El Constructor de Mundos

Blog Literario de A.P.Berra

El diván de los personajes

 

—Buenos días Señorita Igartua.

—Buenos días doctor —me contesta la joven al entrar en la habitación—.

—No me llame doctor. Soy psicólogo, no psiquiatra. Y no me trate de usted, que debemos tener la misma edad. Siéntese cómoda y cuénteme lo que le ha traído aquí.

— De acuerdo, pero tú tampoco me hables de usted. Verás, siento que poco a poco estoy cayendo en la locura. Comienzo a mezclar sueños y realidad. Me encuentro atrapada en un bucle del que no puedo salir, y me está afectando mucho.

— No te preocupes, supongo que al venir aquí ya sabrás que soy especialista en interpretación de sueños. Los sueños son una proyección del mundo exterior en nuestra mente. Muchas veces usamos los sueños para poder enfrentarnos a cosas que en la vida real no somos capaces de afrontar. Cuéntame todo desde el principio.

—La historia es larga y difícil de resumir, pero trataré de hacerlo. Hace unas semanas que tengo unos sueños terribles. Me encuentro en una especie de ciudad antigua, llena de templos. Hace un día precioso. Unos enormes barcos de vela se adentran por los canales que rodean la ciudad. Pero de pronto, la tierra comienza a temblar. La gente grita, corre sin rumbo, mientras que los edificios comienzan a derrumbarse. La mayoría me miran a mí buscando ayuda, por lo que supongo que soy alguien importante del lugar. Subo una gran escalinata, y al mirar al horizonte veo que una gigantesca ola se acerca. Trato de mantener la calma, y me concentro. Noto una enorme energía recorriendo mi cuerpo y cuando la ola está a punto de llegar, de mi cuerpo surge una gran llamarada de fuego, y la lanzo para tratar de pararla. Pero la ola no frena y engulle toda la ciudad.

—Por lo que me estás contando no hay nada extraño en tu sueño. Solemos soñar que tenemos poderes, para afrontar problemas de la vida real que parece que nos superan.

— Pero mi problema es mayor —responde Nurya con angustia—. Hasta esta noche el sueño se repetía una y otra vez, y me despertaba bañada en sudor. Pero esta noche ha sido diferente. El comienzo del sueño ha sido el mismo, la ola se acercaba. Pero esta noche he podido concentrarme más, y he lanzado tanto fuego a través de mi piel que estaba logrando parar la ola, cuando me he despertado. Y al abrir los ojos, he descubierto que toda mi habitación estaba en llamas.

 

        Saludos y bienvenid@ a El Constructor de Mundos. En el artículo de hoy voy a hablarte de construcción de personajes, y de unos trucos que uso yo para darles forma y tratar de darles verosimilitud. El relato que acabas de leer sería la aplicación con la protagonista de mi primera novela de la técnica que voy a explicarte a continuación.

        Uno de los puntos más importantes antes de empezar a escribir una novela, es tener claros tus personajes principales. Ellos son los que nos van a adentrar en la historia, y si no están bien construidos, es muy difícil que el resultado sea el deseado. Es un tema que me ha preocupado siempre, y sobre el que más artículos he leído. Considero que los personajes son uno de los pilares más importantes del Worldbuilding, y hay que darle a su construcción la importancia y el tiempo que merecen. Existen infinidad de técnicas y de consejos para dar forma a un personaje. Pero uno de los aspectos más importantes es que tienes que conocer perfectamente a tus personajes, tanto física como psicológicamente. Tienes que tener en cuenta que tu lector va a meterse en la historia a través de ellos, y si no son creíbles y coherentes, no lograrás que el lector conecte con la historia. Para conocerlos bien llena fichas con sus datos, ponles cara (ya sea usando fotos reales como dibujándolos), piensa en su pasado (tu personaje no ha surgido de la nada, tiene una vida anterior a tu novela), piensa en su evolución a través de la historia que narra tu libro,…

        Como puedes ver, hay mucho trabajo que hacer en la Construcción de los Personajes. Y ahora es el momento en el que te explico una de las técnicas que uso yo para tratar de darles esa verosimilitud que te comentaba. Les hago terapia. Al empezar a escribir hablaba con ellos, trataba de meterme en su piel, los analizaba, buscaba sus motivaciones. Y poco a poco, leyendo sobre el tema, me di cuenta que en la vida tenemos a personas que podrían hacer ese papel: Los psicólogos. Al ir al psicólogo tratas de abrirte en canal, explicar lo que te ocurre, tus preocupaciones. Estas en un punto conflictivo de tu vida (como normalmente suele ocurrir en las novelas) y acudes en busca de consejo y ayuda. Pues eso mismo trato de hacer con mis personajes, y considero que es una técnica divertida y que a su vez da sus frutos. Me meto en el papel de un psicólogo, Y juego con las técnicas que podría usar para adentrarme en la mente de mis personajes y construirlos mejor. En general las “sesiones” suelo dividirlas en terapias individuales y de grupo.

 

Terapia individual:

         Para este tipo de terapia, imagino que el personaje en cuestión viene a verme. Lo primero que haría es rellenar una ficha describiéndole (la ficha del personaje), y veo la razón por la que me visita (que sería una de las claves de la novela). Es crucial que te metas en la piel del personaje y hables por su boca. Tienes que sentir lo que siente él, decir lo que piensa y lo que le preocupa. Busca en el pasado del personaje su personalidad, somos el resultado de las cicatrices de nuestra vida. Tienes que ser el personaje (y si habla alguna jerga, tiene unos latiguillos,… tienes que usarlos también aquí).

        Tu papel como psicólogo al principio, es recomendable que sea neutro. Que sea el personaje el que cuente la historia. Como puedes ver, con esta técnica se roza la esquizofrenia y la doble personalidad (pero es muy divertida, te lo aseguro). Con lo que vas sacando irás construyendo el personaje (al final es una técnica más de Brainstorming, pero mediante el juego de roles es más amena).

        Pero esta técnica no es útil solo al principio de la novela, sino para seguir la evolución del personaje. Cada cierto tiempo me vuelvo a sentar con mis personajes y analizo su evolución a lo largo de la historia. Veo si el camino es coherente con su pasado y con su personalidad. Y en este punto sumo un punto aún más divertido al juego. Yo como psicólogo también tomo un partido y un rol:

  • Con el protagonista trato de tomar un rol positivo. Refuerzo sus valores positivos, y trato de ayudarlo en su camino a la resolución final. Veo los fallos que ha podido cometer a lo largo de la historia (vuelve la esquizofrenia, ya que sus fallos son mis fallos de escritor), y los mejoro para que llegue al final que quiero. Cada género tendrá sus claves en este tipo de “sesiones”, pero lo que buscas como escritor es llevar a tu personaje de la mano hasta el final que hayas diseñado.
  • Con el antagonista en cambio, tomo un rol malvado, destructivo. Son innumerables los personajes que en los que te puedes inspirar para tomar ese rol (por ejemplo, Meñique de Juego de Tronos). Me vuelvo un susurrador en su oído, y trato de arrastrarlo hacia la destrucción. Trato de oscurecerlo aún más. Pero por favor, ten en cuenta que tanto el bien como el mal tienen sus motivaciones. No hagas de tu malvado un cliché. Escarba en su pasado, busca las razones que le empujan a ser así, y úsalas para redondear el personaje. Verás como es muy divertido meterte en este papel maquiavélico, plasmando en papel tu lado mas oscuro (que no lo neguemos, todos tenemos nuestro lado sombrío). 

 

Terapia en grupo:

        Y en este punto es cuando este juego esquizofrénico llega a su culmen. Es una técnica que estoy usando ahora en mi novela, y estoy muy contento con los frutos que me está dando. Partiendo de las terapias individuales, siento a varios personajes para una sesión en grupo. Lo estoy haciendo en momentos claves de la novela, cuando llego a un punto de inflexión. Pero también me esta sirviendo para introducir subtramas que enriquezcan la trama principal. Yo decido los personajes que quiero sentar en cada momento, y la razón para hacerlo. Puede ser un simple cara a cara entre dos, o introducir a varios. Conviene recordar que tienes que meterte en el papel de cada personaje (si no estás loco ya, tranquilo que lo estarás) y hablar por su boca. 

       También es una técnica que he usado ante algún bloqueo en la trama. Cuando me encuentro en un callejón sin salida, trato de meterme en sus cabezas y buscar una solución. Hay veces que no consigues encontrar la salida y tienes que volver atrás, pero al menos te habrá servido para profundizar en la construcción de tu personaje.

        En esta técnica yo como escritor trato de quedarme en un segundo plano. Planteo el problema, o la idea principal, y trato de dejarme llevar por los personajes. Es muy enriquecedor imaginar las interacciones entre ellos, incluso que puedan decirse de todo a la cara. Juntar, por ejemplo, al protagonista y al antagonista puede servir para reforzar el papel de ambos e ir preparando el cara a cara cuando vaya a ocurrir en la novela.

 

        Y hasta aquí el artículo sobre esta técnica de construcción de personajes. Te animo a que la pruebes, verás que aparte de ser muy divertida, sirve para conocer mejor a los personajes y sus reacciones ante distintas situaciones.

         ¿Cómo construyes tus personajes? ¿Tienes alguna técnica especial? Compártela con todos nosotros y así entre todos podremos mejorar nuestro Worldbuilding. 

         Si te gusta el blog, no dudes en suscribirte.

        Un fuerte abrazo, y espero que volvamos a coincidir en El Constructor de Mundos.

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Reseña de La caja de Bernit

Título del libro: La caja de Bernit

Autor: Pablo Ferradas

Editorial: Autoeditado.

Año de publicación: 2016

Número de Páginas: 293

Sinopsis: Hartos de cuentos increíbles, los hermanos Hojaestrella le pidieron al juglar que les narrara una historia real. Algo que hubiera sucedido poco tiempo atrás, a la vuelta de la esquina.

        De todos los relatos posibles, aquel extraño juglar escogió la trágica historia de amor entre el primer sanador de la villa y una próspera comerciante que desapareció sin dejar rastro, de la noche a la mañana. El juglar les contó cómo el sanador partió en busca de la muchacha con la ayuda de un variopinto grupo de artistas ambulantes y de la caja mágica que ella misma le había regalado.

        Sin saberlo, los hermanos Hojaestrella acababan de iniciar una aventura en la que sus destinos quedarían ligados a los protagonistas de aquel relato. Descubrirán que viven en un continente mucho más grande y hermoso de lo que jamás habían soñado, pero también mucho más temible.

Construcción de los personajes:

        En esta novela del escritor Pablo Ferradas, los personajes tienen unos cimientos muy estables y profundos, muy bien dibujados. Siendo una novela de fantasía con multitud de personajes, y no muy larga, es remarcable la habilidad del autor para definir sus personalidades a base de pinceladas que se van desarrollando a lo largo de la acción. Hay muchos personajes variados, pero entre los más importantes estarían los siguientes:

  • Los hermanos Hojaestrella (Faín y Mikos): Son dos hermanos que al principio parecen funcionar como catalizadores para que la historia arranque, pero poco a poco iremos viendo que se vuelven mucho más protagonistas de lo que ellos podrían pensar. Son dos hermanos distintos de carácter (Faín al ser el mayor es más protector, y Mikos trata de mostrar su valía a su hermano). Me ha gustado mucho como ha construido Pablo estos dos hermanos, son muy creíbles, se le nota al autor buena conexión con la mentalidad infantil, incluso adolescente. Como toda buena novela de fantasía donde ocurre un viaje, ese recorrido también ocurre en el desarrollo de ambos. Sumando las personalidades de los dos, muestran las características más importantes de la infancia: ilusión, amistad, impaciencia, capacidad de sorpresa, aprendizaje continuo y hacer que cambie la vida de los que les rodean. Ambos hermanos viven un desarrollo como personajes muy interesante y realista.
  • Verderón Fundadededo: Junto con Verdín, forman la otra pareja de hermanos del libro. Pero su desarrollo a lo largo del libro es tán diferente que he decidido separarlos para analizar. Verderón es el hermano fuerte de la familia, los músculos, el hombre de acción. Su desarrollo a lo largo de la historia es una continua montaña rusa, con continuas subidas y bajadas tanto físicas como morales. Un rasgo que me encanta de este personaje es que bajo su apariencia fuerte, es muy frágil en el interior. Es un semielfo de piel verdosa, con todo lo que conlleva ser un mestizo (el mundo de los mestizos en las historias de fantasía me apasiona, donde muchas veces, y a mi parecer erróneamente, parece que cada raza es un universo independiente sin contacto con las demás). Su relación con los hermanos Hojaestrella es muy interesante, dado que le aportan mucho más de lo que él mismo podría pensar.
  • Verdín Fundadededo: Junto con su hermano Verderón y el tygérido Rayas, formaban un grupo de artistas ambulantes que recorrían el continente de Wolyan para ganarse la vida. Amante de la magia, su evolución durante el libro es muy diferente a la de su hermano, pero igual de interesante (y trataré de no hacer ningún Spoiler durante la reseña). Al llevarse su hermano mellizo la fuerza de la familia, él debe de usar más el intelecto. Muy interesante la aportación de este personaje mostrando que en la vida no todo es bueno o malo, blanco o negro, que hay miles de grises (o en este caso, una amplia gama de verdes). 
  • Rayas: Tygérido cambiaformas, es compañero de viaje y amigo de los hermanos Fundadededo. Es muy ágil, lo que es muy útil tanto para sus números de artistas ambulantes, como en el posterior desarrollo de la historia. La raza de los Tygéridos es una aparición muy interesante de la novela.
  • Balpo Astillaferro: Es el primer sanador de la villa, y la prueba viviente de que se puede dejar todo por amor. Es un personaje que podría vivir tranquilo en la villa, pero la aparición de la joven Plira trastoca todo su mundo, hasta límites insospechados.
  • Pequeño: Quería dejar para el final el análisis de este gigantesco Juglar. Es todo un acierto de Pablo el incluir este personaje. Por un lado, le pone personalidad al narrador de la historia de Balpo y el trío de artistas ambulantes, y a su vez sirve de catalizador para introducir a los hermanos Hojaestrella en la historia. Pero a su vez nos deja multitud de interrogantes ¿Pequeño es sólo un narrador de historias?¿La historia que narra La Caja de Bernit ocurriría igual sin su presencia?¿Quien es Pequeño? Es de esos personajes que al acabar el libro pienso: Debería tener su propio libro (ahí te dejo la idea Pablo).  

