El Constructor de Mundos

Blog Literario de A.P.Berra

Una montaña en el horizonte. Paisajes (IV): Las montañas.

        Desde que tengo memoria, aquella montaña me ha dado los buenos días cada mañana. La habitación de mi cuarto se abría a un claro del bosque, y de fondo, siempre estaba ella. Majestuosa. Está situada en medio de un frondoso robledal, uno de los más importantes de Europa. La montaña arranca con suaves rampas en su parte baja, pero poco a poco la arboleda va perdiendo densidad, y las cuestas van ganando en desnivel. Y en el momento en el que desaparecen los árboles, te das de lleno con una pared de granito casi vertical de 500 metros de altura. Pareciera que algún ser la ha ido tallando y desgastando hasta conseguir un monolito natural casi perfecto. Es más, cuentas las leyendas antiguas que en su cima vivía un gigante con su tesoro, y que al ver que los humanos trataban de llegar hasta ella para robarle, fue puliendo la montaña hasta casi hacerla inexpugnable. El tramo final, de 300 metros completamente verticales y sin aristas, hacen de esa cumbre uno de los mayores retos para los escaladores. Y justo allí aprendí a escalar. Iba cada fin de semana y anotaba el punto máximo que alcanzaba. Hasta que una tarde llegué a la cima. El paisaje que se abrió ante mis ojos era inexplicable, mágico, maravilloso. Llegar a aquella cima se volvió una droga para mí. Quería ascender lo más rápido posible, por el lado más complicado, abriendo nuevas vías. Incluso comencé a escalar sin cuerdas. Sentía que era la manera más natural de subir. Llegué a perder el respeto a la montaña, y ese fue el principio de mi fin. Hoy me puedes encontrar justo allí, donde arranca aquella mole de piedra. Inmóvil. Vacío. Muerto.

        Saludos y bienvenid@ al constructor de mundos. El relato que acabas de leer se basa en un tipo de paisaje que me propongo a analizar dentro de la serie de artículos que vengo escribiendo: Las montañas. Desde el origen de los tiempos, las montañas son unos lugares muy especiales para la humanidad. En este artículo analizaré estos paisajes desde distintos puntos de vista, para luego aportar una serie de ideas para distintos géneros literarios. Empecemos.

La montaña sagrada:

        Uno de los primeros conceptos que querría unir sería la importancia de las montañas en la antigüedad. Eran lugares muy especiales, casi inexpugnables con los medios que disponían. Es por ello que muchas se convirtieron en sagradas. Eran el hogar de los dioses, el hábitat de seres mitológicos que poblaban el imaginario popular. Hay hoy en día montañas que se consideran un sacrilegio escalarlas, ya que es profanar un lugar santo. Voy a nombrar un par de ejemplos para entender la importancia de las montañas en ciertos lugares.

        El Olimpo es mundialmente conocido. Hogar de los Dioses de la mitología griega. Si acudimos a las películas de hoy en día, se trataría de un lugar oculto, entre las nubes del cielo, un lugar que no tiene presencia física. Pero no era así en la antigüedad. El Olimpo existe, es la montaña más alta de Grecia con 2919 metros, y los griegos creían que en su cima los dioses vivían en templos de cristal. Desde la óptica actual nos parece impensable, pero en aquellos tiempos a nadie se le ocurriría escalar la montaña para visitar a los Dioses.

        En una cultura muy especial para mí, la Vasca, también existen montes míticos. La diosa Mari, epicentro de la mitología vasca junto a la diosa creadora Amalur, habitaba junto con su marido Sugar o Xuhar (nombre de mi futuro hijo, por cierto) muchos montes a lo  largo de toda la geografía. El más conocido es el monte Amboto en Bizkaia (muchas veces a Mari se le conoce como Anbotoko Dama, o la dama del Amboto). Habitaba en sus cuevas, dominando la meteorología. Hoy en día mucha gente se acerca a aquellas cuevas que en su tiempo se decía que habitaba la Diosa, y sienten que es un lugar especial. Aquellas montañas tenían un significado muy especial para los vascos de la época.

La montaña desafiante:

        Las montañas son lugares peligrosos en muchos mundos literarios. Cuando durante la acción, sea del género que sea, se sube a una montaña, siempre tenemos la sensación de que algo puede ocurrir. Estamos acostumbrados a caminar por llanuras, por valles,… pero si tomamos la decisión de subir o escalar una montaña, suele ser por algo en concreto. Como he dicho antes, puede ser hogar de seres mitológicos, pueden ocurrir desastres naturales (avalanchas, grandes tormentas de nieve,…), incluso puede ser el lugar donde uno de tus personajes muera. Pero recuerda, si decides que tus protagonistas suban una montaña, haz que ocurra algo, ya que de otra manera puede que el lector se sienta defraudado (a no ser que tu intención sea jugar con el lector y con su propio imaginario). 

La montaña objetivo:

        Son muchas las novelas en las que durante la acción tienen que llegar a una montaña. La más famosa de todas sería El señor de los anillos. Durante toda la trilogía tenemos una montaña en el horizonte de la historia, el final del viaje: El Monte del Destino. Aunque los personajes no vean la montaña, siempre está presente durante la narración. Es el ejemplo más claro de uso de una montaña como un personaje más de la novela. Si durante toda tu historia se habla de llegar a una montaña, aquel lugar lo estás marcando como el culmen de tu trama. Deberás tener un mimo especial al tratar esa escena. Aprende del gran maestro J.R.R. Tolkien y toma nota de todo lo que ocurre en aquel lugar: lucha mental, punto cumbre de varios personajes, traición, sacrificio,… Imagina lo que pensarías si tras leer la trilogía entera, llegan Frodo y Sam a las faldas del Monte del Destino, suben, tiran el anillo y se vuelven. Fin. Por muy bien escrito que esté el resto del libro, por muy currado que esté el Worldbuilding, te sentirías defraudado.

La montaña escenario:

        Una montaña no tiene por qué ser el escenario final de una historia, pero sí puede ser el escenario perfecto de una trama o de una acción concreta. Te voy a poner un ejemplo de un libro que he leído recientemente: La caja de Bernit de Pablo Ferradas (si quieres saber más sobre este libro, puedes leer mi reseña aquí). En este maravilloso libro hay una acción que ocurre en el Monte Artefactum. Es el hogar de los Gnomos, y está lleno de portezuelas. Las laderas están repletas de inventos de los gnomos, abandonados, sin saber para qué sirven (¿te parece interesante el lugar?   Pues aún hay más). Todo tiene un color púrpura por los trabajos de los Gnomos. Y en aquél lugar nace el río Limia, del que se dice que si bebes sus aguas pierdes la memoria para siempre. Como puedes ver, es un escenario perfecto para una historia. Y si colocamos un grupo de duendes siendo perseguidos y masacrados por sus enemigos, el escenario se vuelve redondo. Es una pequeña escena del libro (aunque tiene su importancia) pero me parece el ejemplo ideal para mostrar cómo una montaña puede ser usado como escenario perfecto de una acción.

