El espíritu de las casas

//El espíritu de las casas

El espíritu de las casas

        Paul miraba embobado como su mujer amamantaba al recién nacido. Aún le costaba creerse que todo aquello fuese realidad. Siempre tenía muy presente sus orígenes, cuando con su padre y su madre vivían en una cabaña rudimentaria de madera, apoyada en una roca en las faldas de la montaña. Su padre John era pastor, y su madre Olga se dedicaba a hacer queso y a cuidarle a él, dado que su padre se pasaba semanas enteras pastando entre las montañas. Cuando volvía a casa, solía quedarse fuera de la casa trabajando los cencerros de sus vacas y el pequeño Paul no se separaba de él, admirando la destreza de su padre. La fama de los cencerros de su padre fue extendiéndose por toda la comarca, y le llegaban encargos de muchos pastores. Poco a poco fue centrándose más en el trabajo de los cencerros, ya que les aportaban el triple de dinero que los quesos. Pero en la pequeña cabaña de madera no había sitio para poder montar el taller, con lo que decidieron ir al pueblo.

        Cuando el pequeño Paul vio su nueva casa, le pareció un verdadero palacio. Tenía dos pisos. En la planta baja su padre iba a montar el taller, y en la superior sería donde vivirían. Detrás de la casa había un pequeño terreno donde la madre plantaría una huerta. Tendrían que vivir de lo que la tierra les diera, debido a que todo el dinero del taller iría al pago de la casa. Sus padres eran muy conscientes que era una casa vieja y había que arreglar muchas cosas, pero para Paul era un sueño. Se pasaba las mañanas en el taller ayudando a su padre, y por las tardes jugaba con los niños y niñas del pueblo en el pequeño y sucio riachuelo que transcurría tras la casa.

        Los años fueron pasando, y el taller se fue llenando de encargos. Paul ya tenía 14 años y tenía una gran destreza tallando los metales. Su padre se dedicaba al trabajo más físico, mientras él tallaba las piezas. El resultado tenía tanta calidad, que incluso los nobles del entorno les hacían encargos. El fuego estaba siempre en marcha, ya que no daban abasto con tanto trabajo. Una noche, su padre se quedó trabajando hasta muy tarde, mientra su madre y él descansaban en la planta superior. Paul se despertó con mucho calor, y vio que toda la estancia estaba ardiendo. Una barrera de fuego separaba su cama de la de su madre, y cuando fue a saltar para salvarla, el suelo de madera cedió bajo la cama y ella desapareció entre las llamas. Arrinconado por el incendio, solo pudo saltar por la ventana y lanzarse al pestilente riachuelo. De pie, inmóvil, sólo pudo gritar de dolor hasta que perdió la voz.

         A la mañana siguiente, tras enterrar lo que quedaba de sus padres, comenzó a retirar los escombros y a rehacer la casa. Los vecinos le decían que era mejor que fuera a una nueva, que aquello iba a ser mucho trabajo, pero él quería rehacer su vieja casa en recuerdo a sus padres. Solo, bajo sol o lluvia, Paul trabajaba sin descanso, y dormía entre los escombros que poco a poco iban tomando forma. Eleanor, la hija de sus vecinos, con la que jugaba siendo niño, le traía la comida y el agua cada día, y le ayudaba en lo que podía. Ella lo amaba en secreto, pero él solo tenía ojos para la casa. Una tarde, dos años más tarde, Paul colocó la puerta, la última pieza de su casa. Tomó de la mano a Eleanor, y entró en su casa. Nada más pisar el renovado taller, se giró y la besó en los labios. Se amaron hasta el amanecer, y así cada noche, hasta que una tarde le dijo que estaba embarazada. Y nueve meses más tarde nació el pequeño John, un niño grande y fuerte como su abuelo.

        Paul volvió a la realidad y se dio cuenta que Eleanor lo miraba. Le sonrió, como hacía años que no sonreía. Por fin sentía que aquella casa, por la que sus padres tanto habían luchado y sufrido, era de nuevo un hogar. Su hogar.

