El Constructor de Mundos

Blog Literario de A.P.Berra

Los 10 mandamientos del Worldbuilding

        Amanece un día más en el pequeño pueblo de Bookshire. Somo un pueblo muy pacífico, pero últimamente el ambiente está algo enrarecido. Los vecinos comienzan a comportarse de una manera un tanto extraña, y eso es una novedad, ya que los que vivimos aquí siempre hemos sido muy previsibles. Somos los escritores de los libros que tienes en tu estantería. Nuestro carácter, nuestra manera de ser, vienen marcadas por las normas de nuestros antepasados escritores, y siempre hemos seguido estas normas. Aunque pueda parecer chocante eran normas no escritas, pero se transmitían de generación en generación antes de que los niños aprendieran a leer y a escribir. Pero hace unas semanas, un extraño personaje se presentó en la posada y comenzó a hablar de una nueva filosofía, el libre albedrío. Dijo que no teníamos que seguir las normas, que podíamos escribir de una manera más caótica, que nos sentáramos delante de nuestras máquinas de escribir y redactáramos lo primero que pasara por nuestra cabeza, sin planificar nada, sin pensar en los finales. Los libros no tenían por qué tener lógica, ni seguir un orden concreto. Podíamos escribir cuatro páginas, y a la quinta cambiar los personajes, los lugares y el narrador. La nueva norma sería que no habría normas. Como es lógico, aquella idea comenzó a calar entre mis vecinos, cansados de planificar, de imaginar mundos de fantasía, de pasarse semanas organizando las pistas de sus novelas de detectives. Comenzaron a publicar libros escritos en unos pocos días, sin estructura ni orden, y se los llevaban a aquel misterioso visitante a la posada cada noche. Comenzaron a adorarle, a pensar que era el gran elegido que había llegado para romper las cadenas que oprimían su creatividad. En cuanto comencé a leer los primeros libros de aquella nueva ola me di cuenta de su error. Eran frases inconexas, los libros no tenían ningún sentido. De seguir así, sería el final de la literatura, por lo que pensé que debía de hacer algo.

        El pueblo estaba construido a las faldas de un antiguo volcán apagado. Era tierra sagrada para nosotros, dado que las leyendas contaban que El Gran Creador, el primero de los escritores, vivía dentro de aquel volcán. No podíamos pisar aquella montaña bajo riesgo de perder nuestra capacidad de escribir, pero dada la situación decidí llegar al volcán y buscar al gran maestro. La ladera estaba llena de fragmentos sueltos de piedra, por lo que la subida fue difícil y llena de golpes. Al llegar al crater del volcán y asomarme, pensé que estaba soñando. Millones de libros adornaban la pared circular. Todos los libros escritos hasta la fecha estaban allí, y al fondo, junto a un gran escritorio y una vieja maquina de escribir, dormía un anciano. Bajé apoyándome en los libros, y me acerqué a él. Abrió los ojos y me miró de manera severa. Me preguntó quien me creía que era para interrumpir su sueño, pero cuando le expliqué quién era y la razón por la que estaba allí su mirada se fue suavizando. Me contó que aquél extraño ser que había aparecido en el pueblo antiguamente se hacía llamar El Ilusionista. Ellos dos fueron los primeros escritores y escribieron los primeros libros a cuatro manos, pero mientras que él era meticuloso y detallista, El Ilusionista comenzó a maldecir el tiempo que perdía en organizar todo. Una noche, tras una fuerte discusión, El Ilusionista salió del crater gritando que llegaría el día en el libre albedrío triunfaría, y nunca más volvió. Tras contarme aquella historia, El Gran Creador abrió un cajón, sacó una hoja, la metió en su vieja máquina de escribir y comenzó a redactar sus 10 Mandamientos.

 

        Bienvenid@ a El Constructor de Mundos. En este pequeño relato que acabas de leer he querido plasmar la batalla mental que al menos yo suelo tener a la hora de enfrentarme a una historia. Por un lado está el lado racional que me empuja a planificar todo, a pensar en el final antes de comenzar a escribir las primeras palabras, a redactar las escenas que ocurrirán, la descripción de los personajes,… Y por otro lado el deseo de escribir sin planificar nada, sin ni siquiera saber a donde me llevarán las primeras palabras que redacte. Es cierto que si me has leído con anterioridad sabrás que adoro el Worldbuilding o la construcción de mundos, pero no quita que haya veces que desee escribir sin orden, sin planificación, y ver lo que ocurre. Pero para lo primero, para la construcción de mundos, en este artículo te traigo los 10 Mandamientos que aquél Gran Creador redactó en el interior del volcán, espero que te sean de utilidad:        