La montaña y sus géneros:

        Como he dicho al principio, para finalizar el artículo voy a proponer una serie de ideas para poder introducir las montañas en distintos géneros. Espero que te sean de utilidad:

  • Fantasía: El género fantástico es ideal para poder introducir montañas mágicas, o lugares muy especiales. Imagina una montaña enorme, en cuya cumbre existe la última ciudad libre, con mezcla de razas. Pero es asediada constantemente por Orcos, Trolls,… Deben resistir los ataques, mientras buscan en la Gran Biblioteca escritos antiguos donde pudiera estar escrita la manera en la que vencer al enemigo.
  • Novela negra: Los capos de la mafia de la ciudad tienen que reunirse en un lugar apartado de la policía para poder repartirse la ciudad. Deciden ir a una cabaña aislada en la montaña. La policía recibe el chivatazo, y son conscientes de que en un solo golpe pueden descabezar a todas las familias de la mafia.
  • Terror: Una pareja decide pasar su aniversario de bodas en una cabaña de madera en medio de una montaña. aislados. Lo que podía parecer una escapada romántica, se vuelve una pesadilla cuando, por la noche, unos seres surgen de las profundidades de la montaña tratando de acabar con aquellos que profanan su lugar sagrado.
  • Ciencia Ficción: Una expedición decide terraformar el planeta Marte. Para ello tienen que utilizar los minerales que el monte Olimpo esconde en sus entrañas. Pero los minerales no son lo único que esconde el monte en sus profundidades.
  • Aventuras: Una expedición comienza a analizar las montañas que rodean Machu Pichu. Descubren en una de ellas una entrada escondida a una cueva. Pronto descubrirán que Machu Pichu no era más que un señuelo para esconder la entrada a la mayor ciudad Inca construida jamás.

        Y hasta aquí mi artículo de hoy sobre las montañas. Espero que te haya ayudado a reflexionar y ver que una montaña es mucho más que una enorme formación rocosa. Y tú ¿Has usado montañas como escenario de tus historias alguna vez? ¿Cual es la montaña literaria que te ha marcado? Comparte conmigo tus reflexiones en los comentarios, y espero verte pronto de nuevo en El Constructor de Mundos..

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Constructora invitada: M.H.Isern

        Buenos días y bienvenid@ a El Constructor de Mundos. Hoy es un día muy especial para mí, ya que doy un nuevo paso en la consolidación de este blog. Con esta entrada arranca una nueva sección, la de los Constructores Invitados. Y para esta primera entrega, he invitado a una amiga que acaba de publicar una novela que estoy disfrutando muchísimo. Se llama M. H. Isern y su novela es Shirukuni vol.1 El resurgir de la sangre. Si no te fías de mis palabras (ya que es amiga) te dejo la reseña que le ha hecho La Lectora de Libros: Reseña.

        Sin mas preámbulos, te dejo con la entrevista.

Ficha Personal

Autor fotografía: Costurero Real

         1.Buenos días y bienvenida a mi blog El Constructor de mundos. En tu blog hablas de temas orientales: Mitología, películas,… ¿Dónde te documentas?

        Las búsquedas de películas y libros las realizo principalmente por Internet, y a veces en bibliotecas. Hace años que no tengo ocasión de ir, pero el Festival de Sitges es una fuente inagotable de películas asiáticas que merecen ser vistas. Busco títulos en blogs en inglés y más de una película o libro los acabo comprando en tiendas de fuera de España. Intento leer a otros autores que han pasado por el proceso que estoy pasando yo, que se documentaron para su novela. He aprendido mucho leyendo Shogun de James Clavell, los libros de Lesley Downer (mi autora adoptada) o, recientemente, El guerrero a la sombra del cerezo de David B. Gil. Y viendo mucho cine japonés, sobre todo películas sobre samuráis, desde Kurosawa a Takeshi Miike. Toda esta información también ha sido clave a la hora de escribir Shirukuni.

       2.¿Qué autor de tu género recomendarías a un escritor que quiere empezar? ¿Y cuál de sus libros?

        Sin duda si alguien quiere escribir fantasía tiene que leer a Tolkien. Sí, lo sé, no sorprendo a nadie con esta respuesta; pero es que el mundo creado por Tolkien es inmenso y minucioso, el trabajo de toda una vida. Como lectura general diría El Señor de los Anillos, pero como es para alguien que quiera escribir fantasía, diré El Silmarillion. La construcción paso a paso del mundo, del cielo y el mar, las montañas, los árboles, las razas, las lenguas…. ¡Todo! Y si alguien quiere escribir sobre samuráis y el Japón feudal, ha de leer Shogun, de James Clavell.

         3.Además de fantasía, ¿qué otros géneros lees y cómo crees que te influyen a la hora de escribir?

        Desde la adolescencia me ha llamado muchísimo el terror gótico, Poe, Le Fanu, Lewis, Hoffman… Y más actual, Pilar Pedraza. Por otra parte, en mi estantería tengo un rincón especial dedicado a la poesía, en especial a P.B. Shelley, Neruda, Ángel González y Elvira Sastre. Y creo que uno de los libros más especiales que tengo es una recopilación de las tragedias de Shakespeare. Es una edición del 72 que andaba por casa, me gustaba tanto, que mi padre me lo regaló.

        Sobre cómo me influyen es difícil hablar porque debo analizar mi obra desde fuera, pero hay momentos en Shirukuni, sobre todo las escenas más oscuras, en los que quizá haya algo de los cuentos góticos de Poe e, incluso, de las letras de The Cure (al escribir esas escenas escuchaba en bucle su disco Pornography, oscuro donde los haya).

        4. Entremos de lleno en el tema que nos ha reunido aquí, tu novela recientemente publicada Shirukuni ¿Cómo es tu proceso de creación? ¿Qué es lo primero que haces?

        No es un pregunta fácil y más hablando de Shirukuni; pero empezaré por el principio. Soy jugadora de rol y hace años inicié una campaña de mesa con unos amigos. La disfruté muchísimo y me dio por anotar todo lo que le iba ocurriendo a mi personaje. No era una narración muy elaborada y tenía una función más bien práctica: acordarme en futuras sesiones de todo lo que había pasado. Después me llegó la maternidad y con ella un largo de kit-kat en el que mi vida se puso patas arriba. Mis aficiones quedaron un lado y apenas jugaba al rol o cosía, afición que me encanta. Y siempre estaba cansada, imagino que como la mayoría de las madres. Cuando mi hija cumplió dos años empezó a ir a la guardería y yo, que estaba en paro, empecé a escribir. Creo que aquel era el momento, ni antes ni después. Llevaba tanto tiempo adormecida, con mi creatividad mermada, que tuve un estallido brutal y escribí el primer borrador de Shirukuni vol.1 El resurgir de la sangre en menos de dos meses. Empecé por puro impulso, rescaté a Hikari, mi personaje de aquella partida, y las notas que había tomado. También encontré guardadas las fichas del resto de PJ (personajes jugadores), los personajes que llevaban mis amigos, y dije, ¿y si escribo esta historia? Fue curioso, porque empecé por el epílogo, el cual no tiene nada que ver con la partida. Por otra parte, mi marido, Max, tenía en mente desde hace tiempo una ambientación para un juego de rol. Hablando y hablando, entre los dos fuimos dando forma a Shirukuni. Al final, de aquella partida quedan algunos personajes y media trama del primer volumen; el resto de la saga ha ido creciendo en torno a ella.

