El Constructor de Mundos

Blog Literario de A.P.Berra

Reseña CloroFilia

Título: CloroFília

Autora: Cristina Jurado

Editorial: Cerbero

Fecha de publicación: marzo 2017

Número de páginas: 142

Sinopsis: ¿Quién es Kirmen? ¿Por qué el joven no se parece a sus padres, ni a su amigos, ni a ninguno de los habitantes del Claustro? En el exterior de las cúpulas que protegen a los últimos habitantes de la Tierra, una tormenta eterna y monstruosa se ceba con el planeta. Kirmen sigue cambiando y, mientras tanto, no deja de soñar con salir. Al exterior. A la tormenta. ¿Qué es Kirmen?

Construcción de los personajes

        Lo primero que quiero decir sobre esta novela corta, es que los personajes están muy bien dibujados. Muy definidos. Hay dos personajes principales que llevan el peso de la historia.

  • Kirmen: Es el protagonista de la historia. Un extraño joven, con una piel arbórea. Ha nacido en un mundo marcado por una gran tormenta exterior, donde los pocos que sobreviven lo hacen en una especie de santuario. Está en una continua búsqueda de si mismo, en una adolescencia marcada por su naturaleza “especial”. Durante la novela acompañamos a Kirmen por distintos momentos de su vida, viviendo muy de cerca sus sentimientos. La autora describe con maestría su persona, tanto interior como exterior. Tiene la luz de la personalidad de los chicos de esa edad, así como también la sombra de sus miedos y dudas.
  • El Doctor: Si he dicho que Kirmen es la luz en la novela, el Doctor es la oscuridad. Es una persona completamente atormentada por sus vivencias del pasado, incluso antes de entrar en el Claustro. Para entender su personalidad, la autora nos narra el mundo exterior en el capítulo cero de la novela. Bordea la locura en parte de la historia. Es un ser sin ninguna empatía hacia los demás. Kirmen es su gran “creación”. Su trato con las pocas personas que aparecen en escena, junto con la extraña relación que el Doctor mantiene con los quistes de Kirmen ayudan a reforzar esa personalidad.

        Existen otros personajes que aparecen en la novela que sirven de catalizadores tanto de la personalidad de Kirmen como de la acción.

  • Jana: Amiga de Kirmen. Desde que se conocen, ella da la cara por él. Es de las pocas personas que ve al joven más allá de su piel. Es la catalizadora necesaria de mucho de lo que ocurre durante CloroFilia (que por no hacer spoiler, no profundizaré en ello).
  • Padres de Kirmen: Durante la historia vivimos dos situaciones muy distintas, que ayudan a entender muy bien el ambiente donde ha crecido Kirmen. Cuando era niño, Cristina Jurado nos habla de un Kirmen que va al trabajo junto a su padre, incluso juega con los robots que él fabrica y arregla. Pero, de pronto, el padre se vuelve más ausente y el hogar del niño se vuelve frío, sin él comprender nada. Creo que es un gran acierto de la autora, ya que narra a la perfección las dudas que surgen en la mente de un niño cuando vive ese proceso y no se le explica nada.
  • Jay: Padre de Jana. Cuando su propio padre es un ser ausente, Kirmen encuentra en Jay al padre que no encuentra en casa. Se encarga de las plantaciones en El Claustro. Una figura que él respeta, y un referente para un joven para quien el resto de referentes son el Doctor y sus fríos padres.

Construcción del mundo:

        El mundo que ha creado la autora para CloroFilia es otro de los tantos aciertos de su novela. Describir un mundo tan distinto al nuestro es muy complicado, y más en una novela corta, pero Cristina y su manera de describirlo hace que lo sintamos muy real. Dividiría la inmersión en el mundo de Clorofila en dos partes, de la misma manera que lo hace la autora.

        En una primera parte, nos narra un mundo apocalíptico. El aire es completamente irrespirable, en una especie de tormenta de arena continua, y la gente tiene que esconderse en los túneles del metro para sobrevivir. Acompañamos al Doctor en su viaje hacia ese infierno subterráneo. El apocalipsis no acaba de llegar, sino que lleva ya un tiempo indeterminado, por lo que la desesperación es total entre los supervivientes. Hay dos pasajes que describe, uno de una mujer embarazada y otro de una niña enferma (no desvelaré lo que ocurre para no destripar nada), que son auténticas bofetadas en la cara del lector. El horror del ser humano completamente deshumanizado en su máxima expresión. Cristina ha logrado que se me ponga la piel de gallina en más de una ocasión.

        En una segunda parte, la novela se vuelve casi teatral. Asistimos a una sala donde el “elegido” Kirmen permanece aislado debido a sus múltiples tratamientos. A su lado se encuentra el Doctor. Los viajes al exterior de aquella sala los hacemos acompañando a la mente de Kirmen, a sus recuerdos, a sus sueños. La tormenta apocalíptica sigue, pero en todo momento se ve que se vive de distinta manera entre ambos protagonistas. Kirmen ya ha nacido en esa situación, con lo que las narraciones del mundo preapocalíptico le parecen mitos. En cambio, el Doctor ha vivido ese mundo exterior idílico, pero también las peores consecuencias de la tormenta y del ser humano. La autora logra que nos sintamos dentro de esas cúpulas protectoras de la tormenta, con unas descripciones con el nivel de detalle justo. Quiero resaltar los detalles cuidados de la novela, incluso en la manera de narrar los espacios. Habla de las cabañas donde viven, y de las enormes “cabañas” que se apilaban en las ciudades anteriores a la tormenta. De las enormes masas de agua que había en el mundo anterior, mucho mayores que las de su entorno actual. El lenguaje que utiliza está muy cuidado para marcar una barrera mental en aquellos que no han vivido ese mundo (como serían Kirmen y Jana).