         Pero como en toda buena novela de fantasía hay muchos más personajes a lo largo del libro. Para no destripar nada de la historia no entraré en muchos detalles pero caben destacar Gimuel Buscalibros (un duende que encontrarán por el camino), la pareja de Atlantes Lorient y Alhenna, el ogro tuerto Kath´ang, el misterioso General Púrpura, y un largo etcétera. El libro no sería para nada lo mismo sin su presencia. Todos tienen una personalidad distinta y propia, abriéndonos un abanico muy rico de personajes. No es fácil lograr lo que ha hecho Pablo, que en una novela con tantos personajes, cada uno sea real y verosímil.

Construcción del mundo:

        El libro transcurre en en el continente de Wolyan. Como sabrás si me has seguido en otros artículos de mi blog, pongo un especial énfasis en la creación del mundo o Worldbuilding. Hace poco publiqué un artículo donde hablaba de mis 10 mandamientos para el Worldbuilding, y he de reconocer que Pablo los cumple con creces. Tiene un trabajo muy profundo de Construcción de Wolyan, se nota en cada pequeño detalle del libro. Voy a explicar los que me parecen más importantes:

  • Comenzar el libro con un mapa es un gran acierto. Sé que supone un esfuerzo dibujar un mapa creíble, pero merece la pena. Y más en libros donde se narra un viaje como es este. Nos ayuda a situarnos en cada momento, y hace de apoyo a la narración. Es un primer paso para hacer de Wolyan un mundo real.
  • Existen muchas razas y personajes a lo largo de la historia, pero ninguna parece metida con calzador. Todas tienen su personalidad propia, ya sea por la personalidad que marcan los personajes de la raza, ya sea por los detalles que se dejan a lo largo de la narración.
  • Siendo un mundo tan trabajado, Pablo no hace alarde de ello en ningún momento. Nos da las pinceladas justas para entender todo, pero sin llegar a cansar con los detalles. Es muy complicado en un libro que no llega a las 300 páginas poder condensar todo el mundo y sus personajes, y el autor lo logra. Hay pequeños detalles que marcan la diferencia, como por ejemplo cuando los hermanos Hojaestrella comienzan a ver las diferencias entre los distintos pueblos y ciudades, el detalle de la diferencia en las murallas, los olores,… Son pequeños matices que muestran que Wolyan está muy bien construida en la cabeza del autor.
  • Las razas no son solo diferentes por fuera, también lo son por dentro. El carácter soberbio de los Atlantes, la desconfianza de los tygéridos, la manera de comunicarse de los apidracos, los temibles Yncari,…
  • La presencia de mestizos enriquece cualquier mundo. Me cuesta entrar en mundos de fantasía donde parece que cada raza vive en universos diferentes, como si fueran alienígenas recién llegados al planeta. Si quieres hacer un continente creíble, hay que describir las interacciones. Es normal que haya mestizaje, y si hay problemas entre razas, tiene que haber una razón. Pablo mediante pequeños flashback nos lleva a las Guerras Atlantes,… y nos ayuda a entender las acciones de cada raza en la actualidad.
  • Los lugares donde ocurre cada acción son completamente creíbles, y no necesita dar muchos detalles para que podamos visualizarlos. Pondré como ejemplo el Monte Artefactum. Tras leer el libro podemos cerrar los ojos y ver las laderas repletas de artefactos que los gnomos van descartando. Ocurre lo mismo con el pueblo elevado de los tygeridos. No ocupa más que unas pocas páginas, pero podemos visualizar las pasarelas, las lianas, las cabañas en los árboles,…

         Resumiendo, el Worldbuilding muestra estar muy trabajado por un simple detalle, no se nota. Me explico. Cuando ambientamos nuestra novela en la actualidad y nuestro entorno, no necesitamos hacer grandes alardes de creatividad para hacer los lugares reales. Basta con unos detalles y enseguida identificaremos el lugar. El mérito es lograr eso en un continente de fantasía, lleno de razas y lugares inventados. Recorremos Wolyan como podríamos recorrer unas calles de nuestra ciudad, o los caminos de nuestro país. Pablo logra en su libro que Wolyan exista en nuestra mente, y que viajemos por sus paisajes. Como ocurre con la famosa frase que suele usarse en la moda y en la arquitectura, menos es más. Cuando se domina un mundo y se sabe narrar, en novelas de este tipo las largas descripciones no hacen más que entorpecer a la acción.

Opinión:

        Como seguramente has podido adivinar, La Caja de Bernit me ha encantado. Para un amante del Worldbuilding como yo, es como si a un goloso (que también lo soy) le dejaran las llaves de la mejor pastelería de la ciudadcon la posibilidad de comer todo lo que quiera. Es un auténtico goce de novela.

        Arrancar el libro con un Juglar que cuenta una historia a unos niños, hace que piense en esa labor muchas veces denostada de los Cuentacuentos. Muy hábilmente Pablo introduce a Pequeño como el narrador de la historia, y vamos transitando por una delgada linea entre realidad y ficción, hasta que historia y realidad se mezclan para hacerse una. Y me ha encantado el guiño final del epílogo (que por supuesto no desvelaré), donde la historia acaba donde formalmente empezó, con la presencia de Pequeño.

       Se trata de una novela de un viaje a lo largo de un continente de fantasía, muy divertida y amena. Es una novela que no puedes dejar de leer y disfrutar. Pero bajo esa superficie hay mucho más en su interior. Es un viaje a los sentimientos más humanos y más puros: el amor, la amistad, la traición, el dolor, la valentía,la supervivencia… Son sentimientos de palabras mayúsculas, pero que Pablo ha sabido narrar a lo largo de la novela, y de una manera muy divertida.  

        Otro gran acierto ocurre con las batallas. En una época en la que estamos acostumbrados a grandilocuentes batallas con miles de soldados luchando a muerte, Pablo huye del plano general, y acerca el zoom a los personajes principales. Sabemos que hay una lucha general, pero los detalles ocurren en plano corto, en la batalla de cada uno de ellos. Y no se trata solo de luchas de guerra, hablamos también de luchas personales, sentimentales.

        Me ha gustado mucho como la trama se va complicando, los personajes se van separando, surgen nuevas líneas, para acabar encajando todas al final. Y todo lo hace sin que te dé la sensación que ocurre a veces de que todo encaja de manera forzada. Aquí comprendes las acciones de cada personaje, es fácil meterse en la piel de cada uno y sentir empatía.

        Lo último que querría destacar es el ritmo de la novela, no decae en ningún momento. Tiene el alma de las grandes aventuras tanto del cine como de la literatura. Como he comentado antes, es una especie de montaña rusa, donde los personajes suben y bajan, sufren y se lanzan al vacío, con la ayuda de sus compañeros.

        En resumen, es una novela ágil, amena, pero a su vez muy bien construida. No se pierde en fuegos artificiales de batallas épicas y despliegues de medios. Se centra en los personajes, y ese considero que es el gran acierto de Pablo. Es una novela de personajes, de aventuras y de fantasía. Pero por encima de todo (que ya es mucho) es una novela sobre los grandes sentimientos que nos mueven y nos conmueven.

Te gustará si:

  • Eres amante de la Fantasía con mayúsculas.
  • Si disfrutas con un Worldbuilding muy bien construido y al servicio de la acción.
  • Si quieres disfrutar de una novela que, pese a ocurrir en un continente de fantasía, nos habla de nuestros mas íntimos sentimientos.
  • Si quieres alucinar al ser consciente de que en una novela de menos de 300 páginas pueden ocurrir tantas cosas, y tan bien escritas.
  • Si quieres disfrutar de una GRAN autor novel. Pablo, quiero tu segunda novela ya, me encanta tu estilo.
  • Si eres de la generación de los Goonies, o disfrutaste mucho con El Señor de los Anillos, disfrutarás sin duda de esta novela.
  • A los lectores en general, que nunca le han dado una oportunidad a la Fantasía, seguro que con esta novela apreciaréis el género.

        Para finalizar, te dejo con el propio Pablo, que en su genial canal de youtube colgó la presentación de su libro, presentado por Ana González Duque (si no lo conoces y no estás suscrito, ya estás tardando en visitarlo):

        Si has leído el libro y quieres dar tu opinión, si quieres recomendarme un libro parecido, etc. deja un comentario y seguimos debatiendo sobre esta gran aventura. Nos vemos en El Constructor de Mundos.

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Los 10 mandamientos del Worldbuilding

        Amanece un día más en el pequeño pueblo de Bookshire. Somo un pueblo muy pacífico, pero últimamente el ambiente está algo enrarecido. Los vecinos comienzan a comportarse de una manera un tanto extraña, y eso es una novedad, ya que los que vivimos aquí siempre hemos sido muy previsibles. Somos los escritores de los libros que tienes en tu estantería. Nuestro carácter, nuestra manera de ser, vienen marcadas por las normas de nuestros antepasados escritores, y siempre hemos seguido estas normas. Aunque pueda parecer chocante eran normas no escritas, pero se transmitían de generación en generación antes de que los niños aprendieran a leer y a escribir. Pero hace unas semanas, un extraño personaje se presentó en la posada y comenzó a hablar de una nueva filosofía, el libre albedrío. Dijo que no teníamos que seguir las normas, que podíamos escribir de una manera más caótica, que nos sentáramos delante de nuestras máquinas de escribir y redactáramos lo primero que pasara por nuestra cabeza, sin planificar nada, sin pensar en los finales. Los libros no tenían por qué tener lógica, ni seguir un orden concreto. Podíamos escribir cuatro páginas, y a la quinta cambiar los personajes, los lugares y el narrador. La nueva norma sería que no habría normas. Como es lógico, aquella idea comenzó a calar entre mis vecinos, cansados de planificar, de imaginar mundos de fantasía, de pasarse semanas organizando las pistas de sus novelas de detectives. Comenzaron a publicar libros escritos en unos pocos días, sin estructura ni orden, y se los llevaban a aquel misterioso visitante a la posada cada noche. Comenzaron a adorarle, a pensar que era el gran elegido que había llegado para romper las cadenas que oprimían su creatividad. En cuanto comencé a leer los primeros libros de aquella nueva ola me di cuenta de su error. Eran frases inconexas, los libros no tenían ningún sentido. De seguir así, sería el final de la literatura, por lo que pensé que debía de hacer algo.

        El pueblo estaba construido a las faldas de un antiguo volcán apagado. Era tierra sagrada para nosotros, dado que las leyendas contaban que El Gran Creador, el primero de los escritores, vivía dentro de aquel volcán. No podíamos pisar aquella montaña bajo riesgo de perder nuestra capacidad de escribir, pero dada la situación decidí llegar al volcán y buscar al gran maestro. La ladera estaba llena de fragmentos sueltos de piedra, por lo que la subida fue difícil y llena de golpes. Al llegar al crater del volcán y asomarme, pensé que estaba soñando. Millones de libros adornaban la pared circular. Todos los libros escritos hasta la fecha estaban allí, y al fondo, junto a un gran escritorio y una vieja maquina de escribir, dormía un anciano. Bajé apoyándome en los libros, y me acerqué a él. Abrió los ojos y me miró de manera severa. Me preguntó quien me creía que era para interrumpir su sueño, pero cuando le expliqué quién era y la razón por la que estaba allí su mirada se fue suavizando. Me contó que aquél extraño ser que había aparecido en el pueblo antiguamente se hacía llamar El Ilusionista. Ellos dos fueron los primeros escritores y escribieron los primeros libros a cuatro manos, pero mientras que él era meticuloso y detallista, El Ilusionista comenzó a maldecir el tiempo que perdía en organizar todo. Una noche, tras una fuerte discusión, El Ilusionista salió del crater gritando que llegaría el día en el libre albedrío triunfaría, y nunca más volvió. Tras contarme aquella historia, El Gran Creador abrió un cajón, sacó una hoja, la metió en su vieja máquina de escribir y comenzó a redactar sus 10 Mandamientos.

 

        Bienvenid@ a El Constructor de Mundos. En este pequeño relato que acabas de leer he querido plasmar la batalla mental que al menos yo suelo tener a la hora de enfrentarme a una historia. Por un lado está el lado racional que me empuja a planificar todo, a pensar en el final antes de comenzar a escribir las primeras palabras, a redactar las escenas que ocurrirán, la descripción de los personajes,… Y por otro lado el deseo de escribir sin planificar nada, sin ni siquiera saber a donde me llevarán las primeras palabras que redacte. Es cierto que si me has leído con anterioridad sabrás que adoro el Worldbuilding o la construcción de mundos, pero no quita que haya veces que desee escribir sin orden, sin planificación, y ver lo que ocurre. Pero para lo primero, para la construcción de mundos, en este artículo te traigo los 10 Mandamientos que aquél Gran Creador redactó en el interior del volcán, espero que te sean de utilidad:        

1.- Amarás tu Worldbuilding sobre todas las cosas:

        Para poder escribir una buena historia, debes amar el mundo que estas creando. Como ya he explicado en anteriores artículo como en aquel en el que preguntaba si sólo se construían mundos en fantasía, soy un gran defensor de la idea de que cada vez que escribimos una historia, sea del género que sea, estamos construyendo un mundo. Y para adentrarnos en ese mundo y sus personajes, debemos amar lo que estamos haciendo. El entorno, los personajes, la trama, la época,… son decisiones que tomamos a la hora de escribir, y debemos sentirlos como algo nuestro. Si no amas tu mundo que has creado, si no amas lo que estás haciendo, es difícil que transmitas algo al lector. Es cierto que muchas veces escribimos para nosotros mismos, porque necesitamos plasmar lo que pasa por nuestra cabeza, pero en el fondo, la literatura no sería lo que es sin los lectores. Y si tu no transmites amor por tu mundo y por tu historia, es muy difícil que al lector le guste tu texto. Ama a tu mundo, a tus personajes, y ya tendrás el primer paso para traspasar la primera barrera del lector.