        Dado que es una saga bastante larga, hice una escaleta básica para definir dónde cortar cada volumen y el hilo argumental principal. Después, otra escaleta del primer volumen, capítulo a capítulo, para tener claro qué ocurría. Y para el segundo, al abrirse el abanico de personajes, esta labor se me ha complicado bastante.

        Si te hablo del proceso creativo de un relato corto, te diré que no suelo tomar notas, soy más de dar vueltas a la cabeza y perfilar imágenes, personajes, escenarios, diálogos… y cuando tienen forma, escribo.

        5.¿Cómo diseñas a tus personajes?

        En el caso de Shirukuni he trabajado por fichas. Algunas las relleno al azar y otras las tengo más claras desde un principio. Estas fichas, aunque parezcan algo muy mecánico, en realidad me ayudan mucho a visualizar al personaje psíquicamente, sobre todo cuando hay muchos personajes. Intento esforzarme por darle a cada uno un matiz, un color que los distinga. Este color ha de notarse en sus diálogos, en sus gestos, en su manera de andar y en sus acciones. Y de manera inevitable, los personajes principales suelen tener algo de personas cercanas a mí, expresiones, carácter…

        6.Siempre pensamos en lo que decimos de nuestros personajes, pero ¿Qué diría tu protagonista de ti?

        Jumm… ¿Una joven y hermosa hechicera samurái que vive aventuras y lanza bolas de fuego? Debe de pensar que soy muy aburrida y convencional; aunque quizá en algunos momentos, desee un poco de normalidad y me envidie.

        7.¿Cuál fue la idea embrión de Shirukuni?

       Una partida de rol. Por eso siempre defenderé los juegos de rol como fuentes de inspiración, tanto para crear personajes, como tramas.

       8.¿Cómo definirías tu trilogía?

       Uff, esto preferiría que lo hiciera los que se la lean, jajaja. Es una aventura fantástica en la que, ¡sorpresa! Los protagonistas son malos.

       9.¿Qué parte del Worldbuilding de Shirukuni has disfrutado más?

        Definiendo los detalles de la magia y lo que se puede hacer con ella. También me ha gustado trabajar en la estructura social.

      10.Siempre nos fijamos en los protagonistas, pero ¿a qué personaje secundario de Shirukuni le tienes un cariño especial?

      Me gusta mucho Eriko. Es una de las hijas de la Gran Daimyo de la Tierra y candidata a consorte del Shogun. Pero ella lo de casarse, como que no lo ve. Primero, porque quiere irse por ahí a liderar ejércitos. Segundo, porque verse obligada a meterse con un hombre en la cama le da bastante asquete, prefiere intimar con algunas de sus compañeras de armas. Es una mujer valiente, con unos principios claros, leal y con mucho carácter.

        11.Describe tu libro en tres palabras

        Katana y brujería.

        12.¿Qué papel tiene la mujer en Shirukuni?

       El mismo que el hombre, pues Shirukuni no es una sociedad machista. Es cierto que, en un momento dado, algún capullo puede tratar con desprecio a una mujer, pero su actitud será despreciable en general con todo mundo. En todo el libro, hay una violación, dudé en si ponerla o no, pero me parecía interesante para conocer a los personajes, tanto al agresor, como la reacción de la víctima.

        En Shirukuni, niños y niñas tienen acceso a la misma educación y, en función de la habilidades de cada uno, se especializarán en una cosa o en otra. Las mujeres pueden ocupar altos cargos, ser generales, daimyos, sacerdotisas e, incluso, Shogun o Emperatriz. Sé que mi principal fuente, el Japón feudal, era una sociedad muy machista. He mantenido el sistema de castas que daba forma a dicha sociedad, eliminando las diferencias entre hombres y mujeres. Algunos se preguntarán qué ocurre con la crianza, pues bien, cada caso es único y cada familia decide. Por lo general, en Shirukuni la conciliación es una realidad. Sí, este tema me toca bastante en el mundo real. En una de las revisiones, caí en el cuenta de que podían cambiarse los personajes masculinos por femeninos y viceversa y no habría mucha diferencia. Y que conste que no ha sido fácil, por más que nos esforcemos, vivimos en el mundo en el que vivimos, y librarse de clichés y prejuicios a veces se hace complicado.

       13.Has dicho que los protagonistas son los malos, ¿te resultó difícil?

      En parte sí. Hay personajes que son buena gente, sin medias tintas, podrían definirse como “El equipo de la luz”. Con todo, me cuesta hacer a personajes super buenos y fantásticos en todo. Así que sí, mis protas, son un poco cabroncetes. Tenemos a Hikari, de la que ya he hablado, escrúpulos tiene pocos y traumas, unos cuantos. Y está Katsu, que es un mala bestia bastante simpático. El hecho de que no sean buenos no significa que sean los villanos. Hay otros personajes que sí hacen las veces de villano y en los que estoy profundizando más en el vol.2. Dado que ofrezco la visión de la luz y de la oscuridad, quizá resulte un poco complicado definir quién es protagonista y quien es villano. Al final, aunque lo pueda parecer, creo que no es una lucha entre el bien y el mal; sino una lucha de poderes de personajes que no son ni blancos ni negros.

        Muchas gracias por tu visita M.H.Isern, y gracias por tu amabilidad. Si quieres preguntar alguna otra cosa a la autora, déjalo en los comentarios y me comprometo a trasladárselas a ella.

        Como he dicho, esta es la primera de las que espero sean muchas entrevistas con autores para que nos cuenten su Construcción de Mundos. Te recomiendo el libro, y para animarte a comprarlo, en breve tendrás una reseña detallada mía en este blog.

        Como despedida, te dejo el booktrailer que la propia autora ha hecho para el libro. Espero que te guste. Un fuerte abrazo, y nos vemos en breve en El Constructor de Mundos:

       

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Un mar de palabras. Paisajes III: El mar.

