Una montaña en el horizonte. Paisajes (IV): Las montañas.

//Una montaña en el horizonte. Paisajes (IV): Las montañas.

Una montaña en el horizonte. Paisajes (IV): Las montañas.

        Desde que tengo memoria, aquella montaña me ha dado los buenos días cada mañana. La habitación de mi cuarto se abría a un claro del bosque, y de fondo, siempre estaba ella. Majestuosa. Está situada en medio de un frondoso robledal, uno de los más importantes de Europa. La montaña arranca con suaves rampas en su parte baja, pero poco a poco la arboleda va perdiendo densidad, y las cuestas van ganando en desnivel. Y en el momento en el que desaparecen los árboles, te das de lleno con una pared de granito casi vertical de 500 metros de altura. Pareciera que algún ser la ha ido tallando y desgastando hasta conseguir un monolito natural casi perfecto. Es más, cuentas las leyendas antiguas que en su cima vivía un gigante con su tesoro, y que al ver que los humanos trataban de llegar hasta ella para robarle, fue puliendo la montaña hasta casi hacerla inexpugnable. El tramo final, de 300 metros completamente verticales y sin aristas, hacen de esa cumbre uno de los mayores retos para los escaladores. Y justo allí aprendí a escalar. Iba cada fin de semana y anotaba el punto máximo que alcanzaba. Hasta que una tarde llegué a la cima. El paisaje que se abrió ante mis ojos era inexplicable, mágico, maravilloso. Llegar a aquella cima se volvió una droga para mí. Quería ascender lo más rápido posible, por el lado más complicado, abriendo nuevas vías. Incluso comencé a escalar sin cuerdas. Sentía que era la manera más natural de subir. Llegué a perder el respeto a la montaña, y ese fue el principio de mi fin. Hoy me puedes encontrar justo allí, donde arranca aquella mole de piedra. Inmóvil. Vacío. Muerto.

        Saludos y bienvenid@ al constructor de mundos. El relato que acabas de leer se basa en un tipo de paisaje que me propongo a analizar dentro de la serie de artículos que vengo escribiendo: Las montañas. Desde el origen de los tiempos, las montañas son unos lugares muy especiales para la humanidad. En este artículo analizaré estos paisajes desde distintos puntos de vista, para luego aportar una serie de ideas para distintos géneros literarios. Empecemos.

La montaña sagrada:

        Uno de los primeros conceptos que querría unir sería la importancia de las montañas en la antigüedad. Eran lugares muy especiales, casi inexpugnables con los medios que disponían. Es por ello que muchas se convirtieron en sagradas. Eran el hogar de los dioses, el hábitat de seres mitológicos que poblaban el imaginario popular. Hay hoy en día montañas que se consideran un sacrilegio escalarlas, ya que es profanar un lugar santo. Voy a nombrar un par de ejemplos para entender la importancia de las montañas en ciertos lugares.

        El Olimpo es mundialmente conocido. Hogar de los Dioses de la mitología griega. Si acudimos a las películas de hoy en día, se trataría de un lugar oculto, entre las nubes del cielo, un lugar que no tiene presencia física. Pero no era así en la antigüedad. El Olimpo existe, es la montaña más alta de Grecia con 2919 metros, y los griegos creían que en su cima los dioses vivían en templos de cristal. Desde la óptica actual nos parece impensable, pero en aquellos tiempos a nadie se le ocurriría escalar la montaña para visitar a los Dioses.

        En una cultura muy especial para mí, la Vasca, también existen montes míticos. La diosa Mari, epicentro de la mitología vasca junto a la diosa creadora Amalur, habitaba junto con su marido Sugar o Xuhar (nombre de mi futuro hijo, por cierto) muchos montes a lo  largo de toda la geografía. El más conocido es el monte Amboto en Bizkaia (muchas veces a Mari se le conoce como Anbotoko Dama, o la dama del Amboto). Habitaba en sus cuevas, dominando la meteorología. Hoy en día mucha gente se acerca a aquellas cuevas que en su tiempo se decía que habitaba la Diosa, y sienten que es un lugar especial. Aquellas montañas tenían un significado muy especial para los vascos de la época.

La montaña desafiante:

        Las montañas son lugares peligrosos en muchos mundos literarios. Cuando durante la acción, sea del género que sea, se sube a una montaña, siempre tenemos la sensación de que algo puede ocurrir. Estamos acostumbrados a caminar por llanuras, por valles,… pero si tomamos la decisión de subir o escalar una montaña, suele ser por algo en concreto. Como he dicho antes, puede ser hogar de seres mitológicos, pueden ocurrir desastres naturales (avalanchas, grandes tormentas de nieve,…), incluso puede ser el lugar donde uno de tus personajes muera. Pero recuerda, si decides que tus protagonistas suban una montaña, haz que ocurra algo, ya que de otra manera puede que el lector se sienta defraudado (a no ser que tu intención sea jugar con el lector y con su propio imaginario). 