2.- No usarás tu Worldbuilding en vano:

        Este es un fallo que cometemos muy frecuentemente, y yo el primero. Cuando estamos en la fase de Worldbuilding (sobretodo los que amamos esta fase) pensamos hasta el último detalle del lugar, del paisaje, de los personajes, de la cultura,… Una vez que empezamos a escribir la historia, queremos plasmar todo ese mundo que hemos imaginado en el texto, y nos extendemos en detalles innecesarios, en largos párrafos que no aportan absolutamente nada a la historia. Eso nos ocurre muchas veces al escribir fantasía. Imaginamos mundos con innumerables razas impresionantes, paisajes únicos, ciudades maravillosas, culturas muy ricas y  religiones muy profundas. Cuando nos enfrentamos al texto, queremos mostrar todo lo creado, ya que estamos encantados con nuestro Worldbuilding. Pero no nos damos cuenta que estamos poniendo trabas al desarrollo de la historia. Por muy grandioso que sea nuestro Worldbuilding, tenemos que explicar lo que la historia requiere, ni más ni menos. Si es un mundo tan fantástico, enhorabuena, sigue escribiendo historias que ocurren en él, no tiene por qué ir todo condensado en un solo libro. J.R.R. Tolkien creo la gloriosa Tierra Media, y gracias a dios tenemos los tomos del Señor de los Anillos, El Silmarillion,… para disfrutarla. En estos momentos me encuentro terminando el libro La Caja de Bernit, de Pablo Ferradas y espero poder escribir la reseña en breve. Una de las cosas que más me gusta del libro (que como ya explicaré en la reseña, es simplemente maravilloso) es que Pablo ha creado un mundo fantástico, lleno de razas, objetos mágicos,… pero lo plasma todo siguiendo la trama de la novela. Todos los detalles son necesarios para su desarrollo, y no hay ningún pasaje en el que te preguntes ¿y a que viene que me cuente esto el autor? Si tengo la suerte de que leas esto Pablo, gracias por lo que estás haciéndome disfrutar.

3.- Santificarás a los grandes autores:

        Puede que no estés de acuerdo conmigo, pero estoy convencido que para ser un gran escritor es imprescindible ser un gran lector. Cada lectura son herramientas que vas sumando en tu mente, de cara a poder contar tus propias historias. Es por eso que hay que leer a los grandes autores de todos los tiempos. Y no hablo solo de los grandes autores del género que escribas, hablo de todos los grandes. Puede que seas autor de novela negra. Seguro que habrás leído a Agatha Christie, a Sir Arthur Conan Doyle y un largo etcétera. Pero no te vendrán mal otros géneros, ya que te aportarán una riqueza de miras que no tendrías si solo lees de tu género. Lee a Isaac Asimov, a J.R.R. Tolkien, a Stephen King, a Cervantes, a Murakami, A Gabriel García Marquez,… Lee todo lo que puedas, aprende de todos los autores. Unos te mostrarán como ambientar tu novela, otros la creación de personajes, otros técnicas narrativas. Eso sí, también lee autores actuales, compañeros tuyos en la escritura, descubrirás grandes tesoros.

4.- Honrarás a tu protagonista y a tu antagonista

        El protagonista y su antagonista son claves en toda historia. Puede que el antagonista no sea el malo de la historia,… pero seguro que hay personajes que pondrán al protagonista frente a dilemas,… He leído muchos libros (que no citaré, por supuesto) en los que el protagonista está muy trabajado, pero los antagonistas no son más que una lista de tópicos sin lógica alguna. Trata de trabajar en el Worldbuilding a todos los personajes de tu novela como si fueran el protagonista. Muchas historias se mantienen arriba gracias al antagonista, o gracias a un secundario. Ponles cara a todos, habla con ellos. Una herramienta que aprendí hace poco y estoy disfrutando mucho es tener charlas con los personajes. Hablando con ellos (sin caer en la esquizofrenia), y hablando como ellos te darás cuenta de detalles que enriquecerán tu historia.

5.- No matarás tu creatividad:

        Uno de los primeros errores que solemos cometer a la hora de crear nuestro mundo es ponernos límites de antemano. Deja volar tu imaginación. Seguro que saldrán ideas muy absurdas que luego descartarás, pero también saldrán puntos que darán el plus de originalidad que requiere tu historia. Tu novela puede ocurrir en un planeta entero, incluso en una galaxia, pero también puede ocurrir sin salir de una casa. J.R.R Tolkien en El Señor de los Anillos requería de mucho espacio de la Tierra Media para su desarrollo, pero Agatha Christie logra una obra maestra como Diez Negritos en un espacio muy reducido. Además, hoy en día, los géneros están muy difuminados, o incluso les ponemos apellidos a los géneros en sí. Puedes ambientar tu novela negra en un mundo distópico, tu novela romántica en una nave cruzando el universo, o tu historia erótica en el antiguo egipto. No limites tu creatividad, la propia historia ya te irá encauzando el camino.

6.- No cometerás actos impuros con tu Worldbuilding:

        Uno de los mayores errores que puedes cometer en tu historia es fallar en detalles que derriben los cimientos de tu mundo. Ten mucho cuidado con la linea temporal de la historia (si hay saltos en el tiempo, flashback,… ten en cuenta lo que ocurre en cada momento, y no caigas en contradicciones). Traza mapas de los lugares en los que ocurre tu historia. Puede que sea por deformación profesional, pero yo suelo dibujar pequeños planos de los pueblos de los que escribo, incluso de las casas en las que transcurre una parte importante de la historia. Si escribes de lugares existentes, ten los planos delante. Si el lector se pierde y no sabe en qué punto está, es fácil que pierda el hilo de la historia. Puede que parezcan pequeños detalles sin importancia, pero esos detalles pueden chirriar en la mente del lector y hacer que pierda el interés.

7.- No robarás a tus lectores:

        No mientas al lector en ningún momento, o lo perderás para siempre. Tienes que tener eso en cuenta desde la primera página hasta la última, incluyendo portada, sinopsis,… No prometas en la portada una revolución en el mundo editorial, cuando lo que has escrito no lo es. Mintiendo puede que se interesen por tu libro mas lectores, pero en cuanto lo lean se van a sentir engañados y no volverán. Y no solo eso, con las redes sociales, esta mentira puede hacerse viral en poco tiempo y destruir tu trabajo. Un lector que se sienta robado no volverá a ti, por mucho que los siguientes libros sean obras de arte. Tampoco pretendas hacer una trilogía porque está de moda, y tu primer libro ha tenido cierto éxito. Puede que el mundo que has creado sea maravilloso para una sola novela, pero que se le vean las costuras si intentas estirarlo como a un chicle. Crea tu mundo y se sincero contigo mismo. Si lo eres, lo transmitirás al lector, y no se sentirá ni robado ni defraudado.

8.- No darás falso testimonio sobre tu género literario:

        No te muevas por modas, van y vienen sin parar. Si pretendes escribir según la moda y el género que esté triunfando en cada momento, nunca lograrás tener tu propia voz. Es muy común que un autor pueda trabajar más de un género, pero no es por moverse al sol que mas calienta, sino por la necesidad o la facilidad que tienen ciertos autores para dominar varios géneros. No comiences a escribir Distopías porque consideres que están de moda ahora. El otro día leí un artículo muy interesante donde unía el auge de las distopías con las graves crisis mundiales (guerras mundiales, crisis económicas,…). Si tienes en mente una distopía adelante, las adoro, pero no lo hagas porque entre los mas vendidos aparezcan libros de ese género. Trabaja tu género, trata de hacerte una voz como escritor, por mucho que no sea el género más vendido del momento. Además, como he dicho, las modas van y vienen, y no sabes si la próxima moda será tu género. Tratar de escribir en un genero que no es el tuyo, suele quedar falso. Desde la propia fase de Worldbuilding se notará que no te sientes cómodo y la historia tendrá los cimientos muy frágiles. Cuando me planteé este blog la gente me decía que los que triunfan son los blogs con un toque de humor. Pero yo, como buen vasco, tengo el humor muy en el interior y si tratara de ser gracioso quedaría artificial.

9.- Consentirás pensamientos y deseos impuros en tu mundo:

        Una de las partes mas divertidas en mi proceso de Worldbuilding suele ser cuando me pongo la careta del malo. Normalmente solemos crear el mundo tratando de ser objetivos, o desde el punto de vista del protagonista (que rara vez suele ser el malo). De vez en cuando viene bien mirar el mundo que estamos creando desde el punto de vista del antagonista. Por un lado lograremos darle mayor profundidad a la personalidad del “malo” de turno, pero por otro lado, veremos el mundo que hemos creado desde unos ojos muy diferentes. Si estas dándole vueltas a una novela negra, ¿por qué no crearla desde el punto de vista del asesino, en vez de que ese sea el personaje al que hay que cazar? Cuando escuché que Disney iba a sacar una película sobre Maléfica me encantó la idea. Ya iba siendo hora de dar visibilidad a los malos. Y pese a que me gustó la película, me molesta la necesidad que hay de dulcificar al malo. Por supuesto se puede explicar la motivación que le hizo cambiar, pero no tiene por qué triunfar siempre el bien. Por desgracia estamos en un mundo en el que el mal triunfa muchas veces, queramos verlo o no. Trata de ponerte en el papel del malo, crea su mundo, sus deseos, sus pensamientos. Si mezclas bien el mundo desde el prisma del protagonista y desde el antagonista, será mucho mas rico. Y, para que vamos a engañarnos, dejar volar nuestra imaginación literaria hasta los instintos mas ocultos es muy divertido.

10.- Codiciarás los Worldbuilding ajenos:

        Y acabaremos con uno de los pecados más recomendables para un autor, la codicia. Pero no estoy hablando de la codicia monetaria, sino de codiciar poder crear los mundos que otros autores han creado. Considero que es una parte muy importante en el aprendizaje para crear tus propios mundos. Admirar los mundos creados por autores de tu género te permitirá ir aprendiendo y mejorando tus técnicas de Worldbuilding. Podríamos entrar en la discusión si existe la envidia sana o no, pero envidiar esos mundos creados es un paso necesario para crear los tuyos. Recuerda que el Worldbuilding no es solo un mundo creado, puede ser la descripción de una vivienda, la creación de un personaje lleno de matices o la ambientación. Hay que ser inconformistas y querer mejorar en cada momento. Y codiciar poder lograr un Worldbuilding tan trabajado y rico como el de un autor que admires es el primer paso para mejorar.

 

        Y hasta aquí mi artículo de hoy. Espero que te haya gustado y te sea de utilidad. ¿Que otros mandamientos sumarías a esta lista? Déjame un comentario, que no cuesta mucho, y me hace mucha ilusión contestarlos. Y si te interesa el Blog, suscríbete y de esa manera estarás informado de todas las novedad. Un fuerte abrazo y espero que nos volvamos a ver en El Constructor de Mundos.

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Sobre estas piedras construirás tu templo

        Las grandes puertas del palacio se abren y ante mí puedo ver la plaza abarrotada. Un estrecho camino es lo único que se puede ver entre tanta gente. Ese camino une el palacio y el templo. Respiro profundo y comienzo a andar. Todas las miradas de la gente se sitúan en mí. Mis pies descalzos notan la fría piedra pulida de la plaza. Tras avanzar unos quince metros escucho un fuerte golpe y miro para atrás. Han cerrado las puertas del palacio, el que ha sido mi hogar los dos últimos años, mientras me preparaba para el día de hoy. Miro la larga cola que tiene mi túnica. Comienza a poblarse de flores rojas que lanzan mis vecinos, como marca la tradición desde hace siglos. Avanzo firme y orgulloso, mirando el templo. Es un precioso edificio de madera, y en la entrada principal 457 rostros tallados me observan, mis antecesores. Por las puertas abiertas sale una lámina de agua que cae como una pequeña cascada por los escalones que elevan el templo en medio de la plaza. Subo los escalones mojando mis pies en el fresco líquido, y me encamino a la entrada. Antes de cruzar la puerta, miro por última vez a la plaza. Todos aguardan expectantes.

        Al adentrarme en el templo, cientos de ojos me miran con orgullo. Son los principales del pueblo, junto con los grandes miembros de la Orden. Cientos de rayos de sol atraviesan el templo elíptico, y al fondo puedo ver la Gran Cascada. Comienzo a avanzar con mis pies metidos en el pequeño río que fluye hasta el exterior mientras pienso en el pasado. Cuenta la leyenda que un terrible incendio estuvo a punto de calcinar el templo cuando estaba construyéndose siglos atrás. El río estaba bastante alejado del templo, con lo que no iban a poder apagarlo a tiempo. Pero el cielo se nubló y un gran rayo atravesó el cielo, cruzó los muros de madera y se estampó contra la roca que coronaba el fondo del templo, de donde surgió una imponente cascada de agua. Los trabajadores pudieron usar ese agua para apagar el incendio, y desde entonces el agua fluye sin cesar. Miré al lateral, donde un agujero aún recuerda el punto donde el rayo calcinó la madera para hacer brotar el agua. Sigo adelante, atravieso el templo, y me sitúo justo frente a la Gran Cascada. Unas pequeñas lágrimas cruzan mis mejillas, prueba del orgullo de ser el elegido. Me giro y dejo caer la túnica, mostrando mi desnudo cuerpo a los presentes. Me adentro en las aguas que me llegan casi hasta la cintura, me meto bajo la Gran Cascada, y me giro al llegar a las dos afiladas rocas que marcan el lugar donde el rayo penetro al interior de la tierra. El momento cumbre ha llegado. Con un movimiento firme rasgo mis muñecas, y la sangre comienza a brotar. El agua comienza a teñirse de rojo. Me mantengo firme, pese a que noto que las fuerzas comienzan a abandonarme. Soy muy consciente de la importancia del momento. Cada diez años un habitante del pueblo debe realizar este sacrificio para que nuestro Dios siga protegiéndonos, o un gran fuego arrasará las cosechas. Caigo de rodillas, pero sigo con mi mirada firme. Dicen los sabios que si la sangre llega hasta el exterior antes de que el sacrificio finalice, las cosechas serán especialmente abundantes. Una breve sonrisa se plasma en mi cara cuando veo el agua rojiza bañarse de luz en el exterior del templo. Va a ser un buen año, ya puedo morir en paz.

        Saludos Constructor@s. Los templos y la adoración a los distintos dioses ha sido una piedra angular de la historia. Muchas deidades han habitado, y siguen habitando nuestro mundo, y los templos suelen ser el lugar donde se les rinde culto, se habla con ellos, se les piden favores o se les hacen ofrendas. En este artículo pretendo daros unas breves claves para que el templo que construyáis en vuestro Worldbuilding tenga unos cimientos estables que hagan que toda vuestra historia se sostenga. Piedra a piedra se construye desde un pequeño templo hasta la más grande de las catedrales:

– Primera Piedra: Tipo de Religión:

        La religión marca de una manera muy específica el tipo de templo que queremos construir. No es lo mismo un templo de una religión monoteísta que de una religión politeísta. Cuando se trata de una religión monoteísta, todos los templos se dedican al mismo dios. Las iglesias Cristianas por ejemplo, suelen estar dedicadas a una virgen,… pero todas ellas sirven para honrar a un mismo dios. Pero en las religiones politeístas cada templo estaría dedicado a un dios distinto, dependiendo de la función que quiera darse al templo o quien se supone que es el protector del lugar. Si tienes una religión politeísta, trata que el carácter del Dios se vea en la presencia del templo. No debería ser igual un templo a una Diosa de la Guerra, que a una Protectora de la Naturaleza, o a otro templo dedicado a la Diosa de la Belleza.