        Abro los ojos al escuchar el primer trueno. El pequeño camarote comienza a moverse de un lado al otro, mecido por las olas. Salgo al pasillo y veo como mis compañeros corren hacia cubierta. Estamos en un pequeño barco de carga, y hay que atar bien los contenedores para que no caigan por la borda. Al salir al exterior, la imagen es terrible. Frente a nosotros, un muro de nubes y rayos se muestra amenazante, en claro contraste con el cielo azul que estamos dejando atrás. Me uno a mi compañero Alberto y comenzamos a comprobar cada contenedor, cada enganche, mientras la tormenta se acerca más y más. De pronto, una enorme cortina de lluvia cae sobre nosotros como si se hubiera abierto el cielo de par en par. Golpea nuestras caras, mientras las olas no paran de crecer. Empiezan a golpear con fuerza el casco del barco, saltando sobre nosotros y uniéndose a la lluvia. Miro a los ojos de Alberto y noto que tiene el mismo miedo que yo. Pero no podemos volver al interior, nuestro futuro y el de nuestras familias dependen de que esos contenedores lleguen sanos y salvos al puerto. El agua hace que los cabos y correas que atan la mercancía se vuelvan resbaladizos, con lo que Alberto me dice gritando que va al almacén a buscar la caja de guantes. Veo como se mete al interior, en el momento justo en el que una de las corres salta y me golpea la cara. Comienzo a sangrar. No parece que sea muy profunda, pero la lluvia mezclada con el salitre de la mar hace que me escueza horrores. La siguiente ola me golpea de lleno y me lanza contra el suelo del barco. Me siento como un pequeño juguete flotando en medio de la tormenta perfecta. Levanto la vista y veo una montaña de agua que se acerca por estribor. Es la ola mas grande que he visto jamás. Los compañeros que estamos en cubierta nos miramos y sabemos que tenemos que entrar al interior, si no queremos que aquella mole nos arrastre fuera del barco. Por desgracia, yo me encuentro en el punto mas alejado. Corremos hacia la puerta. Veo como uno a uno van entrando. Me encuentro a escasos cinco metros cuando noto que la ola estalla contra nosotros. Me lanza por los aires con una fuerza bestial. Me golpea duro contra la barandilla y noto como me arrastra hacia la mar. Trato de agarrarme a la barandilla, pero mis manos resbalan con la pulida superficie metálica. Caigo al agua, y todo se vuelve confuso, como si se parara el tiempo. Veo como el barco se va alejando de mi, mientras trato de mantener mi cabeza a flote. La tormenta está ya sobre mí, y el día se convierte en noche. El barco se va volviendo un pequeño punto de luz que surge de vez en cuando entre las olas. Sé que mi final se acerca, no pueden hacer nada por mí. De pronto noto como una luz surge y me rodea. Miro hacia el cielo, buscando un helicóptero que pueda estar buscándome. Pero de pronto soy consciente que aquella luz no proviene del cielo. Surge del fondo del mar. Algo se acerca.

 

        Saludos y bienvenid@ a El Constructor de Mundos. Con este artículo pretendo seguir la serie sobre los paisajes en la literatura. Como vengo defendiendo las últimas semanas, el paisaje donde ocurre nuestra acción es algo fundamental en un relato o en una novela. Como habrás podido adivinar con el relato de apertura, hoy voy a viajar al mar. Es un paisaje que forma parte de mí desde que tengo uso de razón. Nací en San Sebastián, una ciudad volcada al mar, y desde pequeño su presencia me fascinó. Aquella linea en el horizonte, donde se unen cielo y tierra, era hogar de muchas de mis fantasías. Me fascinaba (y sigue haciéndolo) lo diferente que se veía en los días de calma y en los tormentosos. Me parece increíble como puede cambiar su color dependiendo de la luz y el cielo, pasando de un azul turquesa a un gris oscuro. Ha sido la banda sonora de mi vida durante muchos años. En ciertos momentos duros de mi vida, había una cosa que lograba calmarme: Sentarme a la orilla del mar en otoño, con la playa vacía, y comenzar a leer mientras suenan de fondo las olas. Es una de las mejores terapias. Si tienes la suerte de vivir junto al mar, prueba a hacerlo. Es mágico, hipnótico. Pero no quiero extenderme más en esto, así que acompáñame en este viaje reflexivo sobre el mar.

El mar o la mar:

        Para empezar a hablar de este tema, hay que analizar una curiosidad. Hay gente que habla del mar, y otros que hablan de la mar. Es una curiosidad que me parecía preciosa, y cuando comencé a escribir años atrás, busqué cual de las dos maneras es la correcta, y me encontré que las dos están aceptadas. Pero, en los distintos lugares en los que he consultado esta duda, coinciden en diferenciarlas de alguna manera. El mar está mas aceptado de manera genérica, pero cuando hablamos de la mar, hablamos de gentes con una relación muy estrecha con este medio. Me explico con un ejemplo. Tengo un tío que ha sido marinero toda su vida. Cuando le oyes hablar de su trabajo, siempre habla de la mar. Es más, hoy en día que sale a pescar de manera aficionada en una pequeña embarcación, siempre te dice expresiones como salir a la mar,… Es por ello que si quieres escribir una historia sobre marineros, pescadores,… te recomiendo que uses la terminología en femenino. Hará que los personajes sean más creíbles si hablan de su trabajo mientras salen a la mar, si miran si la mar está en calma o si reflexionan sobre la cantidad de compañeros que la mar se tragó. Pero si se trata de un personaje ajeno a estos trabajos, puede pasear por la orilla del mar, sentarse en la playa mirando la calma del mar, o puedes llevarlo a mirar como las olas del mar rompen contra las rocas. Ya ves como con un simple gesto, con el uso masculino o femenino, marcas una gran diferencia entre personajes. Aprovecha estos detalles para enriquecer la construcción de tu historia.

Las distintas caras del mar:

        El mar es un lugar donde el paisaje puede ser muy cambiante. Le influyen muchos elementos como la luz, las tormentas, el viento,… Pero también influyen factores como el estado de ánimo del observador. Te pongo unos ejemplos:

        Como he dicho antes, nací en San Sebastián, y allí puedes ver el mar en todas sus versiones (y muchas veces en un mismo día). Amanece un día soleado, miras al mar y puedes verlo en calma, con un color azul turquesa, brillante bajo el sol. Pero de pronto, comienza a soplar viento, y se comienzan a formar olas que plagan el mar de puntos blancos. El sonido de las olas rompiendo en la orilla comienza a subir de decibelios, inundando el entorno. Y empujadas por el viento, llegan nubes lluvia que tiñen de gris el antes azul mar. Las olas crecen en tamaño, levantando muros blancos sobre las rocas. Ya ves como un mismo mar, en solo un día, sufre unas  bestiales metamorfosis.

        Otro elemento que marca mucho nuestra visión del mar es la luz. Ya he hablado de como un mar azul brillante puede convertirse en gris por efecto de las nubes. Pero hay un elemento que transforma completamente el mar, y es cuando cae la noche. La luz del sol penetra en la superficie del mar, y puedes ver el fondo, pero por la noche, el mar se vuelve un elemento negro y misterioso. Todos tus fantasmas te inundan el cerebro cuando te bañas de noche en el mar. La imaginación se pone en marcha y nos imaginamos miles de seres extraños nadando junto a nuestras piernas. 

        Hay un último elemento que marca mucho la diferencia de nuestra relación con el mar, y es nuestra ubicación: Si estamos en tierra firme, el mar es un paisaje fascinante, con una belleza increíble, pero lo vemos desde la seguridad de pisar suelo. Pero si tomamos un barco y nos adentramos un poco en el mar, vemos como lo que era nuestro entorno (la ciudad, la playa,…) se vuelven nuestro paisaje, y la visión cambia mucho. Si no somos marineros, el mar es un entorno extraño para nosotros, y no sentimos esa seguridad que sentimos en tierra firme. Y si nos alejamos aún más, hasta perder la tierra firme de vista, nos envuelve una sensación de estar en un lugar extraño, casi en otro planeta. Nos sentimos muy pequeños, minúsculos, ante la presencia de un mar que nos parece infinito en todas las direcciones, y aún más si pensamos en todo lo que puede ocurrir bajo nuestros pies hasta llegar al fondo marino. Si quieres sentirte insignificante, sal mar adentro en soledad.

