Reseña de La sociedad de la libélula

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Reseña de La sociedad de la libélula

Título: La sociedad de la libélula.

Autora: Ana González Duque

Editorial: Autopublicado

Fecha de publicación: Octubre 2018

Número de páginas: 227

Sinopsis:

     Cuando «La Sociedad de la Libélula», la mayor editorial de fantasía del país, abre sus puertas a nuevos autores, Isabel decide probar suerte. Siempre había considerado que perderse en un buen libro era una actividad placentera.
      Hasta que conoce a Melchor Malatar, el editor jefe de La Sociedad, inventor de un trasladador que permite a los escritores vivir sus propias historias. Desdibujar las fronteras entre ficción y realidad no tiene tanto encanto como Isabel había creído, sobre todo cuando se sumerge en un mundo helado y agonizante, poblado de razas extrañas, en el que su vida corre grave peligro.

      Un escritor desaparecido, un homicidio y un amor que desafía todas las normas impuestas se entrelazan en una trama que Isabel deberá recorrer en busca de un final feliz capaz de salvarla.

 

CONSTRUCCIÓN DEL MUNDO:

     Ana González Duque ha creado un muy interesante juego entre dos mundos al plantear La sociedad de la libélula. Por un lado tenemos el mundo actual, el mundo de Isabel. Ella vive en Madrid, y al ir a una selección de autores de una editorial muy especial empieza todo. Y por otro lado tenemos Anisóptera, el mundo al que “viaja” Isabel al conectarse a la máquina de escritura. Así que comienzo a analizar ambos mundos.

      Isabel vive en madrid con su abuela enferma y su gato. Sueña con ser escritora, y se le presenta una gran ocasión cuando La sociedad de la libélula abre la posibilidad de aceptar a nuevos autores. Me encanta como Ana nos muestra a los cientos de escritores que se encuentra Isabel. Ella se siente muy pequeña ante ellos, incluso por su manera de vestir. No se me ocurre mejor manera para ilustrar el síndrome del impostor de los escritores.

      Este mundo actual de Madrid se muestra a pinceladas, mediante detalles que nos va mostrando la autora de vez en cuando: el lugar donde vive Isabel, el polideportivo, cafeterías, el lugar onde se situa La sociedad de la libélula,… Pero no se obsesiona en llenar el texto de lugares concretos. El que si sobresale por encima de todo es el edificio de La sociedad de la libélula. No es que nos explique hasta el más mínimo detalle cómo es este edificio, pero si su espíritu y la atmósfera que se vive en él. Y allí, reinando en este primer worldbuilding está ella, la máquina. El trasladador de historias. Transcribe la creación del escritor mientras este, dormido como si una máquina de anestesia se tratara, vive en primera persona su propio libro. Es uno de los grandes aciertos de la novela, en el que me detendré al dar mi opinión sobre el libro.

      Y por otro lado, nos encontramos con Anisóptera, el mundo creado por Isabel y al que viaja al conectarse a la máquina. Es un mundo helado, sin sol, pero dominado por un gran ojo ritual que está vivo. Es una especie de fuente de energía nuclear que posibilita la vida en Anisóptera, ya que de otro modo no sería habitable. Pero este ojo tiene que ser recargado cada cierto tiempo. Nadie entiende muy bien cómo es ese proceso, y se puede entender casi como un ritual de fé. Los Athros tienen que volar a su alrededor en conjunción con la princesa para que se cargue de energía. Y si eso fallara tendrían que hacer un gran sacrificio para lograr dicha energía. Esta condición hace que nadie discuta el sistema y que todos asuman este ritual ¿o no? Esa será una de las claves de la novela.

      Me gusta mucho como Ana nos introduce en un lugar donde conviven distintas razas, pero no precisamente en armonía y equilibrio. Los arthros están por encima de todos, ya que gracias a su energía pueden sobrevivir en ese mundo tan duro. Y los “humanos” son la raza más baja, los paria.