        Otra característica que marca la forma y el estilo del templo sería el tipo de culto. Si hablamos de un culto cerrado solo a los curas, sacerdotes,… los templos estarían mas centrados en el Dios, y no habría mucho espacio. Pero si hablamos de cultos abiertos al pueblo, hay que imaginar grandes espacios para las celebraciones. Un lugar cerrado al culto como un monasterio puede ser un lugar perfecto para ambientar tu mundo. No podemos olvidar en este punto la gran obra de Umberto Eco, En el nombre de la Rosa. Ese ambiente cerrado, en principio pensado para el trabajo y la oración, puede convertirse en un ambiente muy opresivo si algo trastoca la paz del lugar. Aprovechad las características de vuestro templo para dar un plus a vuestra historia, puede ser un espacio muy sugestivo para el lector.

– Segunda Piedra: Simbolismos:

        En todos los templos el simbolismo tiene un peso muy importante. Muchas veces suelen estar plagados de estatuas, relieves, símbolos,… Dichos símbolos pueden ser entendibles para todo el mundo, o solo para los eruditos en la religión, o sus estudiosos. No hay que recordar la cantidad de novelas que giran en torno a mensajes ocultos situados en templos de toda índole.

        Las estatuas y los símbolos pueden ser simple decoración, o contar la historia del lugar. En las iglesias católicas, los pórticos, capiteles,… estaban plagados de figuras talladas representando distintos pasajes de la biblia. Hay que tener en cuenta que la población que acudía a aquellos templos era mayoritariamente analfabeta, y era la manera de explicar el libro sagrado de una manera completamente visual. Este tipo de relieves pueden servir perfectamente en vuestra novela como hilo narrativo a la hora de hacer un flashback y contar el origen del templo o de la religión.

         Una recomendación muy personal sería que no tuvierais miedo a introducir la naturaleza en el templo. Partiendo por ejemplo de los cuatro elementos más clásicos (fuego, tierra, agua y aire) podemos jugar con unos simbolismos que enriquecerán el lugar. Pero no sólo eso, se pueden introducir la naturaleza en sí, tanto de manera física (jardines, vegetación,incluso animales) como de manera simbólica. En la Sagrada Familia de Gaudí, podemos encontrar figuras representando caracoles, tortugas, lagartos, vides con sus uvas,… y le aportan al templo una presencia única y muy especial. Incluso el interior del templo puede entenderse como un inmenso bosque. Todo ello hace de la Sagrada Familia uno de los templos más visitados y admirados del mundo. Si en nuestro mundo funciona, no hay por qué no probarlo en el vuestro. 

– Tercera piedra: Los materiales:

        Uno de los elementos que marcará la construcción de vuestro templo será el material escogido para hacerlo. Puede que parezca una tontería, pero cada material tiene su presencia y su personalidad, y al lector le evocarás recuerdos de lugares similares en los que haya estado.

        El material mas usado suele ser la piedra. Cuando imaginamos un templo, visto los que conocemos en nuestro entorno, suele estar hecho de piedra. Pero antes de seguir una pequeña aclaración. La imagen que tenemos de los templos clásicos y muchas iglesias están muy desvirtuados por el paso del tiempo y la mala documentación en películas y series. Si pregunto a cualquiera de vosotros cual es la imagen de un templo griego clásico como el Partenon de Atenas, viene a vuestra mente un templo blanco, marmóleo, casi impoluto. Pero en realidad tenía una decoración muy colorida, como puedes observar en la recreación de la foto. Lo mismo nos ocurriría con muchas iglesias. Una de las partes mas interesante de la restauración de la catedral de Santa María de Vitoria ha sido el estudio y la recreación de los colores originales del pórtico. Cada vez en más iglesias están tratando de recuperar los colores originales mediante estudios, demostrando que la imagen que tenemos de iglesias completamente marrones no es más que el fruto del tiempo quitando los ricos colores de la piedra. En vuestra mano está si queréis usar el imaginario popular del uso de la piedra en los templos, o tratar de revestirla con vivos colores.

        Pero que la piedra sea el material más utilizado no quiere decir que deba ser el único que uséis en vuestro templo. Si estamos hablando de una sociedad completamente idustrializada, donde el metal es la piedra angular de la sociedad, ¿por qué no erigir grandes templos metálicos? Incluso podrían tener enormes piezas móviles, como un gran artefacto. ¿No os parece una imagen muy potente y atractiva? O si en vuestra novela hay un templo dedicado al dios del viento, ¿por qué no usar grandes telas que den movilidad al templo y den una imagen de ligereza? El límite está en vuestra imaginación.

– Cuarta piedra: La luz:

        La búsqueda de la luz ha sido uno de los mayores retos al que se enfrentaron antiguamente los constructores de templos. Solían ser templos muy pesados, y eso no permitía abrir grandes agujeros por donde entrara la luz. Pero la luz era necesaria. No solo por la necesidad de ver en el interior, sino porque simbolizaba la pureza, la ligereza y el poder divino. Si vemos la evolución de las primeras iglesias románicas a las grandes catedrales góticas, el cambio es impresionante. De templos oscuros, pequeños, pesados, pasamos a grandes naves ligeras con vidrieras que dan un color y una vida al interior impresionantes. Este uso de la luz está muy unido a la divinidad.

        Pero no quiere decir que vuestros templos tengan que ser luminosos, grandes, impresionantes. Puede ser un pequeño templo oscuro o una gruta. La luz da cierta teatralización al lugar, pero lo mismo ocurre con la falta de ella. Os recomiendo que juguéis con la luz en vuestro espacio, para incrementar las sensaciones del lector. Puede que os parezca un pequeño detalle sin importancia, pero un momento dramático dentro de un espacio cerrado, oscuro, casi claustrofóbico, mejora la narración del pasaje. Seguramente esta obsesión con la luz viene de mi educación de Arquitecto, pero es un elemento que en un templo adquiere gran importancia. 

– Quinta piedra: Los límites del Worldbuilding:

        Para finalizar, puede que se os venga una pregunta a la cabeza ¿hasta donde puedo jugar con el Worldbuilding de mi templo? La respuesta es sencilla, hasta donde queráis. El límite lo pone cada escritor. Solo hago una recomendación: Tiene que ir en concordancia con el texto. Si estáis escribiendo una novela donde la acción esta por encima de la narración detallada, no tiene mucho sentido pararnos a describir los frisos de nuestro templo (a no ser que tenga una clave para la historia). Pero, eso sí, tiene que ser un templo que se sostenga. Si se nos va la mano con un templo onírico, puede que nuestro lector no llegue a imaginar lo que tratamos de contar. Por ello, es muy recomendable usar elementos de templos de distintas religiones que tenemos en nuestro mundo como base para nuestro templo imaginario. Como he dicho antes, cada religión tiene sus características, y ocurre lo mismo con sus templos. En un pequeño resumen de religiones y templos podríamos decir lo siguiente:

  • Templos cristianos: Las características principales podrían ser su forma de cruz, la posición del altar, las figuras que pueblan tanto el exterior como el interior, la presencia de campanarios coronando las iglesias, la evolución hacia la luz y las vidrieras, su presencia en los puntos mas importantes de los pueblos,… Se trata de los templos más comunes de nuestro entorno, con lo que tomando de base una iglesia cristiana para construir vuestro templo, será más fácil para el lector familiarizarse con el lugar que le presentemos.
  • Mezquitas: Se trata de un tipo de templo que pese a no encontrar tantos en nuestro entorno podemos visualizarlo fácil. Los altos minaretes serían la característica más común de este tipo de templo. Desde ellos se hace el llamamiento al rezo. Si en vuestro templo el sacerdote tiene que hablar a una gran masa de gente, puede que una construcción como un minarete pueda ser muy útil. Otra característica que me fascina de las mezquitas es el uso del agua. Las fuentes que pueden encontrarse en los patios de acceso para purificarse antes de entrar al templo tienen una gran fuerza visual, incluso sonora. El agua como elemento purificador puede ser muy interesante para vuestro templo.
  • Templos sintoístas: Escribo sobre estos templos para traer también una visión mas oriental de un templo. Lo más característico de un templo Sintoísta para un neófito como yo sería el Torii o la entrada al santuario. Tienen una poética visual muy potente. Los elementos naturales como la piedra, el bambú, la madera o el agua tienen gran peso en el lugar, así como el papel blanco como símbolo de la pureza. En el interior encontraríamos un objeto sagrado donde el Kami o la deidad se haría presente. También hay salas de ofrendas, salas de tesoros. Os recomiendo que hagáis un breve análisis de los templos orientales, son una fuente inagotable de imágenes inspiradoras. 

        Como última imagen quiero traerte una pequeña capilla del arquitecto japones Tadao Ando. ¿Se os ocurre mejor espacio y mejor lugar para meditar, reflexionar y rezar? Como puedes ver, se sale de lo que consideramos templo en nuestro imaginario, pero en cuanto vemos la imagen sentimos la paz del lugar.

      En resumen. Podríamos diseñar un templo de un material que nos resulte evocador, con presencia de agua como elemento purificador, con un espacio para el culto, con elementos naturales que hacen el espacio más acogedor,… Ese sería justo el templo que ideé yo para el templo que da entrada a este artículo. 

 

        Espero que os haya gustado el artículo y os sirva de ayuda para crear vuestros propios templos. Si tú has construido alguno, déjalo en el comentario, y de esa manera todos los Constructores podremos visitarlo. Un gran saludo, no dudes en suscribirte al blog si te interesa seguir profundizando en la Construcción de Mundos.

        Hasta pronto.  

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La mitología de mi infancia

        Saludos, Constructor@s. Como has podido leer en post anteriores (uno de mitología vasca y otro de mitología asturiana), soy un fuerte defensor de la mitología, tanto para contar a los niños como para los adultos:

  • Se trata de historias con un fuerte arraigo cultural en el sitio de donde proceden. Defender la mitología es defender la cultura del sitio, una cultura milenaria que ha ido pasando de padres a hijos gracias a la oralidad, y que no debemos permitir que se pierda.
  • Como la mayoría de cuentos infantiles que conocemos, son historias con moraleja. Cuando hablamos del Sacamantecas o el Sacauntos en muchas regiones de España, es un asesino del folclore que se dedicaba a asesinar a mujeres y niños para arrancarles de la piel las grasas o los untos. Luego asesinos reales han hecho de este mito un personaje aún mas vivo. Se trata de una historia para que los niños no se acercaran a personas desconocidas.
  • Los mitos le aportan un plus a los lugares. Cuando pasees por un bosque, te acerques a una cueva o mires un río, no lo verás de la misma forma si sabes los seres mitológicos que viven en ese lugar. Si eres padre o madre, podrás pasear por los alrededores y contarles a tus hijos cientos de historias sobre los seres que habitan esas tierras. Seguro que esos niños no olvidarán jamas esos espacios mágicos.
  • Todos hemos contado alguna vez un cuento a nuestro hijo, nuestro sobrino, hijos de amigos o incluso alumnos. Qué mejor que contar las historias del lugar y compartir personajes que nada tienen que envidiar a los cuentos de los hermanos Grimm o de Hans Christian Andersen.

        Llegados a este punto, te voy a proponer un pequeño juego. Quiero que me cuentes una historia relacionada con la mitología que escucharas de pequeño. Puede ser de cualquier mitología, pero me encantaría que fuera de la mitología de tu lugar, para que entre todos podamos ir haciendo un mapa mental de mitos y leyendas. Y como no hay nada mejor que dar ejemplo, os voy a contar la historia de un ser mitológico que me enseñaron de pequeño y que me ayudó a interesarme por este mundo. Se llama Tártalo y el pastor:

 

        Érase una vez, un pastor que paseaba con sus ovejas por los prados del pueblo. Cuando vio que se acercaba una tormenta pensó en volver a casa, pero contó las ovejas y se dio cuenta que le faltaba una. Así que se adentró en el bosque con su rebaño para buscar a la oveja perdida. Cuando pasaron cerca de una gruta, salió de ella Tártalo. Era un gigante enorme, con un solo ojo en medio de la cara y una fuerza terrible. Vio al pastor y su rebaño, los agarró con sus brazos y los metió dentro de la gruta. Para que no se escaparan, puso una enorme roca taponando la salida. El pastor trató de escapar, pero de un golpe lo lanzó al fondo de la cueva y le dijo:

Por mucho que lo intentes no vas a poder escapar de aquí. Te voy a poner un anillo mágico. Aunque te escondas con este anillo  te encontraré. No podrás quitártelo. Y ahora déjame tranquilo. Voy a comerme a tu oveja mas sana. Comeré las ovejas una a una, y al final te comeré a ti.

        Dicho esto, acarró a la oveja mas grande, la mató, le quitó la piel y la puso al fuego con una gran barra de hierro. Le dio vueltas y vueltas hasta que estuvo bien hecha, y se la comió de tres bocados. Era una oveja tan grande y sabrosa, que a Tártalo le entró sueño. Se tumbó junto a la roca que tapaba la salida y se durmió.

        Mientras el gigante dormía, el pastor comenzó a pensar cómo escapar. Al ver que Tartalo había dejado la barra de hierro al fuego se le ocurrió una idea. Tomó la barra con las manos. Estaba al rojo vivo en la punta. Con todas las fuerzas que pudo reunir levantó la barra del fuego, se acercó a Tártalo, y de un golpe se la clavó su único ojo. Tartalo comenzó a gritar de dolor. Se golpeaba con todo lo que encontraba a su alrededor. Estaba completamente ciego. Lleno de ira comenzó a gritar al pastor. Le decía que en cuanto le pillara se lo comería vivo. Comenzó tocar a su alrededor, pero solo alcanzaba a las ovejas. El pastor sabía esconderse muy bien. Entonces Tártalo se acercó a la salida de la gruta y quitó la enorme piedra que la taponaba. Se puso de pie y comenzó agarrando lo primero que pudo pillar. Cuando vió que era una oveja, la pasó entre sus piernas y la dejó salir. Con la siguiente hizo lo mismo y poco a poco fue sacando mas de la mitad del rebaño. El pastor estaba aterrado. Sabía que en cuanto sacara a la última oveja, no podría esconderse y acabaría devorado. De pronto vio la piel de la oveja que Tártalo acababa de comer y se la puso encima. Se colocó a cuatro patas y se metió en medio del rebaño. Cuando quedaban pocas ovejas, Tártalo agarró al pastor, tocó su piel de lana y lo pasó por entre sus piernas. El pastor, al verse fuera, comenzó a correr todo lo rápido que pudo.

