Saludos y bienvenid@ a El Constructor de Mundos. Como dije hace unos días en este artículo, he decidido volver a participar en la iniciativa #UnAñoDeAutoras. Comienzo con la entrevista a Alicia Pérez Gil, mi autora de febrero. Ha escrito, entre otras muchas cosas, Barro. Es una novela que me ha fascinado y me ha calado muy hondo. En breve escribiré una reseña sobre esta novela corta. Pero ahora es el momento de empezar con la entrevista. Bienvenida, Alicia, a mi pequeño rincón. Antes de empezar me gustaría que rellenaras esta pequeña ficha técnica:

  • Nombre: Alicia Pérez Gil

  • Población: Pues depende. Desde hace poquito vivo en Entrambasaguas, un pueblecito de Cantabria que me ha enamorado.

  • Género literario: Diría que terror, pero lo cierto es que también escribo fantasía y ciencia ficción social.

  • Obras publicadas: Barro, Carne y Sombra forman parte de la Trilogía Post Scriptum, publicada con Editorial Cerbero. Yo soy Aquel y Ojos verdes son, respectivamente, un relato y una novela corta, ambos de terror. Editorial Sven Jorgensen ha publicado este mes de febrero la antología Cimmeria, de relatos ambientados en la patria de Conan. Allí descansa mi relato de fantasía épica “La flor de la verdad”.

  • Blog: www.aliciaperezgil.com

  • Redes sociales: Twitter: @aliciaperezgil  Facebook: https://www.facebook.com/alipegil/

  • Comencemos con la entrevista. Para aquellos que no te conozcan (que no creo que sean muchos) ¿Quién es Alicia Pérez Gil?

         ¡Pues claro que son muchos! Si no lo fueran, yo estaría montada en el esquivo dólar de la escritora de éxito, tomando mojitos en una playa paradisíaca y no robando wifi de una universidad privada porque acabo de mudarme y las cosas de las tabernas van despacio (las de los palacios no lo sé, porque no me he montado en el dólar ese). Pero bueno, a lo que vamos: Alicia Pérez Gil es un proceso. Y lo seré hasta el momento en que ya no sea nada. El 21 de febrero cumplo 45 años, escribo desde los doce, leo, abro mucho los ojos para ver si aprendo algo de quienes me rodean y creo que últimamente elijo mejor mis compañías que hace unos años. Me gusta pensar que esas son las cosas a las que puedo aferrarme cuando pierdo pie, que es a menudo.

  • Entremos directamente en harina. La iniciativa #UnAñoDeAutoras surgió de la acertada opinión de que las mujeres estáis invisibilizadas de una manera muy injusta. ¿Por qué crees que es esto?

          Conteste a esto como conteste mi respuesta va a ser una espantosa simplificación de los hechos, vaya eso por delante. Teniendo ese pequeño detalle en cuenta, no podemos olvidar que las mujeres hemos estado históricamente alejadas del poder. Y la historia la escriben los poderosos. Por eso para encontrar vestigios de los hechos de las mujeres en los libros de historia, de cualquier libro de historia, no solo de historia de literatura, hay que escarbar muy hondo y con muchas ganas. Recuerdo que en el instituto los chicos preguntaban que por qué si las mujeres éramos iguales que los hombres no había pintoras. Corrían los primeros años 90 y yo no podía contestar a esa pregunta más que con lo que entonces creía un hecho incontestable: no nos dejaban pintar. Mucho más tarde he descubierto no solo que no nos dejaban pintar, sino que se ocultaba el arte femenino o se hacía pasar por masculino. Pero más allá de todo esto está el hecho de que las mujeres siempre hemos trabajado más que los hombres porque nuestra jornada laboral ha abarcado, por lo general, 24 horas diarias. Las mujeres llevaban sus casas y, cuando los hombres estaban en ellas, debían atenderlos. Cosa que no cambiaba si la mujer trabajaba fuera del domicilio conyugal. También nos hemos dedicado, a lo largo de los años, a morir de parto o a criar hijos. Escribir y ser mujer han sido, durante mucho tiempo, hechos casi irreconciliables. De hecho, ser mujer y vivir no siempre han sido dos cosas que pudieran compatibilizarse. Sobre todo, si entiendes vivir como vivir plenamente y realizarse como ser humano.