La mar de géneros:

        Como dije cuanto puse en marcha esta serie de artículos, la idea es analizar un paisaje concreto para distintos géneros. Y el mar es un lugar ideal para cultivar muchas historias distintas. Para acabar el artículo, voy a dejar una serie de géneros e ideas, para que tú puedas tirar de ellas y construir tu mundo y tu historia:

  • Género de aventuras: Se trata de uno de los géneros que mas ha utilizado el mar como escenario. Podríamos hablar de miles de ejemplos: Las 20.000 leguas de viaje submarino de Julio Verne, todo el género de piratas con aventuras como las de la Isla del tesoro de Stevenson,… Tú puedes traer tus aventuras a el día de hoy. Mira el ejemplo de los Goonies, cuando se unen para buscar el tesoro de Willy el tuerto. O toma tu barco, lánzate a la mar, y busca islas misteriosas. El mar está unido al misterio, así que usa tu imaginación, y piensa en lo que podríamos encontrar mas allá del horizonte.
  • Género de terror: El terror se alimenta muy a menudo de lo desconocido, ¿y qué es mas desconocido para nosotros, seres de secano, que las profundidades del mar? Los fondos marinos son una especie de arcilla mágica para nuestra mente, donde podemos modelar los seres mas extraños. Pero no hace falta que creamos nuevos seres. Móntate en un pequeño barco, quédate quieto y en silencio en medio del mar y piensa en tiburones o en el Kraken. Verás como se te eriza el pelo. Y no quiero olvidar el ser mas peligroso que un humano puede encontrar en medio del mar: otro ser humano. Como ejemplo una película muy conocida: Calma Total (basada en un libro de Charles Williams). Para finalizar, un pequeño homenaje a mi hermana. No recuerdo ni el nombre de la película (si la sabes, por favor dímela, que llevo años buscándola), pero una familia recoge una muñeca en su barco mientras viajan por el triángulo de las bermudas. Puedes imaginar todo lo que podía ocurrir allí
  • Género de Ciencia Ficción: El mar es uno de los lugares mas desconocidos que tenemos en la tierra. Enormes espacios negros en nuestra mente. Imagina un futuro donde estamos agotando los recursos de tierra firme (un futuro no muy lejano, me temo), y comenzamos a colonizar el mar. Podría ser mediante ciudades flotantes, o crear enormes ciudades sumergidas. Cómo serían y qué se encontrarían en las profundidades son preguntas que están en tus manos. Un par de ejemplo de lo que podría ser una historia así: El libro Esfera de Michael Crichton, o la película que me fascinó hace muchos años: Abyss.
  • Género Negro: El mar, como  lugar aislado, es el sitio propicio para cometer un asesinato. Siguiendo la estela de la maestra Agatha Christie, podríamos montar nuestra Muerte en el Nilo, en un trasatlántico en medio del océano, o en una plataforma petrolífera. Solo tienes que juntar un lugar aislado y una serie de personajes misteriosos, y tu imaginación hará el resto. Y si viajamos un poco al pasado, siempre ha habido el mito (o no) que muchos se metían en barcos para escapar de su pasado y comenzar una nueva vida. ¿Se te ocurre algo mas inspirador que un barco lleno de personajes torturados por su pasado?
  • Género de fantasía: Si al hablar de la ciencia ficción hablaba del mar como un lienzo en blanco, qué decir para un género como el de la fantasía. La mayoría de libros suelen ocurrir en tierra firme, así que aquí tienes un filón. Utiliza seres de la mitología como el Kraken, las sirenas, las selkies,… Tienes un maravilloso libro para inspirarte en un viaje marino: La odisea de Homero. Y para finalizar una pequeña inspiración: imagina una sociedad anfibia, donde sus ciudades se ocultan en las profundidades del mar, y salen a la superficie para colonizar al resto de razas. El poder que tendrían para atacar al resto mientras sus ciudades se mantienen a salvo… Ahí dejo la idea, por si alguien quiere tirar de ella.

 

        Y hasta aquí el artículo de hoy sobre el mar como escenario para nuestras historias. ¿se te ocurren más ejemplos de novelas situadas en el mar? ¿has escrito tú alguna historia relacionada con el mar? Deja un comentario y seguiremos debatiendo sobre el tema. Y no olvides suscribirte al blog, para recibir todas las novedades. Ya adelanto que la semana que viene habrá una muy especial, y no será la única de un octubre que espero te sea muy atractivo.

        Un fuerte abrazo, nos volvemos a encontrar pronto en El Constructor de Mundos.

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Palabras entre los árboles. El paisaje (II): Los bosques

        Cuando decidí dejar la ciudad y vivir en el bosque me tomaron por loco. Una mañana, destrozado por la monotonía del día a día, tomé la tienda de campaña, y dejé mi pasado atrás. Conduje hasta donde el camino me lo permitió, y abandone mi coche. Dormí bajo las estrellas cuatro noches, en los pocos claros que aquél frondoso bosque dejaba libres, y al quinto descubrí el lugar que sentí que era perfecto para mi nueva vida. Era un pequeño claro cruzado por un arroyo de aguas cristalinas. Monté mi tienda de campaña, y comencé a pensar en como construir mi cabaña. Cerré los ojos imaginando cada espacio, cada tronco que necesitaría, y al abrirlos de nuevo, todo aquel material estaba frente a mí. Grandes árboles rectos cual columnas rodeaban el claro. Apoyé la palma de mi mano en el primer árbol y pedí al espíritu del bosque que me permitiera tomar el material necesario para realizar mi  casa. Prometí que por cada árbol que cortara, plantaría dos. De pronto, una pequeña mariposa salió de las sombras del bosque y se posó en mi mano. De esa manera supe que tenía el permiso del espíritu del bosque para comenzar mi tarea.

        Tardé dos meses en levantar los muros exteriores de la casa, entrelazando troncos, sin clavos, solo apilándolos y haciéndoles las muescas necesarias para que encajaran entre ellos. Cada noche, me metía en la tienda de campaña, y escuchaba al bosque. En las noches en calma, los animales paseaban sin prisa, los árboles susurraban mecidos por la brisa, y el pequeño arroyo me hipnotizaba hasta caer dormido. Las noches de tormenta, en cambio, la vida estallaba en el bosque. Los animales corrían sin parar buscando donde esconderse, los árboles gritaban furiosos, y el arroyo golpeaba con rabia las rocas.