        Tártalo, cuando sacó la última oveja, supo que el pastor le había engañado y gritó de cólera, pero de pronto sonrió al recordar el anillo que le había colocado. Gritó “¿Donde estás?” y el anillo de pronto contestó  “Estoy aquí”. Al detectar el origen de la respuesta se puso a correr, derribando todos los árboles que se encontraba a su paso. Cada cierto tiempo preguntaba de nuevo “¿Donde estás?”, y el anillo respondía “Estoy aquí”. El pastor trataba de quitarse el anillo mientras corría, pero no podía, estaba completamente unido al dedo. Intentaba taparlo con su mano, pero la respuesta del anillo seguía escuchándose. Por detrás, oía como Tártalo cada vez estaba más cerca.

        De pronto llegó a un precipicio. Bajo él corría un río crecido por las lluvias. Si saltaba se ahogaría, pero si se quedaba allí moriría devorado por Tártalo. Metió el dedo con el anillo en la boca y de un mordisco se lo arrancó. Tomó el dedo ensangrentado y lo lanzó al precipicio. Tártalo, a escasos cinco pasos del pastor volvió a preguntar “¿Donde estás?”, el anillo gritó mientras caía “Aquí estoy”. Tártalo se lanzó al escuchar el anillo tan cerca, sin darse cuenta que frente a él había un precipicio y cayó al río. Desde entonces nunca mas se volvió a ver a Tártalo. Eta hala bazan edo ez bazan, sar dadila kalabazan eta atera dadila herriko plazan (y si fue o no fue así, que entre en la calabaza y salga en la plaza del pueblo, es la frase en euskera con la que solían acabarse muchas historias y cuentos).

 

        ¿Te ha gustado el mito de Tártalo? ¿conoces mitos similares por tus tierras? Comparte tu mito con nosotros, y de esta manera contribuiremos para que estas historias no se pierdan jamás.

        Espero que te haya gustado esté artículo. Si quieres seguir informado de las novedades del blog suscríbete y recibirás una notificación cada vez que publique algo nuevo, y a su vez recibirás un relato personalizado de regalo.

        Muchas gracias por pasarte por mi blog El Constructor de Mundos. Espero verte por aquí pronto, construyendo mundos entre todos.  

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Sombras entre el orbayo. Mitología Asturiana.

        Cerré la bolsa donde había metido lo necesario y salí al bosque. El rastro que había dejado la bestia era inconfundible. Cientos de árboles estaban arrancados de raíz, dejando despejado el camino por el que se había llevado a mis hijos. Sabía que era cuestión de contrarreloj, por lo que corrí hasta que las fuerzas parecían abandonar mi cuerpo. Me senté, abrí la bolsa y tomé unas tortitas de maíz y una manzana. Mientras las comía repasaba el interior: un gran bollo de pan, un par de antorchas, sal, un pequeño puñal y una caja de tizas. Llevaba muchos años viviendo en aquel bosque y sabía que podría necesitar todo eso.

        Tras el pequeño descanso seguí corriendo hasta llegar al claro. Estaba anocheciendo. La niebla comenzó a bajar por la ladera rocosa, ocultando el paisaje ante mis ojos. Cuando estaba llegando a las puertas de la gruta, unas luces comenzaron a moverse entre la niebla. Quería haber entrado a la cueva antes de que llegaran a mí, pero me fue imposible. Rápidamente abrí la bolsa y saqué una tiza. Comencé a dibujar un círculo a mi alrededor, dejando dos metros entre el centro la línea. Una vez cerrado el círculo, comencé a dibujar los símbolos que me había enseñado mi abuela hacía años con la ceniza de la hoguera. Logré acabar el último símbolo cuando el primer espíritu apareció. Era blanco como la luz de la luna, y sujetaba una gran vela encendida. Tras él llegaron diez más, rodeándome por completo. Pese a su ausencia de ojos, notaba su mirada sobre mí. El espíritu que estaba frente a mí se apartó, dejándome ver un carro fúnebre. El ataúd estaba abierto, esperándome. Cerré los ojos y comencé a invocar los símbolos que tenía a mis pies. Cuando nombré el último, abrí los ojos y los espíritus comenzaron a marchar hasta desaparecer entre los árboles.

        Cuando pude recuperarme de la impresión de lo vivido, tomé de nuevo mi bolsa y me encaminé a la gruta. Encendí la antorcha y me adentré en la tierra. Cuanto mas profundo entraba, mas viciado estaba el aire. Olía a una mezcla de azufre  y putrefacción. Al girar un recodo, me paré en seco. Se abría una gran galería, y en el centro estaba ella, la bestia. Era una serpiente enorme enroscada, con las escamas negras como el carbón y unas grandes alas de murciélago. Respiraba tranquila, dormida. Miré alrededor buscando a mis hijos, y los encontré al fondo de la sala. Estaban tumbados y parecían dormidos. Me alegré de ello, ya que estaban rodeados de los restos de anteriores víctimas de la bestia. Abrí mi bolsa de nuevo. Saqué la hogaza de pan que había preparado antes de salir de casa. Estaba relleno de alfileres de plomo. Lo dejé sobre el suelo y puse la antorcha sobre ella. En cuanto el fuego tocó la corteza, un olor a pan recién horneado lleno la sala. La bestia fue desperezándose, tratando de descubrir de donde venía aquel irresistible olor. Cuando detectó la hogaza se lanzo sobre ella y la tragó de una vez. De pronto, un terrible alarido retumbó en la galería. La bestia se retorcía, y cuanto mas lo hacía, mas agujas se clavaban en su interior. Chillando salió volando de la cueva, perdiéndose entre las nubes. Corrí al fondo de la sala y abracé a mis hijos. Sentí sus frías pieles contra mi cuerpo. No habían sobrevivido a la bestia. Mi grito de dolor superó al de la bestia. Me puse en pié, y con sus cuerpos en mis brazos juré que no descansaría hasta acabar con ella.

        Saludos Constructores. El relato que acabas de leer está basado en dos personajes de una mitología muy rica, la Asturiana. Si la conoces no habrás tenido problemas en reconocer a la Güestia y el Culebre. Si no la conoces ni te preocupes, te voy a presentar unos cuantos dioses y seres mitológicos para que te hagas una idea de lo apasionante que es esta mitología.

Principios de la Mitología Asturiana

        Los orígenes de la Mitología Asturiana se pierde en el tiempo. Como comentaba en un artículo anterior sobre la Mitología Vasca, la Mitología Asturiana tiene sus raíces en el pasado lejano, antes de que el cristianismo cambiara las creencias del lugar. Como ocurre en todas las mitologías, muchos de los seres son autóctonos (creencias de los pueblos astures) y otros están influenciados por mitologías cercanas (gallega, vasca, cántabra), y otras más lejanas (principalmente la mitología celta).

        Los pueblos eran pequeños y con bajo nivel cultural, por lo que igual que en el caso de la mitología vasca, se transmitía oralmente. Los mitos y leyendas pasaban de generación en generación. Muchas historias trataban sobre la naturaleza y los peligros del mundo. Con la llegada del cristianismo, muchos mitos fueron evolucionando, pero gracias a la constancia de los del lugar la mitología ha llegado a nuestros días.

        Dentro de lo complejo que es una mitología, la mayoría de los expertos dividen los personajes en dos categorías distintas. Por un lado estarían los dioses principales, y por otro lado los seres mitológicos o semidioses. Mientras los primeros fueron desapareciendo con la llegada del cristianismo, los segundos han llegado hasta nuestros días. 

Dioses principales

        Eran los dioses más importantes de la mitología asturiana en su origen. Muchas dioses son propios, pero unos cuantos tienen origen en las culturas celtas. Estos dioses estaban relacionados mayoritariamente a las fuerzas de la naturaleza. Unos de los principales dioses astures serían los siguientes:

— Belenos: Dios del Sol, la luz y el fuego. Muchos lo relacionan directamente con el dios Apolo. Podría venir directamente de la mitología celta ya que ellos también tenían su dios Belenos. Se le rezaba para mantener vivo el fuego del hogar, asunto importante ya que en la zona montañesa de asturias las temperaturas invernales son muy bajas.

— Aramo: Dios de los cruces de camino. El sierra de Aramo (sagrada para muchos asturianos) tiene ese nombre en honor al dios.

— Candamo: Dios de la vegetación y las fuentes. Se le solía representar con una serpiente en la mano simbolizando la abundancia y la riqueza.   

Seres Mitológicos

        Estos seres eran semidioses en origen, lo que suele considerarse un segundo escalafón en la mitología clásica. Pero la mitología está viva, y cuando entró el cristianismo en Asturias, la iglesia fue desterrando los grandes dioses paganos. El cristianismo siempre ha sido muy inteligente. Si entraba destrozando las creencias del lugar, se encontraría una gran resistencia en los nuevos territorios. En vez de eso, combatía ciertos dioses, modificaba ciertos mitos y admitía creencias concretas del lugar.

        En Asturias hay infinidad de seres mitológicos. A continuación voy a detallar algunos de los que me parecen los más interesantes:

—Trasgu: Es posiblemente el ser mitológico asturiano más conocido. Tiene muchos nombres, pero el mas conocido es el de Trasgu. Es un duende muy travieso, suele vestir de rojo, con cuernos y gesto burlón. Casi siempre se le representa con un agujero en la mano izquierda. Suele vivir en la estancia donde está el fuego. Cuando está de buen humor puede ayudar en las labores domésticas, pero cuando se enfada o está travieso puede causar grandes destrozos. Suele estar muy unido a la familia, y en caso de que la familia se mude de casa, el Trasgu suele mudarse con ellos. Se da la curiosidad que al vender una casa, solía tratar de venderse con Trasgu incluido, tratando de deshacerse de él, pero era raro que se lograra de esa manera. La manera más común de desprenderse de un Trasgu solía ser pedirle que trajera grano en sus manos. Como el grano se le escapaba por el agujero de su mano, solía irse enfadado. En cierta manera podía estar emparentado con los Galtzagorri vascos, pero estos eran más pequeños, solían ser más amigables y colaboraban más en las tareas domésticas.

—Güestia: Me voy a detener un momento a analizar este impresionante mito. Es de los mas potentes que conozco (incluso visualmente), y puede ser de gran inspiración para los escritores (es más, en mi primera novela no pude resistirme a incluirla en más de un pasaje). Se trata de una comitiva de espíritus, almas en pena, con túnicas blancas y capuchas que ocultan su rostro. Normalmente suelen ser nueve almas, con una en cabeza y el resto en fila de dos. Tienen una función primordial, que sería anunciar la muerte de las personas a las que les hacen la visita, y para ello llevan su ataúd con ellos. Suelen llevar grandes cirios encendidos con forma de huesos. En muchos pueblos se cuenta que la comitiva está formada por los espíritus de los familiares de la persona a la que van a anunciar su muerte. La manera de librarse de la Güestia suele ser dibujando un círculo con una cruz o una estrella dentro, y manteniéndose dentro del círculo con los ojos cerrados. Una variación tétrica de la Güestia cuenta que el que encabeza la comitiva es una persona viva maldita. Va adelgazando poco a poco hasta morir, si no logra pasar la maldición a otro.

—Cuélebre: Se trata de una serpiente inmortal enorme. Con el tiempo las escamas se le vuelven aún mas duras, va tomando un tono negro y le salen unas alas de murciélago (con lo que se asemeja a los mitos de dragones). Como ocurre con los dragones, suelen proteger un gran tesoro. Se dice que para acabar con la Güestia hay que darle de comer piedras al rojo vivo o panes rellenos de agujas (como has podido leer en el pequeño relato de presentación). También se suele decir que la Güestia vive en el agua, y se encarga de vigilar a las Xanas para que no escapen.

—Xanas: Serían lo que en otras mitologías se llaman ninfas. Tienen una relación directa con las fuentes, los ríos y las cascadas. Suelen peinarse con sus peines de  oro, igual que ocurría con las Lamia vascas. Hay mitos en las que son bondadosas y otras en las que son vengativas. Suelen tener relación directa con las Cuélebre, ya que muchas veces estas serpientes gigantes las vigilan para que no escapen. Se comenta que suelen esconder grandes tesoros, y aparecen cuando un joven se asoma a beber al río.

—Pataricus: Son gigantes que viven en una isla llamada Eonavia, que sitúan mar adentro frente a las costas asturianas. Cuentan las leyendas que los barcos que sufren naufragios acaban encallando en las costas de Eonavia. Los Pataricus, como desconocen el fuego, atrapan a los náufragos que sobreviven y se los comen vivos. También se dice, que como reciben todos los barcos naufragados, tienen enormes tesoros escondidos en su isla. Se les describe como gigantes de un solo ojo, como los cíclopes clásicos.

 

         Estos que he descrito son solo unos pocos de los seres mitológicos que han poblado las tierras astures. Si quieres saber un poco más sobre estos maravillosos semidioses, te dejo un breve documental del canal Historia sobre la mitología asturiana:

 

 

        Y hasta aquí mi primer artículo sobre la mitología asturiana. Como habrás podido ver, está poblado de personajes que pueden servir de inspiración para grandes historias. Los mundos de fantasía están mucho más cerca de lo que piensas.

 

        Y tú ¿conoces algún mito asturiano? ¿cual es el ser mitológico que mas te gusta? coméntame lo que quieras y seguiremos profundizando en este maravilloso universo. Y no dudes en suscribirte a mi blog, para estar al día con las novedades. Y con la suscripción podrás participar en un juego literario. Puedes ver el resultado de dicho juego en el relato Hiro y la magia. Nos vemos pronto en El Constructor de Mundos.

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Hiro y la magia

        Bienvenidos de nuevo a El Constructor de Mundos. Hace un tiempo comencé una iniciativa de interacción con los suscriptores del Blog. Les propuse un juego. Me decían tres palabras y un género y yo les escribía un relato en agradecimiento. Este relato es el primer resultado del juego, gracias a las tres palabras y el género de la escritora M. H. Isern. Su blog es La Sombra de Kitsune. Merece la pena conocerlo. Si quieres tu relato, no tienes mas que suscribirte a mi blog.