      Sé que es una manera cruda de decirlo, pero es cierto. La esperanza de vida de una mujer sana era más corta que la de un varón sano. Las restricciones intelectuales a las que hemos estado sometidas de manera sistemática son poco menos que increíbles.

      Otra manera de decir todo lo anterior es que las mujeres hemos sido consideradas seres humanos de segunda categoría y todavía lo somos. Como seres humanos de menor calado intelectual y menores capacidades, la lógica dice que solo hemos sido capaces de producir obras literarias de menos nivela que los hombres. Esto lo explica estupendamente Joana Russ en “Como acabar con la escritura de las mujeres”, un libro que todas y todos veríamos leer.

  • ¿Qué iniciativas conoces o recomendarías para acabar con este trato desigual?

          #UnAñoDeAutoras es una iniciativa estupenda. Además, hay páginas web dedicadas exclusivamente a visibilizar las obras de las mujeres, como La nave invisible, Bieses o Autoras.com.    

       En cualquier caso, que las mujeres ocupemos el lugar que nos corresponde en las estanterías de particulares y de instituciones públicas pasa por un ejercicio de deconstrucción de las personas más importantes de la literatura: las lectoras y lectores. Debemos examinar qué leemos y por qué motivo lo hacemos. Sin prejuicios. A veces da la sensación de que nos da más miedo que nos digan que tenemos prejuicios que tenerlos. Como diría Ron Weasley: necesitamos revisar nuestras prioridades. ¿Qué preferimos, una reputación impecable o una buena actitud? No pasa nada si hasta ahora hemos estado leyendo en su mayoría libros escritos por hombres. De hecho, eso es lo normal. Se publica a más hombres, es más fácil encontrarlos en las librerías y nosotros solo queremos leer ¿no? Lógico que leamos a más hombres que a mujeres.

      Ahora, imagínate que te das cuenta de que eso es así: vas a tu cuarto, o a tu salón o a la biblioteca de tu pueblo y echas un vistazo a los libros: ostras, el 85% han sido escritos por hombres. Y eso te parece raro porque, bueno, es raro ¿no? Y te dices ¿puedo hacer algo para cambiarlo?

      La respuesta es sí: haz la prueba, ponte la capa de superhéroe y el antifaz si hace falta. Porque dar visibilidad a las mujeres es una tarea heroica en cuanto que implica que vas a ayudar a cambiar el mundo y a hacerlo más justo. Así que hazlo: ponte el traje y busca, dentro de la temática que te gusta, a alguna mujer escritora. Oye, que tampoco hace falta que pases media vida buceando entre legajos antiguos: pregunta. En privado, si quieres. Y haz la prueba. A lo mejor descubres una buena autora. En cuyo caso podrías recomendarla y empujar un poco más a que todas y todos caminemos en la dirección correcta.

  • ¿Qué papel tenemos los hombres en esto y qué deberíamos hacer?

          Lo mismo que las mujeres, lo que acabo de decir justo ahí arriba. Haced la prueba. Antes de montar en Cólera y que Cólera se encabrite y salga al galope en busca de una trifulca: leed autoras. Las hay de todos los olores, sabores, colores y tamaños. O lo que es lo mismo: de todos los géneros y estilos.

      Esto además no es una gesta épica que deba ser relatada. Cada uno a su ritmo, en su casa, que ponga su granito de arena. Cuando descubras autoras que creas que todo el mundo debe leer, grítalo a los cuatro vientos con la misma pasión con la que hablas de tu autor favorito. Y ya está. O no. Sigue leyendo a autoras en la intimidad de tu sillón orejero o de la pantalla de tu móvil. Hoy en día todo es medible y cuantificable. Así que tus pequeñas acciones llegarán a Google Analytics y darán su fruto.

  • ¿Tú personalmente has sufrido discriminación de algún tipo?

