Buenos días y bienvenid@ a El Constructor de Mundos. El año va avanzando mes a mes, y ya sabes que al estar participando en la iniciativa #UnAñoDeAutoras, eso significa entrevistar a una nueva escritora. Si el mes pasado tuve el honor de traer aquí a la gran Aranzazu Serrano con su Neimhaim, en julio tengo la suerte de contar con una maravillosa escritora e ilustradora: Libertad Delgado. Habréis visto portadas suyas en muchos libros de otros escritores, pero ella también es una gran autora. Llena sus libros de personajes muy bien diseñados, con su inconfundible marca de humor. Es para mí un lujo contar contigo, Liber. Así que, antes que nada, te dejo esta pequeña ficha para que la gente pueda saber donde encontrarte:

      Pues Libertad Delgado es una cosa más bien chica (en tamaño y género) que lleva inventándose cosas y poniéndolas por escrito desde que era una cría. Estudió Bellas Artes en Granada y se dedica a la ilustración. Lo que más le gusta es hacer portadas de libros.

      De hecho, tanto le apasionan los libros que, cuando no está pintando, se pone a escribir mientras ríe (y, a veces, llora) maníacamente, porque esto de escribir cuesta mucho trabajo, y más si aspiras a que tu libro le guste a la gente. Pero al final vale la pena, ya que ha conseguido publicar tres y a los lectores parece que les gustan bastante. Pero, como no siempre es decoroso hablar de los libros propios, Libertad también habla de muchos otros en su canal de Youtube, donde también sube speedpaints de sus ilustraciones y hace bailes raros donde muestra orgullosa sus alpargatas con estampado de mariquitas.

      En cuanto a gustos personales, también le encanta el cine, la música épica, los batidos helados, acariciar animales hasta ponerlos eléctricos, bailar y los videojuegos (en especial los Sims, The Binding of Isaac, Dragon Age y los RPG en los que puedes diseñar a tu propio personaje y descubrir el mundo a tu bola).

  • Entremos directamente en harina. La iniciativa #UnAñoDeAutoras surgió de la acertada opinión de que las mujeres estáis invisibilizadas de una manera muy injusta. ¿Por qué crees que es esto?

      Yo no creo eso necesariamente. Imagino que dependerá del género y de los círculos por los que una se mueva. Personalmente, nunca he encontrado ningún tipo de discriminación. La gente se ha portado muy bien conmigo, tanto hombres como mujeres. Me han apoyado y ayudado en lo que han podido y, aunque tontos haylos en todas partes, ya no sabría decirte si se debe a sexismo o a mera estupidez.

      Es cierto que por ahí hay gente que piensa que porque una autora ha escrito un libro, el libro ha de ser romántica pastelosa o de peor calidad. Otras veces, les ponen trabas porque mucha gente, en especial en géneros como la ciencia ficción o la fantasía épica/oscura, son muy reacios a dejar que nuevas voces entren en su corralito y cambien las “reglas”. Pero de esas cosas sé por historias que cuenta otra gente, y no estaría bien que me las atribuyera yo, ya que mi experiencia, hasta el momento, ha sido distinta.

  • ¿Qué iniciativas conoces o recomendarías para acabar con este trato desigual?

      Supongo que estaría bien darle una oportunidad a novelas que se salgan de tu zona de confort y mantener una mente abierta. Tan simple como eso. Si una novela escrita por una autora te ha gustado, dale publicidad, recomiéndasela a tus amigos o a gente amante del género. No puedes forzar a la gente a leer lo que no quiere, pero cuando todo el mundo está hablando de un libro, incluso los más reacios son propensos a darle una oportunidad.

  • ¿Qué papel tenemos los hombres en esto y qué deberíamos hacer?

     Los hombres, así en general, tampoco tenéis mucha culpa, en especial los lectores de a pie como nosotras. Yo escribo mucho romantiqueo, pero, para mi sorpresa, me leen muchos hombres también. Hombres rudos y machos que nunca antes habían tocado una romántica ni con un palo, pero decidieron darme una oportunidad porque les caí bien y mi escritura les hizo gracia, y una vez se metieron en la historia se lo pasaron pipa y ahora la van recomendando por ahí.