1.- Amarás tu Worldbuilding sobre todas las cosas:

        Para poder escribir una buena historia, debes amar el mundo que estas creando. Como ya he explicado en anteriores artículo como en aquel en el que preguntaba si sólo se construían mundos en fantasía, soy un gran defensor de la idea de que cada vez que escribimos una historia, sea del género que sea, estamos construyendo un mundo. Y para adentrarnos en ese mundo y sus personajes, debemos amar lo que estamos haciendo. El entorno, los personajes, la trama, la época,… son decisiones que tomamos a la hora de escribir, y debemos sentirlos como algo nuestro. Si no amas tu mundo que has creado, si no amas lo que estás haciendo, es difícil que transmitas algo al lector. Es cierto que muchas veces escribimos para nosotros mismos, porque necesitamos plasmar lo que pasa por nuestra cabeza, pero en el fondo, la literatura no sería lo que es sin los lectores. Y si tu no transmites amor por tu mundo y por tu historia, es muy difícil que al lector le guste tu texto. Ama a tu mundo, a tus personajes, y ya tendrás el primer paso para traspasar la primera barrera del lector.

2.- No usarás tu Worldbuilding en vano:

        Este es un fallo que cometemos muy frecuentemente, y yo el primero. Cuando estamos en la fase de Worldbuilding (sobretodo los que amamos esta fase) pensamos hasta el último detalle del lugar, del paisaje, de los personajes, de la cultura,… Una vez que empezamos a escribir la historia, queremos plasmar todo ese mundo que hemos imaginado en el texto, y nos extendemos en detalles innecesarios, en largos párrafos que no aportan absolutamente nada a la historia. Eso nos ocurre muchas veces al escribir fantasía. Imaginamos mundos con innumerables razas impresionantes, paisajes únicos, ciudades maravillosas, culturas muy ricas y  religiones muy profundas. Cuando nos enfrentamos al texto, queremos mostrar todo lo creado, ya que estamos encantados con nuestro Worldbuilding. Pero no nos damos cuenta que estamos poniendo trabas al desarrollo de la historia. Por muy grandioso que sea nuestro Worldbuilding, tenemos que explicar lo que la historia requiere, ni más ni menos. Si es un mundo tan fantástico, enhorabuena, sigue escribiendo historias que ocurren en él, no tiene por qué ir todo condensado en un solo libro. J.R.R. Tolkien creo la gloriosa Tierra Media, y gracias a dios tenemos los tomos del Señor de los Anillos, El Silmarillion,… para disfrutarla. En estos momentos me encuentro terminando el libro La Caja de Bernit, de Pablo Ferradas y espero poder escribir la reseña en breve. Una de las cosas que más me gusta del libro (que como ya explicaré en la reseña, es simplemente maravilloso) es que Pablo ha creado un mundo fantástico, lleno de razas, objetos mágicos,… pero lo plasma todo siguiendo la trama de la novela. Todos los detalles son necesarios para su desarrollo, y no hay ningún pasaje en el que te preguntes ¿y a que viene que me cuente esto el autor? Si tengo la suerte de que leas esto Pablo, gracias por lo que estás haciéndome disfrutar.

3.- Santificarás a los grandes autores:

        Puede que no estés de acuerdo conmigo, pero estoy convencido que para ser un gran escritor es imprescindible ser un gran lector. Cada lectura son herramientas que vas sumando en tu mente, de cara a poder contar tus propias historias. Es por eso que hay que leer a los grandes autores de todos los tiempos. Y no hablo solo de los grandes autores del género que escribas, hablo de todos los grandes. Puede que seas autor de novela negra. Seguro que habrás leído a Agatha Christie, a Sir Arthur Conan Doyle y un largo etcétera. Pero no te vendrán mal otros géneros, ya que te aportarán una riqueza de miras que no tendrías si solo lees de tu género. Lee a Isaac Asimov, a J.R.R. Tolkien, a Stephen King, a Cervantes, a Murakami, A Gabriel García Marquez,… Lee todo lo que puedas, aprende de todos los autores. Unos te mostrarán como ambientar tu novela, otros la creación de personajes, otros técnicas narrativas. Eso sí, también lee autores actuales, compañeros tuyos en la escritura, descubrirás grandes tesoros.

4.- Honrarás a tu protagonista y a tu antagonista

        El protagonista y su antagonista son claves en toda historia. Puede que el antagonista no sea el malo de la historia,… pero seguro que hay personajes que pondrán al protagonista frente a dilemas,… He leído muchos libros (que no citaré, por supuesto) en los que el protagonista está muy trabajado, pero los antagonistas no son más que una lista de tópicos sin lógica alguna. Trata de trabajar en el Worldbuilding a todos los personajes de tu novela como si fueran el protagonista. Muchas historias se mantienen arriba gracias al antagonista, o gracias a un secundario. Ponles cara a todos, habla con ellos. Una herramienta que aprendí hace poco y estoy disfrutando mucho es tener charlas con los personajes. Hablando con ellos (sin caer en la esquizofrenia), y hablando como ellos te darás cuenta de detalles que enriquecerán tu historia.