          A mí me han dicho, entre otras cosas, que no me pagaban para pensar. Pero es que mi vida laboral podría convertirse en un relato de terror de lo más florido. He sufrido acoso, he acosado, he sido víctima de gordofobia, soy gordófoba y he sufrido varios tipos de violencia de género, desde el no tan inofensivo piropo hasta el abuso sexual.

  • Sigamos dando visibilidad a autoras ¿Cuál es el libro escrito por una mujer que más te ha marcado como escritora?

          Los dones y Voces, de la trilogía Anales de la Costa Occidental, de Ursula K. Leguin. Me impresionó tanto que cambió mi forma de escribir. De hecho, no he leído el tercer volumen porque no quiero que se me acaben. Llegaron a mis manos hace poquitos años y descubrí que se podía hacer poesía sin que pareciera que usaras las palabras para construir poemas. No soy fan de la ciencia ficción de Leguin, pero como autora de fantasía me parece el máximo exponente de la delicadeza, la inteligencia y la profundidad. Hasta me emociono al hablar de ella. Se murió justo después de que la descubriera. Menos mal que para entonces ya había escrito lo bastante como para aprender algo de ella.

trilogía Le Guin
  • ¿Qué autora desconocida o independiente te ha impactado últimamente y recomendarías?

         Sin que parezca que barro para casa, diré que Nahikari Diosdado. Leí Mamá el cerdo me mira mal, un relato que Editorial Cerbero rechazó para su antología de cachava y boina No son molinos y se me quedó pegado al cuerpo. Luego encontré una obra suya, Prácticas Mágicas, que da inicio a la línea juvenil de la propia Editorial Cerbero y que comisario yo misma, y por supuesto la seleccioné. Nahikari es fresca y sorprendente. Además, a riesgo de equivocarme, me da en la nariz que respeta el oficio sin añadirle floripondios ni mitos extraños. Me gusta la gente que no romantiza la literatura. Esto es un trabajo y creo que Nahikari lo hace bien y a conciencia.

  • Hablemos de ti. Has escrito varios géneros distintos ¿con cual te sientes más cómoda?

          El terror ligero y la fantasía oscura, que se tocan en los bordes. Me gustan las oscuras donde nada es lo que parece. Disfruto mucho creando cierto nivel de inquietud y malestar. El terror es un vehículo perfecto para que quienes lo leen se sientan identificados con lo peor de sí mismos sin querer tirarse por las ventanas después. La fantasía me da la oportunidad de escribir historias con varias interpretaciones y niveles de realidad. Cuando los dos géneros se dan la mano, yo me suelto la melena y pasan cosas. Me divierto mucho, la verdad.

  • Tienes un Patreon al que estoy suscrito que considero que es una de las mejores ideas que he visto. Compartes escritura, interacción de los lectores, teoría, relatos de otras autoras,… ¿cómo surgió esa gran idea?

          Abrí mi página de Patreon el año pasado con una idea equivocada en la cabeza y no salió bien. Yo ofrecía a mis mecenas todo lo que podía escribir y un poco de sangre de mis venas. Habría ofrecido a todos mis primogénitos, pero no tengo ninguno. Básicamente, lo encaré como una transacción económica entre ellos (vosotros) y yo.

      Este año he querido prestarle más atención y hacer algo que de verdad supusiese una interacción real con la gente que me apoya con su dinero para que yo pueda seguir escribiendo. Al fin y al cabo, eso es Patreon: una plataforma de micromecenazgo. Y se me ocurrió que si ya os gusta lo que escribo de manera independiente os gustaría más si escribiera exactamente lo que queréis ¿no? Luego pensé que a mí me encantaría poder escribir mano a mano con mis autoras de referencia y me dije que lo mismo no era la única que pensaba así. De ahí surgió la idea de que escribiéramos todas juntas una novela de fantasía feminista.

      Además, ofrezco un curso de técnica literaria porque sé que la mayor parte de mis lectoras están interesadas en aprender a escribir. Es un curso sencillo que se irá complicando a medida que trabajemos con los conceptos más básicos. He notado que los libros de método funcionan con fórmulas y bloques, pero a escribir no se puede aprender, creo yo, dividiendo, sino integrando.

