Saludos y bienvenid@ a El Constructor de mundos. Hoy traigo a este blog a Cristina Jurado para entrevistarla. Es una autora a la que admiro mucho, como editora y sobretodo como autora. Clorofilia, como ya dije en su reseña, es una de las pequeñas joyas que encuentras muy de vez en cuando al abrir un nuevo libro. Y con su nuevo libro, Bionautas, no ha bajado el  listón para nada. A mi gusto es una de las autoras de ciancia ficción españolas más personales tanto por lo que cuenta y por cómo lo cuenta.

      Cristina, muchas gracias por aceptar la invitación, y antes que nada rellena por favor esta pequeña ficha para que los que no te conozcan puedan situarte:

  • Nombre: Cristina Jurado Marcos

  • Población: Dubai (Emiratos Árabes Unidos)

  • Género literario: Ciencia ficción, fantasía, terror, new weird y todo lo que habita en medio

  • Obras publicadas: Bionautas (novela), Del Naranja al Azul (Novela), CloroFilia (novela corta), Alphaland (libro de relatos en inglés), “Lamia” (relato en Monstruosas) “Huevos” (relato en ProyEctogénesis), “Repro” (relato en Cuadernos de Medusa vol. II), “Rojo” (relato en El Viento Soñador y Otros Relatos), “Hambre” (relato en Insólitas), “Vertedero” (relato en El futuro es bosque), “La segunda muerte del padre” (relato en Cuentos desde el Otro Lado y Distópicas), Vanth (relato ilustrado), “Haitzlurra” (relato en Retrofuturo) “Antonio Benjumea” (relato en Crónica de Tinieblas), “El pastor” (relato en Retrofuturismos).

  • Blog: https://masficcionqueciencia.com

  • Redes sociales: Twitter: @dnazproject Facebook: https://www.facebook.com/cristina.jurado

      Una vez realizadas las presentaciones es el momento de empezar con la entrevista. Me siento muy afortunado al poder entrevistarte, ya que desde Clorofilia eres una autora a la que admiro con profundidad. Pero ya llegará el momento de hablar de tus obras, comencemos en orden. Para aquellos que no te conozcan (que no creo que sean muchos) ¿Quién es Cristina Jurado?

      Es una autora que se mueve en las tierras movedizas de la literatura de género, escribiendo ficciones que fusionan la ciencia ficción con la fantasía, el terror y el new weird. También es editora de la revista SuperSonic, lo ha sido para la norteamericana Apex magazine, y ha editado las antologías Alucinadas, WhiteStar e Infiltradas. Últimamente, además, está traduciendo textos relaciondos con la cibercultura y el ciberfeminismo.

  • Entremos directamente en harina. La iniciativa #UnAñoDeAutoras surgió de la acertada opinión de Maria del Mar González de que las mujeres estáis invisibilizadas de una manera muy injusta. ¿Por qué crees que es esto?

       Porque el espacio público está articulado en la mayoría de las sociedades alrededor del varón. No tengo una explicación a este fenómeno, sí muchas teorías, pero yo diría que confinar a la mujer al ámbito doméstico y negarle o dificultarle mucho el acceso a recursos de dominio público (acceso a la literatura como lectora y escritora, por ejemplo) le ha venido bien a la sociedad capitalista. Y lo tenemos tan asumido todas y todos que, en muchos casos, no nos damos ni cuenta que las dificultades son más y mayores para las mujeres. Pongo un ejemplo: la mujer carga con el peso de las tareas domésticas en España y el varón se limita a «ayudar» en el mejor de los casos. Muchas mujeres, que solo pueden escribir en su tiempo libre, no lo encuentran. ¿Cómo va a haber escritoras así?

  • ¿Qué iniciativas conoces o recomendarías para acabar con este trato desigual?