        Y sin mas preámbulos, os dejo con el relato Hiro y la magia:

        Cuenta la leyenda que si un gato se acerca a tu cuna el día de tu nacimiento, la magia guiará tu vida. Es lo que ocurrió a Hiro al nacer. Era una noche de verano, y la luna llena se colaba por la ventana abierta de la pequeña cabaña de la familia. Los padres se habían acurrucado en la cama, mientras habían dejado al pequeño Hiro en su cuna. Un golpe los sobresaltó y acudieron corriendo a la habitación de su recién nacido. Y allí vieron por primera vez al gato. Era un precioso gato blanco como la luna, con unos ojos de un negro profundo. Miraba al bebé con gran amor, y un fino cordel de oro unía su pata con la muñeca de Hiro. Ese cordel solo era visible con luna llena, y marcaba la unión mágica entre ambos seres. Los padres de Hiro se abrazaron, la magia había entrado en su casa.

        Hiro fue creciendo fuerte y sano, y a la temprana edad de cuatro años entró en la escuela de magia del poblado. Todos los niños acudían allí con sus gatos. Los profesores vieron gran potencial en el joven Hiro, y él se adaptó muy bien a la escuela. Era un niño reservado, pero muy aplicado en los estudios. Siempre sacaba las mejores notas en la escuela, y sus hechizos se fueron haciendo cada día mas potentes. Cuando salía de clase, iba a ayudar a su padre a la pequeña huerta que tenían detrás de la cabaña. Pese a que podía facilitar su trabajo con la magia, su padre no le dejaba y le obligaba a trabajar con sus manos. Le decía que no tenía que coger atajos en la vida, y que con el esfuerzo físico aprendería lo que cuesta ganarse la comida. Hiro al principio protestaba, ya que lo que le costaba trabajar con las manos un día, podía hacerlo en diez minutos con su magia, pero pronto comprendió la lección que su padre quería enseñarle.

        Cuando cumplió los dieciséis, toda la clase acudió al lago que se encontraba en lo profundo del bosque. Su profesora les explicó que aquel lugar era especial, estaba lleno de magia. Lo llamó el Lago del Corazón Sacrificado. Les contó que siglos atrás, una joven maga acudió a aquel lugar arrastrando una carreta donde cargaba el cuerpo moribundo de su amado. Se metió en el lago hasta la cintura y pidió a la Diosa que ayudara a su amado. Ofreció su magia a cambio. La Diosa aceptó la ofrenda. Ella se quedó con el gato de la maga, y el chico revivió. Hiro entendió la fuerza del lugar, pero no comprendió cómo la joven maga pudo renunciar a su magia. Cuando la clase volvía hacia la escuela, Hiro se quedó un poco rezagado, y notó como una sombre le observaba entre los árboles. Trató de ver qué era, pero la sombra escapó.

        Tras aquella visita al lago, Hiro volvió allí cada semana, y practicaba su magia en soledad. Pero cada semana, aquella sombra entre los árboles volvía a observarle. Una tarde, mientras practicaba sus hechizos, un lobo salió entre los árboles. Se situó a escasos diez metros de Anuki, el gato de Hiro. El joven corrió a salvar a Anuki, y se lanzó contra el lobo. Lo último que sintió fueron los dientes del animal clavándose en su cuello. Despertó horas mas tarde. Unos preciosos ojos azules lo miraban con preocupación. Cuando la dueña de aquellos ojos se dio cuenta que Hiro despertaba, sonrió de manera tan brillante que al momento el joven mago sintió lo que era el amor. Ella se presentó. Le dijo que se llamaba Yuna. Vivía sola en el bosque. Hacía unos meses, mientras iba al lago a por agua para su casa, escuchó unas voces, y cuando se acercó vio que se trataba de la clase de Hiro. Desde entonces, se escondía entre los árboles para verle entrenar. Aquella tarde, cuando el lobo le atacó, salió de entre los árboles y logró ahuyentarlo. Vio que Hiro estaba mal herido, y le colocó un emplaste de barro del lago con hierbas para cortar la hemorragia. Hiro la escuchaba ensimismado, perdido en el azul de sus ojos. Yuna le ayudó a ponerse en pie, y poco a poco, con la mirada cómplice de Anuki, fueron a casa de Hiro. Los padres, agradecidos, pidieron a Yuna que viviera con ellos, ya que no querían que ella viviera sola en medio del bosque. Cuando ella lo aceptó, Hiro supo que iba a compartir su casa con la mujer de su vida.

        Cuando Hiro iba a la escuela, Yuna le acompañaba hasta la puerta, y luego se encaminaba al bosque, en busca de hierbas que usaba para remedios medicinales que ofrecía al pueblo. Ella enseguida se ganó el cariño de los padres de Hiro y del pueblo entero. Una mañana, en la puerta de la escuela, ella le besó. Hiro sintió fuego en los labios. La abrazó, tratando de hacer eterno aquel momento. Al separarse, con su mirada se decían todo. Yuna, sonriente, le dijo que iba a recoger unas hierbas muy especiales aquella tarde, y que se encontrarían en el lago. Las clases se le hicieron eternas a Hiro, deseando que pasaran las horas para llegar al lago. Cuando llegó el momento, corrió y llegó a la orilla. Se sentó en una roca, con Anuki en su regazo, y esperó a que llegara Yuna. Pero, cuando el sol comenzó a ponerse, supo que algo no iba bien. Lanzó un hechizo al cielo, y una luz roja le señaló el lugar donde estaba Yuna. Corrió hacia ella, y la imagen con la que se encontró le destrozó el corazón. Yuna estaba tendida en el suelo, con la cesta donde solía llevar las hierbas volcada. Una gran mancha roja teñía la hierba. El lobo se había vengado. Se acercó a ella y palpó su cuello. Aún había un leve latido. La cogió en brazos y corrió al lago. Se metió hasta la cintura y, con lágrimas en los ojos, rogó ayuda a la Diosa. Las aguas del lago comenzaron a abrirse, y de ellas emergió una mujer con el cuerpo cubierto de pétalos y una espada de fuego en su mano derecha.

Buenas tardes Hiro dijo la Diosa mirando a Yuna¿Qué es lo que quieres?

Diosa, por favor, salva a Yuna, haré lo que me pidas.

Toma mi espada y corta el cordel de oro que te une a tu gato dijo la Diosa. Perderás tu magia, pero salvarás su vida.

        Miró a los ojos de Anuki, y de un fuerte giro de muñeca lanzó la hoja de fuego contra el cordel dorado. En cuanto lo golpeó, una luz cegadora inundó el lago. Cuando la luz desapareció, Hiro comprobó con terror que el cordel seguía allí, entero. Golpeó una y otra vez con toda su alma, pero no logró romperlo. Sintió la mano de la Diosa en su hombro que lo giraba. Las lágrimas de Hiro no lo dejaban apenas ver, pero divisó una silueta negra que cruzaba el lago. Se enjuagó las lágrimas y pudo ver que lo que caminaba sobre las aguas era un maravilloso grato negro, con los ojos blancos como la harina. El gato llegó hasta Yuna, comenzó a lamerle las heridas, y por arte de magia las heridas fueron cerrándose. La voz de la Diosa sonó en la espalda de Hiro.

Hiro, te presento a Osuki. Este era el gato de Yuna. Ella es una gran maga del bosque. Solía entrenar su magia en solitario a la orilla del río. Cuando viniste por primera vez, ella se escondió entre los árboles, por miedo a que la descubrierais. Ella sintió algo especial por ti desde el primer momento, y te observaba cada tarde. El día que el lobo te atacó, ella te trajo en brazos hasta mí y renunció a su magia por ti. Ahora tu has hecho lo mismo por ella.

        Mientras la Diosa decía esto, los ojos de Yuna se abrieron. Vio como Osuki estaba a su lado, lamiéndola, y lágrimas de felicidad inundaron su rostro.

Ambos habéis hecho el mayor sacrificio que puede imaginar hacer un mago —prosiguió la Diosa. Habéis renunciado a ella por amor. Es por ello que no solo devuelvo a Osuki a su legítima dueña, sino que restablezco la magia en ella. Y no solo eso, de ahora en adelante los cuatro estaréis unidos por la magia. Una tela de araña de cordeles dorados os unirá, y mientras os mantengáis juntos, no habrá magia mas poderosa que la vuestra.

        Y dicho esto, la Diosa volvió a las profundidades del lago. Hiro y Yuna se besaron llorando la alegría, con la mirada cómplice de sus gatos.

        Desde entonces, los cuatro recorren el mundo ayudando a la gente. Si ves que se acerca una pareja con un gato negro y otro blanco, no temas, ningún mal podrá ocurrirte en su presencia.

Todo lo que tiene nombre existe. Mitología Vasca

         Sabía que era nuestra última oportunidad y no podía fallar. De mi viaje dependía el futuro de mi pueblo. En cuanto llegué a la entrada de la cueva, las dos toros rojos se acercaron amenazantes. Al cruzar mi mirada con sus ojos de fuego, sentí el miedo en lo mas profundo de mi ser, pero no tenía tiempo que perder. Bajé la mirada y les dejé una ofrenda en forma de comida y oro, todo lo que tenía guardado en mi pequeña cabaña del bosque. Los toros se miraron entre ellos, y con un ligero gesto de cabeza me hicieron ver que me dejaban pasar. Entré en la cueva. Todo a mi alrededor era oscuridad. Encendí una antorcha que había preparado y me adentré en la profundidad de la Madre Tierra.

        La cueva iba estrechándose hasta llegar a un punto en el que había que arrastrarse por el suelo. Noté una extraña humedad en mi piel. Seguí arrastrándome hasta que la cámara la cueva volvió a ampliarse. La humedad fue creciendo, hasta que un riachuelo apareció de la nada. Sus aguas eran de un blanco brillante como la leche. Bajaba con fuerza. Temí que pudiera arrastrarme, pero no tenía otro remedio que cruzar. Al otro lado se escuchaba un murmullo. Eran dos voces hablando entre ellas. Eran la voz de un hombre y una mujer, pero tenían un tono sobrenatural. Tras un pequeño giro, una extraña luz roja inundó mi campo de visión. Era una luz tan potente que impedía que pudiera ver con claridad. Necesité de unos minutos para acostumbrarme a tanto brillo, y mientras lo hacía escuché con mas atención las dos voces. Hablaban en un idioma muy antiguo, casi desaparecido, pero que había escuchado a mi abuela en mi infancia.

        Cuando pude mirar bien, vi la silueta de un hombre a mi izquierda. Sus ojos brillaban con fuerza, y me miraba con gesto de odio. A mi derecha estaba el origen de aquella luz. Era una mujer de cuyo cuerpo se desprendía una potente luz roja sobrenatural. Tenía un gesto en su cara que no pude identificar. Era una mezcla de odio y compasión. Supe que era la diosa de la que tantas veces me había hablado mi abuela de pequeño. Yo me tomaba sus historias como cuentos infantiles, pero ella me las contaba muy en serio. Me decía que la diosa existía, y que vivía en la profundidad de la cueva con su marido. Antiguamente se le adoraba y se le hacían ofrendas en la entrada de la cueva, pero la tradición fue perdiéndose hasta casi desaparecer. Desde entonces el paisaje había cambiado, lo que antes eran montañas verdes se habían vuelto marrones, con los campos y los bosques completamente secos. Llevábamos tres años seguidos en los que las plagas habían dejado la cosecha en nada, y mas de la mitad de la población había muerto de hambre. Ayer, la última en morir fue mi abuela. Cuando me acerqué a su cama, con su último aliento, me pidió que viniera a la cueva, me adentrara y pidiera perdón a la diosa por haberla olvidado. Me dictó palabra por palabra en su idioma antiguo lo que debía decir, y tras sobreponerme a la imponente visión de la diosa repetí lo que escuché a mi abuela. El gesto de la diosa fue cambiando a medida que me escuchaba. Al finalizar mis palabras una sonrisa iluminaba su cara. Me dijo que hacía mucho tiempo que no escuchaba su idioma en boca de un hombre. Ella no era la causante de nuestras desgracias, las habíamos causado nosotros mismos dejando de lado a la Madre Tierra. Me dijo que no todo estaba perdido, ya que mas allá de las montañas nevadas se encontraba el pueblo de los Gigantes. Ellos tenían semillas de cereales que habían resistido a la sequía. Me recomendó que me dirigiera a ellos y lograra las semillas. Al volver al pueblo debería hablar con mi gente y recordarles que debían respetar a la Madre Tierra. Este era el único modo para que nuestro pueblo no desapareciera.  

 

        Saludos y bienvenid@ al Constructor de Mundos. Hoy voy a adentrarme en una de mis mayores pasiones: la mitología, y más en concreto la mitología vasca. Pensaba hincarle el diente mas adelante, pero debido a una iniciativa que va a ocurrir la semana que viene en Ataun (un pueblo muy cerca de donde vivo) y de la que te hablaré al final del post, no tengo excusa para demorar esta entrada. Va a ser una introducción, ya que es muy rica y dará para otros artículos en los que me adentraré en mitos y personajes concretos.

        Como ocurre con muchos temas relacionados con lo vasco, la mitología vasca ha llegado hasta nuestros días gracias a una herramienta muy enraizada en nuestra cultura: la oralidad. Los mitos y leyendas han ido pasando de padres a hijos (y principalmente de madres a hijos e hijas, ya que ellas eran las que se quedaban a su cuidado y quienes gestionaban la casa) narrándolas, contándolas como las habían escuchado en su infancia. No han existido libros históricos sobre mitología, ni se construyeron grandes templos para honrar a las deidades como ocurriría en otras culturas. Se han mantenido gracias a que se han contado (para que luego digamos que el storytelling es algo muy moderno). Historiadores afirman que una de las principales razones por las que ha llegado hasta nuestros días es que existían nucleos de población muy aislados incluso bien adentrado el siglo XII en los que se seguía creyendo en sus mitos, mientras que en otras zonas de Europa debido a la introducción temprana del cristianismo se fue perdiendo su rico universo mitológico. Hoy en día cabe recordar a dos grandes sin los que seguramente este artículo no existiría: Julio Caro Baroja, y principalmente Joxe Miguel Barandiarán. Gracias a ellos la mitología está muy viva dentro de una sociedad 2.0.

