Buenos días y bienveni@ a El Constructor de Mundos. Hace un tiempo que este artículo anda rondándome la cabeza y por fin ha llegado el momento de sentarme y escribir sobre él. Si has entrado en busca de un artículo muy técnico, con estudios psicológicos,… lamento decirte que no es así. Hoy voy a hablar desde el corazón, desde lo que este tema supone para mí, y sobre lo que me remueve cada vez que un escritor utiliza la salud mental para aumentar y perpetual los clichés que sobre este tema. Así que podría llamarlo también Cómo me siento al leer sobre salud mental, pero creo que le he dado una vuelta para que pueda llamarse Cómo NO escribir sobre salud mental.

      Pero antes de ponerme a analizar en más profundidad, quiero hablarte sobre la razón que me mueve a escribir esto. A lo largo de mi vida he caído en dos depresiones. La segunda (y espero que última) me hizo caer en un agujero al que no veía fondo, y decidí “retirarme” del mundo durante un tiempo para reconstruirme. Todo aquello me sirvió para aprender mucho sobre este tema, e hizo que abriera los ojos ante la imagen que la sociedad tiene sobre estas patologías.

      Te propongo un ejercicio. Pon en un buscador las palabras Salud Mental, y tendrás miles de entradas (muchas de ellas positivas y de estudios muy regurosos). Ahora haz lo mismo con cualquier periódico, y mira el tipo de noticias que se relacionan con este tema, la mayoría de veces negativas. Incluso he hecho una prueba en Pixabay. Buscando imágenes para la portada he encontrado entre las primeras fotografías unas cuantas que relacionan directamente este tema con el suicidio.

      Así, lo mismo que ocurre en la sociedad, la literatura está plagada de ejemplos de mala utilización de la salud mental. En este artículo no voy a señalar ni a autores ni a libros, sino que voy a tratar de hacer una reflexión sobre tres trastornos o enfermedades y lo que considero que puede ser una visión trastocada y una versión realista de cara a utilizarla en nuestros personajes. Estos tres ejemplos serán la depresión (tema que para mi desgracia conoco en profundidad), el estrés postraumático y la esquizofrenia.

Depresión:

      Para hablar con propiedad, acudo a la RAE para saber la definición exacta que le da a la depresión:

       f. Psicol. y Psiquiatr. Síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición de las funciones psíquicas, a veces con trastornos neurovegetativos.

      Al principio se encuentra una de las palabras que hacen que este síndrome se utilice muy mal tanto en la literatura como en la sociedad. Hemos banalizado la palabra depresión de tal manera que la utilizamos muchas veces casi como sinónima de tristeza. Y una depresión si es una profunda tristeza, pero es mucho más que eso.

      No sé si tú, lecto/a, has sufrido depresión (por tu bien espero que no), pero puedo asegurarte que te anula como persona por completo. Además, si unimos esto a la incomprensión social, todo se vuelve una enorme tela de araña de la que no se encuentra salida. Hace poco leía en twitter a alguien, creo que era Arkaitz de Origen Cuántico pero no quiero meter la pata, que hablaba de esta incomprensión. Te dicen que para la depresión lo que tienes que hacer es salir, distraerte. Incluso, para incrementar tu dolor, usan al amor de los hijos. ¿Cómo puedes estar así teniendo a tu hijo? ¿es que no te quieres curar por él? No nos hacemos la idea de lo doloroso que es para alguien escuchar eso.

      Pues en la literatura pasa lo mismo, ya que no podemos olvidar que los autores se empapan de la sociedad (tanto para lo bueno como para lo malo). Yo cuando estaba en esa depresión leí mucho. Puede que buscara habitar mundos creados por otros para escapar del mío. Y recuerdo un libro en el que trataba la depresión de una manera muy frívola. ¿No has leído nunca un personaje que está en una profunda depresión por la pérdida de un amigo, o de un familiar, y por un simple gesto o una casualidad, su estado cambia y la depresión desaparece? Puede ser que sale con los amigos, que conoce a alguien, que viaja o que encuentra un nuevo trabajo, pero de pronto la depresión se desvanece y ya no es parte del personaje.

