Palabras entre los árboles. El paisaje (II): Los bosques

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Palabras entre los árboles. El paisaje (II): Los bosques

        Cuando decidí dejar la ciudad y vivir en el bosque me tomaron por loco. Una mañana, destrozado por la monotonía del día a día, tomé la tienda de campaña, y dejé mi pasado atrás. Conduje hasta donde el camino me lo permitió, y abandone mi coche. Dormí bajo las estrellas cuatro noches, en los pocos claros que aquél frondoso bosque dejaba libres, y al quinto descubrí el lugar que sentí que era perfecto para mi nueva vida. Era un pequeño claro cruzado por un arroyo de aguas cristalinas. Monté mi tienda de campaña, y comencé a pensar en como construir mi cabaña. Cerré los ojos imaginando cada espacio, cada tronco que necesitaría, y al abrirlos de nuevo, todo aquel material estaba frente a mí. Grandes árboles rectos cual columnas rodeaban el claro. Apoyé la palma de mi mano en el primer árbol y pedí al espíritu del bosque que me permitiera tomar el material necesario para realizar mi  casa. Prometí que por cada árbol que cortara, plantaría dos. De pronto, una pequeña mariposa salió de las sombras del bosque y se posó en mi mano. De esa manera supe que tenía el permiso del espíritu del bosque para comenzar mi tarea.

        Tardé dos meses en levantar los muros exteriores de la casa, entrelazando troncos, sin clavos, solo apilándolos y haciéndoles las muescas necesarias para que encajaran entre ellos. Cada noche, me metía en la tienda de campaña, y escuchaba al bosque. En las noches en calma, los animales paseaban sin prisa, los árboles susurraban mecidos por la brisa, y el pequeño arroyo me hipnotizaba hasta caer dormido. Las noches de tormenta, en cambio, la vida estallaba en el bosque. Los animales corrían sin parar buscando donde esconderse, los árboles gritaban furiosos, y el arroyo golpeaba con rabia las rocas.

        Y así, poco a poco, logré acabar mi nueva casa. El interior era diáfano, salvo una pequeña habitación donde coloqué la letrina. Canalicé una pequeña parte del río para que corriera por dentro de la casa. Decidí hacer los muros ciegos, sin ventanas. No necesitaba luz, ya que la vida la haría en el exterior, y solo entraría para dormir. Pero la primera noche que pasé dentro me di cuenta de mi error. El silencio dentro de la casa era total, me martilleaba el cerebro. Y es que, después de meses oyendo el bosque a cada segundo, en mi casa lo había silenciado por completo. Así que, a la mañana siguiente, tomé mi hacha y abrí un gran hueco en el muro mas cercano al bosque. Necesitaba hablar con el bosque, escuchar sus voces. Aquella noche, acostado en mi cabaña, noté como una gran silueta se acercó a mi ventana. Supe que era el espíritu del bosque que venía a saludar. Y noté, casi por primera vez en mi vida, que aquel lugar era mi verdadero hogar.

        Saludos y bienvenid@ a El Constructor de Mundos. Hace unos días publiqué el primer artículo de una serie completa, donde hablaba sobre la importancia del paisaje en la literatura. Puedes leerlo aquí. En esta ocasión, como habrás podido adivinar por el relato de introducción, voy a hablarte de uno de los paisajes más sugerentes que se me ocurre: El Bosque. Tengo la suerte de vivir en un pueblo de Gipuzkoa, y asomándome a mi ventana puedo ver bosques en varias direcciones. Siempre han sido espacios muy vivos, casi mágicos, en muchos aspectos, pero también lugares donde los peligros acechan. Es por ello que voy a analizar la visión literaria de los bosques desde distintos aspectos (la estación, el clima, el género literario,…) Comenzamos.

Las estaciones del bosque

        El bosque es uno de los lugares donde el paso del tiempo más marca su paisaje. Si tienes la misma suerte que yo, y vives cerca de ellos, serás muy consciente de los cambios físicos que ocurren en un bosque a lo largo del año. Es un espacio completamente distinto en cada época, y eso puede usarse para inspirar tu historia:

  • Primavera: Es la estación donde parece que el bosque explota de vida. Los días se van alargando. Comienzan a aparecer las hojas en los árboles, con un tono verde más claro. Los animales parece que comienzan a activarse. Las mañanas siguen siendo frescas, pero el sol comienza a calentar. Las flores van poblando el paisaje. Sería una época perfecta para contar historias optimistas, llenas de vida. Podríamos hablar del comienzo de una historia de amor adolescente, de paseos por el bosque tras una época de tristeza, de despertares de nuevas ilusiones,… Aunque el año comienza el 1 de Enero en el calendario, muchos tomamos el arranque de la primavera como el verdadero comienzo del año. Esas sensaciones que nos transmite el bosque es bueno que las usemos en nuestras historias, ya que forman parte del imaginario popular.
  • Verano: Arranca casi con uno de los momentos más mágicos que tenemos, el solsticio de verano. Es cuando el día es más largo. Siempre ha tenido una simbología especial en muchas culturas, y es por ello que podría serte muy útil si en tu historia aparece la magia. Los bosques comienzan a tomar un tono más oscuro, ya que las hojas están en todo su esplendor. Se trata de una época cálida, por lo que las sombras de los árboles son el lugar perfecto para buscar el fresco. Las copas de los árboles son el lugar perfecto para servir de filtro del sol, y crean unos rayos de luz que atraviesan nuestro punto de visión. Puede ser un lugar donde los personajes de tu historia busquen cobijo del calor exterior. Pero existe un fenómeno que marca mucho a los bosques en verano, y son los incendios. Si quitamos los que tienen origen en la mano del hombre (que son la mayoría, por desgracia), es un proceso que usa la naturaleza para limpiar la zona y llenarla de nueva vida. Pero un incendio en un bosque es algo aterrador. La noche se rompe con un tono rojizo, los animales corren en búsqueda de lugares seguros,… Si quieres crear tensión en una escena en un bosque, préndele fuego (de manera metafórica, claro). Logras una atmósfera casi irrespirable, donde el miedo se mece en la dirección que marca el viento. Como puedes ver, un bosque en verano puede ser un lugar fresco, o un auténtico infierno, depende de ti.
  • Otoño: Es la estación de la melancolía. Si en el imaginario popular buscamos una imagen, sería un bosque con las hojas marrones poblando el suelo. Es una estación llena de matices. Comienzan a secarse las hojas y a caerse, mientras los árboles de hojas perennes se mantienen verdes. Pero el otoño no solo es inspirador para la vista, también lo es para el oído. Pasear por un bosque lleno de hojas caídas es un crujido continuo. De niños, todos hemos jugado a patear las hojas secas del suelo, a pisar con fuerza y notar como crujen, a tirarnos sobre un montón de hojas,… Usa todas esas sensaciones en tu novela. Puedes observar que un bosque en otoño puede ser un paisaje para la tristeza, pero también para unos buenos paseos románticos, o para recordar los juegos de la infancia.
  • Invierno: Comienza con otro de los momentos mágicos del año (aunque hoy en día le damos menor importancia que al solsticio de verano). Es la estación del frio, de la nieve. Esta nieve crea atmósferas mágicas en el bosque. Un manto blanco cubre el suelo, ocultando el suelo (tanto para lo bueno, como para lo malo). Parece que el bosque está muerto, congelado, ya que es la época de la hibernación. Pero si afinamos la vista, podremos ver pequeñas huellas que rompen la nieve, prueba de que la vida nunca abandona el bosque. Un bosque en invierno nos transporta a una sensación de soledad total, y esto puedes aprovecharlo si quieres contar la vida de alguien solitario. Los ríos y lagos se congelan, y son un lugar donde pueden darse escenas de peligro. Pero a su vez, esos bosques nevados son un paisaje que nos invitaría a observarlo eternamente.  

El clima en el bosque: 

        Así como la estación del año marca la personalidad general del bosque, el clima concreto del día donde ocurre la acción varía mucho esa imagen preconstruida que tenemos. En un día soleado, un bosque es un lugar ideal para pasear. El sol nos calienta y da vida, y dibuja el paisaje de una manera magistral. Es el momento perfecto para pasear, respirar su aire puro y disfrutar de la naturaleza. Pero una tormenta en el mismo bosque, lo vuelve aterrador. Los rayos iluminan los bosques, creando sombras tenebrosas, y pueden ser el preludio de un gran incendio. El viento dobla los enormes árboles, trayendo mucho ruido a lo que normalmente suele ser un remanso de paz. Y hay otro fenómeno atmosférico que llena el bosque de magia y misterio, la niebla. Cuando cubre el bosque, los árboles se vuelven siluetas, y las sombras cobran vida. Como puedes ver, un mismo bosque, en una misma estación, puede crear muy distintas sensaciones.