      He pedido a amigas autoras que me cedan un relato al mes, lo que significa que a primeros de 2019 tendré un Patreon múltiple con al menos 12 obras de 12 autoras. Me parece una oportunidad estupenda para lo que decíamos antes: encontrar nuevas voces femeninas. Y ya que tengo ahí sus relatos ¿por qué no usarlos en el curso de técnica narrativa también? Otra de las recompensas es el acceso a un análisis de esas obras. ¿Sabes lo que me he encontrado buscando información sobre mis colegas de profesión? Que no hay estudios serios, ni siquiera en blogs de particulares. Y cuando digo serios me refiero a estudios en profundidad. Te pondré un ejemplo: Conchi Regueiro es una de las voces más peculiares, divertidas e incisivas en nuestra lengua. Escribe terror y ciencia ficción. Ha publicado un buen puñado de obras que merecen, al menos, un ejercicio de comparación, de contraste. Pero nadie lo hace. Me iba a arremangar yo el año pasado, pero no he tenido tiempo. Ojo, que no creo que haya que culpabilizar a nadie de desinterés. Si todavía no hay una obra realmente completa acerca de Pardo Bazán ¿cómo meternos en contemporánea o posmoderna? Así que bueno, con todas las limitaciones que tiene ser solo una persona con dos manos y un claro problema de dispersión, trato de poner mi grano de arena para que se conozca no solo la obra de las autoras, sino también los entresijos de su trabajo.

  • Aparte del Patreon ¿En qué proyectos estás metida en estos momentos?

          Hasta hace muy poco formaba parte de Sinécdoque, un grupo de autoras y autores que hacen literatura colaborativa. Nació el año pasado porque estoy plenamente convencida de que la solución a todos los males del mundo está en la colaboración. Lamentablemente he tenido que dejarlo porque no me daban más horas para completar los días. Pero el proyecto es precioso. También está en Patreon y merece todo el éxito que pueda cosechar.

      Por otra parte, este año estoy pendiente de publicar algunas obras nuevas y tengo en mente un proyecto muy grande para el que estoy plantando las semillas. Algo interactivo que integre Cifi, terror y fantasía no en una trilogía sino en una sola obra. Pero hablamos de un largo plazo muy largo.

  • Comencemos a hablar de Barro ¿de donde surgió la idea?

          Post Escriptum completo es una especie de exorcismo. Cuando comencé Barro no tenía ni idea de lo que sucedería. Solo sabía que Alicia se sentía atrapada, que no sabía quién era y que para descubrirlo debía despojarse de todo: desde la ropa hasta el nombre. Alicia en el País de las Maravillas y La Historia Interminable no tardaron en surgir ahí, en la parte del cerebro que está al lado del occipital, ya sabes. Luego cogí la brújula y aquí estamos tú y yo.

  • ¿Qué tiene la Alicia personaje de la Alicia escritora?

          Afortunadamente Alicia y yo tenemos poco en común. Lo digo siempre. No somos la misma, no podríamos serlo. Pero compartimos la emoción de base. Y creo que la mayor parte de quienes han leído Barro y lo han disfrutado o se han sentido heridos por la obra saben a qué me refiero ¿quién no ha sentido que se ahogaba en algún momento? ¿O que unos y otros tiraban de él hasta convertirlo en elástico dado de sí? Barro habla de esa sensación de asfixia, de la necesidad de complacer a todo el mundo y perderse en el proceso. También habla de recomponer la propia identidad, claro.

  • Me removió mucho personalmente esa sensación de que todo el mundo decide lo que ocurre en la vida de Alicia menos ella. ¿has sentido alguna vez esa sensación? (por experiencia propia te digo que, si no es así, la clavas)

          Claro que sí. Incluso en los momentos en los que yo misma he tomado decisiones, esas decisiones han tenido consecuencias y esas consecuencias me han llevado por caminos que no quería recorrer. La vida es un poco eso: aprender a decidir y a vivir con las consecuencias de lo decidido. Aprender también que las opiniones de los demás no deben marcar tu camino porque entonces ya no vives tu vida sino la de otros. Desapareces y hasta puede que pierdas tu nombre.