La montaña objetivo:

        Son muchas las novelas en las que durante la acción tienen que llegar a una montaña. La más famosa de todas sería El señor de los anillos. Durante toda la trilogía tenemos una montaña en el horizonte de la historia, el final del viaje: El Monte del Destino. Aunque los personajes no vean la montaña, siempre está presente durante la narración. Es el ejemplo más claro de uso de una montaña como un personaje más de la novela. Si durante toda tu historia se habla de llegar a una montaña, aquel lugar lo estás marcando como el culmen de tu trama. Deberás tener un mimo especial al tratar esa escena. Aprende del gran maestro J.R.R. Tolkien y toma nota de todo lo que ocurre en aquel lugar: lucha mental, punto cumbre de varios personajes, traición, sacrificio,… Imagina lo que pensarías si tras leer la trilogía entera, llegan Frodo y Sam a las faldas del Monte del Destino, suben, tiran el anillo y se vuelven. Fin. Por muy bien escrito que esté el resto del libro, por muy currado que esté el Worldbuilding, te sentirías defraudado.

La montaña escenario:

        Una montaña no tiene por qué ser el escenario final de una historia, pero sí puede ser el escenario perfecto de una trama o de una acción concreta. Te voy a poner un ejemplo de un libro que he leído recientemente: La caja de Bernit de Pablo Ferradas (si quieres saber más sobre este libro, puedes leer mi reseña aquí). En este maravilloso libro hay una acción que ocurre en el Monte Artefactum. Es el hogar de los Gnomos, y está lleno de portezuelas. Las laderas están repletas de inventos de los gnomos, abandonados, sin saber para qué sirven (¿te parece interesante el lugar?   Pues aún hay más). Todo tiene un color púrpura por los trabajos de los Gnomos. Y en aquél lugar nace el río Limia, del que se dice que si bebes sus aguas pierdes la memoria para siempre. Como puedes ver, es un escenario perfecto para una historia. Y si colocamos un grupo de duendes siendo perseguidos y masacrados por sus enemigos, el escenario se vuelve redondo. Es una pequeña escena del libro (aunque tiene su importancia) pero me parece el ejemplo ideal para mostrar cómo una montaña puede ser usado como escenario perfecto de una acción.

La montaña y sus géneros:

        Como he dicho al principio, para finalizar el artículo voy a proponer una serie de ideas para poder introducir las montañas en distintos géneros. Espero que te sean de utilidad:

  • Fantasía: El género fantástico es ideal para poder introducir montañas mágicas, o lugares muy especiales. Imagina una montaña enorme, en cuya cumbre existe la última ciudad libre, con mezcla de razas. Pero es asediada constantemente por Orcos, Trolls,… Deben resistir los ataques, mientras buscan en la Gran Biblioteca escritos antiguos donde pudiera estar escrita la manera en la que vencer al enemigo.
  • Novela negra: Los capos de la mafia de la ciudad tienen que reunirse en un lugar apartado de la policía para poder repartirse la ciudad. Deciden ir a una cabaña aislada en la montaña. La policía recibe el chivatazo, y son conscientes de que en un solo golpe pueden descabezar a todas las familias de la mafia.
  • Terror: Una pareja decide pasar su aniversario de bodas en una cabaña de madera en medio de una montaña. aislados. Lo que podía parecer una escapada romántica, se vuelve una pesadilla cuando, por la noche, unos seres surgen de las profundidades de la montaña tratando de acabar con aquellos que profanan su lugar sagrado.
  • Ciencia Ficción: Una expedición decide terraformar el planeta Marte. Para ello tienen que utilizar los minerales que el monte Olimpo esconde en sus entrañas. Pero los minerales no son lo único que esconde el monte en sus profundidades.
  • Aventuras: Una expedición comienza a analizar las montañas que rodean Machu Pichu. Descubren en una de ellas una entrada escondida a una cueva. Pronto descubrirán que Machu Pichu no era más que un señuelo para esconder la entrada a la mayor ciudad Inca construida jamás.

        Y hasta aquí mi artículo de hoy sobre las montañas. Espero que te haya ayudado a reflexionar y ver que una montaña es mucho más que una enorme formación rocosa. Y tú ¿Has usado montañas como escenario de tus historias alguna vez? ¿Cual es la montaña literaria que te ha marcado? Comparte conmigo tus reflexiones en los comentarios, y espero verte pronto de nuevo en El Constructor de Mundos..

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

By | 2018-01-04T12:06:03+00:00 octubre 19th, 2017|La Construcción de mundos|2 Comments

About the Author:

2 Comments

  1. Iaberius 7 diciembre, 2017 at 23:43 - Reply

    No puedo evitar acordarme del Moncayo, montaña sagrada para los celtíberos, que guardó ese halo sobrenatural o mágico que recuperaría más tarde Bécquer en alguna de sus leyendas o Cartas desde mi celda, como la historia de la última bruja de Trasmoz.

    • A.P.Berra 11 diciembre, 2017 at 19:45 - Reply

      Hay muchas montañas sagradas, y tienen una gran importancia para ciertas culturas. Aquí tenemos varias montañas donde habitaba la diosa Mari. Eso hace que veamos ese lugar como algo especial. ¿Por qué no utilizar eso en favor de nuestras historias?
      Gracias por pasarte de nuevo por mi blog. Un fuerte abrazo.

Leave A Comment