Worldbuilding con los 5 sentidos

//Worldbuilding con los 5 sentidos

Worldbuilding con los 5 sentidos

        Saludos y bienvenid@ a El Constructor de Mundos. Hoy voy a seguir analizando el Worldbuilding o la construcción de mundos desde el punto de vista de los sentidos. Cuando creamos un mundo solemos centrarnos casi en exclusiva en la vista, lo que ve el protagonista, la definición física, pero en el artículo de hoy pretendo demostrar que todos los sentidos son necesarios. Si pensamos en nuestras vivencias, un olor nos puede recordar al momento más importante de nuestra vida. Así que, pon todos tus sentidos en este artículo, que arrancamos.

La vista:

                Es el primer sentido que solemos tener presente cuando pensamos el worldbuilding de nuestra novela. La gran mayoría de las personas son (o somos) visuales. En mi caso eso se agudiza, ya que tengo una memoria visual bastante desarrollada. Cuando viajamos a nuestra historia, la vemos desde el punto de vista de nuestro protagonista. Muchas veces a los personajes también los definimos primero visualmente. Pero ello no es siempre necesario, y a veces es muy interesante conocer a alguien por un gesto, una palabra o una reacción. 

        Al ser personas visuales, describir el mundo que hemos construido ayuda a que el lector entre en él. Detallar lo que vemos en un paisaje o en una ciudad donde ocurre la acción es importante, pero sin saturar. Debemos centrarnos en los objetos visuales más característicos y seguro que el lector compondrá el resto. Si describimos hasta el más mínimo detalle, solo los enamorados del worldbuilding seguiremos atentos. Piensa que la vista es solo uno de los cinco sentidos, y si nos centramos en él, perderemos los matices tan enriquecedores que nos aportan los demás sentidos.

        Te propongo que hagas un pequeño ejercicio. Piensa que tu worldbuilding es un lienzo en blanco. Coge un pincel y comienza a dibujar el paisaje que imaginas. Te pongo un ejemplo: Unas montañas lejanas, el pequeño pueblo donde sobresale la torre de la iglesia, la plaza del mercado llena de gente, y en medio, en un pequeño hueco en la multitud, tu personaje vestido de blanco. Con cuatro trazos y en unas pocas líneas he descrito lo que quiero que el lector reconozca del lugar. Para ello podemos aprovecharnos de las técnicas del cine. Un zoom de lo general a nuestro personaje nos ayuda a situar todo a nuestro alrededor.

El tacto: 

             Cuando una persona pierde la vista, uno de los sentidos que más utiliza para conocer el mundo exterior es el tacto, pero es algo que raramente suele tenerse en cuenta en un worldbuilding. Parece como si no pudiéramos describir texturas, o si ellas no tuvieran importancia. Pero no es así, eso ocurre porque nosotros no le damos esa importancia, no porque no la tenga.

        Para entenderlo mejor te pongo un ejemplo. Nuestro protagonista está encerrado en una mazmorra oscura. Está helado de frío y siente mucho miedo. Con esos detalles podríamos hacernos una idea muy general de la estancia. Pero a lo dicho sumemos el sentido del tacto: La oscuridad es total. Pasa sus dedos por el suelo y siente un líquido viscoso en el suelo. Aparta la mano con rapidez y se cobija en la esquina de la estancia. Recorre con su mano la pared. Es una piedra muy pulida, fría como el hielo, y por ella bajan gotas de condensación que hacen que la sensación sea aún más heladora. Desesperado, se hace un ovillo y trata de dormir. Quizás así su mente podrá descansar al menos un rato.

        Como has podido apreciar en el ejemplo, el tacto nos ha ayudado a entender mejor el lugar. Lo mismo ocurre cuando tratamos de describir el tacto de la piel de dos jóvenes amantes, o de dos ancianos enamorados. La escena es la misma, pero el tacto diferencia ambas pieles. Son detalles que hacen más real tu mundo, ya que comenzamos a completar los sentidos que están involucrados en nuestras descripciones.

El olfato:

                Quien dude si el olfato es importante en una novela, le recomiendo que lea El Perfume, de Patrick Süskind. Hay muchas partes en el libro que parece pudieras oler lo que en él se describe. Es cierto que es muy difícil describir los olores, ya que entran dentro de una gama que no estamos acostumbrados a clasificar. Solemos hablar de olores que nos gustan o que nos disgustan, pero la clave está en los matices.

        Para hacerte una idea, vamos a comenzar por los olores más comunes. A casi todo el mundo le gusta el olor de las galletas recién horneadas. Si te pido que lo describas, seguro que tienes algún problema en hacerlo (lo mismo me ocurre a mí). Es posible que te venga un olor dulzón, como a chocolate, o un aroma a canela,… Pero si en nuestra novela el padre saca las galletas recién horneadas, seguro que el aroma entra en tu cerebro. Hemos usado un olor reconocible por mucha gente para aportar realismo a la escena. 