        Si en la primera parte nos muestra el lado más crudo de las consecuencias del apocalipsis, en la segunda parte esa crudeza sigue muy presente (como podría ser en toda la descripición de las sábanas manchadas,…) pero está suavizada por el filtro de la normalidad. La dureza no parece tan dura cuando no has conocido otra realidad.

Opinión:

        Como has podido adivinar si has leído hasta aquí, esta novela corta de Cristina Jurado me ha apasionado. Describe un mundo apocalíptico desde el punto de vista de un joven muy bien estructurado. Quiero comentar que es una novela muy difícil de encasillar en un género (podemos hablar de ciencia ficción, de terror, hasta de cierta fantasía). Ese, a mi entender, es uno de sus muchos aciertos, ya que no duda en saltar de género para narrar la historia, sin que esos saltos perjudiquen al texto (es más, lo enriquece).

        Pero empecemos desde el principio. La frase de arranque de la novela es toda una declaración de intenciones y ayuda a meterte en la historia desde el minuto cero:

        “El fin del mundo lo pilló con la muerte en la garganta y corriendo contra el viento”

        Con ese punto de partida, el primer capítulo es un maravilloso y aterrador descenso a los infiernos. No necesita explicar el origen de la eterna tormenta, ni precisa cuando empezó. La situación es esa, y ese es el inicio de nuestra historia. La crudeza de las escenas en los túneles subterráneos duele por que los vivimos como muy reales. Y hacer que sea precisamente un médico el que pasee por esos escenarios tan inhumanos sin poder hacer nada, aumentan la sensación de crueldad.

        Y tras esta especie de prólogo o puesta en lugar, despertamos con un joven llamado Kirmen. Sabemos que es un chico, pero muchas de las descripciones nos chirrían intencionadamente. La autora nos habla de sus labios superpuestos, de que el cuerpo necesita aclimatarse a esa nueva configuración, y ya caímos en la cuenta que no es un chico “normal”. Pero todas estas cosas chocan con los sentimientos del chico, tan normales como los de cualquier chico de su edad, y hacen que nos estemos preguntando continuamente quién o qué es Kirmen.

        Avanzamos en el relato, y quiero destacar otro de los aciertos de la novela. Está narrada en tercera persona, pero la vivo casi como si fuera en primera persona. Estoy de observador de la escena, pero viajo a la mente de Kirmen, a sus recuerdos, sus miedos, sus sueños. No solo observo la acción, la vivo con él. Eso hace que enseguida sienta empatía. Y esa lograda empatía hace que no puedas soltar el libro hasta el final.

        La construcción de los capítulos es otro de los aciertos de la novela. Cada uno tiene su peso y su presencia propia,y es un in crescendo continuo hasta el desenlace final. En ellos tiene un peso especial las descripciones. Hablo de descripciones físicas del personaje, de su cuerpo, de su mente, pero también descripciones de los lugares que habita. Hay un buen equilibrio entre detalles y acción, que hacen que el ritmo no decaiga en ningún momento. 

        Para finalizar, quisiera poner un pequeño pero a la historia . He de decir que este pero es muy personal, y puede que no lo comparta mucha gente (ya que viene muy unido a temas de vivencias propias mías). Me hubiera gustado que el desencadenante del capítulo final hubiera sido otro. No voy a entrar en más detalles, ya que si lees el libro (que tienes que hacerlo sí o sí) sabrás de lo que te hablo. Pero ese desencadenante que he dicho, provoca uno de los finales más apasionantes y mejor escrito que he leído en mucho tiempo. Vives el final, lo ves, lo sientes, y no puedes ni respirar mientras las palabras te llevan hasta el punto final.

Te gustará si:

  • Quieres leer una novela corta que te atrapa desde la primera frase y no podrás soltar.
  • Te gustan las historias tan buenas que necesitan ser contadas, sin caer en etiquetas.
  • Te gustan las novelas apocalípticas donde se muestra lo mejor y lo peor del ser humano.
  • Quieres disfrutar con la técnica y el estilo de una gran escritora.
  • Quieres disfrutar de un final apabullante que te dejará sin aire, y con una extraña sensación final muy difícil de describir.
  • Disfrutas leyendo historias diferentes, fuera de todo canon preestablecido.

 

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2 Comentarios

  1. Magnífica reseña. Coincido completamente con ella.
    He de decir que me sorprendió gratamente la lectura de este bolsilibro de Cristina Jurado, la forma en que trata los temas es delicioso y la explosión de belleza y poesía del fina no tiene precio.

    Una lectura imprescindible.

    • A.P.Berra

      27 octubre, 2017 at 17:51

      Tienes toda la razón Marimar. Me ha encantado esta novela desde los dos puntos de vista: Desde el de la historia, y desde el de la poética con la que escribe Cristina. Una escritora más para unirla a la lista de los nombres a seguir muy de cerca.
      Gracias por visitar mi pequeño mundo.

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