      Así que quizá el truco para mejorar bastante el percal sea, una vez más, mantener una mente abierta y no avergonzarte de recomendarle a tus amigos una novela escrita por una mujer o que toque temas que muchos considerarían “femeninos”. Tanto si eres lector como editor o jurado de un concurso literario, todo está en darle bombo a aquello que crees que es bueno, y que no te importe si lo escribe una mujer o quien sea.

      Y si ves a alguien diciendo tonterías sobre que si las mujeres escriben peor o que no hablan de cosas interesantes, sácale de su error enseñándole libros chulos de mujeres o dándole ejemplos de autoras que han triunfado con sus historias, e incluso de autores que lo petaron y que más tarde revelaron ser mujeres bajo un seudónimo. No todos lo aceptarán, o pondrán mil excusas para descartar tus argumentos, pero así es la vida: hay gente muy cabezona en este mundo y muy celosa de la que sienten que es “su parcelita”, pero me gusta pensar que son menos numerosos de lo que las redes sociales hacen ver.

      Una vez más, repito que no se puede obligar a nadie a leer lo que no quiere (porque lo aborrecerá todavía más), pero, si eres autora, el escribir personajes masculinos complejos y que no estén ahí para ser simplemente el florero musculoso de la prota también ayuda. Que, igual que a nosotras no nos gusta cuando nos convierten en un mero “interés romántico” que existe para validar todo lo que hace el héroe, a ellos tampoco les mola.

      Básicamente: trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti.

  • ¿Tú personalmente has sufrido discriminación de algún tipo?

      No, nunca. La gente que en su día se negó a echarme una mano se habrían negado con cualquiera, porque gente rancia hay en todas partes. No siento que el ser mujer haya supuesto ninguna desventaja para mí, ni cuando era niña ni ahora. Muy al contrario: por ser mujer se me dieron algunas (pequeñas) ventajas económicas cuando decidí convertirme en autónoma. Ahora mismo, por ser mujer, puedo participar en convocatorias donde no puedes entrar si eres hombre.

       ¿Es eso justo o injusto? Pues depende de a quién le preguntes.

  • Sigamos dando visibilidad a autoras ¿Cuál es el libro escrito por una mujer que más te ha marcado como escritora?

      Si nos vamos al más antiguo… “Dos princesas sin miedo”, de Gail Carson Levine. Esa mujer tiene libros entretenidísimos y muy mágicos. Va de una princesa, Addie, más bien tímida y miedosa; y su hermana Meryl, que es muy arrojada y sueña con ser un caballero. Desde siempre ha estado muy claro que, si alguien salía ahí fuera a vérselas con las criaturas fantásticas y los seres peligrosos que pueblan el reino, ésa sería Meryl… pero, cuando Meryl cae víctima de la plaga que asola el lugar y su tiempo comienza a llegar a su fin, la pobre Addie, cagada de miedo, deberá ser quien se calce las botas de las siete leguas y se llene la mochila de objetos mágicos para viajar en busca de una cura para su hermana.

      Me encantó, tan simple como eso. Me fascinó lo sencillo, divertido y bonito que era, como un puñado de cuentos de hadas mezclados entre sí para crear algo nuevo y maravilloso. Cuando lo leía, me olvidaba de todo y podía visualizar cuanto ocurría como si fuera una película a todo color en mi cerebro. Supongo que, en algún momento, decidí que yo quería entretener así a la gente.

  • ¿Qué autora desconocida o independiente te ha impactado últimamente y recomendarías?

      Aquí igual la lío, porque cada vez que pienso que he “descubierto” a un autor, luego resulta que el autor en cuestión es mundialmente famoso y que yo soy la que va como con dos décadas de retraso.

      Pero venga, voy a decir una de mis autoras favoritas de toda la literatura española: Bárbara G. Rivero. Tiene su base de fans y no es precisamente indie, pero apenas se habla de ella y pocos conocen sus libros. A duras penas los encuentras en las librerías.

      Bárbara escribió la serie de “Laila Winter”, una tetralogía protagonizada por una adolescente de pelo verde y sus amigas, todas princesas de los distintos reinos de las hadas. Suena como cursi, ¿verdad? Pues no lo es. La saga está llena de giros, humor, muerte, rencor, maldiciones antiguas, intrigas palaciegas y hadas con muy mala baba. No te da tiempo a aburrirte, y tiene unos secundarios geniales e inolvidables como la reina Titania, el Pimpollo (capitán pirata) o el mercenario Jack Crow.