      Querría acabar este apartado hablando directamente a autor@s de literatura juvenil. Creo que lo mismo que se utiliza esta literatura para desterrar lacras como el racismo, la homofobia,…. podría ser una herramienta perfecta para hablar de salud mental. Tened en cuenta que nadie está libre de poder caer en un trastorno como este, y si normalizamos y hablamos sin tapujos sobre ello los jóvenes tendrán más herramientas para hacer frente a ella, y más empatía a la hora de hablar con alguien que la esté sufriendo.

Estrés Postraumático:

      Aunque yo personalmente tengo la suerte de no haber pasado por ello, si que en mi entorno muy cercano he sufrido las consecuencias y puede que, cuando se utiliza mal, sea uno de los aspectos que más me irrita encontrarme en un libro. Buscando una definición, me quedo con esta:

      El TEPT (trastorno por estrés postraumático) se genera por una experiencia vivida durante la vida mucho tiempo atrás, un aumento tan grande de excitación que fracasa toda posibilidad de elaboración de rutas de escape. Entonces el psiquismo, al ser incapaz de descargar una excitación tan intensa, es incapaz de controlarla y ello origina efectos patógenos y trastornos duraderos. Se caracteriza por la aparición de síntomas específicos tras la exposición a un acontecimiento estresante, extremadamente traumático, que involucra un daño físico o es de naturaleza extraordinariamente amenazadora o catastrófica para el individuo.

      Una persona que ha pasado por eso, seguro que estará harta de que le repitan una y otra vez: no le des tantas vueltas al tema. Pasó y ya está. Olvídate. Encima de haber sufrido ese primer trauma, estamos culpabilizándole por sentirse así. Y eso hace que empiece a pensar que es culpa suya, o que empiece a esconder lo que siente por miedo a esas respuestas. Y no se logra más que realimentar a la bestia. Un círculo vicioso terrible muchas veces acaba fatal.

      Es uno de los puntos que más a menudo se suele encontrar a la hora de construir un personaje atromentado por su pasado. Ya puede ser un soldado que ha vivido una guerra, unos padres que han visto morir a sus hijos,… es un punto de partida muy común para describir este dolor. Que conste que no quiero decir que utilizar estos factores esté mal, lo que quiero es que estos sean consecuentes con lo que ocurre a una persona bajo el TEPT. Lo mismo que he comentado con la depresión ocurre aquí. Es terrible cuando veo que es un elemento primordial en la construcción del personaje, pero de golpe y porrazo desaparece y la felicidad es plena. Y no es porque quiera ver al personaje sufrir eternamente, sino porque no es nada realista y alimenta la estigmatización de los enfermos en la realidad.

      Merece un apartado especial el uso de los abusos sexuales en distintos aspectos de la literatura. No son ni dos ni tres los libros que utilizan este elemento para provocar una revolución interior en un personaje femenino. Ocurre algo así y la mujer descubre todo su poder interior, con lo que cambia y se vuelve poderosa (o vengativa). O incluso cuando se usa el abuso sexual de una mujer para dañar a su marido o a su pareja. No solo es un estereotipo ya muy manido, sino que además puede causar mucho dolor a quien lo lee.

      Un estrés postraumático destroza a la persona que lo sufre, la inutiliza muchas veces. Hay muchas mujeres que tras una violación ya no levantan cabeza, incluso llegando a dañarse de muchas maneras. Son muchas menos las que encuentran una nueva fortaleza tras pasar por un trauma tan brutal. Entonces ¿por qué nos empeñamos tanto en aumentar ese mito de que un trauma así fortalece a nuestro personaje?

      Se me ocurre un último consejo en este apartado (si me lo permites). Si un pasaje que está sufriendo tu personaje femenino no lo pondrías en el caso de que fuera masculino, puede que tengas que replanteártelo. Si no nos entra en la cabeza que para convertirlo en un personaje fuerte y luchador, nuestro personaje tiene que sufrir una violación múltiple ¿Por qué lo hacemos tan a menudo con las mujeres? Si quieres saber más sobre este tema, Jennifer Moráz escribió un maravilloso artículo sobre la violencia contra las mujeres en la ficción.

