Documentación en la novela fantástica

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Documentación en la novela fantástica

      La documentación de una novela es algo que se relaciona más con la literatura histórica o realista —incluso, de ciencia ficción— que con la novela fantástica. Una de las cosas que me suelen decir cuando digo que escribo fantasía es que qué maravilla porque así me puedo inventar lo que quiera. Pero lo cierto es que la novela fantástica lleva una base de documentación nada desdeñable, como casi cualquier tipo de ficción. Y no puedes saber de todo, así que tendrás que tirar de gente que pueda solucionar tus dudas.

¿Cuándo documentarse en la novela fantástica?

      El trabajo de documentación de una novela fantástica es parte de la planificación de la novela. Después de diseñar el worldbuilding, las fichas de personajes y las razas, así como la escaleta de la novela, te aparecen una serie de puntos negros que debes solucionar. Os lo voy a contar con un ejemplo: el de mi novela recién publicada La Sociedad de la Libélula.

portada de la sociedad de la libélula

Primera fase de la documentación: bases del mundo.

      La Sociedad de la Libélula es una novela con 4 tramas, una novela coral con cuatro personajes principales. Dos de ellos viven en el mundo real, en Madrid: Isabel Nión, una periodista en paro que quiere ser escritora y Melchor Malatar, el editor jefe de la editorial. Y los otros dos son habitantes de un mundo fantástico: Anisóptera. Nahum, que es un guerrero arthros, la raza dominante de ese mundo y Taar, que es un muchacho aprendiz de un médico regips y que es miembro de la raza más despreciada de Anisóptera: los parias.

      El mundo de Anisóptera es un mundo sin sol. Y ese fue el primer escollo en la documentación. Necesité la ayuda de un físico para comprender cómo el hecho de que no hubiera sol puede llegar a condicionar un mundo. Si quería que hubiera vida, tenía que buscar una fuente alternativa de energía que la conservara. Solo existe una fuente alternativa al sol y es la energía nuclear, pero, para que un generador de energía nuclear se cargue con la suficiente potencia como para ceder parte de esa energía, necesita una bomba nuclear.

imagen de una gran explosión

Consultar a expertos

      No te creas que es muy sencillo buscar en Google cómo hacer una bomba nuclear. Tuve que preguntarle a una químico cómo generar una reacción de fisión nuclear similar a la de la bomba para poder cargar el generador. Flipó en colores con la pregunta, claro.

      ¿Cómo llevar eso a la ficción? Se me ocurrió que el generador podría ser una especie de «ojo ritual» que enviaba sus tentáculos bajo el agua a toda la zona circundante y que se cargaba con una reacción nuclear cada X tiempo. Esa reacción nuclear era generada por la llamada «tormenta de los arthros» lo que me obligaba a cargar de uranio las alas de los individuos de esta raza y a hacerlos girar a una velocidad supersónica en un vuelo coordinado en algún momento de la trama.

Investigación introductoria

      Pero en el otro mundo también hay problemas: hay un incendio (para el que tuve que contactar con dos forenses), un juicio y una serie de trámites burocráticos (para los que pregunté a abogados). Y no puedo contaros más porque haría spoilers, pero no es tan sencillo matar a alguien, de verdad.

Bases de la trama

      Isabel Nión se conecta a una máquina que le hace vivir sus propias historias. Una máquina que ha inventado Malatar y que, por supuesto, tiene que ser creíble. La idea de la máquina trasladadora parte de las máquinas de anestesia, pero para que tuviera una base científica plausible pregunté mis dudas sobre las ondas cerebrales, la función neuronal del cerebro y las fases del sueño a un neurofisiólogo y a una neuróloga.

Si es posible, viaja

      La ciudad de Madrid, a pesar de que sale en cuatro o cinco pinceladas, es un escenario que conozco bien porque viví allí 9 años y sigo yendo muy a menudo. Pero la editorial por dentro tenía que tener verosimilitud, así que —en un viaje a Barcelona— aproveché un tema que tenía que tratar con los de marketing de Penguin Random House para hacer una visita al edificio de la editorial y hacerla mucho más «física» para el lector.

foto de Ana González Duque

La documentación no termina nunca

      He dicho que la documentación es parte de la fase de planificación, pero a medida que vayas escribiendo te surgirán dudas que tendrás que consultar y comprobar. Dudas que no se te habrán presentado cuando planificaste. Intenta no meter la pata y buscar siempre fuentes fidedignas o mejor aún, expertos en la temática. Porque si metes un árbol que no pertenece a la flora de los pantanos en un pantano, seguro que recibirás un mail de un biólogo diciéndote que ahí la has cagado.

      Por cierto, también uno de mis lectores cero —Rafa de la Rosa, biólogo— me asesoró sobre el ciclo reproductivo de las libélulas, que son la inspiración de la raza arthos.

      Muchas gracias Ana por este interesantísimo artículo. Y si quieres comprar La Sociedad de la Libélula (que te la recomiendo de corazón) puedes hacerlo aquí. Un fuerte abrazo. Nos vemos pronto en El Constructor de Mundos.

By |2018-10-24T09:13:30+00:00octubre 24th, 2018|Constructores Invitados|0 Comments

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