      Podría decir que, sin Laila Winter, yo ahora no estaría donde estoy. Me hice un Deviantart nada más que para subir mis fanarts y que Bárbara pudiera verlos. Empecé a trabajar el doble de duro en la facultad para poder hacer fanarts más bonitos y enseñarlos en internet. Y, a fuerza de subir dibujos a Deviantart, acabé convirtiéndome en ilustradora freelancer y expandiéndome por las redes. Así que no sólo me impactó como lectora y escritora… es que fue el pistoletazo de salida para muchas de las cosas que soy ahora.

      Siento no haber podido encontrar una más reciente. He descubierto a bastantes autoras chulísimas en el último año, pero o son muy conocidas o hace ya mucho que dejaron este mundo.

  • Nos conocimos en el Celsius y compartimos buenos ratos y charlas ¿qué aportan este tipo de actos a tu pasión por la escritura? ¿y a tu faceta de ilustradora?

      Me gusta reírme y, aunque me tomo mi trabajo muy en serio, eso no se extiende a mi persona. No tengo grandes pretensiones, sólo quiero conectar con gente, mejorar en lo que pueda y entretener. La vida ya es bastante turbia y dura como para ir por ella avinagrado perdido y creyéndose el rey del mambo. Quizá por eso suelo acabar rodeada de gente maja, tranquila, con mucho sentido del humor, y eso me hace muy feliz.

       Creo que de todo el mundo se puede aprender y que hay muchas personas geniales repartidas por ahí; sólo tenéis que coincidir en el mismo sitio. Por eso, el Celsius es un evento fantástico para conocer gente, expandir los horizontes y encontrar nuevos libros y autores de cuya existencia no habrías sabido de otro modo. Aparte, todos los que allí vamos compartimos una pasión por la literatura, de modo que en el Celsius (y en eventos similares) encuentras mucha inspiración y motivación, ya que, al igual que tú, allí hay muchos escritores con los que compartir anécdotas y dudas sobre el oficio, a la vez que aprendes de aquellos que llevan más camino recorrido que tú.

      En cuanto a la ilustración… en fin, todo escritor necesita una portada para su libro, o dibujos de sus personajes. Me encanta ver los diseños de cada libro, estudiar las tendencias o encontrar nuevas ideas de composición y color, y mientras aprendo… quién sabe, igual me viene alguien para proponerme un proyecto nuevo. Yo ya voy con las tarjetitas preparadas para quien las quiera XD.

  • Eres ilustradora y escritora. ¿En qué faceta te encuentras más cómoda?

      La ilustración es más rápida y cómoda. Sabes lo que tienes que hacer y, aunque cada encargo sea diferente y especial, tienes claro más o menos qué pasos debes seguir para conseguir el resultado final. Llevo años haciéndolo, me siento segura, es lo que me da de comer. Cobro por adelantado y, en cuanto termino el dibujo, sé de inmediato si a la gente le gusta (y suele gustar). Tengo un feedback casi constante.

      Con los libros es totalmente distinto. Una ilustración la puedo hacer en dos días; los libros tardan un año por lo menos, y no hablemos de corrección, revisión, registro, enviarlo a editoriales, cartas de presentación… Y luego, lánzalo al mundo y a ver qué te dicen. Si te lo dicen. Y si alguien lo toca con un palo.

      La ilustración es como recibir una grabación de diez minutos. Te la guardas y sigues las instrucciones, y puedes estar bastante segura de que el resultado saldrá bien. Y, si tienes dudas, con llamar al que te hizo la grabación se te despeja todo. Tal cosa no sucede con la escritura: escribir una novela es como estar en un sótano abarrotado con chismes de conspiranoica, pegada a una antena a la que de vez en cuando llegan sonidos indescifrables y trozos de mensajes desordenados. Tienes una vaga idea de cómo empieza el mensaje y cómo acaba, y algunas palabritas en el medio, pero te falta todo lo demás. Cada sonido y frase que recibes la apuntas en tu libreta, intentas reordenarlo todo y darle sentido, y a veces te pasas semanas sin recibir ni un mísero pedo alienígena en la radio, y te preguntas qué carajo estás haciendo, si alguna vez podrás terminar el puñetero libro, y ¡peor aún! Si habrá alguien en el mundo que podrá soportar su lectura. En plan, ¿vale la pena? ¿Debería descartarlo y comenzar otro? ¿Será que he perdido mi habilidad? Oh, cielos, tener este tinglado montado me está haciendo perder dinero, ¿qué estoy haciendo con mi vida? ¿Por qué este capítulo que acabo de escribir no aporta nada a la trama? ¿O sí aporta? ¡Gaaah!

