Distopía, la pesadilla que rompe los sueños de cristal.

//Distopía, la pesadilla que rompe los sueños de cristal.

Distopía, la pesadilla que rompe los sueños de cristal.

        La guerra comenzó entre vecinos. En nombre de la religión los que antaño eran amables vecinos, se convirtieron en asesinos. La escalada de violencia fue creciendo, hasta que los gobiernos empezaron a atacarse unos a otros. Cinco años mas tarde, las bombas nucleares habían matado al 85% de la población mundial. Los estados dieron paso a las ciudades estado. Las comunicaciones exteriores estaban cortadas, solo sabíamos lo que ocurría en el interior de nuestra ciudad amurallada.
Comenzó la reconstrucción. En la cúspide de gobierno de la ciudad pusimos al Gobernador. Era el hombre mas poderoso de la ciudad, y tomaba todas las decisiones. Se elegía cada tres años, y la única condición para presentarse era ser hombre. Las mujeres teníamos el deber de permanecer en casa para tener hijos y así repoblar la ciudad tras la guerra. El Gobernador dio plenos poderes a La Compañía para reconstruir las grandes torres de cristal donde viviríamos. Se colocaron cámaras de seguridad tanto en el exterior como en el interior de las viviendas. Era una red abierta de cámaras, donde cualquiera podía pinchar la cámara de su vecino y ver lo que hacía en su intimidad. Funcionaba una red similar a una internet local, donde podíamos hablar con cualquier vecino. La llamábamos la Ciudad. Nos dimos cuenta que no necesitábamos la televisión, el mejor programa era ver la vida de cualquier persona. Poco a poco las decisiones de los habitantes se fueron tomando en comunidad. Un habitante colocaba una pregunta en la red, y los vecinos, pinchando sus cámaras, tomaban la decisión. Se nos vendió como la democracia directa mas completa de la historia. Cuando se cerraba el plazo, la decisión tomada debía cumplirse, bajo pena de muerte. Comenzó con preguntas simples: el color de una habitación, la elección de una mascota. Pero las preguntas fueron evolucionando: si a un vecino debía aplicársele la eutanasia, penas por robo, qué hacer con la mujer cuando llegaba a la menopausia,… Miles de personas fueron expulsadas de la ciudad, principalmente mujeres.
        Hace una semana mi marido y yo fuimos al médico. Llevábamos intentando tener familia dos años y no lo lográbamos. El doctor nos dijo que yo era estéril. El mundo comenzó a derrumbarse a mi alrededor. Pero lo peor fue al día siguiente, cuando al despertar miré en la red y vi que mi marido había colocado una pregunta a la Ciudad. Preguntaba si debía seguir conmigo pese a ser estéril, o debían expulsarme de la ciudad y buscarse una mujer fértil. Lloré, grité, le rogué que retirara la pregunta, pero nada de eso funcionó. Han pasado seis días, y los muros de la ciudad se cierran ante mis ojos. Un gran muro me separa de mi hogar, y un gran desierto me rodea. Miro al horizonte. Una gran nube de polvo se acerca en mi dirección.

         Te doy la bienvenida de nuevo al Constructor de Mundos. Lo que acabas de leer es un pequeño relato que he escrito como presentación del tema que voy a tratar: las Distopías. Pero antes de analizar las distopías en profundidad habrá que definirlas.

¿Qué es una Distopía?

