Un mar de palabras. Paisajes III: El mar.

//Un mar de palabras. Paisajes III: El mar.

Un mar de palabras. Paisajes III: El mar.

        Abro los ojos al escuchar el primer trueno. El pequeño camarote comienza a moverse de un lado al otro, mecido por las olas. Salgo al pasillo y veo como mis compañeros corren hacia cubierta. Estamos en un pequeño barco de carga, y hay que atar bien los contenedores para que no caigan por la borda. Al salir al exterior, la imagen es terrible. Frente a nosotros, un muro de nubes y rayos se muestra amenazante, en claro contraste con el cielo azul que estamos dejando atrás. Me uno a mi compañero Alberto y comenzamos a comprobar cada contenedor, cada enganche, mientras la tormenta se acerca más y más. De pronto, una enorme cortina de lluvia cae sobre nosotros como si se hubiera abierto el cielo de par en par. Golpea nuestras caras, mientras las olas no paran de crecer. Empiezan a golpear con fuerza el casco del barco, saltando sobre nosotros y uniéndose a la lluvia. Miro a los ojos de Alberto y noto que tiene el mismo miedo que yo. Pero no podemos volver al interior, nuestro futuro y el de nuestras familias dependen de que esos contenedores lleguen sanos y salvos al puerto. El agua hace que los cabos y correas que atan la mercancía se vuelvan resbaladizos, con lo que Alberto me dice gritando que va al almacén a buscar la caja de guantes. Veo como se mete al interior, en el momento justo en el que una de las corres salta y me golpea la cara. Comienzo a sangrar. No parece que sea muy profunda, pero la lluvia mezclada con el salitre de la mar hace que me escueza horrores. La siguiente ola me golpea de lleno y me lanza contra el suelo del barco. Me siento como un pequeño juguete flotando en medio de la tormenta perfecta. Levanto la vista y veo una montaña de agua que se acerca por estribor. Es la ola mas grande que he visto jamás. Los compañeros que estamos en cubierta nos miramos y sabemos que tenemos que entrar al interior, si no queremos que aquella mole nos arrastre fuera del barco. Por desgracia, yo me encuentro en el punto mas alejado. Corremos hacia la puerta. Veo como uno a uno van entrando. Me encuentro a escasos cinco metros cuando noto que la ola estalla contra nosotros. Me lanza por los aires con una fuerza bestial. Me golpea duro contra la barandilla y noto como me arrastra hacia la mar. Trato de agarrarme a la barandilla, pero mis manos resbalan con la pulida superficie metálica. Caigo al agua, y todo se vuelve confuso, como si se parara el tiempo. Veo como el barco se va alejando de mi, mientras trato de mantener mi cabeza a flote. La tormenta está ya sobre mí, y el día se convierte en noche. El barco se va volviendo un pequeño punto de luz que surge de vez en cuando entre las olas. Sé que mi final se acerca, no pueden hacer nada por mí. De pronto noto como una luz surge y me rodea. Miro hacia el cielo, buscando un helicóptero que pueda estar buscándome. Pero de pronto soy consciente que aquella luz no proviene del cielo. Surge del fondo del mar. Algo se acerca.

        Saludos y bienvenid@ a El Constructor de Mundos. Con este artículo pretendo seguir la serie sobre los paisajes en la literatura. Como vengo defendiendo las últimas semanas, el paisaje donde ocurre nuestra acción es algo fundamental en un relato o en una novela. Como habrás podido adivinar con el relato de apertura, hoy voy a viajar al mar. Es un paisaje que forma parte de mí desde que tengo uso de razón. Nací en San Sebastián, una ciudad volcada al mar, y desde pequeño su presencia me fascinó. Aquella linea en el horizonte, donde se unen cielo y tierra, era hogar de muchas de mis fantasías. Me fascinaba (y sigue haciéndolo) lo diferente que se veía en los días de calma y en los tormentosos. Me parece increíble como puede cambiar su color dependiendo de la luz y el cielo, pasando de un azul turquesa a un gris oscuro. Ha sido la banda sonora de mi vida durante muchos años. En ciertos momentos duros de mi vida, había una cosa que lograba calmarme: Sentarme a la orilla del mar en otoño, con la playa vacía, y comenzar a leer mientras suenan de fondo las olas. Es una de las mejores terapias. Si tienes la suerte de vivir junto al mar, prueba a hacerlo. Es mágico, hipnótico. Pero no quiero extenderme más en esto, así que acompáñame en este viaje reflexivo sobre el mar.