      Así que sí, digamos que me siento mucho más cómoda con la ilustración. Pero nunca podría dejar la escritura. Es mi otra mitad.

  • ¿Cómo comenzaste tu carrera de ilustradora?

      Llevo pintando desde que era un coco. Para cuando llegué al instituto, tenía muy claro que, salvo que me diera una vaina rara y cambiase de gustos, acabaría estudiando Bellas Artes. Allá por el segundo año, quería que mi autora española favorita pudiera ver los dibujos que hacía de sus personajes, pero no quería molestarla, de modo que me hice una cuenta en Deviantart y allí empecé a subir mis fanarts para que pudiera verlos quien quisiera sin quedar yo como una pesada.

      Fui mejorando con el tiempo, probando técnicas nuevas, empecé a dibujar en digital… y un día vi que la gente hacía dibujos por encargo y cobraba, así que decidí ofrecer mis servicios a un precio irrisorio (mi arte también era un poco irrisorio por aquel entonces, para qué mentir) y así llegaron los primeros clientes.

      Fui mejorando, subiendo los precios, esos clientes salían contentos y me recomendaban… y, unos añitos más tarde, estaba dibujando a los personajes de toda una hermandad de rol del World of Warcraft y tenía listas de espera. Cinco o seis años después, me di cuenta de que me había montado un negocio y que ésta iba a ser mi forma de ganarme la vida.

      Y luego, cuando me hice las portadas de mis propias novelas, acudieron varios escritores españoles y me preguntaron “¿Cuánto me cobrarías por hacerme la mía?”. Y así se cumplió mi sueño: hacer portadas de libros y, por ende, hacer a la gente un poco más feliz. Y aquí estamos. Ahora, la gran mayoría de mis clientes son españoles y escritores, y a muchos los conozco personalmente y se nos hemos convertido en amigos con el tiempo.

  • Has dibujado grandes portadas ¿Cómo trabajas? ¿Sueles leer los textos que vas a ilustrar?

      Ay, muchas gracias <3 No suelo leerme los libros que ilustro por falta de tiempo y porque tampoco es necesario. A menudo trabajo de tú a tú con el autor, y ellos me dicen de qué va la novela, qué género es, el público objetivo, qué estética creen que le pega al libro, cuál es la portada de sus sueños, etc. Si no tienen muy claro qué buscan, se hace una gran sesión de brainstorming y se buscan ideas chulas para hacer que su portada quede bien bonita. Se conjuga todo eso con el presupuesto, se acuerda un diseño, cobro, y empiezo a trabajar. Suelo tener un chat abierto con el autor, así que ellos pueden ver cómo va el dibujo, pedir correcciones, hacer preguntas o charlar. Les hace mucha ilusión ver cómo se hace su portada, y a mí me encanta verlos tan contentos y con tantas ganas de enseñársela a todo el mundo. Un autor orgulloso del aspecto de su novela se siente mucho más seguro a la hora de promocionarla.

      Si no puedo contactar con el autor y la portada me la encarga una editorial, entonces el editor o el traductor es quien me da toda la información posible sobre la historia. Si es una novela importada, una búsqueda de google y el fandom del autor en cuestión me darán toda la info que necesite saber sobre el público al que va dirigida, su estética y lo que la gente espera de su portada.

  • Sé que es mucho pedirte pero ¿Cuál de todas tus portadas es de la que más orgullosa te sientes?

      El emperador goblin. Igual está feo que lo diga yo, pero es que me encanta. Estoy orgullosísima de ella. ¡Y tiene también el sello de aprobación de la autora!

Portada de El emperador Goblin, con ilustración de Libertad Delgado

Portada de El emperador Goblin

  • Comencemos a hablar de tu faceta de escritora, que es la que nos ha traído aquí. Escribes libros de difícil clasificación: fantasía, aventuras, humor… Si tuvieras una librería ¿en qué sección colocarías tus libros?

      Depende del libro. La dama y el bandolero iría a Romántica/Histórica de cabeza, aunque luego no me responsabilizo de los posibles traumas y embarazos espontáneos que pueda causar. La visita del selkie y El Lamento de la Sirena irían a la estantería de Fantasía, aunque también encajarían bien en la de Young Adult.