        La RAE la define de la siguiente manera: Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana. En esta definición podemos ver algunas de las claves para poder diferenciar una Distopía:
        Habla de una sociedad futura. Por regla general las distopías sueles situarse en un futuro mas o menos cercano. Suelen tratar de un problema clave que el autor detecta y quiere denunciar (hablaré de ellos mas adelante). Uno de los puntos mas importantes sería la alienación humana. En la distopía la mayoría no son conscientes de el mundo en el que viven, consideran que lo que ocurren en él es normal. Es uno de los puntos fuertes, el ver como la gente normaliza lo que desde nuestro punto de vista es completamente anormal. Documentándome para esta entrada, di con un artículo que ponía un ejemplo muy claro para entender este funcionamiento mental: la rana en el agua hirviendo. Si echas una rana a un caldero de agua hirviendo enseguida saltará y escapará, pero si la echas en agua fría y vas comenzando a subir la temperatura la rana normaliza mucho mejor estos cambios (hasta que comienza a hervir y muere). Esto ocurriría en una sociedad distópica. Si ocurre una revolución salvaje hacia la dictadura, el pueblo se rebelaría. Pero si el poderoso va captando cuotas de poder con la excusa del bien común, se aceptará mas fácil. Para ejemplificar este punto, recurriré a la obra gráfica (y película) V de Vendetta de Alan Moore. En ella, un tirano lleva las riendas de Inglaterra de manera dictatorial. Frente a él se levanta V (en la novela gráfica tiene claros valores Anarquistas que en la película se han suavizado). Si recurrimos a la película, explica de una manera muy gráfica el ascenso al poder del líder. Una serie de ataques aterrorizaron a la ciudadanía, y aceptaron de buen grado ciertas restricciones por el bien común. Y una vez has empezado a aceptar que reduzcan tu libertad, las normas se van haciendo cada vez mas restrictivas. De esa manera, en nombre del bien común, se van aceptando gradualmente recortes de libertad, hasta llegar a un sistema totalitario (restricciones motivadas la mayoría de las veces por los mismos que quieren realizarlas).

Distopía frente a Utopía

        Mi primera relación con las distopías fue con 16 años, y marcó un antes y un después en mi vida. En clase de filosofía (sí, esa materia que quieren convencernos que no sirve de nada) estábamos analizando las utopías, y en un momento dado nos propuso leer una distopía (a decir verdad, usábamos la palabra antiutopía). De esa manera cayó en mis manos 1984, la grandiosa obra maestra de George Orwell. Reconozco que fue el primer libro que me causó tanto dolor interno que acabé llorando (desde entonces son varios los libros que han logrado ese efecto catártico en mí). Muchos, yo entre ellos, consideran o consideramos 1984 como paradigma de las distopías. La presencia constante de la guerra, la vigilancia en todos lados, el uso del odio para controlar a la gente, la manipulación de la historia,… Hay tantos factores que analizar en ese libro que podría dar para una post monotemático (puede que me anime en algún momento), pero resumiendo destacaría estos conceptos: Miedo, odio, control y manipulación. El odio al enemigo es muy efectivo, ya que odiando a factores externos nos olvidamos los internos. Y aquí viene una de las mayores claves de una distopía: la verosimilitud. Cuanto mas verídica y cercana sea la historia, mayor efecto suele causar en el lector.
        Pero volviendo al tema, vamos a comparar una utopía y una distopía:
        La utopía podría tratarse de una sociedad idílica donde todo funciona a la perfección. En este punto voy a romper una lanza a favor de los escritores utópicos. No es nada fácil crear una sociedad utópica, ya que depende mucho de los valores y principios de cada uno. Lo que para una persona sería utópico no tiene por qué coincidir con lo que piensa otro. Lograr que un lector se introduzca en tu historia y viva esa utopía de la misma manera que la entiendes tu como escritor no es nada fácil.
        La distopía nos habla de un mundo fallido. Pero ese mundo fallido no es visto así por sus habitantes (o no por la mayoría de ellos), sino que viven en él pensando que es el mejor mundo que pueden pedir. Mediante los distintos personajes de las distopías vamos conociendo el funcionamiento de la sociedad y las percepciones de cada uno (que suelen ir desde los mas enfervorecidos defensores de la distopía hasta los mas críticos). En el pequeño relato con el que he abierto el post hablaba del origen de la posibilidad de poder ver lo que hacen los vecinos. Si hoy nos pusieran cámaras en cada habitación y pudieran vernos sin nuestro control nos revelaríamos. Pero si nos hacen ver que la falta de dicha “transparencia” fue la causante de la muerte del 85% de la población, la cosa cambia.
        Para finalizar este apartado, me gustaría hacer una pequeña crítica a las distopías que estamos viendo aparecer últimamente, llamadas por muchos autores distopías adolescentes. No quiero decir que sean malas obras, hay de todo. Yo he leído varias de ellas y he pasado buenos ratos, pero no las considero verdaderas distopías. Las considero más novelas con un escenario distópico, que no es lo mismo. Proyectan la psicología adolescente (y no solo adolescente) de levantarse contra las normas, en un mundo distópico.