        Y así, poco a poco, logré acabar mi nueva casa. El interior era diáfano, salvo una pequeña habitación donde coloqué la letrina. Canalicé una pequeña parte del río para que corriera por dentro de la casa. Decidí hacer los muros ciegos, sin ventanas. No necesitaba luz, ya que la vida la haría en el exterior, y solo entraría para dormir. Pero la primera noche que pasé dentro me di cuenta de mi error. El silencio dentro de la casa era total, me martilleaba el cerebro. Y es que, después de meses oyendo el bosque a cada segundo, en mi casa lo había silenciado por completo. Así que, a la mañana siguiente, tomé mi hacha y abrí un gran hueco en el muro mas cercano al bosque. Necesitaba hablar con el bosque, escuchar sus voces. Aquella noche, acostado en mi cabaña, noté como una gran silueta se acercó a mi ventana. Supe que era el espíritu del bosque que venía a saludar. Y noté, casi por primera vez en mi vida, que aquel lugar era mi verdadero hogar.

 

        Saludos y bienvenid@ a El Constructor de Mundos. Hace unos días publiqué el primer artículo de una serie completa, donde hablaba sobre la importancia del paisaje en la literatura. Puedes leerlo aquí. En esta ocasión, como habrás podido adivinar por el relato de introducción, voy a hablarte de uno de los paisajes más sugerentes que se me ocurre: El Bosque. Tengo la suerte de vivir en un pueblo de Gipuzkoa, y asomándome a mi ventana puedo ver bosques en varias direcciones. Siempre han sido espacios muy vivos, casi mágicos, en muchos aspectos, pero también lugares donde los peligros acechan. Es por ello que voy a analizar la visión literaria de los bosques desde distintos aspectos (la estación, el clima, el género literario,…) Comenzamos.

Las estaciones del bosque

        El bosque es uno de los lugares donde el paso del tiempo más marca su paisaje. Si tienes la misma suerte que yo, y vives cerca de ellos, serás muy consciente de los cambios físicos que ocurren en un bosque a lo largo del año. Es un espacio completamente distinto en cada época, y eso puede usarse para inspirar tu historia:

  • Primavera: Es la estación donde parece que el bosque explota de vida. Los días se van alargando. Comienzan a aparecer las hojas en los árboles, con un tono verde más claro. Los animales parece que comienzan a activarse. Las mañanas siguen siendo frescas, pero el sol comienza a calentar. Las flores van poblando el paisaje. Sería una época perfecta para contar historias optimistas, llenas de vida. Podríamos hablar del comienzo de una historia de amor adolescente, de paseos por el bosque tras una época de tristeza, de despertares de nuevas ilusiones,… Aunque el año comienza el 1 de Enero en el calendario, muchos tomamos el arranque de la primavera como el verdadero comienzo del año. Esas sensaciones que nos transmite el bosque es bueno que las usemos en nuestras historias, ya que forman parte del imaginario popular.
  • Verano: Arranca casi con uno de los momentos más mágicos que tenemos, el solsticio de verano. Es cuando el día es más largo. Siempre ha tenido una simbología especial en muchas culturas, y es por ello que podría serte muy útil si en tu historia aparece la magia. Los bosques comienzan a tomar un tono más oscuro, ya que las hojas están en todo su esplendor. Se trata de una época cálida, por lo que las sombras de los árboles son el lugar perfecto para buscar el fresco. Las copas de los árboles son el lugar perfecto para servir de filtro del sol, y crean unos rayos de luz que atraviesan nuestro punto de visión. Puede ser un lugar donde los personajes de tu historia busquen cobijo del calor exterior. Pero existe un fenómeno que marca mucho a los bosques en verano, y son los incendios. Si quitamos los que tienen origen en la mano del hombre (que son la mayoría, por desgracia), es un proceso que usa la naturaleza para limpiar la zona y llenarla de nueva vida. Pero un incendio en un bosque es algo aterrador. La noche se rompe con un tono rojizo, los animales corren en búsqueda de lugares seguros,… Si quieres crear tensión en una escena en un bosque, préndele fuego (de manera metafórica, claro). Logras una atmósfera casi irrespirable, donde el miedo se mece en la dirección que marca el viento. Como puedes ver, un bosque en verano puede ser un lugar fresco, o un auténtico infierno, depende de ti.
  • Otoño: Es la estación de la melancolía. Si en el imaginario popular buscamos una imagen, sería un bosque con las hojas marrones poblando el suelo. Es una estación llena de matices. Comienzan a secarse las hojas y a caerse, mientras los árboles de hojas perennes se mantienen verdes. Pero el otoño no solo es inspirador para la vista, también lo es para el oído. Pasear por un bosque lleno de hojas caídas es un crujido continuo. De niños, todos hemos jugado a patear las hojas secas del suelo, a pisar con fuerza y notar como crujen, a tirarnos sobre un montón de hojas,… Usa todas esas sensaciones en tu novela. Puedes observar que un bosque en otoño puede ser un paisaje para la tristeza, pero también para unos buenos paseos románticos, o para recordar los juegos de la infancia.
  • Invierno: Comienza con otro de los momentos mágicos del año (aunque hoy en día le damos menor importancia que al solsticio de verano). Es la estación del frio, de la nieve. Esta nieve crea atmósferas mágicas en el bosque. Un manto blanco cubre el suelo, ocultando el suelo (tanto para lo bueno, como para lo malo). Parece que el bosque está muerto, congelado, ya que es la época de la hibernación. Pero si afinamos la vista, podremos ver pequeñas huellas que rompen la nieve, prueba de que la vida nunca abandona el bosque. Un bosque en invierno nos transporta a una sensación de soledad total, y esto puedes aprovecharlo si quieres contar la vida de alguien solitario. Los ríos y lagos se congelan, y son un lugar donde pueden darse escenas de peligro. Pero a su vez, esos bosques nevados son un paisaje que nos invitaría a observarlo eternamente.  

El clima en el bosque: 

        Así como la estación del año marca la personalidad general del bosque, el clima concreto del día donde ocurre la acción varía mucho esa imagen preconstruida que tenemos. En un día soleado, un bosque es un lugar ideal para pasear. El sol nos calienta y da vida, y dibuja el paisaje de una manera magistral. Es el momento perfecto para pasear, respirar su aire puro y disfrutar de la naturaleza. Pero una tormenta en el mismo bosque, lo vuelve aterrador. Los rayos iluminan los bosques, creando sombras tenebrosas, y pueden ser el preludio de un gran incendio. El viento dobla los enormes árboles, trayendo mucho ruido a lo que normalmente suele ser un remanso de paz. Y hay otro fenómeno atmosférico que llena el bosque de magia y misterio, la niebla. Cuando cubre el bosque, los árboles se vuelven siluetas, y las sombras cobran vida. Como puedes ver, un mismo bosque, en una misma estación, puede crear muy distintas sensaciones.