  • Hace poco has publicado El lamento de la sirena, un libro que recomiendo muchísimo y que en breve reseñaré ¿Cuál fue la primera idea de la que surgió la novela?

      Yo en principio quería escribir otra romántica borrica como la del Bandolero, pero en un escenario distinto. Mi novio me dijo “escribe una de bucaneros”. A mí los piratas nunca me han llamado mucho, pero luego recordé que a muchas de mis amigas sí les encantaban. Y luego pensé que, si había piratas, podía meter algo mucho más interesante… ¡sirenas! Ahí se me encendió la bombillita y empecé a trabajar.

Y al final, como los personajes se escriben a sí mismos, no fue una de romántica, sino de aventuras y mucha fantasía. No me quejo. Yo sólo quería escribir un libro chulo.

  • El humor tiene un peso muy importante en esta novela ¿Por qué crees, teniendo en cuenta lo difícil que es hacer reír, que este género no está muy considerado dentro de la literatura? (recordemos que lo que algunos consideran “alta” literatura muchas veces es conocida también como literatura “seria” en contraposición a la literatura de género).

      Pues muy sencillo: porque las personas arrogantes y autoritarias no soportan el humor. No lo entienden. Están obsesionados con el estatus y la dignidad, de modo que sólo conciben el humor como algo que se le hace a otra persona, una forma de “humillar” o burlarse de los demás, nunca de uno mismo, nunca para reírse “con” el otro en lugar de “de” el otro.

      Y, como el mundo gira en torno a ellos (en su opinión), si hay humor y no lo han provocado ellos, sólo puede significar que “alguien” está intentando dejarlos de tontos. No pueden dejar de tomarse a sí mismos en serio, por lo cual no conciben que una persona quiera reírse de sí misma. “Debe de ser imbécil o un payaso”, piensan, y se dan palmaditas en la espalda por haber descubierto a “otro palurdo que no llega a mi nivel”. Debido a esta simpleza mental disfrazada de “inteligencia”, los tipos de humor más sutiles y complejos, como la sátira, se les escapan y les cabrean muchísimo. Porque no la pillan. El humor les parece de pueblerinos, de garrulos, de gente infantil. Algo que debería mantenerse fuera de las Cosas de Gente Lista y con Estudios, como la Literatura. Olvidan que la Literatura es, precisamente, el espejo en el que deben reflejarse todas las facetas de la vida, bonitas y feas, elevadas o miserables. La Literatura habla de lo que nos hace humanos, y ahí, mal que les pese a algunos, también entra el humor.

      La mayoría superamos esa insufrible etapa de la adolescencia tardía en la que te crees más listo que todo el mundo; otros se quedan estancados para siempre en ella. E, irónicamente, creen que son los demás los que aún no han superado la infancia.

  • Mezclas dos mundos marinos muy diferentes entre ellos. Los piratas y las sirenas ¿Cómo decidiste unirlos?

      Es bastante simple. Unas bajo el agua, otros por encima, pero ambos están en el mar. Basta con que las sirenas suban a la superficie y se encuentren con los piratas, y ¡hala! Ya tenemos el lío montado.

  • Me fascina cómo has dado forma a la estructura social de las sirenas. ¿Te has basado en algún texto sobre ello o es de tu invención?

      Me lo he inventado todo. Pensé en cómo sería una sociedad donde no hay escritura ni tampoco tienen herramientas para grabar en la piedra. El agua no es un elemento que permita la preservación de algo tan delicado como la escritura, de modo que la sociedad de Alura tendría una fuerte tradición oral. Las enseñanzas se transmitirían de una generación a otra, mediante canciones, cuentos, incluso teatrillos submarinos. Por otra parte, el clan de Alura no es muy, muy numeroso, ni mantienen contacto con otros clanes, por lo que no hay comercio, no hay entrada de ideas nuevas. Su evolución se ha quedado estancada y las que manejan el cotarro son un puñado de Sacerdotisas que consideran que la supervivencia del clan radica, precisamente, en mantener las estructuras que han permitido a esta sociedad sobrevivir en un entorno hostil y en rechazar con virulencia cualquier cambio. No se fían de las otras especies, de modo que, para evitar sentirse culpables por matar a otros, deshumanizan a todo el que no es como ellas. Viven en un perpetuo estado de guerra donde, si cuestionas a tus superiores, significa que estás poniendo en peligro a todo el mundo por tu egoísmo.