        Saludos y bienvenid@ a El Constructor de Mundos. Como habrás podido adivinar, el título es un pequeño homenaje a La Casa de los Espíritus de Isabel Allende. Pero es que es verdad que las casas tienen su espíritu. Hace unas semanas estaba leyendo un artículo sobre Worldbuilding (leyendo tantos, no recuerdo cual era en concreto), y me di cuenta que en muchas obras no le dábamos la importancia que requería al hogar de los protagonistas. En la vida real solemos decir que la casa es la proyección de la personalidad del dueño, pero en muchos libros se habla de la casa como si fuera un espacio neutro, sin importancia. Y no puedo estar más en desacuerdo. La casa puede ser un lugar donde transcurre la acción y puede aportar mucho al personaje, dotándole de la profundidad y realismo que la historia requiera. Y es por ello que decidí escribir este artículo, analizando una pequeña muestra de tipos de vivienda desde el punto de vista literario. Existe algo que denominamos el imaginario colectivo, donde habitan las imágenes previas y los prejuicios que tenemos como sociedad. Es muy conveniente ser consciente de ese imaginario colectivo y usarlo en tu obra, ya que te servirá como punto de partida para meterte en la mente del lector. Eso ocurre con el lugar que habita la historia. Cada tipo de casa tiene un espíritu, una imagen colectiva que queramos o no existe. Y está en nuestras manos utilizarlo a nuestro favor.

CUEVAS:

        Partamos del tipo de espacio habitable más antiguo y rudimentario. Se trata de aprovechar los huecos que la naturaleza ha causado en la montaña, para poder habitarlos. Si hablamos de habitar cuevas, nuestra mente viajará seguro a la prehistoria, donde nuestros antepasados se resguardaban en estos lugares y trazaban con sus manos las primeras obras pictóricas. Pero una cueva es mucho más que eso.

        La principal característica de una cueva sería la constancia de su temperatura interior. La tierra es un maravilloso aislante, y teniendo en cuenta la profundidad de las cuevas, es normal que la temperatura exterior no afecte a la temperatura interior, salvo en la entrada.

      Las casas cueva han llegado hasta nuestros días, como ocurre en zonas de Granada o Jaén, por ejemplo, pero también existen en las Bardenas Navarras. Como se puede ver, persisten principalmente en lugares donde las temperaturas son más extremas, y hace falta mantener la temperatura interior de manera natural.  Tiene otras dificultades como la necesidad de ventilación o la falta de luz natural a partir de ciertas profundidades, pero es un tipo de vivienda muy específico y curioso.

        Pongamos por ejemplo que situamos nuestra novela en zonas de mucho calor, incluso podría ser una novela de ciencia ficción donde se trata de colonizar un planeta con fuertes cambios térmicos. Aprovechar las ventajas de una casa cueva, o de una cueva natural podría dar un punto de realismo y practicidad a la novela. Aprovechando el entorno natural podría darse una solución a un reto que nuestra historia plantea. También existen muchas novelas donde se habla de seres extraños que habitan las cuevas. Una cueva también es un lugar oscuro, húmedo,… que puede ayudar a aportar de forma natural tensión e intriga a tu relato.

VIVIENDAS AISLADAS: EL CASERÍO:

        Las viviendas aisladas son un tipo de vivienda situados fuera de los núcleos urbanos. Existen muchas tipologías diferentes: las masías catalanas, las cabañas de montaña, los faros costeros,… Su forma y funcionamiento suelen estar condicionados por su uso y función. Al ser vasco, profundizaré en el tipo de vivienda aislada que más conozco, el Caserío.

        Es un tipo de vivienda aislada que sirve como vivienda pero también como establo,… Su forma, tamaño y distribución están pensados para ser muy funcionales. Su origen está en las pequeñas cabañas de madera que los pastores apoyaban sobre unas rocas desde tiempos inmemoriales, pero las guerras y los peligros hicieron que muchos buscaran refugio en otras zonas. A partir de finales del siglo XV y principios del XVI, las inseguridades que reinaban la zona fueron desapareciendo, y los pastores y ganaderos que habían buscado cobijo en los pueblos, vuelven a los campos para seguir con su labor. Para ello crean una tipología muy especial de edificio, el caserío.