      Durante mi adolescencia sentía, como todo el mundo, que mi vida no me pertenecía. Crecí con una sensación de vacío, de no pertenencia y de no ser amada que casi se podía tocar. Para sentirme querida hice todo lo que pude por encajar en grupos y relaciones. De esa experiencia de anulación surge la emoción central de Barro. Esa imposibilidad de la Alicia de la novela de pararse a pensar qué quiere. La pobrecilla se limita a adivinar como funciona el mundo y a convertirse en una experta. Pero lo que debe aprender no es cómo funcionan las cosas fuera de sí misma, sino lo que necesita para reverdecer por dentro. Y le cuesta mucho darse cuenta. De hecho, casi muere en el intento. Le tengo cariño a Alicia.

  • Me fascina el mundo que se despliega a mitad de libro. Hay figuras que recuerdan al pasado, como esa especie de Caronte. ¿Qué influencias has tenido a la hora de diseñar ese mundo?

          Caronte es Caronte, no hay muchas vueltas que darle. Alicia en el País de las Maravillas también es una influencia clara. De hecho, el gato de Cheshire aparece en Barro. La Historia Interminable está de fondo, muy de fondo. Y el Mago de Oz, por supuesto. Supongo que habrá mil y un detalles que he tomado de aquí y de allá sin saberlo. El otro día, viendo Constantine, me di cuenta de que la relación de Alicia y Lucía es la misma que la de las gemelas que aparecen en la película. Como dicen quienes saben de estas cosas, es imposible crear nada desde la nada, así que habré tomado prestadas muchas cosas sin darme cuenta.

Dibujo de Caronte

Caronte. Autor: Garent

  • Hay un giro que me enganchó al leer la novela por primera vez y me maravilló al releerla ¿Cómo decidiste ese cambio de narrador?

          La verdad es que fue todo muy natural. Ni lo pensé. Comencé a escribir en primera persona porque la emoción de la que habla Alicia me era muy cercana. Y cuando ella pierde el nombre ¿cómo va a seguir hablando en primera persona? Si no sabe quién es, si no recuerda de dónde viene ni como ha ido a parar allí no puede hablar de sí misma. De hecho, la pobre no se ve, no se oye, no se siente. Así que lo lógico era cambiar el narrador.

  • Leí el libro tras escuchar a mucha gente decir que no entendía qué querías expresar en el libro. A mí me parece una evolución personal de Alicia frente a una vida en la que nunca ha podido tomar una decisión, si no que estaba obligada a adaptarse a cada decisión que tomaban por ella (con algunas decisiones bestialmente crueles para ella). Espero no ir muy desencaminado, pero comentaré más en la futura reseña. ¿en donde crees que radican las dudas que surgen en la lectura de Barro?

          Hablando con Miriam Beizana llegamos a la conclusión de que la estructura de videojuego en espiral no ayuda a comprenderlo. Alicia no avanza en línea recta desde abajo hacia arriba, sino que pasa varias veces por el mismo punto, aunque en diferentes escenarios, hasta que por fin se le enciende la bombilla y toma una decisión real. Entonces, asciende como un cohete, literalmente. En literatura los caminos, más o menos sinuosos, no suelen enroscarse sobre sí mismos. Los cambios de espacio suelen ir de la mano con la evolución del personaje y en Barro la evolución de Alicia es independiente del paisaje. Tiene más que ver con los elementos que lo pueblan.

      Además, en tercera persona o en primera, Barro se cuenta desde el punto de vista de su protagonista, que vive en un estado de aturdimiento permanente. Eso tampoco ayuda a que la obra sea clara. Pero he aprendido a interpretar esto como un éxito. El público se identifica con el personaje y, oye, muchos han releído la obra porque estaban convencidos de que se dejaban algo por comprender. Y las segundas lecturas les han gustado. A mí eso me da calorcito en el corazón. Barro no es una obra facilona, pero arrastra al respetable. Minipunto para esta Alicia.