       Hay dos cosas que querría destacar sobre cómo nos introduce Ana en Anisóptera. Introduce a Isabel en este mundo helado mediante la máquina, pero no la convierte en otra humana como estaríamos acostumbrados en otras novelas. La introduce como una coerus, y además entra bajo el agua (con el terror que siente Isabel por este medio). De esta manera, comenzaremos a ver este extraño mundo a través de sus ojos, pero además sus ojos son de otra raza, con lo que todo se complica más.

      El segundo factor que me gustaría destacar es que vemos Anisóptera a través de tres miradas distintas. Son las miradas de tres personas que no se sienten cómodas en ese lugar, ni que encajen en toda esa estructura social. Como he dicho antes, el ritual de carga del ojo es algo que no se discute. Es como es y punto. Pero los tres personajes a través de los que conoceremos este mundo sí se preguntan muchas cosas. Tenemos a Isabel que llegar a este mundo de repente y trata de entenderlo. Por otro lado tenemos a Taar, que es un paria, y como tal se plantea el por qué unas razas están por encima de otras y no se conforma con ser el escalafón más bajo. Y la última mirada es la de Nahum. Es un arthros, pero sin memoria, así que no sabe muy bien quién es y está tratando de encajar todas las piezas. Y todo esto lo analizaré ahora, entrando en profundidad en cada personaje principal.

portada de la sociedad de la libélula

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CONSTRUCCIÓN DE LOS PERSONAJES:

        En esta novela de fantasía juvenil, el foco principal está en Isabel, ya que es ella la que se conecta a la máquina y nos permite visitar Anisóptera. Pero en realidad es una novela muy coral. Prueba de ello, es que, aunque aún no sepamos muy bien qué lugar es, la novela arranca con un capítulo de Taar asistiendo al parto de la reina.

      Ana González Duque sabe jugar muy bien con los cuatro personajes principales. Hay momentos en los que se centra en uno solo, para profundizar en su conocimiento y en avanzar la trama, pero en otras ocasiones los entrelaza y hace que interactuen entre ellos. Se podría decir que estamos ante cuatro historias que conviven e interactuan, y que hasta el final no sabremos cómo encajan todas las piezas. Este juego de mostrarnos a los personajes frente a su desconocimiento hace que el lector no pueda dejar de leer este libro hasta el final.

      Son cuatro personajes muy bien construídos. Con los detalles justos para engancharte en la historia, y con los secretos y misterios necesarios como para no conocerlos del todo hasta el final. Estos cuatro personajes hacen que la novela sea una especie de espectáculo de cuatro pistas. Vas saltando de uno a otro, pero poco a poco irás viendo que todo en sí es un gran y único show. Pero no contaré más para no destripar nada de la novela. Es el momento de centrarme en analizar a cada personaje por separado:

  • Isabel: Es una periodista recién licenciada que sueña con ser escritora. La vida no ha sido nada fácil para ella, ya que sus padres murieron en un accidente naútico (lo que provoca en ella pánico al agua), y vive con su abuela afectada de alzheimer en un grado muy avanzado y con su gato. Es esto lo que condiciona por completo la vida de Isabel. Querría ser libre para poder hacer sus sueños realidad, pero a su vez se siente responsable de su abuela, lo que la limita por completo. Se presenta en La sociedad de la libélula tratando de luchar por ser escritora, y tras pasar el proceso de selección se encuentra con que tiene ese sueño al alcance de la mano, aunque sea mediante una máquina que transcribe sus historias (algo que no la convence demasiado). Pero dar ese paso supondría un cambio total en su modo de vida,… Y como dirían en un programa de mi niñez, hasta ahí puedo leer. Es la mirada más limpia del libro, la menos intoxicada. Y esto hace que el lector se pueda poner muy fácilmente en su piel (y sufrir con ella).
  • Melchor: Es el director y alma mater de La sociedad de la libélula. Es un señor mayor del que en cuanto entra en escena sabes dos cosas: que seguro que ha vivido mucho, y que esconde algo que no logras ver. En cuanto entra Isabel en su despacho, le recuerda a un gran amor que tuvo en su pasado, mostrando su lado más humano. Pero como lector no puedes dejar de pensar en qué es lo que esconde Melchor y el por qué de haber elegido a Isabel para su editorial.
  • Taar: Es un paria, un humano, la raza más baja de Anisóptera. Dentro de lo que cabe, Taar es un afortunado, ya que por su condición de aprendiz de médico tiene la posibilidad de vivir situaciones extraordinarias. Tiene acceso y conocimeinto para crear sus propios experimentos. Aún así, se resiste a que su destino sea ese. Es muy hábil arreglando cosas, y eso le permitirá conocer a una persona que le cambiará la vida por completo, la princesa de los arthros.
  • Nahum: Es un arthros, la raza dominante de Anisóptera. Como todo arthros, tiene alas como si fuera una libélula. Son unas alas cargadas de uranio que permiten cargar el ojo ritual, pero además pueden ser un arma muy mortífera. Pero Nahum es un arthros muy especial. Ha perdido la memoria. Pero no es solo que la haya perdido de su cabeza. Los arthros tienen una característica muy interesante: sus hechos y viviencias quedan marcados en su piel en forma de tatuaje. Y Nahum no tiene casi tatuajes, solo uno destacado en forma de libélula.

      Por supuesto que hay muchos más personajes en esta novela, pero estos son los cuatro principales. A través de sus ojos y sus vivencias entenderemos tanto Anisóptera como el funcionamiento de la editorial de La sociedad de la libélula. Y poco a poco iremos desentrañando los misterios que esconden ambos mundos.

OPINIÓN:

      Una vez analizados el Worldbuilding y la construcción de sus personajes, es el momento de empezar con la crítica de esta gran novela de fantasía juvenil. Hace tiempo que vengo reivindicando que la fantasía juvenil está muy denostada por un sector que la considera fantasía de segunda. Y novelas como esta no hacen más que reafirmarme en la idea de que hay muchas novelas de fantasía juvenil con un nivel literario por encima de muchas de sus hermanas “adultas”. La sociedad de la libélula es una de esas pequeña joyas que encuentras muy de vez en cuando.

      Lo primero que me gustaría recalcar es que es la novela perfecta para regalar a un escritor que le guste la fantasía. ¿Quién de los que escribimos mundos fantásticos no ha soñado alguna vez (o a diario) en visitar aquellos mundos que construimos con nuestra imaginación? Pues con esta novela lo logras. Viajas a Anisóptera, y Ana hace que sientas como si fuera un mundo creado por tí. Sientes la ilusión (y el miedo) que siente Isabel al conectarse a la máquina.

      Pero como lector también es la novela perfecta. Es de esas que te devuelven las ganas de leer, cuando llevas una temporada sin hacerlo. Es de esas historias que te vueven a enseñar el por qué amas la lectura. Sientes algo parecido a lo que sentí yo la primera vez que vi Los Goonies en el cine. Quieres ser parte de ese mundo, y la historia logra que la sientas como tuya. Es de esos libros que cuando lees la última palabra y cierras las tapas te recorre esa extraña pero maravillosa sensación de haberlo disfrutado a fondo.

      La estructura es original, a caballo entre dos mundos. Isabel hace de nexo de unión entre ambos mundos, pero es mucho más que eso. Los personajes que encuentras en ambos mundos están muy bien estructurados, y todos buscan algo. Hay veces que sabes desde el principio lo que quieren, y otras lo vas descubriendo sobre la marcha (o hacia el final). Pero todos ellos hacen que la atención en el texto no decaiga en ningún momento. Hay novelas corales en las que una historia se muestra muy por encima de las demás, pero eso no ocurre aquí. Ana logra un difícil equilibrio entre todas las tramas, haciendo que todo funcione como el autómata de la princesa.

