Hay momentos en la vida en los que te encuentras con un libro en el que ves algo especial que no sabes explicar muy bien lo que es. A veces eso ocurre con un solo libro de un autor, y luego lees otra de su obra y echas de menos eso que te removió en el primero. Pero hay otros en los que sientes lo mismo con el segundo, y con el tercero. Puedes apreciar diferencias, evolución en la escritura o en la manera de narrar la historia, pero hay algo que se mantiene inamovible: El alma del escritor.

      Conocí la obra de Nieves Mories leyendo La chica descalza en la colina de los arándanos para los premios Guillermo de Baskerville de Libros Prohibidos y el flechazo fue instantáneo. Sentí que había algo especial en ese libro, algo que cuesta mucho encontrar. Y pensé en adentrarme más en el universo de Nieves Mories. Leí Agnus Dei y tras ellos Asuntos de muertos. Son tres maravillas de la literatura, cada una con sus características, pero todas ellas comparten una misma alma que la hacen especial. Empecé a ver rasgos similares entre ellos, análizando en profundidad las obras.