      Alura nunca ha cuestionado su sociedad porque comprende, hasta cierto punto, por qué las cosas son como son. Lo ha aceptado y sólo quiere contribuir en la medida de lo posible y asegurar que a sus hermanas no les falte de nada. Pero luego se ve obligada a convivir con un humano que no deja de hacerle preguntas y que no piensa matarla, pero tampoco dejarla ir… la filosofía de Alura empezará a sufrir unos cambios. Y a las Sacerdotisas no les gustan los cambios.

  • Los dos personajes principales, Alura y Cordelius, se sienten en cierta manera hartos de sus realidades y logras plasmar esa sensación muy bien ¿Cómo sueles introducirte en la mente de tus personajes?

      Pues supongo que por empatía pura. Pienso en sus circunstancias, en su estilo de vida. ¿Viven en un entorno hostil, se han criado entre algodones? ¿Tienen amigos, se sienten respaldados por ellos? ¿Qué desean, qué temen, qué les saca de quicio? ¿Qué personalidad tienen; son impulsivos, cuidadosos, envidiosos, altruistas…? Todos esos factores influyen en la psicología de un personaje.

      Si encuentro huecos que no puedo rellenar con la imaginación o la experiencia, en mi estantería tengo varios libros de psicología. Mi favorito es “Tipos de personalidad” de Don Richard Riso y Russ Hudson. Los perfiles que allí presentan se basan en la teoría de los eneagramas, que viene muy bien para la creación de personajes.

      Y, si eso tampoco funciona, me pongo a leer libros que traten temas similares al mío, con personajes que podrían parecerse, para ver cómo otros autores han solucionado este dilema. Como dirían en Expediente X, “la verdad está ahí fuera”.

  • Siempre pienso que nuestros personajes tienen partes de nosotros. ¿Qué tiene Alura de ti? ¿Y Cordelius?

      Alura no se parece mucho a mí. Es arisca, rígida y le cuesta abrirse a los demás y mostrarse vulnerable; yo no. Aunque tengo un sentido muy fuerte de la responsabilidad y soy capaz de quemar mis fuerzas tratando de cuidar de algo que considero “bajo mi protección”.

      Cordelius es un pirata, lo cual ya lo distancia mucho de mí. Las reglas no se han hecho para él, está acostumbrado al conflicto y la violencia. Yo no. Yo respeto mucho las reglas, siempre que no sean absurdísimas. Pero sí se parece a mí en que es curioso y le fascinan otras culturas. Puede estar de acuerdo o no, pero siempre está dispuesto a escuchar e indagar, a ponerse en la piel del otro, aunque sea por probar. Y, al igual que a yo, no soporta a los bullies totalitarios.

  • Hablando de tus personajes, voy con uno de los clásicos de mis entrevistas: ¿qué opinaría Alura de ti? ¿Y qué opinaría Cordelius?

      ¡Jaja! Alura no me prestaría mucha atención, ya que no necesito cuidados especiales ni tampoco doy problemas. Mi humor le resultaría raro, le extrañaría que me comportara así siendo ya una adulta hecha y derecha, pero apreciaría que se me diera bien trabajar en grupo.

      Cordelius haría preguntas, pero no soy la mitad de interesante que la gente que acostumbra a conocer. Como mucho le llamarían la atención mis dibujos, se quedaría mirando fijamente cómo los hago (para aprender él) y luego se iría a otra cosa mariposa.

  • Reflexionando sobre tu proceso creativo ¿cómo sueles empezar a dar forma a tus novelas?

       Empieza todo con imágenes vagas. Veo el entorno, algunos edificios, los paisajes, y tengo una vaga idea de los personajes. Pero ¿quiénes son? ¿Dónde están? ¿Cuál es su historia? Entonces empiezo a hacer listas de cosas que pasan, qué quieren los personajes, qué problema tienen… y, poco a poco, voy montando el rompecabezas hasta que tengo suficientes piezas como para empezar un prólogo. A partir de ahí, ya es empeñarse en avanzar y rellenar los huecos (y sufrir mucho).

  • ¿Qué herramientas de trabaja utilizas? Blocs, ordenador, dibujos, esquemas,…

      Las ideas sueltas las apunto en una libreta con letra muy pequeñita y apretada. Ahí tomo notas, hago listas de cosas que tienen que pasar, anoto mis dudas, me dibujo la línea de tiempo, etc. Luego, para escribir la novela, utilizo el Word y ya está. Suelo poner la página negra y las letras de colores, y cada novela tiene unos colores distintos según el ánimo que necesite.