        Lo mismo puede ocurrir con nuestros personajes. Todos hemos relacionado a una persona en concreto con un olor. La colonia de tu novia, el olor de la piel de un bebé,… Intenta meter los olores en las descripciones de los personajes y lugares, tanto los positivos como los negativos. Volviendo a la celda donde estaba preso nuestro personaje, creamos mayor sensación si en toda la estancia se mezcla el olor fétido de los deshechos con otro más metálico y terrorífico, el olor de la sangre.

El gusto:

        Es un sentido que va muy relacionado con el anterior, el olfato. Todos somos conscientes que cuando tenemos un catarro tremendo y la nariz taponada, la comida no nos sabe igual. Ambos sentidos están muy relacionados, y cuando hablamos del gusto de las comidas, siempre debemos tener en cuenta ambos.

        Como para entenderlo lo mejor es un ejemplo, pongamos un gran banquete. La sala comienza a llenarse de comida. Los olores del pollo recién asado, las especias de la sopa, el dulzor del vino recién descorchado. Con esas descripciones hemos despertado el olfato, pero nos sentamos a la mesa y comenzamos a comer. Nos invade el paladar la pimienta del pollo, los suaves matices frutales del vino, el sabor ácido del limón sobre las ostras, para acabar con el fuerte aroma del chocolate negro de la tarta y la amargura del mejor café. Podíamos describir todo como un gran festín, pero si nos paramos a detallar al menos un poco esos matices, haremos que el lector saboree con los personajes los manjares (y de paso, que le entre un poco de hambre).

        Pero el gusto no solo funciona en la comida: el sabor de la piel de la persona amada cuando la recorres con la lengua o el sabor del tabaco al besar a un fumador son muy característicos. Y gracias a los clásicos sabemos que si tu comida tiene un ligero toque de almendra amarga, alguien quiere asesinarte con cianuro. .

El oído:

       

        Este es otro de los sentidos que solemos despreciar muy a menudo en nuestros worldbuilding. Parece que el sonido solo merece la pena describirlo cuando tiene una importancia vital, pero sino se olvida. Pero haz un ejercicio vital para ser consciente de la importancia del sonido. Coge unos tapones y visita lugares muy comunes para ti: la plaza del pueblo, la calle con más tráfico, el mercado,… y cuando  estés allí ponte los tapones. Verás como cambia todo el entorno con el simple hecho de condenar un sentido. Si somos conscientes de ello, ¿por qué lo hacemos en nuestras historias?

        Uno de los paisajes que más me ha marcado y del que he hablado en este artículo que publiqué hace un tiempo, es el mar. Antes lo visitaba casi a diario, y su sola presencia me cambiaba por dentro. Pero no era solo la visión del mar, era el rítmico sonido de las olas al romper en la orilla, o la furia de las olas rompiendo contra las rocas en verdaderas explosiones sonoras de espuma. El mar no se entiende sin su sonido, como un bosque no se entiende completamente mudo. Tenemos el viento haciendo sonar las hojas, los distintos pájaros cantando, el sonido de nuestros pasos sobre las hojas de otoño.

        Vuelve conmigo a la celda donde nuestro protagonista está preso. En ella reina el silencio. Un silencio que empuja la mente hacia la locura. Solo hay dos sonidos que rompen de manera aún más terrible el silencio, una gotera cayendo rítmicamente sin fin, y los lejanos gritos del compañero de celda siendo torturado. Vemos como, mezclando el silencio con dos sonidos que puedan molestarnos, la sensación de agobio del preso llega a su cumbre.

 

        Y hasta aquí llega mi viaje a través del Worldbuilding con los cinco sentidos. Y tú ¿qué sentido quieres reforzar en tus historias? ¿Qué libro recomendarías por su trato respecto a los sentidos?

        Gracias por acompañarme en esta aventura. Si te gusta el artículo no dudes en compartirlo, dejarme un comentario o suscribirte al blog. Un fuerte abrazo y nos vemos pronto de nuevo en El Constructor de Mundos.

By |2018-07-16T10:23:59+00:00diciembre 6th, 2017|La Construcción de mundos|2 Comments

About the Author:

2 Comments

  1. Celia Arias 11 diciembre, 2017 at 12:49 - Reply

    Muy bueno. Me ha encantado y me ha hecho reflexionar sobre cómo construir algunas escenas de mi novela. Estoy segura de que lo utilizaré mucho a partir de ahora.
    ¡Gracias por el artículo!

    • A.P.Berra 11 diciembre, 2017 at 19:38 - Reply

      Muchas gracias Celia.
      Hay veces en las que las escenas son geniales en una novela, pero le falta algún detalle para hacerlas redondas. Y en algunas escenas, eso que falta son los detalles sensitivos que las vuelven reales.
      Gracias oir pasarte por el blog y hasta pronto.

Leave A Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.