Un bosque de géneros: 

        El bosque es un espacio donde todos los géneros literarios tienen cabida. Como he tratado de demostrar hasta ahora, un bosque tiene mil caras, y cada cara puede ser la ideal para un genero en concreto. Voy a enumerar una serie de ideas para distintos géneros, que pueden servirte de inspiración de cara a crear historias:

  • El bosque de fantasía: Es un lugar ideal para crear espacios de magia y fantasía. Podemos hablar de seres mitológicos de habitan los bosques, o de seres que puedas imaginar. Todos ellos tienen cabida en los bosques. Puedes crear una historia con Hadas, Elfos, Ents, Gnomos,… y todos ellos pueden convivir en un mismo bosque. Usa tu imaginación para crear su worldbuilding, sus hábitats, sus casas escondidas, copando los árboles,… Ten en cuenta que si vas a un bosque, detrás de cada árbol puede esconderse un ser mágico que no quiere que lo veas. Usa fenómenos como la niebla, la nieve,… para ocultar su presencia. Pero un bosque es un lugar lleno de vida, y en ese concepto de vida tiene cabida cada ser que se te ocurra.
  • El bosque romántico: Un bosque, en cualquier época del año, puede ser el lugar perfecto para pasear de la mano de tu pareja. Puede ser una historia de amor adolescente en primavera, una tórrida historia de amor y pasión buscando la sombra en verano, o una maravillosa historia de amor en el otoño de la vida de una pareja, rodeados de hojas marchitas que dan banda sonora a su paseo silencioso. Son solo tres ejemplo de un escenario ideal para que dos amantes se encuentren y abran su corazón con la naturaleza como único testigo.
  • El bosque terrorífico: Así como en fantasía he hablado de seres mágicos que se esconden de ti tras los árboles, puede ocurrir lo mismo con seres que se esconden para atraparte. Pueden ser seres de una naturaleza vengativa, así como hombres solitarios en busca de víctimas. En los cuentos populares el bosque es sinónimo de peligro (ya que se les trataba de convencer a los niños para que no se internaran solos en el bosque). En la película de M. Night Shyamalan, el bosque era el hogar de aquellos seres terroríficos, que hacían que el pueblo viviera aislado en el claro (no voy a destripar nada más de la película). Usa todos los sentidos para intensificar el terror: El sonido de unos pasos que rompen las hojas secas a tu espalda, la vista con las sombras que se mueven entre los árboles, el tacto aspero de los árboles cuando la niebla te impide la visión, el gusto de los distintos frutos que un bosque te ofrece (y no todos son dulces, precisamente) y el rico olfato que se despierta en un bosque sombrío (el olor a humedad, a putrefacción de los animales muertos, a sangre,…).
  • El bosque de ciencia ficción: Como ocurre con la fantasía, en la ciencia ficción se puede usar un bosque como escenario de nuestra historia. El límite está en tu imaginación. Pueden ser bosques en planetas lejanos, donde la naturaleza la puedes manipular a tu antojo (árboles de piedra o metal, plantas con vida propia, animales,…). También puedes usar tu imaginación para recrear los bosques terrícolas de dentro de unos siglos. Imaginar la evolución de las especies, la presencia de la humanidad en el bosque. Son muchas las historias de ciencia ficción que nos muestran una naturaleza vengativa que se rebela ante los daños que la humanidad le ha causado durante siglos, y se vuelve violenta. Ya sea en este mundo o en otros lejanos, el bosque es el sitio ideal para plasmar la naturaleza de tu worldbuilding.

 

        Y hasta aquí el capítulo dedicado a los bosques. Se podría analizar desde muchos otros puntos de vista (he tratado de buscar los que más nos pueden inspirar), pero lo que queda claro es que el bosque es el lugar perfecto para millones de historias. Introduce este hábitat maravilloso en tus historias, y verás como gana en credibilidad y en sensaciones. 

        ¿Has usado alguna vez bosques como ubicación de tu novela? ¿que otro aspecto destacarías de estos lugares? Deja un comentario, y seguiremos desgranando las mil caras de estos lugares tan mágicos como bellos. Y, como siempre te digo, si quieres saber de las novedades de este blog, no dudes en rellenar el pequeño apartado de suscripción de la parte superior del blog.

        Un fuerte abrazo. Nos vemos pronto en El Constructor de Mundos.      .

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El entorno enriquecedor de nuestras historias. El paisaje (I)

        Cuenta la leyenda que Amalur, la diosa creadora de vida, formó una esfera perfecta enorme a la que llamó Tierra. Se dio tres días para finalizarla, así que se sentó sobre ella y comenzó a pensar en cómo darle vida a todo aquél espacio vacío. Primero pensó en que el océano cubriera toda la superficie. El agua es la chispa que hace falta para que haya vida, por lo que un planeta de agua sería lo ideal. Pero enseguida se dio cuenta que si cubría todo de agua, toda la vida ocurriría bajo el mar, y no podría haber vida en la superficie. Así que cambió el plan, y pensó en hacer un planeta lleno rocas gigantescas que formaban grandes montañas. Le gustó la idea, ya que podría ver toda la superficie llena de vida, pero le faltaba la magia del horizonte infinito que se dibuja en el mar. Además, fue consciente que en un planeta rocoso, los animales no tendrían mucho para comer. Es por ello que tras pararse a pensar de nuevo, imagino el planeta como un bosque infinito. El bosque es un lugar mágico, lleno de luces y sombras, donde los seres vivos estarían en armonía. Pero tanta vegetación necesitaría mucha agua, y en un planeta lleno de plantas y árboles no sería fácil encontrarla, así que descartó la idea, yéndose a dormir frustrada.

        A la mañana siguiente, llena de fuerzas, siguió con su reto. Imaginó un mundo lleno de ríos que atravesarían la piel del planeta como infinitos vasos sanguíneos. Los ríos se llenarían de vida, y los animales se acercarían a ellos para beber y alimentarse. Pero un río es un conjunto de agua en movimiento que fluye hacia un lugar, y un planeta con ríos eternos no tendría sentido. Así que se tumbó mirando al horizonte y pensó en cómo poder realizar un espacio mágico, donde el horizonte se dibujara aún mas bello que en el mar. Tomó un poco del material original del planeta y lo lanzó al aire, viendo el movimiento de las partículas. Entonces, en su mente se formó una imagen de un planeta lleno de arena, donde todo sería cambiante, y las montañas se irían formando y moviendo gracias al viento. Pero enseguida se dio cuenta que en un lugar así la presencia de agua sería un problema, y con ello, la presencia de seres vivos estaría amenazada. Así que frustrada, sabiendo que solo tenía un día más, se acostó y durmió.

        Y por la mañana del tercer día, descansada y con la mente despierta, Amalur encontró la solución. Le gustaba un planeta de océanos infinitos, pero también de altas montañas de cumbres nevadas. Sería increíble un espacio de bosques infinitos, y la idea de los ríos como venas de agua le entusiasmaba. Por último, la idea de un espacio mágico donde partiendo de un elemento tan simple como un grano de arena se lograrían colinas que se moverían al son del viento le hipnotizaba. Y fue consciente que no estaba enfocando el problema de la manera correcta. Todos aquellos planetas que imaginaba eran fascinantes, pero imperfectos. La perfección solo se lograría mediante la conjunción equilibrada de todos los elementos. Crearía un único planeta donde todos esos elementos coexistirían en perfecta armonía. Orgullosa, Amalur miró al infinito y supo que iba a construir el planeta perfecto.