Principios de la Mitología Vasca

        Lo primero que hay que decir es que la mitología vasca es la manera en que los habitantes de la zona entendían el mundo que les rodeaba. Los fenómenos meteorológicos, las enfermedades,… se trataban de entender como las consecuencias de actos de deidades terrenales. La mitología vasca se dice que es Ctónica, ya que sus deidades principales estaban presentes en el interior de la tierra. No existe un cielo lejano donde moran los dioses como podría ser el Olimpo griego. La deidad principal sería Amalur o la madre tierra. La Madre Tierra como creadora de vida. La otra deidad mayor era Mari, aunque no pocas personas tratan a Mari como la encarnación de Amalur o la Madre Tierra.

        Otra característica de la mitología vasca es que es pacífica. Se adora a la creación de vida, y no hay dioses de la guerra. Esto ocurría mucho en las antiguas culturas europeas, pero con el paso del tiempo y con la importancia que fue tomando la guerra en la historia europea, fueron apareciendo deidades guerreras.

        La última característica principal que querría destacar es que se trata de una mitología Animista. Todo ser vivo sobre la tierra tiene su alma, su ser. Es por ello del dicho popular que da título a este artículo: Todo lo que tiene nombre existe, o todo lo que tiene nombre tiene su ser.

Personajes principales

           La mitología vasca está muy interrelacionada con las personas. Los seres mitológicos interactúan con los humanos continuamente, no son personajes ajenos a la vida cotidiana. Hay muchos seres mitológicos en la cultura vasca, pero voy a narrar algunos de los que considero mas importantes.

        – Amalur: Es el origen de todo, la Madre Tierra, la deidad principal. Ella dio la vida a todo lo que nos rodea. Hay una breve historia que sirve para entender la interacción de las deidades con el pueblo vasco. Cuenta la leyenda que el pueblo temía a los seres de la noche,  y por ello pidieron a Amalur que les diera una luz que alejara esos malos espíritus. Amalur, para contentar al pueblo creo la luna. Pero al pueblo le pareció que no iluminaba lo suficiente, por lo que volvieron a pedir a Amalur una nueva luz. Entonces creo al sol, que se iría intercalando con la luna en el firmamento. Al pueblo le gustó mucho el sol, pero vieron que por la noche los malos espíritus volvían a salir, por lo que volvieron a pedir ayuda a Amalur. Ella entonces creó el Eguzkilore (la traducción literal sería flor de sol, aunque en castellano se la conoce como Carlina). Desde entonces, en muchas casas y caseríos vascos se pone una Eguzkilore o Carlina en la puerta de entrada, para mantener lejos a los espíritus de la noche.

        – Mari: Es junto con Amalur la gran deidad vasca (en algunos lugares tratan a Mari como la encarnación de Amalur. Vive en grutas de distintas montañas del País Vasco, pero su estancia principal se encuentra en el Amboto. Se le considera responsable de las tormentas y los cambios de tiempo. Hay muchas teorías que hablan del origen de Mari. Una de las que mas me gusta tiene origen en el lugar donde vivo. Comenta la leyenda que había una mala mujer (hay que entender mala mujer desde el punto de vista cristiano de no hacer caso al hombre y de no ser buena cristiana) no quería bautizar a sus hijos. El marido la ató a un carro y se encaminó a la iglesia. De pronto la mujer estalló en llamas y voló hasta la cueva de Murumendi (Beasain), donde aún habita. En este mito podemos ver la batalla que durante siglos ha existido entre las creencias antiguas y el cristianismo. Los papeles de buenos y malos varían en función del prisma del que se mire.

        – Basajaun: Es el señor del Bosque. Se representa como un enorme ser con cuerpo humano cubierto de pelo. Se le relaciona directamente con el pastoreo. Se dice que cuando una tormenta se acerca, el Basajaun comienza a gritar por los bosques para avisar a los pastores, y de esta manera puedan meter a resguardo a sus rebaños. Se dice que los seres humanos logramos de él los secretos de la forja, de la sierra,… Normalmente se suele decir que es un ser pacífico, pero en algunos mitos se habla de su fuerza sobrehumana que causaba terror. Hoy en día se ha vuelto a hablar mucho de los Basajaun gracias a la trilogía del Baztan de Dolores Redondo. 

        – Lamiak: Este ser mitológico es mitad humano mitad animal. Concretamente se dice que tiene el cuerpo de una mujer muy hermosa, pero tienes los pies de pato. Se suele relacionar directamente con las sirenas, ya que en algunos pueblos de la costa se dice que tenía cuerpo de mujer y cola de pez. Si se quiere ver a una Lamía hay que ir a los ríos que atraviesan los grandes bosques de Euskadi. Se dice que suele estar con los pies metidos en el agua, peinando su larga cabellera rubia con su peine de Oro. Suele relacionarse con mitos de enamoramiento con los jóvenes del lugar. Muchas leyendas hablan que un joven se enamoró de una mujer bellísima en el río. Al llegar a casa se lo contó a su madre, pero ella le dijo que mirara bien los pies de su amada. Al hacerlo, al día siguiente, vio que eran de Pato, y enfermó del disgusto hasta morir. Muchas veces tratan a la Lamia como un ser que engaña y juega con el amor (principalmente debido a creencias del cristianismo),  pero se habla de Lamias que tras la muerte de su amado, a la mañana siguiente la familia va a visitar la tumba y encuentran que una larga cabellera rubia sale del interior de la tumba, donde la Lamia se ha enterrado con su amado fallecido.  

        – Galtzagorri: Son unos seres muy pequeños, que visten pantalones rojos (de ahí su nombre: Galtzagorri es pantalón rojo en Euskera). Se dice que suelen vivir en un alfiletero, y siempre están dispuestos a ayudar a su dueño, sea el trabajo que sea el que se les encomiende. Tienen una relación directa con la noche de San Juan, ya que dice la leyenda que si pones un alfiletero esa noche junto a la hoguera, a la mañana siguiente encontrarás al menos un Galtzagorri dentro. Aunque como ocurre con todos los mitos, hay versiones en las que se presenta a los Galtzagorris como pequeños duendes traviesos, que se divierten fastidiando a los humanos.

La mitología en nuestros días

        Como he dicho al principio del artículo, la mitología vasca tiene muchos siglos de antigüedad, pero para nuestra alegría se mantiene muy viva hoy en día. A mi de pequeño en la ikastola (los colegios vascos) me enseñaban nuestra mitología, y me consta que hoy en día se sigue haciendo. Como prueba de la vigencia de la mitología hoy en día voy a poner dos ejemplo de los pueblos cercanos a donde vivo.       

        – Inicio de fiestas de Beasain: Beasain es la capital del Goierri, la zona en la que vivo. En junio son sus fiestas, y como ocurre en muchos sitios, dan comienzo con un chupinazo. Pero para mucha gente el verdadero comienzo de las fiestas es por la noche, cuando Mari baja de Murumendi, vuela hasta la hoguera y aparece en el balcón del ayuntamiento. Dejo aquí un vídeo del momento:

 

        Ibilaldi majikoa (paseo mágico) en Ataun: Es una iniciativa preciosa del pueblo de Ataun, cuna de Joxe Migel Barandiaran, padre de la situación actual de la mitología vasca. Existe un museo en el pueblo sobre su vida y sobre la mitología. Una tarde-noche (este año es el 15 de Julio) el pueblo entero se vuelca y mediante un paseo de mas de dos horas representa la vida de su hijo predilecto, pero también teatraliza distintos mitos vascos. Al acabar de noche, entregan unas antorchas para acabar el recorrido creando una atmósfera mágica, donde presencias akelarres,… Dejo el enlace a su página web (aunque esté en euskera podéis ver las fotos,… y si queréis saber mas no dudéis en preguntarme en los comentarios). También dejo un pequeño vídeo de la organización. Merece mucho la pena.

 

        Y hasta aquí este primer post sobre la Mitología Vasca. Quedan muchas cosas por contar y muchos mitos que disfrutar. En futuras entradas iré desgranando los distintos personajes, y pronto hablaré sobre las brujas y su realidad.

          ¿En tu zona hay alguna mitología que compartir?¿Conoces algún mito vasco concreto del que quieras hablar? Deja un comentario y seguiremos indagando en esté mundo mágico. Muchas gracias por tu atención y nos volveremos a ver pronto en El Constructor de Mundos.

 

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Entornos Construidos (II): Las Ciudades

        Cierro la puerta de mi pequeña casa y me dirijo al coche que tengo aparcado en el jardín. Los barrios residenciales tienen muy mala fama, incluso los llaman despectivamente Sprawl. Pero mi trabajo requiere mucha confidencialidad, y en mi urbanización nadie se mete en la vida de los demás, incluso nos cuesta poner cara a los vecinos. Mientras recorro las eternas calles de viviendas clónicas, pienso en mi destino, el barrio financiero de la ciudad. Hoy es el día en el que finaliza mi trabajo, tras semanas de preparación.

           Llego a la autopista cuando el sol comienza a salir. Aquella recta infinita siempre me había parecido insufrible. Pese a sus cinco carriles, si llego a salir media hora mas tarde, me hubiera atrapado el terrible atasco de cada mañana. A lo lejos comienzan a divisarse los primeros edificios de ladrillo. Hubo una época en la que viví allí, pero el ambiente era deprimente. Cuando comenzaron a cerrar las fábricas del acero, la zona se fue degradando hasta tal punto, que hoy en día es raro el noticiario que no habla de un derrumbe en la zona. La droga y la delincuencia campa a sus anchas, por mucho que la presencia de la policía sea constante.

       Mi mente me devuelve a la realidad cuando al cruzar el río comienzan a crecer a mi alrededor las lujosas torres de oficinas del distrito financiero. El contraste es total entre un lado y el otro del río. A un lado los ruinosos bloques de ladrillo, al otro el acero y el vidrio dan forma a sueños de arquitectos de lujo. Cada empresa compite con su vecina en forma e imagen. Su edificio es su carta de presentación. Al llegar a la plaza central, me dirijo a la única torre de hormigón, el parking en bloque mas grande de la ciudad. Treinta pisos dedicados íntegramente al aparcamiento. Tras subir por una rampa eterna, llego al piso veinte, a la plaza que había ocupado con unos conos ayer para que nadie la usara. Salgo del coche y saco mi bolsa de deporte del maletero. Monto las distintas piezas de metal de mi herramienta de trabajo de forma mecánica y comienzo a mirar al exterior. Mi vista se centra en la puerta del vestíbulo de la torre Search. Puntual como un reloj, el Presidente sale en busca del mejor café de la ciudad, situado al otro lado de la plaza. Respiro hondo. Con un simple movimiento de dedo, mi trabajo finaliza. Para cuando las sirenas de la policía bajan por la avenida, mi coche cruza de nuevo el río, camino al sur, camuflado entre los miles de coches que se dirigen a la zona industrial.     

        En este pequeño relato he tratado de viajar por las distintas zonas de una ciudad. Podría ser una ciudad cualquiera de hoy en día, dado que su estructura se está homogenizando mas que nunca. Pero las ciudades no son entes inamovibles, no tiene por qué ser un simple escenario donde ocurre la acción. Puede condicionarnos la historia, y en los siguientes puntos trataré de explicar distintos enfoques para que la ciudad aporte un plus a tu relato.  

1.- Origen de la ciudad:

        Una ciudad no es un ente que surge de la nada, y no estoy hablando del origen mítico de las ciudades (que daría para otro artículo hablar de Rómulo y Remo por ejemplo). Nace como un conjunto de viviendas que va creciendo gracias a su situación física, política, económica,… Cuando se narra una ciudad, se suele caer en el fallo de tratarla como un espacio físico del momento, pero sin ningún guiño al pasado. Si viajamos por cualquier ciudad europea, por muy moderna que sea, siempre hay un espacio para su pasado. En sus calles se lee el pasado, y todo está impregnado de historia. La propia estructura de calles viene muy condicionada por la historia (los diseños de las calles medievales, la huella que dejaron las murallas en la estructura de la ciudad).

       Pongamos por ejemplo Vitoria. Es una ciudad que ha ido creciendo mucho en las últimas décadas. Tiene grandes avenidas, es ejemplo de sostenibilidad, pero a vista de pájaro podemos ver sin ninguna duda cual es el origen de la ciudad y su estructura en forma de almendra sobre una colina. Es una ciudad que está modernizándose, pero sin olvidar su pasado. Como ejemplo de ello, la restauración de su catedral de Santa María. El poder visitar las obras de restauración ha permitido vivir su historia. No es casualidad que Ken Follet la haya visitado en varias ocasiones para documentarse de cara a escribir Un Mundo sin Fin. Una ciudad no se entiende sin su pasado, aprovechemos ese pasado para nuestro beneficio.

2.- El centro de la ciudad:

        El centro de la ciudad ha ido evolucionando a lo largo de los siglos. Si nos vamos a la cultura griega, el centro podría considerarse el Ágora. Así como en su origen estaba unido a los ritos religiosos y a la cultura, el ágora fue tornándose centro comercial y económico. No puede entenderse la creación de las Polis sin la estructura de ágora. Puede verse como un paso hacia la democratización de la ciudad, ya que antiguamente no era necesario que se reuniera la gente, ya que las decisiones las tomaban los monarcas.

        Si viajamos de Grecia a Roma, podemos ver cómo el centro de la ciudad pasa al Foro. Podría entenderse que se trata de un espacio parecido al Ágora romana, pero mientras en el ágora se daba conciencia al ciudadano, en el foro fue transformándose para dar forma al Estado. Y poco a poco esas diferencias fueron creciendo, cuando en el Foro Imperial lo económico fue relegado a un segundo plano para dar importancia a la grandeza del imperio. En resumidas cuentas, en el ágora el centro era el ciudadano, mientras que en el foro (y principalmente con su evolución) el centro era el imperio. Como puede verse, en un espacio público se plasma la filosofía política del lugar.

        En las ciudades de hoy en día podemos diferenciar tres tipos de centro (que no son excluyentes, ya que muchas veces se pueden encontrar los tres es una misma ciudad): el centro histórico, el centro comercial y el centro económico. Volviendo al ejemplo del artículo anterior sobre Los Pueblos, hablemos de París. Podríamos hablar de un centro histórico en la zona de la isla, origen de la ciudad. Allí podemos encontrar entre otros la catedral de Notre Dame. El centro comercial podría entenderse paseando por los Campos Elyseos. Y el centro económico se establece en el barrio nuevo de La Defense. Son tres espacios muy diferentes, y si narramos la vida en esos espacios habría que documentarse bien. No es igual la vida por unas calles estrechas de un centro histórico, que en las anchas avenidas del centro comercial, que en los edificios icónicos del nuevo centro económico. En mi relato he tratado de viajar con el protagonista hacia el centro económico o financiero, partiendo de un barrio residencial de las afueras. Con las reflexiones sobre su intimidad y la estructura de cada zona que pasaba, he tratado de mostrar las distintas opciones que plantea la ciudad. Una misma ciudad tiene mil paisajes distintos, y cada paisaje puede contar su propia historia.