Un bosque de géneros: 

        El bosque es un espacio donde todos los géneros literarios tienen cabida. Como he tratado de demostrar hasta ahora, un bosque tiene mil caras, y cada cara puede ser la ideal para un genero en concreto. Voy a enumerar una serie de ideas para distintos géneros, que pueden servirte de inspiración de cara a crear historias:

  • El bosque de fantasía: Es un lugar ideal para crear espacios de magia y fantasía. Podemos hablar de seres mitológicos de habitan los bosques, o de seres que puedas imaginar. Todos ellos tienen cabida en los bosques. Puedes crear una historia con Hadas, Elfos, Ents, Gnomos,… y todos ellos pueden convivir en un mismo bosque. Usa tu imaginación para crear su worldbuilding, sus hábitats, sus casas escondidas, copando los árboles,… Ten en cuenta que si vas a un bosque, detrás de cada árbol puede esconderse un ser mágico que no quiere que lo veas. Usa fenómenos como la niebla, la nieve,… para ocultar su presencia. Pero un bosque es un lugar lleno de vida, y en ese concepto de vida tiene cabida cada ser que se te ocurra.
  • El bosque romántico: Un bosque, en cualquier época del año, puede ser el lugar perfecto para pasear de la mano de tu pareja. Puede ser una historia de amor adolescente en primavera, una tórrida historia de amor y pasión buscando la sombra en verano, o una maravillosa historia de amor en el otoño de la vida de una pareja, rodeados de hojas marchitas que dan banda sonora a su paseo silencioso. Son solo tres ejemplo de un escenario ideal para que dos amantes se encuentren y abran su corazón con la naturaleza como único testigo.
  • El bosque terrorífico: Así como en fantasía he hablado de seres mágicos que se esconden de ti tras los árboles, puede ocurrir lo mismo con seres que se esconden para atraparte. Pueden ser seres de una naturaleza vengativa, así como hombres solitarios en busca de víctimas. En los cuentos populares el bosque es sinónimo de peligro (ya que se les trataba de convencer a los niños para que no se internaran solos en el bosque). En la película de M. Night Shyamalan, el bosque era el hogar de aquellos seres terroríficos, que hacían que el pueblo viviera aislado en el claro (no voy a destripar nada más de la película). Usa todos los sentidos para intensificar el terror: El sonido de unos pasos que rompen las hojas secas a tu espalda, la vista con las sombras que se mueven entre los árboles, el tacto aspero de los árboles cuando la niebla te impide la visión, el gusto de los distintos frutos que un bosque te ofrece (y no todos son dulces, precisamente) y el rico olfato que se despierta en un bosque sombrío (el olor a humedad, a putrefacción de los animales muertos, a sangre,…).
  • El bosque de ciencia ficción: Como ocurre con la fantasía, en la ciencia ficción se puede usar un bosque como escenario de nuestra historia. El límite está en tu imaginación. Pueden ser bosques en planetas lejanos, donde la naturaleza la puedes manipular a tu antojo (árboles de piedra o metal, plantas con vida propia, animales,…). También puedes usar tu imaginación para recrear los bosques terrícolas de dentro de unos siglos. Imaginar la evolución de las especies, la presencia de la humanidad en el bosque. Son muchas las historias de ciencia ficción que nos muestran una naturaleza vengativa que se rebela ante los daños que la humanidad le ha causado durante siglos, y se vuelve violenta. Ya sea en este mundo o en otros lejanos, el bosque es el sitio ideal para plasmar la naturaleza de tu worldbuilding.

        Y hasta aquí el capítulo dedicado a los bosques. Se podría analizar desde muchos otros puntos de vista (he tratado de buscar los que más nos pueden inspirar), pero lo que queda claro es que el bosque es el lugar perfecto para millones de historias. Introduce este hábitat maravilloso en tus historias, y verás como gana en credibilidad y en sensaciones. 

        ¿Has usado alguna vez bosques como ubicación de tu novela? ¿que otro aspecto destacarías de estos lugares? Deja un comentario, y seguiremos desgranando las mil caras de estos lugares tan mágicos como bellos. Y, como siempre te digo, si quieres saber de las novedades de este blog, no dudes en rellenar el pequeño apartado de suscripción de la parte superior del blog.

        Un fuerte abrazo. Nos vemos pronto en El Constructor de Mundos.      .

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By | 2018-03-15T10:36:18+00:00 septiembre 28th, 2017|La Construcción de mundos|1 Comment

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One Comment

  1. Maria Ines Fabreau Estevez 29 septiembre, 2017 at 23:42 - Reply

    Gracias! Gracias! Me encanta.Quiero decirte que estoy escribiendo una novela sobre el bosque.Se trata de una indiecita.Estoy feliz con ello.Y con respeto a mis escrituras.No se!… viene de lo alto.O de lo profundo de mi ser o mejor es como si un angel o alguien me dirige! Mi saludos sinceros a todos lo que comparten conmigo sus mismos sentires.Ma.Ines

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