Esquizofrenia:

      Este es el tercer y último punto que quiero analizar, por una historia personal que me marcó mucho y que me gustaría compartir contigo. Pero como antes, vuelvo a acudir a la RAE para su definición exacta:

      Grupo de enfermedades mentales correspondientes a la antigua demencia precoz, que se declaran hacia la pubertad y se caracterizan por una disociación específica de las funciones psíquicas, que conduce, en los casos graves, a una demencia incurable.

       Para hablar de esta enfermedad mental, primero te quiero contar una pequeña historia de alguien a quien conocí en el “retiro” del que renací cual ave fenix. Yo solía estar con la cabeza gacha, siempre leyendo. Una tarde se sentó a mi lado una mujer joven con marcado acento gallego interesándose por el libro que estaba leyendo. Y comenzamos a hablar.

      Tras una charla amena sobre libros, me contó que ella era esquizofrénica. Una noche, mientras estaba tumbada en el sofá, escuchó su primera voz. Ya llevaba años luchando con esa enfermedad. Idiota de mí, lleno de prejuicios por años de noticias de sucesos, sentí que me ponía en tensión con la alerta interior disparada. Pero decidí seguir sentado a su lado y terminar de escuchar su historia.

      Me habló de su familia. Estaba casada y tenía un hijo pequeño, aunque ya en edad de ser consciente de lo que le rodeaba. Me dijo que, por regla general, la medicación le iba muy bien. Pero, a veces, se le descontrolaba, y tomaba una decisión. Se preparaba la maleta y pedía internar hasta que le ajustaban la medicación. A su hijo le explicaban que su madre tenía que ir al hospital, porque tenía una enfermedad en la cabeza que le ponía nerviosa, y que pasados unos días volvería tranquila y deseando estar con él.

      Han pasado ya casi ocho años de aquello. Por desgracia ya no recuerdo tu nombre, pero casi podría dibujar tu cara. Esa sonrisa eterna de pensar en quién te esperaba fuera. Ojalá algún día leas este pequeño artículo y sepas que gracias a ti despertaste en mí una sensibilidad especial.

      Por desgracia, la gente “normal” no tiene apenas trato con personas esquizofrénicas. Lo único que saben de la esquizofrenia es que a veces hablan de ello por la televisión para hablar de una noticia de sucesos. Y los enfermos tienen que lidiar con esas miradas acusatorias a diario. Como si fueran asesinos en potencia. Una mirada que seguro puse yo cuando ella me dijo que era esquizofrénica.

      Si estás escribiendo un libro, y si has decidido meter un personaje esquizofrénico, te rogaría que pensaras en la mujer que acabo de presentarte. Trata de no llenar ese personajes de estereotipos, de salidas fáciles a problemas complejos. ¿Conoces a mucha gente que es capaz de internarse cada cierto tiempo para que su entorno no sufra? ¿Has visto muchas pruebas de amor como esa?

      Con esto no te quiero decir que no metas un personaje con esta enfermedad en tu novela, si es lo que necesita. Es más, te animo a hacerlo. Pero solo te pido que lo construyas bien, con todas sus caras. Puedes hablar de sus voces, de sus descontroles. Pero trata también de darle una dimensión “humana”, de hablar de su sufrimiento, de sus sueños,… Piensa que si consigues que tus lectores tienen una visión diferente sobre un paciente de esquizofrenia gracias a ti, habras conseguido mucho.

      Y hasta aquí mi artículo de hoy. Si te ha parecido interesante, si tienes vivencias parecidas o si conoces algún libro en el que la salud mental está muy bien reflejada, por favor déjalo en los comentarios. Este es mi pequeño granito de arena en pos de la visibilidad y el trato justo a la salud mental. Puede que haya más artículos de este tipo en el futuro, y ando trabajando en la idea de una novela que hablará mucho sobre estos temas.

      Me encantaría que, en el minuto y medio o dos minutos que has tardado en leer el artículo hayas reflexionado un poco sobre el tema y que te haya dado en qué pensar. Si es así, y la proxima vez que hables de salud mental en tu historia tienes en cuenta algo de lo que he comentado, yo ya seré felíz. Y más aún si vuelves aquí y me lo cuentas.

      Espero que volvamos a vernos pronto en El Constructor de Mundos.