El mar o la mar:

        Para empezar a hablar de este tema, hay que analizar una curiosidad. Hay gente que habla del mar, y otros que hablan de la mar. Es una curiosidad que me parecía preciosa, y cuando comencé a escribir años atrás, busqué cual de las dos maneras es la correcta, y me encontré que las dos están aceptadas. Pero, en los distintos lugares en los que he consultado esta duda, coinciden en diferenciarlas de alguna manera. El mar está mas aceptado de manera genérica, pero cuando hablamos de la mar, hablamos de gentes con una relación muy estrecha con este medio. Me explico con un ejemplo. Tengo un tío que ha sido marinero toda su vida. Cuando le oyes hablar de su trabajo, siempre habla de la mar. Es más, hoy en día que sale a pescar de manera aficionada en una pequeña embarcación, siempre te dice expresiones como salir a la mar,… Es por ello que si quieres escribir una historia sobre marineros, pescadores,… te recomiendo que uses la terminología en femenino. Hará que los personajes sean más creíbles si hablan de su trabajo mientras salen a la mar, si miran si la mar está en calma o si reflexionan sobre la cantidad de compañeros que la mar se tragó. Pero si se trata de un personaje ajeno a estos trabajos, puede pasear por la orilla del mar, sentarse en la playa mirando la calma del mar, o puedes llevarlo a mirar como las olas del mar rompen contra las rocas. Ya ves como con un simple gesto, con el uso masculino o femenino, marcas una gran diferencia entre personajes. Aprovecha estos detalles para enriquecer la construcción de tu historia.

Las distintas caras del mar:

        El mar es un lugar donde el paisaje puede ser muy cambiante. Le influyen muchos elementos como la luz, las tormentas, el viento,… Pero también influyen factores como el estado de ánimo del observador. Te pongo unos ejemplos:

        Como he dicho antes, nací en San Sebastián, y allí puedes ver el mar en todas sus versiones (y muchas veces en un mismo día). Amanece un día soleado, miras al mar y puedes verlo en calma, con un color azul turquesa, brillante bajo el sol. Pero de pronto, comienza a soplar viento, y se comienzan a formar olas que plagan el mar de puntos blancos. El sonido de las olas rompiendo en la orilla comienza a subir de decibelios, inundando el entorno. Y empujadas por el viento, llegan nubes lluvia que tiñen de gris el antes azul mar. Las olas crecen en tamaño, levantando muros blancos sobre las rocas. Ya ves como un mismo mar, en solo un día, sufre unas  bestiales metamorfosis.

        Otro elemento que marca mucho nuestra visión del mar es la luz. Ya he hablado de como un mar azul brillante puede convertirse en gris por efecto de las nubes. Pero hay un elemento que transforma completamente el mar, y es cuando cae la noche. La luz del sol penetra en la superficie del mar, y puedes ver el fondo, pero por la noche, el mar se vuelve un elemento negro y misterioso. Todos tus fantasmas te inundan el cerebro cuando te bañas de noche en el mar. La imaginación se pone en marcha y nos imaginamos miles de seres extraños nadando junto a nuestras piernas. 

        Hay un último elemento que marca mucho la diferencia de nuestra relación con el mar, y es nuestra ubicación: Si estamos en tierra firme, el mar es un paisaje fascinante, con una belleza increíble, pero lo vemos desde la seguridad de pisar suelo. Pero si tomamos un barco y nos adentramos un poco en el mar, vemos como lo que era nuestro entorno (la ciudad, la playa,…) se vuelven nuestro paisaje, y la visión cambia mucho. Si no somos marineros, el mar es un entorno extraño para nosotros, y no sentimos esa seguridad que sentimos en tierra firme. Y si nos alejamos aún más, hasta perder la tierra firme de vista, nos envuelve una sensación de estar en un lugar extraño, casi en otro planeta. Nos sentimos muy pequeños, minúsculos, ante la presencia de un mar que nos parece infinito en todas las direcciones, y aún más si pensamos en todo lo que puede ocurrir bajo nuestros pies hasta llegar al fondo marino. Si quieres sentirte insignificante, sal mar adentro en soledad.