      Creo que es responsabilidad de las editoriales y los y las seleccionadores apostar por un catálogo equilibrado que refleje la actual diversidad cultural y social. Recomiendo, aparte de Alucinadas, Terroríficas o Infiltradas, el Premio Ripley o blogs como Fantastikas de Lola Robles y La Nave Invisible, y muchas pequeñas editoriales que están apostando por las autoras y por ofrecer una perspectiva feminista a través de sus catálogos y sus antologías.

  • ¿Qué papel tenemos los hombres en esto y qué deberíamos hacer?

      Cualquier persona perteneciente a cualquier colectivo debería trabajar para conseguir un mundo más justo para todo el mundo. En este sentido, hombres, mujeres y personas NB tienen la obligación para consigo mismos y con los demás de construir una sociedad en la que cualquier individuo pueda vivir y desarrollar su actividad en paz. Los hombres, en concreto, las pediría que, antes que nada, escuchen un poco más y no estén tan preocupados en dar su opinión sobre absolutamente todo.

  • ¿Tú personalmente has sufrido discriminación de algún tipo?

      No conozco a ningún mujer que no haya experimentado algún tipo de discriminación por razón de ser mujer. Si me preguntas en el ámbito editorial, yo he tenido que aguantar que me digan que, en vez de ciencia ficción, debería dedicarme al romance paranormal. Y de no ser considerada ni mencionada cuando se habla de la literatura de género en nuestro país, ya ni hablamos…

  • Creo recordar haberte leído en Facebook que alguien se metió contigo por creer que no podías defender el papel e la mujer viviendo en Dubai ¿Qué pasó? ¿Qué sentiste en ese momento?

      Me sorprendió primero y, luego, me pareció muy injusto que se utilizase mi lugar de residencia como arma arrojadiza para juzgar mi posicionamiento feminista. El hecho de que una persona viva en un país determinado no quiere decir que esté de acuerdo con la política del gobierno en el poder: creo que esto es algo bastante lógico. Me parece que la falta de empatía es uno de los mayores escollos a la hora de establecer debates en las redes sociales. Además, recurrir a un tema personal para intentar descalificar a tu interlocutor o interlocutora en un debate es muestra de la poca preparación con la que contamos a nivel argumentativo. Dialogar no es ganar el debate, ni convencer al otro o a la otra, sino intercambiar puntos de vista, aprender y enriquecerse.

  • Sigamos dando visibilidad a autoras ¿Cuál es el libro escrito por una mujer que más te ha marcado como escritora?

      La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. Le Guin. Recuerdo que, cuando terminé el libro, me emocioné mucho porque algo había cambiado dentro de mí. De hecho, aún sueño con las tierras heladas de Gethen. Nunca me había planteado tratar el género de la manera en la que Ursula lo había hecho, ni creía que se podía. Su historia me hizo ser más valiente y decidir que, si me iba a dedicar a esto, tenía que dejar el miedo atrás (miedo a no ser tomada en serio, a las críticas negativas, a la falta de medios, etc), y lanzarme caminar por la nieve y enfrentarme a la ventisca.

  • ¿Qué autora desconocida o independiente te ha impactado últimamente y recomendarías?

      Haizea Zubieta y Caryanna Reuven son dos de autoras emergentes que sigo con mucho interés, pero hay muchas otras.

  • Hablemos de ti. Has vivido en muchos sitios: País Vasco, Madrid, Sevilla, Dubai (y posiblemente más que no conozca). ¿Cómo crees que han influenciado cada lugar en tu literatura?

      Habría que añadir Lora de Estepa (900 habitantes y provincia de Sevilla), Chicago y Paris. Creo que mi viajar constante me ha hecho desarrollar una buena capacidad de adaptación. Esa es la ventaja. La desventaja es que me siento constantemente fuera de contexto. Cada ciudad (he vivido casi siempre en grandes ciudades) te permite mantener el anonimato, aunque te aísla más fácilmente. Creo que en Dubai es donde estoy empezando a alcanzar una voz propia, empapada de elementos occidentales, en su mayoría, pero también orientales. El sentido de la maravilla es una constante en una sociedad como la emiratí que se ha hiper-modernizado tan rápidamente. Es un estupendo ambiente para intentar cosas nuevas.