      Para el viaje entre dos mundos en la literatura fantástica se suelen utilizar distintas técnicas: puertas interdimensionales, magia,… pero en esta novela Ana ha creado una máquina que me encantaría tener en casa: El trasladador de historias. Ha sabido utilizar sus conocimientos médicos como anestesista con la creatividad de una gran escritora para dar forma a esta máquina. Por muy peligroso que pudiera ser, por muy incontrolable que sea ¿qué escritor podría resistirse a habitar el mundo que ha creado?

      Anisóptera es un mundo fascinante. Tiene un potencial brutal, y te quedas con la sensación de querer volver más veces a él para descubrir más historias, conocer más a fondo las razas,… Y todo ello bajo la intensa mirada de ese gran ojo que permite la vida en aquel lugar, pero pidiendo que se recargue cada quince ciclos y bajo unas condiciones muy estrictas. Este planteamiento hace que la gran mayoría acaten las reglas como inamovibles, pero haya quienes se revelen ante ellas. Es ese aspecto me recuerda a El templo de los inocentes de Gema Moratalla, que reseñé hace un tiempo. En aquella novela un ritual religioso permitía calmar la ira de un volcán mediante el sacrificio de inocentes. En este caso Ana nos habla de física y de energía, pero existe también su parte de fe en este proceso. Y es inevitable pensar ¿Y si no se hiciera así?

      Quiero destacar el ritmo de la novela. Son capítulos cortos, saltando entre personajes. Esto hace que vayas viajando de uno a otro sin descanso. Además, los capítulos te dejan en el momento justo para sentir la necesidad de seguir leyendo sin descanso. Con ese equilibrio tan complejo que he mencionado antes, no te ocurre que estés deseando que llegue un capítulo de un personaje concreto. Con dicho equilibrio logra que cada vez que ves el título del capítulo pienses : Qué bien, sigo sabiendo más de Taar, o voy a descubrir lo que esconde Melchor,…

    Pero un libro no solo es el texto (aunque es lo primordial). Quiero destacar la labor de Libertad Delgado diseñando una portada que hace de La sociedad de la libélula una joya ya desde su portada. También quiero destacar la labor de maquetación David Generoso. Ahora que ando haciendo mis pinitos de aprender maquetación de cara a publicar mi libro, me fijo en esos detalles y me gusta mucho lo cuidada que es la edición.

      Y para finalizar quiero hablar de la autora. Conocí a Ana González Duque por su faceta de experta en marketing para escritores. Después la descubrí como autora de no ficción con sus libros que son auténticos manuales para escritores (y en mi especialidad cómo no recomendar el gran Cómo escribir fantasía). Pero gracias a este libro he descubierto la enorme imaginación y la gran calidad literaria de Ana como escritora de fantasía juvenil. Me declaro fan absoluto de esta gran mujer en todos los aspectos, y ya tengo su bilogía de la Tierra Límite entre mis lecturas obligadas para el 2019.

      Muchas gracias Ana González Duque por permitirme soñar tanto como escritor como por lector. Me has hecho recordar el por qué me enganché a esta maravillosa droga que es la literatura.

TE GUSTARÁ LA SOCIEDAD DE LA LIBÉLULA  SI…

  • Quieres leer una gran novela de fantasía juvenil.
  • Te gustan las novelas que te permiten soñar y vivir mundos distintos.
  • Eres un lector de los que te gusta coger un libro y no soltarlo hasta leer la última palabra.
  • Buscas disfrutar con una autora que es capaz de crear un mundo fascinante e introducirte en él de una forma muy original y divertida.
  • Quieres leer un libro que, aparte de ser muy divertido, está muy bien escrito.
  • Deseas seguir a una serie de personajes aparentemente inconexos y muy bien diseñados, pero que esconden mucho más de lo que parece.
  • Disfrutas leyendo una novela atractiva, amena y para todo tipo de públicos.
By |2019-01-12T11:45:49+00:00enero 12th, 2019|Reseñas|0 Comments

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