5.- No matarás tu creatividad:

        Uno de los primeros errores que solemos cometer a la hora de crear nuestro mundo es ponernos límites de antemano. Deja volar tu imaginación. Seguro que saldrán ideas muy absurdas que luego descartarás, pero también saldrán puntos que darán el plus de originalidad que requiere tu historia. Tu novela puede ocurrir en un planeta entero, incluso en una galaxia, pero también puede ocurrir sin salir de una casa. J.R.R Tolkien en El Señor de los Anillos requería de mucho espacio de la Tierra Media para su desarrollo, pero Agatha Christie logra una obra maestra como Diez Negritos en un espacio muy reducido. Además, hoy en día, los géneros están muy difuminados, o incluso les ponemos apellidos a los géneros en sí. Puedes ambientar tu novela negra en un mundo distópico, tu novela romántica en una nave cruzando el universo, o tu historia erótica en el antiguo egipto. No limites tu creatividad, la propia historia ya te irá encauzando el camino.

6.- No cometerás actos impuros con tu Worldbuilding:

        Uno de los mayores errores que puedes cometer en tu historia es fallar en detalles que derriben los cimientos de tu mundo. Ten mucho cuidado con la linea temporal de la historia (si hay saltos en el tiempo, flashback,… ten en cuenta lo que ocurre en cada momento, y no caigas en contradicciones). Traza mapas de los lugares en los que ocurre tu historia. Puede que sea por deformación profesional, pero yo suelo dibujar pequeños planos de los pueblos de los que escribo, incluso de las casas en las que transcurre una parte importante de la historia. Si escribes de lugares existentes, ten los planos delante. Si el lector se pierde y no sabe en qué punto está, es fácil que pierda el hilo de la historia. Puede que parezcan pequeños detalles sin importancia, pero esos detalles pueden chirriar en la mente del lector y hacer que pierda el interés.

7.- No robarás a tus lectores:

        No mientas al lector en ningún momento, o lo perderás para siempre. Tienes que tener eso en cuenta desde la primera página hasta la última, incluyendo portada, sinopsis,… No prometas en la portada una revolución en el mundo editorial, cuando lo que has escrito no lo es. Mintiendo puede que se interesen por tu libro mas lectores, pero en cuanto lo lean se van a sentir engañados y no volverán. Y no solo eso, con las redes sociales, esta mentira puede hacerse viral en poco tiempo y destruir tu trabajo. Un lector que se sienta robado no volverá a ti, por mucho que los siguientes libros sean obras de arte. Tampoco pretendas hacer una trilogía porque está de moda, y tu primer libro ha tenido cierto éxito. Puede que el mundo que has creado sea maravilloso para una sola novela, pero que se le vean las costuras si intentas estirarlo como a un chicle. Crea tu mundo y se sincero contigo mismo. Si lo eres, lo transmitirás al lector, y no se sentirá ni robado ni defraudado.

8.- No darás falso testimonio sobre tu género literario:

        No te muevas por modas, van y vienen sin parar. Si pretendes escribir según la moda y el género que esté triunfando en cada momento, nunca lograrás tener tu propia voz. Es muy común que un autor pueda trabajar más de un género, pero no es por moverse al sol que mas calienta, sino por la necesidad o la facilidad que tienen ciertos autores para dominar varios géneros. No comiences a escribir Distopías porque consideres que están de moda ahora. El otro día leí un artículo muy interesante donde unía el auge de las distopías con las graves crisis mundiales (guerras mundiales, crisis económicas,…). Si tienes en mente una distopía adelante, las adoro, pero no lo hagas porque entre los mas vendidos aparezcan libros de ese género. Trabaja tu género, trata de hacerte una voz como escritor, por mucho que no sea el género más vendido del momento. Además, como he dicho, las modas van y vienen, y no sabes si la próxima moda será tu género. Tratar de escribir en un genero que no es el tuyo, suele quedar falso. Desde la propia fase de Worldbuilding se notará que no te sientes cómodo y la historia tendrá los cimientos muy frágiles. Cuando me planteé este blog la gente me decía que los que triunfan son los blogs con un toque de humor. Pero yo, como buen vasco, tengo el humor muy en el interior y si tratara de ser gracioso quedaría artificial.