  • Enseguida empezaremos hablando de dos de tus obras, pero antes querría destacar otras dos de tus muchas facetas: Cristina como editora en la revista Supersonic y como participante en distintas antologías. Comencemos con la primera. ¿Qué supone para ti Supersonic?

      SuperSonic es la revista en la que me hubiera gustado publicar y, como no existía, decidí fundarla. Nunca pensé que sería capaz de sacarla adelante, pero ya estamos en nuestro quinto año de andadura.

  • ¿Cómo se gestiona a tantos autores que tienen presencia en cada número de Supersonic?

      Programando los números con muchos meses de antelación e invitando a los participantes, de manera que no dependemos de la ficción que se pueda presentar. Y, lo que es más importante, creando un equipo editorial con personas entusiastas, ilusionadas y que sepan más que tú.

  • En cuanto a antologías, has participado en ambos lados, como editora y como autora de relatos y artículos. ¿En qué papel te sientes más cómoda?

      Soy escritora por vocación y editora por accidente, luego me siento más cómoda en el papel de autora porque no tengo más responsabilidad que presentar una historia original bajo plazo. Cuando eres editora te conviertes en una especie de guardiana-protectora del proyecto y de quienes participan, y eso es tremendamente satisfactorio pero implica mucha responsabilidad.

  • Iniciativas como Alucinadas, El Premio Ripley, suponen un gran empuje a la visibilidad de las autoras ¿has notado un antes y un después con este tipo de publicaciones?

      Desde luego: Alucinadas supuso un punto de inflexión porque, a partir de entonces, más editoriales empezaron a publicar autoras nacionales y traducidas. ¡Ya no había que devanarse los sesos para encontrar autoras! Creo que sirvió para activar la literatura de ciencia ficción y dejó entrar a un montón de nombres nuevos. Miro atrás y me doy cuenta hoy de que lo que hicimos con Cristina Macía y María Leticia Lara Palomino fue muy grande e importante.

portada de alucinadas
  • Comencemos a hablar de tus obras. Quiero centrarme en Bionautas, la novela que reseñaré en breve, pero no puedo evitar antes hablar de Clorofilia, la novela que tuve el honor de puntuar como jurado de los Premios Guillermo de Baskerville. La novela tiene dos partes muy diferenciadas. ¿Cómo se te ocurrió esta estructura?

      No sé si lo he comentado en alguna entrevista ya pero, por lo general, no escribo las historias desde el principio hacia final. Suelo empezar por lo que llamo el «punto de anclaje», un fragmento que sienta el tono de la historia y que, normalmente, suele ser el final (a veces, es el clímax). Originalmente CloroFilia era un relato de unas 5000 palabras que mi editor Israel Alonso de Cerbero me pidió que ampliase. Lo último que escribí fue, precisamente, el capítulo 0 con el que se abre la historia. La estructura de flashbacks y flashfowards está pensada para crear un sensación de opresión en el lector, de manera que llegue a sentir (aunque sea de manera sutil) la atmósfera de encierro y locura colectiva del Claustro. Es algo difícil de conseguir, y más si cabe en una novela corta, pero creo que la estructura poco convencional que presenta y el escenario, prácticamente en un solo espacio, lo consigue.

  • Hablé de lo que me había impactado el final del libro ¿Cómo logras conjugar la poesía de tus palabras con un acto tan brutal como aquel con el que terminas CloroFilia?

      Muchas gracias por tus palabras. Para mí escribir entraña un gran responsabilidad y suelo reescribir mucho, puliendo y afinando constantemente las frases. Creo que forma y contenido deben aunarse de una manera armoniosa y eso es lo que intento hacer cuando escribo. Por otra parte, necesito arriesgar par sentir que lo que hago tiene cierta entidad. Es realmente difícil explicarlo con palabras porque se trata más de una sensación que otra cosa.