La mar de géneros:

        Como dije cuanto puse en marcha esta serie de artículos, la idea es analizar un paisaje concreto para distintos géneros. Y el mar es un lugar ideal para cultivar muchas historias distintas. Para acabar el artículo, voy a dejar una serie de géneros e ideas, para que tú puedas tirar de ellas y construir tu mundo y tu historia:

  • Género de aventuras: Se trata de uno de los géneros que mas ha utilizado el mar como escenario. Podríamos hablar de miles de ejemplos: Las 20.000 leguas de viaje submarino de Julio Verne, todo el género de piratas con aventuras como las de la Isla del tesoro de Stevenson,… Tú puedes traer tus aventuras a el día de hoy. Mira el ejemplo de los Goonies, cuando se unen para buscar el tesoro de Willy el tuerto. O toma tu barco, lánzate a la mar, y busca islas misteriosas. El mar está unido al misterio, así que usa tu imaginación, y piensa en lo que podríamos encontrar mas allá del horizonte.
  • Género de terror: El terror se alimenta muy a menudo de lo desconocido, ¿y qué es mas desconocido para nosotros, seres de secano, que las profundidades del mar? Los fondos marinos son una especie de arcilla mágica para nuestra mente, donde podemos modelar los seres mas extraños. Pero no hace falta que creamos nuevos seres. Móntate en un pequeño barco, quédate quieto y en silencio en medio del mar y piensa en tiburones o en el Kraken. Verás como se te eriza el pelo. Y no quiero olvidar el ser mas peligroso que un humano puede encontrar en medio del mar: otro ser humano. Como ejemplo una película muy conocida: Calma Total (basada en un libro de Charles Williams). Para finalizar, un pequeño homenaje a mi hermana. No recuerdo ni el nombre de la película (si la sabes, por favor dímela, que llevo años buscándola), pero una familia recoge una muñeca en su barco mientras viajan por el triángulo de las bermudas. Puedes imaginar todo lo que podía ocurrir allí
  • Género de Ciencia Ficción: El mar es uno de los lugares mas desconocidos que tenemos en la tierra. Enormes espacios negros en nuestra mente. Imagina un futuro donde estamos agotando los recursos de tierra firme (un futuro no muy lejano, me temo), y comenzamos a colonizar el mar. Podría ser mediante ciudades flotantes, o crear enormes ciudades sumergidas. Cómo serían y qué se encontrarían en las profundidades son preguntas que están en tus manos. Un par de ejemplo de lo que podría ser una historia así: El libro Esfera de Michael Crichton, o la película que me fascinó hace muchos años: Abyss.
  • Género Negro: El mar, como  lugar aislado, es el sitio propicio para cometer un asesinato. Siguiendo la estela de la maestra Agatha Christie, podríamos montar nuestra Muerte en el Nilo, en un trasatlántico en medio del océano, o en una plataforma petrolífera. Solo tienes que juntar un lugar aislado y una serie de personajes misteriosos, y tu imaginación hará el resto. Y si viajamos un poco al pasado, siempre ha habido el mito (o no) que muchos se metían en barcos para escapar de su pasado y comenzar una nueva vida. ¿Se te ocurre algo mas inspirador que un barco lleno de personajes torturados por su pasado?
  • Género de fantasía: Si al hablar de la ciencia ficción hablaba del mar como un lienzo en blanco, qué decir para un género como el de la fantasía. La mayoría de libros suelen ocurrir en tierra firme, así que aquí tienes un filón. Utiliza seres de la mitología como el Kraken, las sirenas, las selkies,… Tienes un maravilloso libro para inspirarte en un viaje marino: La odisea de Homero. Y para finalizar una pequeña inspiración: imagina una sociedad anfibia, donde sus ciudades se ocultan en las profundidades del mar, y salen a la superficie para colonizar al resto de razas. El poder que tendrían para atacar al resto mientras sus ciudades se mantienen a salvo… Ahí dejo la idea, por si alguien quiere tirar de ella.

        Y hasta aquí el artículo de hoy sobre el mar como escenario para nuestras historias. ¿se te ocurren más ejemplos de novelas situadas en el mar? ¿has escrito tú alguna historia relacionada con el mar? Deja un comentario y seguiremos debatiendo sobre el tema. Y no olvides suscribirte al blog, para recibir todas las novedades. Ya adelanto que la semana que viene habrá una muy especial, y no será la única de un octubre que espero te sea muy atractivo.

        Un fuerte abrazo, nos volvemos a encontrar pronto en El Constructor de Mundos.

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By | 2018-01-10T10:07:40+00:00 octubre 5th, 2017|La Construcción de mundos|2 Comments

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2 Comments

  1. Antonio Távara 7 octubre, 2017 at 23:36 - Reply

    Justo esa idea que diste para fantasía yo la tenía para una idea de ciencia ficción fantástica XD Muy buena entrada.

    • A.P.Berra 12 octubre, 2017 at 16:57 - Reply

      Lo bueno que tienen las ideas es que pueden amoldarse a todos los géneros, ya que el género es un punto de vista distinto de lo que podría ser una misma historia. Un fuerte abrazo y gracias por pasarte por mi blog.

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