Worldbuiling para una Distopía

        Para finalizar, quiero dar unas claves que considero imprescindibles para que puedas escribir una buena distopía (mejor que mi relato, seguro), basándome en los libros que he leído y las opiniones de distintos analistas:

1.- Piensa bien la idea matriz que quieres desarrollar: Toda buena distopía tiene una buena idea en su alma, que la mayoría de veces suelen ser peligros que detectamos en la actualidad y que queremos denunciar. Puede ser la ecología, la guerra, el racismo, el odio, la hipertecnificación,… Este concepto tienes que tenerlo muy claro, ya que será la semilla de la que brotará la obra.

2.- Lleva la idea matriz hasta sus últimas consecuencias: Pongamos por ejemplo mi pequeño relato. Me puse en la actualidad, atentados terroristas en muchos lugares del planeta causados por habitantes del lugar. Una de las mayores fuerzas que puede arrastrar el mundo hacia una distopía es el miedo, ya sea el miedo real o ya sea el que nos quieran proyectar. ¿Qué pasa si sube la escalada violenta? La guerra, que con el armamento de hoy en día podría arrasar prácticamente la tierra. ¿Qué ocurriría tras la guerra? Pasaríamos de lo global, de nuevo a lo local. Nos fiaríamos solo de nuestros vecinos. Pero ¿Nos fiamos verdaderamente de los vecinos? Para ello colocamos cámaras en las casas, para que nadie pueda esconder nada. ¿Y si ahora le damos una vuelta al concepto de democracia? Lanzamos preguntas para que la mayoría nos conteste (puede empezar la cosa con preguntas simples, hasta lo que la imaginación nos lleve). El pueblo habla y decide todo, eso nos lo podrían vender como la cumbre de la democracia. Lo que ocurre es que lo que parecía algo idílico se vuelve atroz cuando nos afecta a nosotros. Esa es una de las claves de una distopía, que al que sufre las consecuencias del disfuncionamiento de la sociedad se le vea como culpable o responsable. Mientras no nos afecte mucho a nosotros, podemos admitir cierto grado de recortes de libertad. Y para cuando nos afectan de verdad, no tendremos herramientas con las que revelarnos.

3.- Desarrolla la sociedad y su funcionamiento: Entramos en el punto clave del Worldbuilding: ¿Hasta qué punto necesitas desarrollar tu mundo? Mi respuesta es siempre la misma: Hasta lo que necesites y quieras hacerlo. Puedes desarrollar una sociedad con cuatro pinceladas certeras y crear una gran obra, o puedes lograr exactamente lo mismo con un duro trabajo de Worldbuilding. Yo suelo tender hacia lo segundo, pero es una opción personal y ambas son igual de respetables. Eso sí, tienes que tener muy claras en tu cabeza las ideas principales de la sociedad distópica en la que se desarrolla la acción, para tener en cuenta el siguiente punto.

4.-Se coherente: Es uno de los conceptos mas importantes para escribir una distopía, la coherencia dentro del universo que estas creando. Cuando escribas tu distopía aleja los funcionamientos mentales de tu mundo real, y adáptalos a tu distopía. Los funcionamientos personales y sociales de tu sociedad real no son iguales a los que ocurrirán en tu distopía. Volviendo al relato, si una persona entra en la cámara de mi casa y me ve en mi intimidad me sentiré violentado, pero si es la norma de la sociedad ficticia lo tendré muy interiorizado. Métete siempre en la piel de los personajes y piensa a través de ellos.

5.- Desarrolla en profundidad tus personajes: La historia ocurrirá seguramente en un momento concreto de su vida, pero deben tener un pasado. No es lo mismo un joven que ha vivido toda su vida inmerso en la distopía que un anciano que ha vivido otras realidades. Un anciano podría revelarse por sus recuerdos del pasado, por los valores perdidos. Un joven que solo ha vivido eso puede revelarse también, pero tiene que haber una causa (conocimiento por terceros del pasado, valores muy marcados, rebeldía,…). Ambos personajes no pueden ser tratados de igual modo. Piensa mucho en el pasado del personaje, cómo ha llegado a ese punto de la novela, y como quieres que evolucione. Su actitud tiene que ser coherente con su mundo, ya sea para vivir cómodo en él como para revelarse.