  • La primera parte tiene algunos de los momentos más sobrecogedores e incómodos que he leído en mucho tiempo. ¿Crees que los seres humanos seríamos capaces de cometer ese tipo de actos?

      Sí. Creo que el ser humano es capaz de cualquier cosa, sobre todo cuando se enfrenta a situaciones extremas. Muchos ejemplos a lo largo de la historia lo corroboran. De hecho, creo que lo que escribo es bastante más costumbrista de lo que sería cómodo de admitir: el monstruo no es el «otro», somos nosotros mismos cuando aceptamos nuestras bajas pasiones y deseos más inconfesables.

  • Para ir encarando el final de la entrevista, ha llegado el momento de hablar de Bionautas ¿Cual fue el germen de esta historia?

      Un vez terminada mi novela anterior, Del Naranja al Azul, con un enorme cliffhanger, sabía que tenía que cerrar la historia: era algo que le debía a los personajes. Inicié la segunda parte dos veces y, en ambas ocasiones, no me convencía la forma que estaba tomando. Finalmente decidí centrarme en el personaje de Elio, el bionauta, y dejar que la historia fluyese a través de su mirada. Confiar en su voz fue la mejor decisión que tomé porque es esa voz la que he estado oyendo durante muchos años. Originalmente, Del Naranja al Azul, se me ocurrió a los 13 años, cuando empezaron a emitir en la TV l serie «V».

  • Un concepto que me fascina del libro es la manera de hablar que tienen los bionautas entre ellos, el neurotema. Un mecanismo por el cual todo funciona casi como una mente colmena. ¿Cuales crees que serían las ventajas de un tipo de comunicación así? ¿y las desventajas?

      Las ventajas son lógicas: comunicación instantánea en cualquier momento sin necesidad de disponer de un dispositivo en particular. La desventaja es que no existe la privacidad y cualquier persona puede acceder a las conversaciones de los demás. ¿Estaríamos preparados a disponer de una tecnología semejante, muy accesible, pero sin la posibilidad de mantener cierto grado de intimidad? Esa es la gran pregunta.

  • La historia está contada a modo de monólogo, una elección muy arriesgada pero que funciona a la perfección. ¿desde el principio tenías claro que tenía que ser así?

      Como dije antes, empecé la novela dos veces siguiendo una estructura distinta, semejante a la empleada en Del Naranja al Azul, y no funcionaba. Arriesgar no es algo que me preocupe y sabía que, para respetar la voz de Elio, tenía que darle protagonismo. Por eso opté por el monólogo, intentando estructurar la historia de manera que «pareciera» que brotaba con espontaneidad.

  • Muchas veces se dice que la ciencia ficción se suele utilizar para analizar nuestra sociedad en tono más o menos crítico. En tu novela, Elio es un Bionauta muy empático y nos sirve de ojos para entender su sociedad y la nuestra. En pocas palabras ¿qué opina Elio de la raza humana? ¿y de su propia raza, los Bionautas?

      Elio no ve a terrestres y bionautas como especies separadas. Entiende perfectamente que existen demasiadas semejanzas y se lo toma con una naturalidad que sorprende al resto de personajes. Acostumbrada a escribir sobre monstruos o personas despreciables, creo que Elio es el personaje más equilibrado sobre el que he escrito… en realidad se trata de una anomalía en mi obra, ahora que lo pienso. En lo que respecta a los bionautas, Elio empieza a cuestionarse muchas de las ideas aceptadas por su sociedad, mientras descubre a los terrestres. Esto no lo convierte en un ser resentido sino, todo lo contrario, lo hace evolucionar positivamente. Por eso creo que Bionautas es mi historia más «convencional», «clásica» o «mainstream».

  • Y entrando en más detalle, una pregunta clásica en mis entrevistas ¿qué opinaría Elio de Cristina Jurado?