        El caserío es un edificio grande, con tejado a dos aguas, que sirve de hogar para la familia, pero a su vez de centro de trabajo. La planta solía estar dedicada en su mayoría como establo, y una parte como cocina de la familia. La planta primera solía ser donde se repartían las habitaciones de la familia, y bajo cubierta sería el pajar, donde se dejaba secar la hierba, se guardaban los frutos de la cosecha,… Lo que podría parecer un orden aleatorio, tiene mucho sentido. La planta baja de acceso directo desde la calle se utilizaba para los animales y la cocina. Esto producía un calor que iba subiendo hasta calentar la estancia superior, donde vivía la familia. Por otro lado, al usar la planta alta abuardillada como pajar, hacía que sirviera de aislante para la casa, con lo que el calor que subía a las habitaciones no se perdía por la cubierta.

        Este tipo de vivienda marcó mucho la historia. Por un lado el nombre del caserío se convertía en el apellido de la familia, por lo que la familia Goikoetxea eran los que vivían en el caserío Goikoetxea. Y por otro lado, el caserío era el centro de lo que suele denominarse el matriarcado vasco. Era la madre la que llevaba la casa, la familia, las finanzas, y muchas veces la que bajaba al pueblo a los mercados para vender los frutos del trabajo familiar.

         Si estás escribiendo una novela donde la familia y sus relaciones tienen un gran peso, un caserío puede ser un lugar muy interesante donde desarrollarla. Ocurre lo mismo con otro tipo de tipologías de casas aisladas. Esa soledad de la familia también puede dar pie a muchas historias dramáticas, incluso terroríficas.

LA CASA TALLER:

        Es un tipo de vivienda muy característico a partir de que las poblaciones se van agrupando y especializando. En casi todos los pueblos con partes viejas de origen medieval,… podemos encontrar una calle Zapatería o una calle Cuchillería, como recordatorio de los gremios que habitaban esas calles siglos atrás. Solían ser casas de dos pisos, donde el taller estaba en la planta baja a pie de calle, y la vivienda en la superior. Como habrás podido adivinar, este tipo de vivienda es el elegido para mi relato de apertura del artículo. Hoy en día hay movimientos de artistas que tratan de mantener este tipo de viviendas con su taller en la planta baja y la vivienda sobre ella.

       Si vas a situar tu novela en el medievo, o si se trata de una novela de fantasía que imita los cánones y la estética medievales, es un tipo de vivienda que te dará mucho juego. Daban mucha vida a las calles ya que solían ser talleres abiertos, y tienen una clara separación entre lo público y lo privado.

PISOS Y APARTAMENTOS MODERNOS:

        Como última aportación, traigo los pisos y apartamentos modernos, seguramente la tipología de vivienda que tú, lector, habitas. Su origen y expansión habría que datarlo tras la revolución industrial. Los pueblos van poblándose y van apareciendo las ciudades. El crecimiento horizontal no es tan sencillo (entre otras cosas, por problemas de transporte,…) con lo que empiezan a realizarse crecimientos de ciudades en vertical. Los edificios van ganando altura, y comienzan a hacerse particiones en pisos, de manera que distintas familias habitan un mismo bloque.

        Si hablas con tus padres o abuelos, te comentarán que los bloques de viviendas se convertían en grandes familias. Las puertas no solían estar muchas veces cerradas, y los unos cuidaban de los otros. Sería como si habláramos de pequeños pueblos o barrios en vertical. Las familias vivían en la misma casa muchos años, lográndose grandes lazos de amistad en ellas (y de enemistad, claro). Si quieres ver un ejemplo de vecinos de toda la vida en un entorno un tanto viciado, no tienes más que ver la película La Comunidad, de Alex de la Iglesia.

        Este tipo de viviendas puede ser muy útil para muchos tipos de historias. Se puede afrontar desde la compañía de los vecinos, pero también desde la soledad que sentimos hoy en día al estar rodeados de gente completamente desconocida. También es una localización ideal para relatos distópicos. Ciudades fracasadas con enormes bloques de viviendas. Por desgracia, no están muy lejos de la realidad, ya que por el mundo hay muchas ciudades fantasma debido a crisis, burbujas inmobiliarias fallidas,… ¿Puede haber algo más sugerente para una historia de terror que una persona habitando un piso de un enorme bloque de viviendas completamente vacío? Como puedes ver, muchos géneros pueden darse en este tipo de viviendas.