6.- Crea personajes con distintos prismas: Cuanto mas rico sea tu abanico de personajes, mas rica será la historia. El narrador puede explicar la sociedad, pero poco habrá mas creíble para entender la psique dentro de la distopía que un personaje que esté completamente identificado con la sociedad. Cuando leemos la opinión de uno de los personajes sobre la sociedad en la que vive, siempre es mas fácil identificarnos (aunque los valores que defiende sean justo los contrarios a los nuestros). El abanico es inmenso: el rebelde, el creyente, el poderoso,… tantos como quieras, los distintos puntos de vista enriquecen la trama.

7.- El límite es tu imaginación: Una distopía puede tratar una sociedad muy cercana en nuestro tiempo (incluso contemporánea) o futurista. Puede desarrollarse en una sociedad hiperdesarrollada o en un entorno postapocalíptico. Tú pones el escenario y los personajes.

8.- Piensa bien la llama que enciende la mecha: En toda novela distópica hay algo que revoluciona la mente del protagonista. Puede ser algo que haya ocurrido antes de la novela (la muerte de alguien, una injusticia,…), o algo que ocurre durante la trama. Pero esa llama tiene que ser creíble. Un personaje no se acuesta siendo amante de lo que le rodea, y se despierta queriendo revolucionar todo. Es clave en el desarrollo de la historia, y conviene tenerlo claro desde el principio.

9.- Desarrolla el conflicto causado por la llama: Los actos en toda novela tienen sus consecuencias, y en una distopía no podía ser menos. Los actos del personaje que se revela contra el sistema (en el caso que decidas que se revele) suelen tener dos consecuencias principales. Por un lado el efecto arrastre que puede causar hacia sus ideales, y por otro las reacciones en contra que causará entre los convencidos de la sociedad distópica. En este tipo de sociedades no suelen admitirse muy bien los grises, suele ser o conmigo o contra mí.

10.- El final: Uno de los puntos fuertes de cualquier novela distópica, y uno de los que mas polémica suscita. Hay autores que defienden que las novelas distópicas tienen que tener un final dramático (metería en este saco el final de 1984, aunque incluso en esa novela hay quien defiende que no es un final trágico) y otros que defienden que perfectamente puede admitirse un final feliz en una novela distópica. Personalmente me decanto mas por la primera opción, que el final sea una proyección de la sociedad distópica que no admite disidentes. Pero como digo, es una decisión personal y respetable.

Y tú, ¿Que tipo de final distópico prefieres? ¿Has escrito alguna distopía? Déjame un comentario o suscríbete a mi blog y de esa manera seguimos indagando en el apasionante mundo de las distopías. Gracias por pasarte por El Constructor de Mundos.

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By | 2017-06-09T12:19:44+00:00 junio 9th, 2017|La Construcción de mundos|2 Comments

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2 Comments

  1. Háskoz 11 junio, 2017 at 12:43 - Reply

    ¡Un gran post!

    Primero: el relato me ha gustado, sobre todo por lo que plantea. Eso de estar vigilados constantemente por cámaras y la toma de decisiones es escalofriante.

    Segundo: El artículo me ha parecido de diez. No he leído ninguna distopía, pero me parecen superinteresantes y una forma de hacer crítica tremenda. Actualmente estoy planificando una novelilla que podría encajar en este género, pero la distopía forma más parte del trasfondo que de la propia historia, la cual considero de aventuras.

    Ahora mismo lo comparto por las redes y me apunto los pasos que indicas a tner en cuenta.

    ¡Muy buen trabajo!

    ¡Nos leemos!

    • A.P.Berra 12 junio, 2017 at 09:05 - Reply

      Gracias por los elogios.
      La verdad es que es un género que te recomiendo. Tiene un trasfondo impresionante, y logra que sientas una angustia y un desasosiego parecido a las novelas de terror. Además, cuando se trata de una distopía muy cercana a la realidad, te hace reflexionar sobre hacia donde podría ir el mundo de seguir así.

      Un abrazo enorme y hasta pronto.

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