3.- Crecimiento de la ciudad:

        Una ciudad no tiene de origen el mismo tamaño que conocemos hoy en día. A lo largo de la historia ha ido creciendo. El crecimiento lo han marcado las modas, los medios de transporte,… Viajemos mentalmente a Barcelona. Su ensanche se enseña en todas las facultades de arquitectura del mundo. Una cuadrícula casi perfecta con unas diagonales de apoyo. Hay que tener en cuenta que Cerdá fue un adelantado a su tiempo, ya que planeando calles tan anchas y chaflanes, mejoraba la movilidad antes incluso que esto fuera un problema. Difícilmente podremos escribir una novela que ocurra en la Barcelona actual, y no tengamos que pasear por las calles del ensanche.

     Pero la ciudad tiene muchas maneras de crecer. Puede crecer de manera desordenada (pongamos por ejemplo las fabelas que colonizan los alrededores de las ciudades Brasileñas, sin ningún tipo de control ni estructura), o de manera ordenada. Una de las maneras de crecer mas representativas importada de los estados unidos serían las urbanizaciones de las afueras. Cientos de casas con sus terrenos (muchas veces casas clónicas), donde la presencia del coche es imprescindible. Si quieres escribir una distopía realista y aterradora, imagina uno de esos barrios en una sociedad donde no hay otro combustible que la gasolina, y esta escasea. En mi relato el personaje arranca en uno de estos barrios (usando la denominación Sprawl que es como se les llama de manera despectiva).

        Pero estos crecimientos no son solo de hoy en día, siempre han ido creciendo, de manera mas o menos afortunada. Y estos crecimientos se han usado en multitud de novelas como escenario perfecto. Cuando pensamos en un asesino como Jack el Destripador, es difícil imaginarlo en un entorno que no sea Whitechapel (con sus callejones y la sordidez del entorno).

4.- Entorno político y social:

        Pero la ciudad no es solo arquitectura y diseño, también es un espejo donde se refleja la sociedad. En una misma ciudad se dan muchas realidades diferentes. Conviven millonarios con vagabundos, barrios financieros con barrios obreros. Cada espacio y tiempo tiene una historia que contar. Hace poco leía un artículo muy interesante de la escritora Arantxa Rufo sobre Patrick Bateman de American Psycho. El autor narra de manera brillante el ambiente de los ochenta y como era la ciudad donde el capitalismo estaba desmedido, en un entorno de tiburones. Patrick podría ser un trabajador en una fábrica en plena revolución industrial, pero la historia sería completamente diferente.

         La sociedad y la ciudad son dos elementos que se retroalimentan. Podemos crear una ciudad donde se busque la igualdad, o una en la que las diferencias se van marcando cada vez más. Pongamos por ejemplo dos Distopías: Un mundo feliz y 1984. Podríamos hablar del mismo género, pero el entorno en el que ocurre la historia es completamente diferente. El entorno construido en ambos casos es una proyección de la sociedad en la que ocurre.

         No podemos construir una ciudad igual para una distopía donde el control es primordial, que para una historia donde la libertad se respira en cada página. Si quieres escribir una novela en una ciudad, empápate bien de ella (ya sea real o imaginaria), y usa todas sus características en tu beneficio.

5.- La ciudad futurista:

        No quería acabar este artículo sin hablar de las ciudades futuristas. Son un tipo de entorno donde el límite está en nuestra imaginación. Al enfrentarnos a una ciudad del futuro podemos partir de dos premisas muy diferentes: crear una ciudad nueva o basarnos en una ciudad actual.

        Si partimos actual de cero la libertad es total. Podemos imaginarnos el origen de la ciudad, si se trata de una ciudad que ha ido creciendo poco a poco o si ha surgido de pronto. Imaginemos que hablamos de un futuro donde los humanos hemos tenido que colonizar otro planeta porque hemos destrozado el nuestro. Tienes una hoja en blanco donde plasmar tu ciudad. Pero el nuevo planeta, el entorno, la realidad social, los avances técnicos,… tienen que plasmarse en ella. Tienes todo un worldbuilding delante (en el mas amplio sentido de la palabra), y en tus manos está desarrollarlo como quieras. Pero te recomiendo que pienses bien en tu ciudad, ya que servirá para darle verosimilitud a la historia.

         Si decidimos que queremos desarrollar una ciudad existente en el futuro, hay que ser consecuentes con la decisión. Debes conocer bien la ciudad, y pensar los cambios que quieres que ocurran allí. Piensa que el lector tendrá una imagen del lugar y si los cambios no le resultan creíbles es un problema para tu historia. Que la historia ocurra en un lugar conocido le aporta realidad a tu relato futuro, pero puede ser un lastre si no lo construyes bien. Juega con los elementos reconocibles del lugar, y evolucionalos en tu favor. No sirve de nada usar una ciudad actual en el futuro, y que nada sea reconocible. Hay elementos icónicos de una ciudad que, seguramente, pase lo que pase se mantendrán en el futuro. Si vas a hablar de un París futuro seguirán existiendo la Torre Eiffel, El Louvre, Notre Dame,… y si no existen deberás justificarlo. Si ocurriese una guerra, es muy posible que estos elementos se reconstruirían, aunque pueden reconstruirse a tu antojo: un Notre Dame para tu nueva religión, un Museo del Louvre donde el arte es muy distinto al actual,… Juega con esos elementos, te dará mucho juego y te aportará un plus a tu novela.

 

        Y hasta aquí mi pequeño análisis de las ciudades y su importancia en las novelas. Me he dejado muchas cosas sin contar, muchos elementos importantes, que podemos seguir debatiendo en los comentarios. En estos dos artículos he tratado de basarme en los Pueblos y las Ciudades de nuestro mundo, ya que estoy preparando otros sobre mundos de fantasía. Espero que hayas disfrutado de la lectura, y si quieres seguir al tanto de las novedades de El Constructor de Mundos, no dudes en suscribirte al blog. Seguiremos construyendo mundos juntos.    

 

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Entornos Construidos (I): Los Pueblos

        Empieza a amanecer cuando frente a mí se levantan las torretas defensivas del pequeño pueblo de Pasir. Es el último escollo al que tengo que enfrentarme antes de llegar a la costa. Los barcos del Reina Adelle están a punto de llegar a la costa y las tropas de la Rey Túrigor están agazapadas tras las colinas, dispuestas a hundirlos antes de que lleguen a tocar tierra. Llevo cuatro años en tierra hostil estudiando el mejor sitio para atacar, pero cuando atraparon a mi compañero temí lo peor. Y mis temores se confirmaron al ver el movimiento de tropas del Rey. Era un duro guerrero, pero todos tenemos un límite de resistencia al dolor, y Túrigor es un auténtico sádico. Debo cruzar el río Sarne pero en invierno baja muy rápido y caudaloso. La única manera de cruzarlo es por el gran puente de Pasir, pero seguro que está muy controlado. Me he infiltrado en una caravana de comerciantes que llevan carne a los pueblos costeros. Si cruzo el puente, debo llegar al faro de Aliuc y encenderlo. Es la señal para que los barcos den media vuelta.

        Llegamos a las puertas de Pasir. Se trata de un pequeño pueblo construído en una isla del río, unído a ambos lados por los dos únicos puentes que el Rey ha permitido construir. Una muralla rodea todo el perímetro, con altas torretas de piedra. Las puertas se abren frente a mí. Veo el puente a escasos cincuenta pasos de donde me encuentro. Pero en medio del puente diviso al capitán Lordic mirándome. Sonríe. Grita una orden y decenas de flechas cruzan el cielo hacia mí. La guerra ha finalizado antes de empezar.

 

        Saludos. En este pequeño relato he tratado de remarcar la importancia del entorno construído del mundo de nuestra novela. Si los personajes y su interior marcan una novela, ocurre lo mismo con los lugares y su estructura. En esta primera entrada sobre los Entornos Construídos, voy a centrarme en distintos tipos de pequeños núcleos de población, y cómo pueden influenciar en el desarrollo de nuestra historia.

     – Pueblos nómadas: Para empezar a analizar los entornos construídos, empezaré por una tipología muy especial, los pueblos itinerantes. Suelen ser generalmente grupos pequeños, con una estructura de vivienda muy marcada.

Pueden ser carretas, casas flotantes, o en Mongolia por ejemplo tienen las Yurta (ver foto adjunta), vivienda transportable dada su facilidad de montaje, pero muy estable. Hay que pensar que los pueblos nómadas tienen que ir buscando comida a su paso (a no ser que sean nómadas pastores, con sus rebaños a cuestas). Defensivamente sería un tipo de estructura que no podría disponer de fortificaciones, con lo que dependería del valor de sus guerreros. Su mayor fortaleza es su movilidad, lo que le permite ir en busca de lo que necesiten, y que sus enemigos no sepan tan fácilmente su situación. Si incluyes un pueblo nómada en tu historia, el entorno tendrá mucha importancia. El paisaje, la orografía y el clima marcarán su desarrollo.

     – Pueblos de Camino: Podrían considerarse como tales los pueblos situados a lo largo de un camino principal. Suelen ser pueblos que van creciendo a lo largo, situando los edificios a ambos lados del paso. Suelen ser construcciones de servicio para los viajeros. No serían pueblos especialmente ricos, por lo que no suelen tener grandes estructuras defensivas. Si en tu historia existe un camino del estilo del Camino de Santiago, podría ser una estructura funcional. El medio de transporte de tu novela también marcará la existencia de este tipo de pueblo, ya que no es lo mismo una cultura que viaja andando o en carretas (con lo que estos pueblos se situarán con no mucha distancia entre ellos, y los viajeros casi con seguridad pernoctarán allí), a una que viaja en medios de transporte mas rápidos, con lo que les permite viajar de ciudad en ciudad, sin parar por estos pequeños pueblos de servicios.

     Pueblos estratégicos: Se trata de pueblos que debido a su situación, se vuelven cruciales para un lugar. El pueblo de Pasir que he utilizado para el relato entraría dentro de este grupo. En dicho relato está situado en una isla, con los únicos puentes que permiten el paso al otro lado del río. Algo parecido ocurría en París en sus inicios. Se originaría en la Ile de la Cité, en la isla en el medio del Sena. Esta situación les daba dos ventajas, ser una zona de paso obligado para cruzar el río, y defensivamente los brazos del río les servían de barreras naturales contra posibles invasores. En nuestras historias debemos perder el miedo a usar el entorno en beneficio del relato. Los asentamientos no ocurren en lugares indeterminados, tienen un peso físico y social.

     Pueblos en colinas: En Europa podemos encontrar miles de pueblos de este tipo. Suelen ser pueblos que aprovechan la orografía del lugar para situarse. El lugar ideal sería una colina en medio de una gran llanura. Al colocar el pueblo en aquél lugar, desde lo alto tendrían una vista privilegiada de todo el entorno, principalmente por razones defensivas. En la cumbre suelen colocarse los centros de poder del lugar: la fortaleza militar, la iglesia, las viviendas nobles,… Como ejemplo algo curioso de este tipo de pueblo, podría hablar de los orígenes de mi ciudad natal, San Sebastián. Hasta el siglo XIX se trataba de un pequeño pueblo pesquero con el Castillo de la Mota en la cumbre del monte que crece sobre él. La situación no podía ser mas estratégica. Estaba rodeada en 3/4 partes por el mar, y la otra zona la protegía una muralla que cercaba el pueblo. Desde lo alto del Castillo podía divisarse con cierta distancia si los atacantes venían por tierra o por mar, y prepararse para la batalla. Al situarse tan cerca de la frontera con Francia se convirtió en un puerto estratégico para los distintos invasores que ocuparon la ciudad.

     Pueblos pesqueros: La primera, y lógica, característica, será su relación directa con el mar, lo que marca una frontera física al lugar. Hay que tener muchos factores en cuenta a la hora de construir un pueblo pesquero: tipología de mar (no es lo mismo la estructura de protección frente al mar en uno de interior del estilo del Mediterráneo, a otro frente a un océano embravecido), tamaño de las embarcaciones (cuanto mayores sean los barcos, habrá mas necesidad de espacio tanto de atraque como de almacenaje), necesidad de estructura defensiva por vivir en un periodo de guerras,… Los pueblos pesqueros de importancia suelen vivir un rápido periodo de crecimiento, ya que aparte de la pesca, abren la posibilidad al transporte de otro tipo de mercancías.

     Pueblos subterraneos: Se trata de estructuras muy complejas y requiere de un gran esfuerzo de imaginación por parte del autor, ya que sería una tipología muy diferente a lo que estamos acostumbrados. En la literatura suele utilizarse este tipo de estructuras en dos principales supuestos: cuando se trata de una cultura minera y de extracción (como podría tratarse de las ciudades de los enanos en miles de obras de ficción), y cuando hablamos de un entorno muy agresivo climáticamente que obliga a los habitantes a buscar la protección bajo tierra (hay que tener en cuenta que bajo tierra la temperatura es mucho mas constante). Se nos presentan muchos retos a la hora de dar forma a un pueblo subterráneo: Necesidades de luz, alimentos, estructuras estables debido al gran peso de la tierra,…

 

        Estas que te he presentado hoy son solo unas de las tipologías mas comunes en la literatura, pero en la construcción de mundos el límite es la imaginación del autor. Puedes imaginar pueblos flotantes, pueblos voladores, pueblos en estaciones espaciales, pueblos submarinos. Pero tienes que tener claro que la opción que tomes en cuanto a estructura social y de vivienda, marcará con fuerza la evolución de tu relato. El nivel de detalle que quieras otorgar al pueblo en tu construcción de mundo es completamente subjetivo, pero siempre tiene que tener coherencia con las opciones decididas. Aunque no entres en detalle de cada aspecto de tu pueblo, piensa que tus protagonistas pasearán por sus calles, vivirán en sus casas,… y en tu mente todo ese entorno tiene que tener una forma (por mucho que luego no lo traslades al lector).

        Y tú ¿que tipo de pueblo has utilizado en tus escritos? ¿se te ocurren nuevas tipologías que puedan sumarse a las ya citadas? Deja un comentario y seguimos profundizando en el apasionante mundo de la Construcción de Mundos.

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