  • Escuché la apasionante entrevista que te hicieron en el podcast Café Librería. Comentabas que te encajaba esta novela como un videojuego (a mí también). ¿cómo lo imaginas?

           ¡Ay! Pues no lo sé. Pero me encantan los juegos de plataformas, con acertijos y puzles. Una cosa como El Príncipe de Persia y las Arenas del Tiempo mezclado con, qué se yo, el Untill Down, para que los jugadores no sepan muy bien de donde les vienen dadas.

  • Si el libro en sí me destrozó por dentro, el relato con el que cierras el libro ni te cuento. Arranca con mucho dolor en un lugar terrible, pero consigues que el lector acabe con cierta sonrisa de esperanza, ¿volveremos a visitar este mundo?

          La novela de fantasía que estamos escribiendo en Patreon y que espero que pronto deje de llamarse Cantos de Sirena porque es un título espantoso sucede en ese mundo. Las protagonistas han sido expulsadas de Ciudad Jesh y ahí arranca la acción. Así que la respuesta es sí.

  • ¿volveremos a saber de Alicia o de Lucía?

          Alicia está haciendo sus cosas se ser humano adulto en París y esa novela ya está escrita. Es MUY mala, pero la retomaré, seguro. A la venerable edad de ochenta o noventa años, cuando tenga tiempo. Lucía me gusta. Me parece una mujer fuerte y peligrosa, así que no lo descarto. Y Caronte aparecerá en Cantos de Sirena, me cae muy bien ese barquero transparente.

  • Hablando de tus personajes: ¿qué opinaría Alicia de ti? ¿Y qué opinaría Lucía?

          Lucía me despreciaría, creo. El motor que la anima se mueve con el combustible que le da la parte menos humilde de mí. Así que me lanzaría pullas constantes acerca de mi mediocridad y esas cosas que hacen las personas mezquinas.

      Alicia me miraría como a un bicho raro. Quizá me chara la bronca por habérselo hecho pasar tan mal. En plan “ya te podías haber enterado antes de cómo funcionaba el mundo, guapa”.

  • Hablando de tu proceso creativo ¿cómo sueles empezar a dar forma a tus novelas?

          Hace unos años me costaba dar con ideas que escribir. Ahora no sé lo que pasa, debo de haber colocado el cerebro en modo on. Cuando estoy leyendo o viendo una película o paseando por la calle y veo algo que no termina de encajarme, la maquinaria se pone en movimiento. Leyendo Bionautas, de Cristina Jurado, anoté un argumento estupendo para una novela de intriga y fraude en un entorno de ciencia ficción, por ejemplo. Cuando leo a Nieves Mories siempre encuentro algún resquicio de donde arañar una historia propia. Así que anoto esas ideas y las dejo madurar. Luego se me olvidan, pero ahí están, fermentando. El cerebro, como los ordenadores, ejecuta tareas en segundo plano y, cuando las tiene listas, lanza una alerta. Entonces salen a la superficie, las miro, las analizo, me pregunto si es un buen momento y, aunque no lo sea, me pongo con ellas. Cuando decía antes que tengo un claro problema de dispersión es porque tengo un claro problema de dispersión.

  • ¿Qué herramientas de trabajo utilizas? Blocs, ordenador, dibujos, esquemas,…

    • Evernote

    • Libretas de portadas coloridas con pauta de una línea

    • La parte de atrás de las facturas

    • Servilletas de bares

    • Márgenes de libros

      La verdad es que cuando anoto, anoto. Luego, es muy gracioso ordenar la documentación en mi escritorio porque tengo docenas de papeles cubiertos de una caligrafía espantosa con grandes títulos en algún color fluorescente: NO TIRAR, NOTA PARA RELATO, IMPORTANTE.

      Disfruto muchísimo escribiendo a mano. En mis diarios aparece a menudo la frase: me gusta mucho como se desliza este bolígrafo por el papel. La actividad física de escribir me relaja. Igual que me encanta el sonido de algunos teclados. Yo es que soy escritora vocacional. Me chifla escribir.