      No hay nada de Cristina que Elio encontrase interesante

  • Hablando ya de tu proceso creativo ¿cómo sueles empezar a dar forma a tus novelas?

      Definiendo el punto de anclaje principal, que suele ser una descripción, una frase, un párrafo, una escena, una sensación… Este punto suele encontrarse en el final de la historia. Mi punto de partida es, curiosamente, siempre el final, que es lo que deseo que los lectores y lectoras se lleven consigo un vez terminen la historia.

  • ¿Qué herramientas de trabaja utilizas? Blocs, ordenador, dibujos, esquemas,…

      Necesito escribir en ordenador. He intentado escribir a mano pero nunca consigo producir algo decente. En las novelas, una vez que tengo bosquejada la historia, lo que hago es identificar el punto de anclaje principal y los secundarios. Después los escribo y, posteriormente, los uno entre sí para dotar de coherencia al conjunto. Esto quiere decir que trabajo con estructuras más o menos flexibles porque, con frecuencia, los puntos de anclaje secundarios cambian de sitio o su peso en la trama se ve alterado a lo largo del proceso de escritura. Lo que suelo hacer a llevar la acción hacia ellos, como si actuaran como enormes planetas cuya gravedad arrastrase a los personajes hasta su órbita. Suelo hacer una lista de los puntos de anclaje, que puede cambiar (de hecho, cambia habitualmente). No realizo fichas de personajes pero sí los asocio a alguien que conozco para poder describirlos físicamente e intento desarrollar en mi mente su voz.

  • ¿Cuál crees que es tu punto fuerte como escritora?

      La verdad es que no sé qué contestar a esto… pero, si tengo que decir algo, creo que mis historias ofrecen ideas interesantes y están bien escritas… quizás sea esa combinación el punto fuerte de mi trabajo.

  • ¿y el que tienes que mejorar?

      Mis personajes son tan extraños que no es fácil empatizar o sentirse identificado/a con ellos. Es algo en lo que estoy trabajando porque creo que puede alejar a posibles lectores.

  • ¿Qué mundo ya creado por otro autor o autora te gustaría poder robar para escribir algo en él?

      Cualquiera de los mundos creados por China Miéville, desde Embassytown, la trilogía Bas-Lag o Rey Rata a La Ciudad y la Ciudad, Kraken o Los últimos días de Nuevo Paris.

  • Esta es una iniciativa que va a durar todo el año, con lo que irán pasando distintas autoras. ¿qué pregunta le harías a la siguiente?

      ¿Cuál es el título de la historia en la que estás trabajando ahora mismo?

  • La anterior autora, Mar Hernández, dejó esta pregunta sin saber quién sería la siguiente entrevistada: ¿Por qué escribes? ¿Cuáles son tus motivaciones para hacerlo?

       Más que escritora, me considero una persona creativa que ha elegido la escritura para expresar su creatividad. No puedo (ni quiero) luchar contra lo que soy, así que tengo que escribir para sentirme a gusto conmigo misma.

  • Para finalizar me gustaría que te hicieras una pregunta que te hubiera gustado contestar (y la contestaras para incluirla en la entrevista):

      ¿Hasta dónde quieres llegar, Cristina?

      El cielo es el limite. Quiero conseguir que lectores y lectoras de cualquier lugar en el mundo puedan leer mis historias. Quizás eso implique que tenga que centrar mis esfuerzos en escribir en inglés… ¿quién sabe?

      Muchas gracias por tu amabilidad, Cristina.

      Muchas gracias por brindarme la oportunidad de hablar sobre mi obra y mi profesión.

     Y a ti, lector/a, gracias por pasarte una vez más por El Constructor de Mundos. Si no lo has hecho ya, ojalá que esta entrevista te sirva para lanzarte a leer alguna de las obras de Cristina. Estoy seguro de que te gustarán. Espero que volvamos a vernos pronto.