cada libro que publica. Asomarse a la mirada de Nieves es asomarse al abismo, ese infinito que nos aterra y a su vez nos atrae. Pero ese abismo trae una sorpresa. Si miras bien al fondo hay un espejo, y ahí nos vemos reflejados, con nuestras miserias a la vista. Porque el terror de Nieves nace en nostros y por eso nos arrasa por dentro. Pero ella es tan buena destrozándonos que mostramos con orgullo cada cicatriz con forma de libro que nos deja.

      TE GUSTARÁ AGUJEROS DE SOL SI…

  • Quieres leer una historia de terror donde hay monstruos, pero de carne y hueso.
  • Te gustan las novelas con un mimo y un cuidado exquisito en cada detalle.
  • Eres un lector de los que acepta asomarse al abismo de Nieves sin red.
  • Buscas disfrutar con una verdadera clase magistral sobre la oscuridad del alma humana.
  • Te gustan las novelas que te incomodan en cada página.
  • Disfrutas conociendo una autora que juega con el lenguaje, con las formas y el fondo para aterrarnos y angustiarnos hasta la extenuación. Y es tan maestra en ello que cuando pasa la última página rogamos para que llegue pronto el próximo libro.
  • En definitiva. Si amas los mundos de Nieves Mories tienes que tener este libro (y en papel). Y si aún no los conoces y no temes que un libro te duela, tienes que comprarlo.