  • ¿Cual crees que es tu punto fuerte como escritora?

      Quizá los personajes. Me dicen que los hago muy realistas y consistentes. Las escenas de diálogo, emotivas o románticas son las que más fácil me salen, y me gusta pensar que soy una escritora fiel a sus personajes, que no les obliga a actuar de cierta manera para que la trama vaya adonde yo quiera. Si necesito que un personaje haga X para que la trama vaya a Y, pero ese personaje, tal cual lo he escrito, nunca haría X… entonces la trama debe cambiar.

  • ¿Y el que tienes que mejorar?

      Tramas más complejas, supongo. Las intrigas políticas y la abundancia de personajes me cuesta trabajo. Todo lo que sea meter temas militares, estrategias, escenas de acción… me cuesta mucho. Y también me gustaría mejorar el lenguaje y la fluidez del texto. A veces leo libros que me dejan boquiabierta de lo bien escritos que están, pero luego no consigo replicar el estilo sin que quede pretencioso e insoportable. Quizá consiga mejorar en ese aspecto con la práctica, sin perder mi estilo personal (si es que tengo un estilo personal, que de eso tampoco estoy segura).

  • ¿Qué mundo ya creado por otro autor o autora te gustaría poder robar para escribir algo en él?

      No soy muy de querer escribir en los mundos de los demás, ya que me obsesionaría con ser muy fiel a las normas de ese mundo y me agobiaría. Quizá pillaría el mundo de “Canción de Hielo y Fuego” de GRR Martin, que ya estoy muy familiarizada con él y podría escribir una historia que sucediera allí sin reventar mucho el canon. Pero mi historia ocurriría en Dorne, que para mí es el reino más chulo todo de Poniente.

  • ¿En qué proyectos estás metida en la actualidad, ya sean de ilustración o de escritora? (los que se puedan confesar)

      Ha sido un año un poco difícil. Muchísimo trabajo, asuntos personales, preparar un piso casi desde cero, una mudanza… Todo esto me ha estancado bastante la inspiración y aún me cuesta escribir una escena sin sentir que luego tendré que borrarla toda. Tengo las ideas bastante fragmentadas, de modo que estoy con dos novelas a la vez: una comedia romántica de feriantes modernos, y un dramón ambientado en un mundo ficticio, en una ciudad del desierto. No podrían ser más distintas entre sí, pero intento avanzar poco a poco con las dos. Espero que la visita al Celsius me aclare las ideas y me dé un empujoncito a la inspiración.

      No, para nada. Quizá escribiría de temas un poco distintos, como mucho. Dudo que hubiera bandoleros fornidos y damiselas con pololos en mis novelas… ¿o quizá sí? El humor y la fantasía seguirían ahí, y probablemente el romance. Pero nada en mi educación o trato habría cambiado, estoy bastante segura. En mi familia no se hacían distinciones en ese aspecto.

  • Esta es una iniciativa que va a durar todo el año, con lo que irán pasando distintas autoras. ¿qué pregunta le harías a la siguiente?

      De todos los libros que hayas leído, ¿cuál tiene tu escena favorita, y qué sucede en esa escena?

  • Para finalizar me gustaría que te hicieras una pregunta que te hubiera gustado contestar (y la contestaras para incluirla en la entrevista).

      Nombra un libro que jamás habrías mirado dos veces en una librería, pero que lo leíste y te encantó:

      “El Cuento Número Trece”, de Diane Setterfield. No es fantasía, ni romántica. Como mucho, es un thriller histórico, un drama familiar. Me lo regalaron unas navidades. Yo tendría unos 18 años. Lo leí y se convirtió en uno de mis libros preferidos para siempre. Por eso digo que hay que probar otros géneros de vez en cuando. Nunca sabes dónde podría estar la próxima joya de tu estantería.

      Muchas gracias por tu amabilidad, Liber. Y muchas gracias a ti, lector/a por pasarte por el blog para conocer un poco más a Libertad Delgado. Espero que te animes a leer cualquiera de sus libros. Y si aún tienes dudas, la semana que viene publicaré la reseña de su último libro: El lamento de la sirena. Hasta entonces, aquí te espero, en El Constructor de Mundos.