       

        Buenos días y bienvenid@ de nuevo a El Constructor de Mundos. El mito que acabas de leer se basa en la figura de Amalur, la diosa creadora de vida de la mitología vasca (puedes leer aquí un artículo sobre esta mitología apasionante). Pero aclarar que es una historia completamente inventado por mí. Como vengo diciendo en mis artículos, la mitología es una maravillosa fuente de inspiración para que los escritores plasmemos nuestras historias y nuestras ideas. Es por ello que he decidido usar su figura (con su permiso) como punto de arranque de una serie de artículos sobre una faceta a veces no muy bien tratada por los escritores en nuestro worldbuilding o construcción de mundos: el paisaje de la novela o su ubicación física. 

        El paisaje, el entorno donde ocurre una novela, está muchas veces infravalorado. Se centra mucho el foco del worldbuilding en los personajes y en la trama, y se dejan otros factores que pueden darle realismo y verosimilitud a la historia. Eso ocurre muchas veces con el paisaje. Puedes leer libros que si le cambias la ubicación no cambiaría nada en la historia, y considero que es una pena, ya que el lugar, el clima, la luz,… aportan mucho a una trama. Es por ello que he decidido escribir una serie de artículos sobre la ubicación de una historia, del que este que estás leyendo es una introducción. Quiero demostrar que el paisaje puede ser un elemento primordial en cualquier historia. Me gusta usar la palabra paisaje por encima de ubicación, ya que mientras que ubicación me recuerda a un punto concreto donde ocurre la acción, mi idea de paisaje suma a ese punto todo el entorno que le rodea hasta donde se pierde el horizonte. En futuros artículos profundizaré en los distintos paisajes, pero aquí (como anticipo) una serie de ideas que trabajaré:

  • El mar: Puede que sea porque nací y crecí en San Sebastián, y el mar siempre ha sido parte indispensable de mi vida, pero este paisaje me parece una fuente interminable de historias. Una de las riquezas de este elemento es lo cambiante que es. No tiene nada que ver un paisaje con un mar en calma, que otro con un mar completamente embravecido. Piensa en una misma historia: Un náufrago en una barca en medio del mar. Si la mar está en calma nos inspira ciertas ideas (la inmensidad de un plano infinito, la angustia de la calma, la quietud, la soledad,…). Pero este mismo náufrago, en la misma barca, pero en un mar tormentoso nos inspira otras ideas (luchas por la supervivencia, la angustia por caer al mar, miedo, ventiscas, montañas de agua que convierten la barca en un elemento insignificante…) Ves como con un mismo protagonista, y en el mismo elemento, puede cambiarse completamente la historia si sabemos usar el paisaje a nuestro favor.
  • La montaña: Otro elemento que me viene de cuna (es muy difícil separar los conceptos vasco y montaña). La montaña puede ser un elemento de paisaje, ya que por altura suele ser lo último que vemos en muchos paisajes. Pero puede adquirir un gran protagonismo en las tramas. Voy a poner un ejemplo de un libro que me ha maravillado hace poco: La caja de Bernit (puedes leer su reseña aquí). En un momento dado de la novela, el gran Pablo Ferradas nos habla del Monte Artefactum. Es una montaña llena de trampillas donde viven los gnomos, y sus laderas están llenas de artefactos descartados (por no funcionar, o porque los gnomos olvidaron su utilidad). Es un pequeño pasaje en la trama, pero la formación de este paisaje crea un hábitat apasionante que bien merecería su propia historia. Por no hablar de los pasos estrechos que las montañas crean. La historia de 300 no sería igual sin el paso de las Termópilas. Ni el señor de los anillos sería lo mismo sin la batalla del abismo de Helm (por no hablar del Monte del Destino, claro). El mundo no sería igual si fuera plano, y lo mismo debería ocurrir en tu historia.
  • El bosque: Son un elemento que aportan una atmósfera especial a las historias. Suelen tener su atmósfera misteriosa, y aportan la fuerza y la belleza de la naturaleza. Son lugares muchas veces vírgenes, donde las personas son elementos ajenos al lugar. Un ejemplo podría ser El Bosque de M. Night Shyamalan, donde personifica el peligro y el miedo a lo desconocido. Es un buen ejemplo de cómo usar el paisaje al beneficio de la historia, ya que podría decirse que es un personaje más de la trama. En los cuentos infantiles era usado como lugar donde vivían los seres mágicos (duendes, gnomos, brownies, los Ent…), pero también como fuente de peligros, ya que los cuentos solían usarse como lecciones para los niños. Aprovecha la atmósfera que se crea en un bosque para aportar esa magia de la naturaleza a tus escritos
  • El desierto: Si hay sobre la faz de la tierra un paisaje que es muy bello visto desde fuera, pero muy peligroso en él, sería el desierto. Si ubicamos una historia en el desierto hay elementos que marcarán seguro la trama: El calor, la falta de agua, la movilidad de las dunas, la dificultad de orientación. Son elementos propios del medio, pero que sabiendo utilizarlos, aportan mucho a la trama. Si has visto la película de Viggo Mortensen Hidalgo: Océanos de fuego, te puedes hacer una idea de lo que el desierto puede aportar.
  • El río: El río suele unirse a ser fuente de la vida. Si viajamos a la biblia, el origen de los 10 mandamientos está cuando Moisés es abandonado en el río y gracias a ello, logra ser criado por la familia del faraón. Pero también puede ser fuente de muerte. Gracias a la gran Agatha Christie, hemos aprendido que un crucero por el Nilo no siempre tiene por qué ser apacible. Así se demuestra que con un mismo elemento físico (el río) pueden crearse tramas diametralmente opuestas. 
  • El espacio: Es un paisaje unido a la ciencia ficción, pero cuando escriba el artículo mostraré cómo cualquier trama y género puede tener cabida en el espacio. El espacio exterior tiene ciertas connotaciones que hemos ido aprendiendo con el tiempo: peligro, vacío, soledad, inmensidad. Pero también es un lienzo en blanco, donde nuestro arte para el Worldbuilding o la construcción de mundos puede crear lugares apasionantes. Esa es justo la fortaleza de crear una historia en el espacio, nos permite jugar con leyes que en nuestro planeta no podrían alterarse.

         Estos son los elementos que analizaré en sucesivos artículos monográficos. Trataré de demostrar, mediante las explicaciones y los ejemplos, que el Paisaje es un elemento muy importante en nuestra historia, y que todo género tiene cabida en cada paisaje concreto. 

 

        Y hasta aquí el artículo de hoy de El Constructor de Mundos. Es solo la primera piedra de un análisis más profundo que espero que te interese. Y tú ¿Que paisajes usas en tus novelas? ¿Hay algún paisaje en concreto que estás trabajando y te gustaría que hablara de él? Contéstame en los comentarios, y prometo escribir un artículo sobre el tema. Como siempre te digo, no dudes en suscribirte al Blog rellenando el pequeño formulario colocado en la parte superior derecha, si quieres conocer las novedades de El Constructor de Mundos. 

        Un fuerte abrazo, y hasta pronto.               

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