        En resumen, el lugar donde habita el personaje puede ser un punto muy importante en tu historia, con lo que es muy recomendable pensarlo bien y aprovechar sus ventajas. Como decía al principio, cada tipología de vivienda tiene un espíritu, nos evoca algo en el imaginario popular. Puedes aprovecharlo para utilizar ese imaginario, o puedes romperlo por completo, pero siempre siendo consciente de lo que nos evoca un lugar así. Cada vivienda puede albergar una historia de amor, pero también una de terror. Lo importante es aprovechar las características del lugar para aportar un plus de calidad al relato.

        Y hasta aquí mi aportación de hoy. Espero que te haya gustado y te sea de utilidad de cara a tus obras literarias. Ahora es tu turno de contarme: ¿en que lugar transcurre tu historia? ¿Dibujas un plano de la vivienda? (he de reconocer que yo lo hago de todos los lugares importantes de mis obras, deformación profesional). Coméntame tu punto de vista sobre el tema, y si te interesan mis artículos, no dudes en Suscribirte. Un fuerte abrazo. Nos vemos de nuevo pronto en El Constructor de Mundos.

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By | 2018-01-16T10:52:45+00:00 agosto 31st, 2017|La Construcción de mundos|8 Comments

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8 Comments

  1. María Nión 31 agosto, 2017 at 13:29 - Reply

    Yo le doy mucha importancia a las viviendas en general, aunque en mi novela sólo uno de los castillos tiene un mapa muy definido; pero tengo un poco de todo: viviendas aisladas, tiendas, cuevas, casas de pueblo…

    • A.P.Berra 31 agosto, 2017 at 18:14 - Reply

      Hola María.
      Gracias por pasarte por el blog. En la variedad está el gusto. Si todos los edificios fueran iguales, no sería lo mismo. Hacer un mapa del castillo no es poca cosa, suelen ser imponentes. Yo suelo dibujar los planos de los lugares de los que escribo porque me gustan los detalles y no fallar en la situación de una habitación. Aparte de eso, me sirve para meterme en el ambiente y para desarrollar las acciones.
      Un fuerte abrazo y hasta pronto.

  2. Luisa Garcia 31 agosto, 2017 at 13:48 - Reply

    Muy buen artículo., Aritz. Es cierto que la vivienda habla mucho de la personalidad de tu personaje y puedes crear todo un mundo de sucesos sorprendentes hasta en una simple choza. Gracias por tu trabajo.

    • A.P.Berra 31 agosto, 2017 at 18:19 - Reply

      Gracias por volver por aquí Luisa.
      Tienes toda la razón, grandes cosas pueden ocurrir en palacios enormes, pero también en una modesta cabaña de madera. Lo importante es que el lugar donde ocurran los hechos sea parte del desarrollo, ya que muchas veces servirá de ayuda para redondear la historia.
      Un fuerte abrazo y seguro que nos seguimos viendo por aquí.

  3. Carlos Pérez Casas 18 enero, 2018 at 23:53 - Reply

    ¡Maravilloso! Sencillamente maravilloso. Estaba buscando algo de inspiración para crear una granja aislada en medio de una zona despoblada y he llegado a este artículo y la descripción del caserío. Encaja a la perfección con lo que estaba buscando. Espacio para los animales, una explicación lógica de la estructura que le proporcione un toque realista y algo peculiar para las descripciones (el olor de esos animales, va a ser).

    Muchas gracias, y nos vemos.

    • A.P.Berra 21 enero, 2018 at 11:46 - Reply

      Muchas gracias por tu comentario. Por cosas así ya merece la pena seguir con el blog. Una vivienda es algo más que cuatro paredes. Nos pasa a todos con nuestra propia casa. Y lo ideal es lograr esa sensación en las viviendas de nuestras historias. El caserío es un lugar perfecto para tu historia, según comentas. Si necesitas más información, al ser una tipología muy local la he estudiado mucho. Pregunta lo que quieras y trataré de buscarte la respuesta. Un fuerte abrazo.

  4. Eva Gavilán 20 marzo, 2018 at 23:49 - Reply

    Me gustó mucho Aritz. La narración como marco al posterior artículo queda muy bien y permite ubicarte en el contexto.

    • A.P.Berra 31 marzo, 2018 at 10:26 - Reply

      Gracias Eva. Trato de dar una visión muy personal de cada tema, e intento demostrarlo mediante un ejemplo práctico. Iré intercalando artículos con relatos integrados con otros totalmente teóricos. Muchas gracias por pasarte por mi blog y dejar tu opinión. Un fuerte abrazo.

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