9.- Consentirás pensamientos y deseos impuros en tu mundo:

        Una de las partes mas divertidas en mi proceso de Worldbuilding suele ser cuando me pongo la careta del malo. Normalmente solemos crear el mundo tratando de ser objetivos, o desde el punto de vista del protagonista (que rara vez suele ser el malo). De vez en cuando viene bien mirar el mundo que estamos creando desde el punto de vista del antagonista. Por un lado lograremos darle mayor profundidad a la personalidad del “malo” de turno, pero por otro lado, veremos el mundo que hemos creado desde unos ojos muy diferentes. Si estas dándole vueltas a una novela negra, ¿por qué no crearla desde el punto de vista del asesino, en vez de que ese sea el personaje al que hay que cazar? Cuando escuché que Disney iba a sacar una película sobre Maléfica me encantó la idea. Ya iba siendo hora de dar visibilidad a los malos. Y pese a que me gustó la película, me molesta la necesidad que hay de dulcificar al malo. Por supuesto se puede explicar la motivación que le hizo cambiar, pero no tiene por qué triunfar siempre el bien. Por desgracia estamos en un mundo en el que el mal triunfa muchas veces, queramos verlo o no. Trata de ponerte en el papel del malo, crea su mundo, sus deseos, sus pensamientos. Si mezclas bien el mundo desde el prisma del protagonista y desde el antagonista, será mucho mas rico. Y, para que vamos a engañarnos, dejar volar nuestra imaginación literaria hasta los instintos mas ocultos es muy divertido.

10.- Codiciarás los Worldbuilding ajenos:

        Y acabaremos con uno de los pecados más recomendables para un autor, la codicia. Pero no estoy hablando de la codicia monetaria, sino de codiciar poder crear los mundos que otros autores han creado. Considero que es una parte muy importante en el aprendizaje para crear tus propios mundos. Admirar los mundos creados por autores de tu género te permitirá ir aprendiendo y mejorando tus técnicas de Worldbuilding. Podríamos entrar en la discusión si existe la envidia sana o no, pero envidiar esos mundos creados es un paso necesario para crear los tuyos. Recuerda que el Worldbuilding no es solo un mundo creado, puede ser la descripción de una vivienda, la creación de un personaje lleno de matices o la ambientación. Hay que ser inconformistas y querer mejorar en cada momento. Y codiciar poder lograr un Worldbuilding tan trabajado y rico como el de un autor que admires es el primer paso para mejorar.

 

        Y hasta aquí mi artículo de hoy. Espero que te haya gustado y te sea de utilidad. ¿Que otros mandamientos sumarías a esta lista? Déjame un comentario, que no cuesta mucho, y me hace mucha ilusión contestarlos. Y si te interesa el Blog, suscríbete y de esa manera estarás informado de todas las novedad. Un fuerte abrazo y espero que nos volvamos a ver en El Constructor de Mundos.

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5 Comentarios

  1. Felicidades por el artículo, estoy muy de acuerdo contigo, sobre todo en lo referente a la creación de villanos (no me gustó que transformaran a Maléfica en Benéfica). ¡Muy buenos consejos!

    • A.P.Berra

      4 agosto, 2017 at 19:19

      Mucas gracias por los cumplidos.
      La verdad es que el tema de Maléfica me pareció triste. EL comienzo me gusta, su transformación, cuando echa la maldición,… Pero luego se empeñan en sacar su lado bueno. Se supone que es para proteger a la infancia de la imagen del mal,… pero endulzándola no logran que desaparezca, ya que en la vida real los niños pueden ver el mal en muchas formas. Creo que si llegan a mantener el tono oscuro de la maldición,… hubiera sido una muy buena película. Pero supongo que era mucho pedir a Disney. Una pena. Sería interesante ver qué hacían con un personaje así otros directores fuera del imperio Disney.
      Un fuerte abrazo.

  2. No podría ser atea, creo firmemente en cada uno de estos mandamientos. Me encanta construir mundos y has puesto muy claro las claves para hacerlo. Gracias por tu trabajo Aritz.

    • A.P.Berra

      4 agosto, 2017 at 19:34

      Muchas gracias Luisa. No pretendo hacer una religión cerrada de esto, sino hacer ver mi humilde visión sobre el Worldbuilding. Disfruto mucho creando mundos, y también leyendo buenos mundos creados por otros. Se aprende muchísimo leyendo.
      Un fuerte saludo y hasta pronto.

  3. Yo agregaría… si se me permite… NO matarás… a tu protagonista. ¿Alguien recuerda lo que le pasó a Conan Doyle con su Detective más famoso que lo tuvo que resucitar porque la gente se lo pedía? Tal vez haya más… no sé. Muy buen artículo.

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