  • ¿Cual crees que es tu punto fuerte como escritora?

          Creo que soy capaz de trasladar las emociones a los textos de manera satisfactoria.

  • ¿y el que tienes que mejorar?

          Me cuesta mucho hilar tramas interesantes. Tiendo a escribir en un tempo lento que puede hacerse pesado si no me ando con ojo.

  • ¿Qué mundo ya creado por otro autor o autora te gustaría poder robar para escribir algo en él?

          Jorge Sosa, el autor de Pez de Plata, ha creado un mundo maravilloso con reglas claras, una magia muy sensata y personajes con los que no me importaría en absoluto que los míos se cruzaran.

  • Esta es una iniciativa que va a durar todo el año, con lo que irán pasando distintas autoras. ¿qué pregunta le harías a la siguiente?

          ¿Cómo vences el síndrome de impostora? No pregunto si lo tiene, asumo que sí. Me interesa saber cómo se enfrenta a él y lo deja hecho un guiñapo debajo de la mesa. Quizá con un moratón más en esa cara de síndrome asqueroso por cada tecla pulsada o por cada renglón completo. No, en serio: todas las escritoras que conozco se las ven con la sensación de estar en un lugar que no les pertenece haciendo de manera mediocre algo que no deben estar haciendo. Y muchas de ellas son en realidad brillantes. Creo que compartir esta inseguridad y las herramientas con que la doblegamos es un modo de ayudarnos unas a otras.

  • Para finalizar me gustaría que te hicieras una pregunta que te hubiera gustado contestar (y la contestaras para incluirla en la entrevista).

    • Alicia, ¿Qué opinas de los bloqueos de escritora? ¿Los sufres? ¿Cómo sales de ellos?

            Yo tengo un bloqueo de escritora continuo. Una cosa loquísima de bloqueo. En serio: diario. Si por esa parte de mí fuera, no juntaría nunca dos palabras. Porque sé de qué va esto de escribir y es duro. Es duro ponerte delante de una hoja que no tiene nada y llenarla con palabras que representan ideas tuyas. Ideas que quizá lleguen a ojos de terceros y sean juzgadas.

      Lo que pasa es que la alternativa a escribir suele ser peor: sentirme culpable por no escribir. Así que me digo Ali, levántate y escribe. Y si te sale una bazofia, pues lo borras, que tampoco pasa nada. Y es cierto ¿eh? Nadie ha muerto, perdido un brazo, un hijo o una fortuna por escribir unas páginas espantosas. Tampoco hay que mostrar todo lo que se escribe.

      Eso los días malos. Los días buenos me digo la verdad: que el bloqueo de escritora no existe. Es una patraña para evitar lo que nos pasa de verdad: que tenemos miedo de fracasar. El bloqueo este de las narices es el gemelo oscuro del síndrome de la impostora. Entonces saco la artillería pesada y me pongo a escribir. Porque la única obra que jamás tendrá una mala crítica es la obra que jamás se leerá, la que nunca reciba tampoco una crítica buena: la obra no escrita.

      La mayor parte de las veces empiezo escribiendo algo del estilo: aquí llevo media hora y no me sale escribir. Me pregunto por qué, me contesto, intento ser sincera y en algún momento se me acaban las excusas para no escribe porque, qué demonios, ya estoy escribiendo. Así que sigo.

      Y como aquí termina la entrevista, aprovecho para darte las gracias y para pedir disculpas por este tomo de 4650 palabras que acabo de soltaros. Un placer estar aquí este mes.

      Y un beso.

      Muchas gracias a ti por tu amabilidad, Alicia. Es un verdadero placer contar contigo como autora. Esta entrevista me ha permitido conocer un poco más a la grandísima persona que se encuentra tras la escritora. Gracias por abrir tu corazón.

      Y a ti, lector/a, gracias por pasarte por aquí. Si tienes alguna pregunta que hacerle, déjala en los comentarios y yo me encargaré de hacérsela llegar a Alicia. Espero que volvamos a vernos pronto. Aquí, en El Constructor de Mundos.